¡MISTRAL! LA COPA SANTA LLENA DE SANTO VINO
alza el mundo por ti,
y lleva nueva sangre al corazón latino
su líquido rubí.
alza el mundo por ti,
y lleva nueva sangre al corazón latino
su líquido rubí.
¡Gran patriarcal! ¡Tu canto lleva el mistral sonoro,
canto de amor y fe,
y alza su palma lírica tu Provenza de oro
por su gran Capoulié!
canto de amor y fe,
y alza su palma lírica tu Provenza de oro
por su gran Capoulié!
Provenza, que cultiva sus olivos y parras,
caida el verde laurel,
y al glorioso son de liras y cigarras
te corona con él.
caida el verde laurel,
y al glorioso son de liras y cigarras
te corona con él.
Provenza canta himnos para su rey de cantos,
para su hijo inmortal,
y dice odas pindáricas, o dice salmos santos,
griega y pontifical.
para su hijo inmortal,
y dice odas pindáricas, o dice salmos santos,
griega y pontifical.
Y las hermanas de Mireia, la preciosa
flor que el Arquero hirió,
por su memoria ofrendan ramos de mirto y rosa
a quien vida le dió.
flor que el Arquero hirió,
por su memoria ofrendan ramos de mirto y rosa
a quien vida le dió.
Sonad, trompetas que anunciáis la victoria
de ese amado del Sol,
y que entre vuestro coro se oiga tocando a gloria
un clarín español.
de ese amado del Sol,
y que entre vuestro coro se oiga tocando a gloria
un clarín español.
Y que sobre los mares lleven los vientos libres
la divina verdad,
¡emperador de musas y rey de los felibres!
de tu inmortalidad.
la divina verdad,
¡emperador de musas y rey de los felibres!
de tu inmortalidad.
EL CLAVICORDIO DE LA ABUELA
EN EL CASTILLO, FRESCA, LINDA,
la marquesita Rosalinda,
mientras la blanda brisa vuela,
con su pequeña mano blanca
una pavana grave arranca
al clavicordio de la abuela.
la marquesita Rosalinda,
mientras la blanda brisa vuela,
con su pequeña mano blanca
una pavana grave arranca
al clavicordio de la abuela.
¡Notas de Lully y de Rameau!
Versos que a ella recitó
el primo rubio tan galán,
que tiene el aire caprichoso,
y que es gallardo y orgulloso
como un mancebo de Rohan.
Versos que a ella recitó
el primo rubio tan galán,
que tiene el aire caprichoso,
y que es gallardo y orgulloso
como un mancebo de Rohan.
Va la manita en el teclado
como si fuese un lirio alado
lanzando al aire la canción,
y con sonrisa placentera
sonríe el viejo de gorguera
en los tapices del salón.
como si fuese un lirio alado
lanzando al aire la canción,
y con sonrisa placentera
sonríe el viejo de gorguera
en los tapices del salón.
En el tapiz está un amor,
y una pastora da una flor
al pastorcito que la anhela.
Es una boca en flor la boca
de la que alegre y viva toca
el clavicordio de la abuela.
y una pastora da una flor
al pastorcito que la anhela.
Es una boca en flor la boca
de la que alegre y viva toca
el clavicordio de la abuela.
Es una fresa, es una guinda,
los labios son de Rosalinda,
que toca y toca y toca más.
los labios son de Rosalinda,
que toca y toca y toca más.
¡Qué linda está la marquesita!
Es una blanca margarita,
Es una blanca margarita,
Tiene en su rostro abril y mayo;
en su mirada brilla un rayo;
con la cabeza hace el compás.
en su mirada brilla un rayo;
con la cabeza hace el compás.
¡Qué linda está la marquesita!
Es una blanca margarita,
es una rosa, es un jazmín.
Su cabellera es un tesoro;
si ríe, brota un canto de oro
en su reir de querubín.
Es una blanca margarita,
es una rosa, es un jazmín.
Su cabellera es un tesoro;
si ríe, brota un canto de oro
en su reir de querubín.
