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Obras escogidas

Chapter 142: ÍNDICE
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About This Book

A curated collection presenting intimate lyric poems alongside short romantic legends that probe themes of love, melancholy, and imagination. The poems favor delicate, nocturnal imagery and confessional tone, while the prose pieces offer concise, folk‑tinged narratives where passion, fate, and the uncanny converge. The selection balances elegiac introspection with evocative, musical language and vivid description, and is accompanied by preliminary remarks and contextual commentary that situate the poet's sensibility and artistic aims.

ÍNDICE


Páginas
A manera de prólogo. v
Introducción. 1
LEYENDAS
Maese Pérez el Organista. 7
Los Ojos Verdes. 25
El Rayo de Luna. 35
Tres Fechas. 47
La Corza Blanca. 69
La Rosa de Pasión. 91
La Promesa. 103
El Monte de las Ánimas. 117
El Gnomo. 127
El Miserere. 145
Las Hojas Secas. 157
La Venta de los Gatos. 163
DESDE MI CELDA.—CARTAS LITERARIAS
Primera. 179
Segunda. 197
Tercera. 207
Cuarta. 221
Quinta. 231
Sexta. 241
Séptima. 255
Octava. 269
Novena. 283
RIMAS
I. Yo sé un himno gigante y extraño. 297
II. Saeta que voladora. 297
III. Sacudimiento extraño. 298
IV. No digáis que agotado su tesoro. 301
V. Espíritu sin nombre. 302
VI. Como la brisa que la sangre orea. 305
VII. Del salón en el ángulo oscuro. 305
VIII. Cuando miro el azul horizonte. 306
IX. Besa el aura que gime blandamente. 306
X. Los invisibles átomos del aire. 307
XI. Yo soy ardiente, yo soy morena. 307
XII. Porque son, niña, tus ojos. 308
XIII. Tu pupila es azul, y cuando ríes. 309
XIV. Te vi un punto, y, flotando ante mis ojos. 310
XV. Cendal flotante de leve bruma. 310
XVI. Si al mecer las azules campanillas. 311
XVII. Hoy la tierra y los cielos me sonríen. 312
XVIII. Fatigada del baile. 312
XIX. Cuando sobre el pecho inclinas. 313
XX. Sabe, si alguna vez tus labios rojos. 313
XXI. ¿Qué es poesía?—dices mientras clavas. 313
XXII. ¿Cómo vive esa rosa que has prendido? 313
XXIII. Por una mirada, un mundo. 314
XXIV. Dos rojas lenguas de fuego. 314
XXV. Cuando en la noche te envuelven. 315
XXVI. Voy contra mi interés al confesarlo. 316
XXVII. Despierta, tiemblo al mirarte. 316
XXVIII. Cuando entre la sombra oscura. 318
XXIX. Sobre la falda tenía. 319
XXX. Asomaba á sus ojos una lágrima. 320
XXXI. Nuestra pasión fué un trágico sainete. 320
XXXII. Pasaba arrolladora en su hermosura. 320
XXXIII. Es cuestión de palabras, y no obstante. 321
XXXIV. Cruza callada, y son sus movimientos. 321
XXXV. ¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día. 322
XXXVI. Si de nuestros agravios en un libro. 322
XXXVII. Antes que tú me moriré: escondido. 322
XXXVIII. Los suspiros son aire, y van al aire. 323
XXXIX. ¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable. 324
XL. Su mano entre mis manos. 324
XLI. Tú eras el huracán, y yo la alta. 325
XLII. Cuando me lo contaron sentí el frío. 326
XLIII. Dejé la luz á un lado, y en el borde. 326
XLIV. Como en un libro abierto. 327
XLV. En la clave del arco mal seguro. 327
XLVI. Me ha herido recatándose en las sombras. 328
XLVII. Yo me he asomado á las profundas simas. 328
XLVIII. Como se arranca el hierro de una herida. 328
XLIX. Alguna vez la encuentro por el mundo. 329
L. Lo que el salvaje que con torpe mano. 329
LI. De lo poco de vida que me resta. 330
LII. Olas gigantes, que os rompéis bramando. 330
LIII. Volverán las oscuras golondrinas. 331
LIV. Cuando volvemos las fugaces horas. 332
LV. Entre el discorde estruendo de la orgía. 332
LVI. Hoy como ayer, mañana como hoy. 333
LVII. Este armazón de huesos y pellejo. 334
LVIII. ¿Quieres que de ese néctar delicioso? 334
LIX. Yo sé cuál el objeto. 335
LX. Mi vida es un erial. 335
LXI. Al ver mis horas de fiebre. 336
LXII. Primero es un albor trémulo y vago. 337
LXIII. Como enjambre de abejas irritadas. 337
LXIV. Como guarda el avaro su tesoro. 337
LXV. Llegó la noche y no encontré un asilo. 338
LXVI. ¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero. 338
LXVII. ¡Qué hermoso es ver el día! 339
LXVIII. No sé lo que he soñado. 339
LXIX. Al brillar un relámpago nacemos. 340
LXX. ¡Cuántas veces al pie de las musgosas! 340
LXXI. No dormía; vagaba en ese limbo. 342
LXXII. Las ondas tienen vaga armonía. 343
LXXIII. Cerraron sus ojos. 344
LXXIV. Las ropas desceñidas. 347
LXXV. ¿Será verdad que cuando toca el sueño? 348
LXXVI. En la imponente nave. 349