VIII
Nadie puede ser dichoso;
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.
Porque la gloria de veros
en ese punto se quita
que se piensa mereceros.
Así que, sin conoceros,
nadie puede ser dichoso,
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.
Conjunto de textos poéticos que reúne églogas, elegías, una epístola, canciones y sonetos, donde la métrica italiana se incorpora al castellano. Predomina la sensibilidad lírica: paisaje pastoral, amor y nostalgia se entrelazan con referencias clásicas y tono melancólico, mientras la voz poética alterna entre la simplicidad rústica y la cortesana urbanidad. El material muestra dominio técnico del soneto y la estancia lírica, musicalidad del verso y pulcritud expresiva, ofreciendo variaciones temáticas sobre deseo, pérdida y contemplación natural sin perder la claridad y la armonía formales.
Nadie puede ser dichoso;
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.
Porque la gloria de veros
en ese punto se quita
que se piensa mereceros.
Así que, sin conoceros,
nadie puede ser dichoso,
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.