El cielo tiene sobre el traje:
si hay una nube, es un encaje,
espuma, bruma, suave tul;
como ella es blanca y sonrosada,
y de oro puro coronada,
¡qué bien le sienta el traje azul!
si hay una nube, es un encaje,
espuma, bruma, suave tul;
como ella es blanca y sonrosada,
y de oro puro coronada,
¡qué bien le sienta el traje azul!
Ella hacia un lado inclina suave
la cabecita, como un ave
que casi va, que casi vuela;
y alza su mano el son sutil
de la blancura del marfil
del clavicordio de la abuela.
la cabecita, como un ave
que casi va, que casi vuela;
y alza su mano el son sutil
de la blancura del marfil
del clavicordio de la abuela.
La niña, dulce cual la miel,
canta a compás rondó y rondel,
canta los versos de Ronsard;
y cuando lanza en su clamor
los tiernos versos del amor,
se pone siempre a suspirar.
canta a compás rondó y rondel,
canta los versos de Ronsard;
y cuando lanza en su clamor
los tiernos versos del amor,
se pone siempre a suspirar.
Amor sus rosas nuevas brinda
a la marquesa Rosalinda,
que al amor corre sin cautela,
sin escuchar que en el teclado
canta un amor desengañado
el clavicordio de la abuela.
a la marquesa Rosalinda,
que al amor corre sin cautela,
sin escuchar que en el teclado
canta un amor desengañado
el clavicordio de la abuela.
¡Amar, reir! La vida es corta.
Gozar de abril es lo que importa
en el primer loco delirio;
bello es que el leve colibrí
bata alas de oro y carmesí
sobre la nieve azul del lirio.
Gozar de abril es lo que importa
en el primer loco delirio;
bello es que el leve colibrí
bata alas de oro y carmesí
sobre la nieve azul del lirio.
Y aunque al terrible viaje largo
empuja el ronco viento amargo
cuyo siniestro nombre hiela,
bien es que al pobre viajador
anime el vivo son de amor
del clavicordio de la abuela.
empuja el ronco viento amargo
cuyo siniestro nombre hiela,
bien es que al pobre viajador
anime el vivo son de amor
del clavicordio de la abuela.
LA CARTUJA
ESTE VETUSTO MONASTERIO HA VISTO,
secos de orar y pálidos de ayuno,
con el breviario y con el Santo Cristo,
a los callados hijos de San Bruno.
secos de orar y pálidos de ayuno,
con el breviario y con el Santo Cristo,
a los callados hijos de San Bruno.
A los que en su existencia solitaria,
con la locura de la cruz y al vuelo
místicamente azul de la plegaria,
fueron a Dios en busca de consuelo.
con la locura de la cruz y al vuelo
místicamente azul de la plegaria,
fueron a Dios en busca de consuelo.
Mortificaron con las disciplinas
y los cilicios la carne mortal
y opusieron, orando, las divinas
ansias celestes al furor sexual.
y los cilicios la carne mortal
y opusieron, orando, las divinas
ansias celestes al furor sexual.
La soledad que amaba Jeremías,
el misterioso profesor de llanto,
y el silencio, en que encuentran harmonías
el soñador, el místico y el santo,
el misterioso profesor de llanto,
y el silencio, en que encuentran harmonías
el soñador, el místico y el santo,
fueron para ellos minas de diamantes
que cavan los mineros serafines
a la luz de los cirios parpadeantes
y al son de las campanas de maitines.
que cavan los mineros serafines
a la luz de los cirios parpadeantes
y al son de las campanas de maitines.
Gustaron las harinas celestiales
en el maravilloso simulacro,
herido el cuerpo bajo los sayales,
el espíritu ardiente en amor sacro.
en el maravilloso simulacro,
herido el cuerpo bajo los sayales,
el espíritu ardiente en amor sacro.
Vieron la nada amarga de este mundo,
pozos de horror y dolores extremos,
y hallaron el concepto más profundo
en el profundo «De morir tenemos».
pozos de horror y dolores extremos,
y hallaron el concepto más profundo
en el profundo «De morir tenemos».
