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Poema del Otoño y otros poemas / Obras Completas Vol. XI cover

Poema del Otoño y otros poemas / Obras Completas Vol. XI

Chapter 19: VALLDEMOSA
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About This Book

Conjunto de poemas líricos que alternan exhortaciones a gozar el instante y celebraciones sensuales con meditaciones sobre la fugacidad de la vida y la muerte. El lenguaje explora imágenes tropicales y mediterráneas, invocaciones mitológicas y alusiones bíblicas, con dedicaciones personales y canciones otoñales que resaltan ritmo musical y color. Encuentra temas recurrentes: el carpe diem, la exaltación de la belleza femenina y de la naturaleza, la tensión entre placer y nostalgia, y la búsqueda de una plenitud vital que atraviesa lo erótico, lo místico y lo épico.


EL CLAVICORDIO DE LA ABUELA

¡Qué linda está la marquesita!
Es una blanca margarita,


LA CARTUJA

Vieron la nada amarga de este mundo,
pozos de horror y dolores extremos,
y hallaron el concepto más profundo
en el profundo «De morir tenemos».
Y como a Pablo e Hilarión y Antonio,
a pesar de cilicios y oraciones,
les presentó con su hechizo, el demonio
sus mil visiones de fornicaciones.
Y fueron castos por dolor y fe,
y fueron pobres por la santidad,
y fueron obedientes porque fué
su reina de pies blancos la humildad.



PEQUEÑO POEMA DE CARNAVAL

A Madame Leopoldo Lugones.

del fuego del diamante
de la rue de la Paix.
Creí tras los macizos
de un jardín, los carrizos
oir, llenos de hechizos,
de la flauta de Pan.
Reía Primavera
de la canción ligera:
el griego dios no era.
Era el pobre Lelián.

VALLDEMOSA


LOS
MOTIVOS
DEL LOBO

Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo:—¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,

cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo:—¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo!—exclamo el santo.—¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor?
¿No han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde:—¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo ví más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno ví

mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco, responde:—El hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy que comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
—Está bien, hermano Francisco de Asís.
—Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
... Padre nuestro, que estás en los cielos ...

y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.
Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo:—He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya nuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios.—¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.

LA ROSA NIÑA

A Mademoiselle Margarita M. Guido.

su cuerpo hecho pétalos y su alma hecha olor.

En las cercanías de Belén se para
el cortejo. ¿A causa? A causa de que
una dulce niña de belleza rara
surge ante los magos, toda ensueño y fe.
—¡Oh, Reyes!—les dice—Yo soy una niña
que oyó a los vecinos pastores cantar,
y desde la próxima florida campiña
miró vuestro regio cortejo pasar.
Yo sé que ha nacido Jesús Nazareno,
que el mundo está lleno de gozo por él,
y que es tan rosado, tan lindo y tan bueno,
que hace al sol más sol, y a la miel más miel.


LA CANCIÓN
DE LOS OSOS

Osos,
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
Osos,
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.