Y como a Pablo e Hilarión y Antonio,
a pesar de cilicios y oraciones,
les presentó con su hechizo, el demonio
sus mil visiones de fornicaciones.
a pesar de cilicios y oraciones,
les presentó con su hechizo, el demonio
sus mil visiones de fornicaciones.
Y fueron castos por dolor y fe,
y fueron pobres por la santidad,
y fueron obedientes porque fué
su reina de pies blancos la humildad.
y fueron pobres por la santidad,
y fueron obedientes porque fué
su reina de pies blancos la humildad.
Vieron los belcebúes y satanes
que esas almas humildes y apostólicas
triunfaban de maléficos afanes
y de tantas acedías melancólicas.
que esas almas humildes y apostólicas
triunfaban de maléficos afanes
y de tantas acedías melancólicas.
Que el Mortui estis del candente Pablo
les forjaba corazas arcangélicas
y que nada podría hacer el diablo
de halagos finos o añagazas bélicas.
les forjaba corazas arcangélicas
y que nada podría hacer el diablo
de halagos finos o añagazas bélicas.
¡Ah! fuera yo de esos que Dios quería,
y que Dios quiere cuando así le place,
dichosos ante el temeroso día
de losa fría y ¡Requiescat in pace!
y que Dios quiere cuando así le place,
dichosos ante el temeroso día
de losa fría y ¡Requiescat in pace!
Poder matar el orgullo perverso
y el palpitar de la carne maligna,
todo por Dios, delante el Universo,
con corazón que sufre y se resigna.
y el palpitar de la carne maligna,
todo por Dios, delante el Universo,
con corazón que sufre y se resigna.
Sentir la unción de la divina mano,
ver florecer de eterna luz mi anhelo,
y oir como un Pitágoras cristiano
la música teológica del cielo.
ver florecer de eterna luz mi anhelo,
y oir como un Pitágoras cristiano
la música teológica del cielo.
Y al fauno que hay en mí, darle la ciencia,
que al Angel hace estremecer las alas.
Por la oración y por la penitencia
poner en fuga a las diablesas malas.
que al Angel hace estremecer las alas.
Por la oración y por la penitencia
poner en fuga a las diablesas malas.
Darme otros ojos, no estos ojos vivos
que gozan en mirar, como los ojos
de los sátiros locos medio-chivos,
redondeces de nieve y labios rojos.
que gozan en mirar, como los ojos
de los sátiros locos medio-chivos,
redondeces de nieve y labios rojos.
Darme otra boca en que queden impresos
los ardientes carbones del asceta,
y no esta boca en que vinos y besos
aumentan gulas de hombre y de poeta.
los ardientes carbones del asceta,
y no esta boca en que vinos y besos
aumentan gulas de hombre y de poeta.
Darme unas manos de disciplinante
que me dejen el lomo ensangrentado,
y no estas manos lúbricas de amante
que acarician las pomas del pecado.
que me dejen el lomo ensangrentado,
y no estas manos lúbricas de amante
que acarician las pomas del pecado.
Darme una sangre que me deje llenas
las venas de quietud y en paz los sesos,
y no esta sangre que hace arder las venas,
vibrar los nervios y crujir los huesos.
las venas de quietud y en paz los sesos,
y no esta sangre que hace arder las venas,
vibrar los nervios y crujir los huesos.
¡Y quedar libre de maldad y engaño
y sentir una mano que me empuja
a la cueva que acoge al ermitaño,
o al silencio y la paz de la Cartuja!
y sentir una mano que me empuja
a la cueva que acoge al ermitaño,
o al silencio y la paz de la Cartuja!
PEQUEÑO POEMA DE CARNAVAL
A Madame Leopoldo Lugones.
HA MUCHO QUE LEOPOLDO
me juzga bajo un toldo
de penas, al rescoldo
de una última ilusión.
O bien cual hombre adusto
que agriado de disgusto
no hincha el cuello robusto
lanzando una canción.
me juzga bajo un toldo
de penas, al rescoldo
de una última ilusión.
O bien cual hombre adusto
que agriado de disgusto
no hincha el cuello robusto
lanzando una canción.
Juzga este ser titánico
con buen humor tiránico
que estoy lleno de pánico,
desengaño o esplín,
porque ha tiempo no mana
ni una rima galana,
ni una prosa profana
de mi viejo violín.
con buen humor tiránico
que estoy lleno de pánico,
desengaño o esplín,
porque ha tiempo no mana
ni una rima galana,
ni una prosa profana
de mi viejo violín.
Y por tales cuidados
me vino con recados,
lindamente acordados,
que dice que le dió
primavera, la niña
de florida basquiña
a quien por la campiña
harto perseguí yo.
me vino con recados,
lindamente acordados,
que dice que le dió
primavera, la niña
de florida basquiña
a quien por la campiña
harto perseguí yo.
No hay tal, señora mía.
Y aquí vengo este día,
lleno de poesía,
pues llega el Carnaval,
a hacer sonar en grata
hora, lira de plata,
flauta que olvidos mata,
y sistro de cristal.
Y aquí vengo este día,
lleno de poesía,
pues llega el Carnaval,
a hacer sonar en grata
hora, lira de plata,
flauta que olvidos mata,
y sistro de cristal.
Pues en París estamos,
parisienses hagamos
los más soberbios ramos
de flores de París,
y llenen esta estancia
de gloria y de fragancia,
bellas rosas de Francia
y la hortensia y la lis.
parisienses hagamos
los más soberbios ramos
de flores de París,
y llenen esta estancia
de gloria y de fragancia,
bellas rosas de Francia
y la hortensia y la lis.
¡Viva la ciudad santa
—de diabla que es—que encanta
con tanta gracia y tanta
furia de porvenir;
que es la única en el mundo
donde en sueños me hundo
con lo dulce y profundo
del gozo del vivir!
—de diabla que es—que encanta
con tanta gracia y tanta
furia de porvenir;
que es la única en el mundo
donde en sueños me hundo
con lo dulce y profundo
del gozo del vivir!
Viva, con sus coronas
de laurel, sus sorbonas,
y sus lindas personas
pérfidas como el mar;
viva, con «gamin» listo
estudiante y aristo,
y el gallo nunca visto
y el gorrión familiar.
de laurel, sus sorbonas,
y sus lindas personas
pérfidas como el mar;
viva, con «gamin» listo
estudiante y aristo,
y el gallo nunca visto
y el gorrión familiar.
Yo he visto a Venus bella,
en el pecho una estrella,
y a Mammón ir tras ella
que con ligero pie
proseguía adelante,
parándose delante
en el pecho una estrella,
y a Mammón ir tras ella
que con ligero pie
proseguía adelante,
parándose delante
del fuego del diamante
de la rue de la Paix.
de la rue de la Paix.
Creí tras los macizos
de un jardín, los carrizos
oir, llenos de hechizos,
de la flauta de Pan.
Reía Primavera
de la canción ligera:
el griego dios no era.
Era el pobre Lelián.
de un jardín, los carrizos
oir, llenos de hechizos,
de la flauta de Pan.
Reía Primavera
de la canción ligera:
el griego dios no era.
Era el pobre Lelián.
Y ahora, cuando empache
la fiesta, y el apache
su mensaje despache
a la Alegría vil,
dará púrpura a Momo
en un divino asomo
escapada de un tomo
la sombra de Banville.
la fiesta, y el apache
su mensaje despache
a la Alegría vil,
dará púrpura a Momo
en un divino asomo
escapada de un tomo
la sombra de Banville.
Las musas y las gracias
vuelven de las acacias
con sus aristocracias
doradas por el luis;
y el avaro de Plauto
o Molière, irá incauto
tras las huellas del auto
al café de París.
vuelven de las acacias
con sus aristocracias
doradas por el luis;
y el avaro de Plauto
o Molière, irá incauto
tras las huellas del auto
al café de París.
Pero todo, señora,
lo consagra y decora,
lo suaviza y lo dora
la mágica ciudad
hecha de amor, de historia,
de placer y de gloria,
de hechizo y de victoria,
de triunfo y claridad.
lo consagra y decora,
lo suaviza y lo dora
la mágica ciudad
hecha de amor, de historia,
de placer y de gloria,
de hechizo y de victoria,
de triunfo y claridad.
¡Vivan los Carnavales
parisienses! Los males
huyen a los cristales
de la viuda Clicquot.
¡Y pues que Primavera
quería un canto, fuera
la armoniosa quimera
que llevo dentro yo!
parisienses! Los males
huyen a los cristales
de la viuda Clicquot.
¡Y pues que Primavera
quería un canto, fuera
la armoniosa quimera
que llevo dentro yo!
Y de nuevo las rosas
y las profanas prosas
vayan a las hermosas,
al aire, al cielo, al sol:
vaya el verso con alas
y la estrofa de galas
y suenen cosas galas
con el modo español.
y las profanas prosas
vayan a las hermosas,
al aire, al cielo, al sol:
vaya el verso con alas
y la estrofa de galas
y suenen cosas galas
con el modo español.
Así verá Lugones
cómo las ilusiones
reviven a los sones
del canto fraternal,
y brota el tallo tierno
en otoño o invierno.
¡Pues Apolo es eterno
y el arte es inmortal!
cómo las ilusiones
reviven a los sones
del canto fraternal,
y brota el tallo tierno
en otoño o invierno.
¡Pues Apolo es eterno
y el arte es inmortal!
Que mire nuestro Orfeo
cumplido su deseo
y que no encuentre un reo
de silencios en mí,
y para mi acomodo
no emplee agudo modo,
pues, «a pesar de todo»,
nuestro Hugo no era así.
cumplido su deseo
y que no encuentre un reo
de silencios en mí,
y para mi acomodo
no emplee agudo modo,
pues, «a pesar de todo»,
nuestro Hugo no era así.
¡Vivat Gallia Regina!
aquí nos ilumina
un sol que no declina;
Eros brinda su flor,
Palas nos da la mano
mientras va soberano
rigiendo su aeroplano
Icaro vencedor.
aquí nos ilumina
un sol que no declina;
Eros brinda su flor,
Palas nos da la mano
mientras va soberano
rigiendo su aeroplano
Icaro vencedor.
¡Ah señora! yo expreso
mi gratitud, mi exceso
de gratitud, y beso
tanto ilustre laurel.
Celebro aulas sagradas,
artes, modas lanzadas,
y las damas pintadas
y los maîtres d'hôtel.
mi gratitud, mi exceso
de gratitud, y beso
tanto ilustre laurel.
Celebro aulas sagradas,
artes, modas lanzadas,
y las damas pintadas
y los maîtres d'hôtel.
Y puesta la careta
ha cantado el poeta
con cierta voz discreta
que propia suya es;
y reencontró su aurora,
sin viña protectora
o caricia traidora
de brebaje escocés.
ha cantado el poeta
con cierta voz discreta
que propia suya es;
y reencontró su aurora,
sin viña protectora
o caricia traidora
de brebaje escocés.
Sepa la Primavera
que mi alma es compañera
del sol que ella venera
y del supremo Pan.
Y que si Apolo ardiente
la llama, de repente,
contestará: ¡Presente,
mi capitán!
que mi alma es compañera
del sol que ella venera
y del supremo Pan.
Y que si Apolo ardiente
la llama, de repente,
contestará: ¡Presente,
mi capitán!
VALLDEMOSA
VAGO CON LOS CORDEROS Y CON LAS CABRAS TREPO
como un pastor por estos montes de Valldemosa,
y entre olivares pingües y entre pinos de Alepo
diviso el mar azul que el sol baña de rosa.
como un pastor por estos montes de Valldemosa,
y entre olivares pingües y entre pinos de Alepo
diviso el mar azul que el sol baña de rosa.
Y en tanto que el Mediterráneo me acaricia
con su aliento yodado y su salino aroma,
creo mirar surgir una barca fenicia,
una vela de Grecia, un trirreme de Roma.
con su aliento yodado y su salino aroma,
creo mirar surgir una barca fenicia,
una vela de Grecia, un trirreme de Roma.
Y me saca de mi éxtasis en la dulce mañana
el oir que del campo cercano llegan unas
notas de evocadora melopea africana
que canta una payesa recogiendo aceitunas.
el oir que del campo cercano llegan unas
notas de evocadora melopea africana
que canta una payesa recogiendo aceitunas.
Pían los libres pájaros en los vecinos huertos;
se enredan las copiosas viñas a las higueras,
y muestra el sexual higo dos labios entreabiertos
junto al ámbar quemado de las uvas postreras.
se enredan las copiosas viñas a las higueras,
y muestra el sexual higo dos labios entreabiertos
junto al ámbar quemado de las uvas postreras.
Plinio llama Baleares funda bellicosas
a estas islas hermanas de las islas Pytiusas;
yo sé que coronadas de pámpanos y rosas
aquí a un tiempo danzaron ante la mar las musas.
a estas islas hermanas de las islas Pytiusas;
yo sé que coronadas de pámpanos y rosas
aquí a un tiempo danzaron ante la mar las musas.
Y si a esta región dieron Catarina y Raimundo
paz que a Cristo pidieron Raimundo y Catarina,
aún se oye el eco de la flauta que dió al mundo
con la música pánica vitalidad divina.
paz que a Cristo pidieron Raimundo y Catarina,
aún se oye el eco de la flauta que dió al mundo
con la música pánica vitalidad divina.
LOS
MOTIVOS
DEL LOBO
EL VARÓN QUE TIENE CORAZÓN DE LIS,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo.
Rabioso ha asolado los alrededores,
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo.
Rabioso ha asolado los alrededores,
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.
Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.
Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo:—¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo:—¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo!—exclamo el santo.—¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor?
¿No han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde:—¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo ví más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno ví
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco, responde:—El hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy que comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
—Está bien, hermano Francisco de Asís.
—Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo:—¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo:—¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo!—exclamo el santo.—¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor?
¿No han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde:—¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo ví más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno ví
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco, responde:—El hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy que comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
—Está bien, hermano Francisco de Asís.
—Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
... Padre nuestro, que estás en los cielos ...
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.
como un can de casa, o como un cordero.
Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo:—He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya nuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios.—¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.
y allí predicó.
Y dijo:—He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya nuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios.—¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.
Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba a las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dió treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba a las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dió treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.
Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.
Francisco de Asís se puso severo.
Se fué a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
—En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote, dijo, ¡oh, lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
—Hermano Francisco, no te acerques mucho ...
Yo estaba tranquilo allá, en el convento,
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos,
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fué como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
Y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Se fué a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
—En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote, dijo, ¡oh, lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
—Hermano Francisco, no te acerques mucho ...
Yo estaba tranquilo allá, en el convento,
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos,
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fué como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
Y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tiene que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.
que para vivir tiene que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.
LA ROSA NIÑA
A Mademoiselle Margarita M. Guido.
CRISTAL, ORO Y ROSA. ALBA EN PALESTINA.
Salen los tres reyes de adorar al rey,
flor de infancia llena de una luz divina
que humaniza y dora la mula y el buey.
flor de infancia llena de una luz divina
que humaniza y dora la mula y el buey.
Baltasar medita, mirando la estrella
que guía en la altura. Gaspar sueña en
la visión sagrada. Melchor ve en aquella
visión, la llegada de un mágico bien.
que guía en la altura. Gaspar sueña en
la visión sagrada. Melchor ve en aquella
visión, la llegada de un mágico bien.
Las cabalgaduras sacuden los cuellos
cubiertos de sedas y metales. Frío
matinal refresca belfos de camellos
húmedos de gracia, de azur y rocío.
cubiertos de sedas y metales. Frío
matinal refresca belfos de camellos
húmedos de gracia, de azur y rocío.
Las meditaciones de la barba sabia
van acompasando los plumajes flavos,
los ágiles trotes de potros de Arabia
y las risas blancas de negros esclavos.
van acompasando los plumajes flavos,
los ágiles trotes de potros de Arabia
y las risas blancas de negros esclavos.
¿De dónde vinieron a la Epifanía?
¿De Persia? ¿De Egipto? ¿De la India? Es en vano
cavilar. Vinieron de la Luz, del Día,
del Amor. Inútil pensar. Tertuliano.
¿De Persia? ¿De Egipto? ¿De la India? Es en vano
cavilar. Vinieron de la Luz, del Día,
del Amor. Inútil pensar. Tertuliano.
El fin anunciaban de un gran cautiverio
y el advenimiento de un raro tesoro.
Traían un símbolo de triple misterio,
portando el incienso, la mirra y el oro.
y el advenimiento de un raro tesoro.
Traían un símbolo de triple misterio,
portando el incienso, la mirra y el oro.
su cuerpo hecho pétalos y su alma hecha olor.
En las cercanías de Belén se para
el cortejo. ¿A causa? A causa de que
una dulce niña de belleza rara
surge ante los magos, toda ensueño y fe.
el cortejo. ¿A causa? A causa de que
una dulce niña de belleza rara
surge ante los magos, toda ensueño y fe.
—¡Oh, Reyes!—les dice—Yo soy una niña
que oyó a los vecinos pastores cantar,
y desde la próxima florida campiña
miró vuestro regio cortejo pasar.
que oyó a los vecinos pastores cantar,
y desde la próxima florida campiña
miró vuestro regio cortejo pasar.
Yo sé que ha nacido Jesús Nazareno,
que el mundo está lleno de gozo por él,
y que es tan rosado, tan lindo y tan bueno,
que hace al sol más sol, y a la miel más miel.
que el mundo está lleno de gozo por él,
y que es tan rosado, tan lindo y tan bueno,
que hace al sol más sol, y a la miel más miel.
Aun no llega el día ... ¿Dónde está el establo?
Prestadme la estrella para ir a Belén.
No tengáis cuidado que la apague el diablo;
con mis ojos puros la cuidaré bien.
Prestadme la estrella para ir a Belén.
No tengáis cuidado que la apague el diablo;
con mis ojos puros la cuidaré bien.
Los magos quedaron silenciosos. Bella
de toda belleza, a Belén tornó
la estrella; y la niña, llevada por ella
al establo, cuna de Jesús, entró.
de toda belleza, a Belén tornó
la estrella; y la niña, llevada por ella
al establo, cuna de Jesús, entró.
Pero cuando estuvo junto a aquel infante,
en cuyas pupilas miró a Dios arder,
se quedó pasmada, pálido el semblante,
porque no tenía nada que ofrecer.
en cuyas pupilas miró a Dios arder,
se quedó pasmada, pálido el semblante,
porque no tenía nada que ofrecer.
La Madre miraba su niño-lucero;
las dos bestias buenas daban su calor;
sonreía el santo viejo carpintero;
y la niña estaba temblando de amor.
las dos bestias buenas daban su calor;
sonreía el santo viejo carpintero;
y la niña estaba temblando de amor.
Allí había oro en cajas reales,
perfumes en frascos de hechura oriental,
inciensos en copas de finos metales,
y quesos, y flores, y miel de panal.
perfumes en frascos de hechura oriental,
inciensos en copas de finos metales,
y quesos, y flores, y miel de panal.
Se puso rosada, rosada, rosada ...
ante la mirada del niño Jesús.
(Felizmente que era su madrina una hada,
de Anatole France o el doctor Mardrús.)
ante la mirada del niño Jesús.
(Felizmente que era su madrina una hada,
de Anatole France o el doctor Mardrús.)
¡Qué dar a ese niño, qué dar sino ella!
¿Qué dar a ese tierno, divino Señor?
Le hubiera ofrecido la mágica estrella,
la de Baltasar, Gaspar y Melchor ...
¿Qué dar a ese tierno, divino Señor?
Le hubiera ofrecido la mágica estrella,
la de Baltasar, Gaspar y Melchor ...
Mas a los influjos del hada amorosa,
que supo el secreto de aquel corazón,
se fué convirtiendo poco a poco en rosa,
en rosa más bella que las de Sarón.
que supo el secreto de aquel corazón,
se fué convirtiendo poco a poco en rosa,
en rosa más bella que las de Sarón.
La metamorfosis fué santa aquel día.
(La sombra lejana de Ovidio aplaudía),
pues la dulce niña ofreció al Señor,
que le agradecía y le sonreía,
en la melodía de la Epifanía,
su cuerpo hecho pétalos y su alma hecha olor.
(La sombra lejana de Ovidio aplaudía),
pues la dulce niña ofreció al Señor,
que le agradecía y le sonreía,
en la melodía de la Epifanía,
su cuerpo hecho pétalos y su alma hecha olor.
LA CANCIÓN
DE LOS OSOS
Osos,
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
OSOS NEGROS Y VELLUDOS DEL RIÑÓN DE LAS MONTAÑAS,
silenciosos viejos monjes de una iglesia inmemorial,
vuestros ritos solitarios, vuestras prácticas extrañas,
las humanas alimañas
neronizan y ensangrientan la selvosa catedral.
silenciosos viejos monjes de una iglesia inmemorial,
vuestros ritos solitarios, vuestras prácticas extrañas,
las humanas alimañas
neronizan y ensangrientan la selvosa catedral.
Osos tristes y danzantes que los zíngaros de cobre
martirizan; oso esclavo, oso fúnebre, oso pobre,
arrancado a las entrañas de los montes del Tirol;
sé leer en vuestros ojos y podemos hablar sobre
Atta Troll ...
martirizan; oso esclavo, oso fúnebre, oso pobre,
arrancado a las entrañas de los montes del Tirol;
sé leer en vuestros ojos y podemos hablar sobre
Atta Troll ...
Osos blancos de los polos, bellos osos diamantinos,
nadie sabe que venís,
sobre el hielo, de un imperio de hombres blancos y divinos
que coronan con castillos argentinos
su país.
nadie sabe que venís,
sobre el hielo, de un imperio de hombres blancos y divinos
que coronan con castillos argentinos
su país.
Osos,
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
¡Arcas! ¡Víctima sangrienta! Plantas, flores, ecos, liras;
—Malhadado y cruento crimen del infausto Lycaón;
en Arcadia los amores y los cánticos que inspiras,
y en el cielo, con Calixto, la inmortal constelación—.
Los dos osos son asombro para el Toro y el León.
—Malhadado y cruento crimen del infausto Lycaón;
en Arcadia los amores y los cánticos que inspiras,
y en el cielo, con Calixto, la inmortal constelación—.
Los dos osos son asombro para el Toro y el León.
¡Va Criniso! Muchas ansias lleva el mozo y vida mucha;
si cual toro lucha fiero, como oso mejor lucha
quien de Egesta será esposo;
cruje el monstruo entre sus brazos en la lucha que se escucha:
¡Lucha, oso! ¡Lucha, oso! ¡Lucha, oso! ¡Lucha, oso!
si cual toro lucha fiero, como oso mejor lucha
quien de Egesta será esposo;
cruje el monstruo entre sus brazos en la lucha que se escucha:
¡Lucha, oso! ¡Lucha, oso! ¡Lucha, oso! ¡Lucha, oso!
Bellos osos de oro rojo que ya estáis en el regazo
del azul donde el zodiaco sublimiza su visión;
de lira hacedme oir el son;
dad saludos a la Virgen en mi nombre, y un zarpazo,
si podéis, al Escorpión.
del azul donde el zodiaco sublimiza su visión;
de lira hacedme oir el son;
dad saludos a la Virgen en mi nombre, y un zarpazo,
si podéis, al Escorpión.