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Prehistoria de Puerto-Rico

Chapter 40: CAPITULO XII.
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About This Book

This work examines the prehistory of Puerto Rico, detailing its geological formation, the migration of indigenous peoples, and their cultural practices. It explores the island's early inhabitants, including the Aruacas and Caribes, their social structures, religious beliefs, and interactions with European colonizers. The author discusses archaeological findings, the evolution of indigenous societies, and the impact of colonization on their way of life. The text also delves into the linguistic and cultural heritage of the island's native populations, providing insights into their daily lives, governance, and spiritual beliefs.

CAPITULO XII.

Vocabulario Indo-antillano.—Estudio de voces indígenas, que se conservan en los Cronistas.—Estudio de palabras, que se cree proceden del lenguaje aborigen y es un error, porque vienen de otros idiomas.—Apoyo de nuestras opiniones con la cita oportuna del cronista, que ha conservado la palabra indígena.—Estudio filológico de algunos vocablos boriqueños y lo que significan en español.—Pruebas de la aglutinación y del polisintetismo en el lenguaje boriqueño.

A

Abá.—Arbusto de la isla de Pinos. (Pichardo.)

Abacoa.—Nombre boriqueño del río Grande, de Arecibo. Conservado el vocablo en el Informe dado al Rey, en 1582, por el Bachiller Santa Clara y el Pbro. Juan Ponce de León, nieto del Conquistador.

Abey.—Arbol silvestre de Cuba. (Poepigía exelsa.)

Abuje.—Insectillo que pica y provoca comezón. En las cercanías de Holguín (Cuba) según Pichardo, se le llama babuje. Gundlac indica, que es un piojillo de ocho patas. En Puerto Rico se le llama abuse.

Abija.—Río de Santo Domingo, tributario del Macorix.

Abita.—Río de Santo Domingo, tributario del Ozama.

Acana.—Arbol silvestre. (Achras acana). Algunos lo llaman Jácana y otros escriben hácana.

Acanorex.—Cacique haytiano, encomendado á Pedro de Murcia en el Repartimiento de indios de 1514.

Acubá.—La fruta silvestre del mamey sapote (achras mamosa). Los franceses llaman á este árbol sapotillier; y los ingleses, mamme sapote. La voz sapote procede de la mejicana cochiztzapotl.

Achiote.—Arbol. El vocablo es de origen mejicano, achiohtle. La palabra indo-antillana es bija, que se conserva en la clasificación científica, bixa orellana. Hay dos clases, que dan semillas roja y amarilla. Los franceses lo llaman rocouver, rocou, derivado del vocablo indígena urucú, de Costa-Firme.

Achinao.—Véase Louquo.

Adamanay.—La islilla Saona, frente al cabo Palmillas de Santo Domingo. En la época de la conquista de La Española estaba ocupada ya por los caribes. A ella se refugió el batallador cacique haytiano Cotubanamí, cuando fué derrotado por Esquivel y Ponce de León, en el Higüey.

Agabáma.—Río de Cuba: se llama también Manatí.

Aguacate.—Arbol frutal. (Persea gratíssima). Palabra mexicana, derivada de ahuacatl.

Aguají.—Pez en Cuba. La planta que da el ají.

Agüeybana.—Nombre del cacique principal de Boriquén, cuando visitó la isla Juan Ponce de León en 1508. Nombre también de otro cacique, que en 1514 se encomendó á las haciendas é minas é granjerías del Rey, en Santo Domingo, y se llamaba Francisco de Agüeybana, de la Saona, con 154 personas. Las Casas dice, que á la provincia Cayacoa, de Haytí, se la llamaba también Agüeybana. Fray Iñigo anota erróneamente en su Historia de Puerto Rico, Agüeynaba. Es fácil que esta equivocación venga del impresor Valladares, que editó la obra de Abbad por vez primera en Madrid, no pudiendo el célebre benedictino corregirla. No debe confundirse el primer cacique Agüeybana con su hermano Guaybana, que le sustituyó. Significa: El gran sol.—A por gua, el; güey, sol; bana, grande.

Aje.—El boniato. Colón, cuando lo vió por vez primera en Haytí, lo llamó niame ó ñame, porque así lo oyó nombrar en Guinea, cuando visitó este africano país, viajando con los portugueses. En la anotación del Diario del Almirante, del primer viaje (4 de Noviembre) se lee mames. El doctor Chanca anotó en su Carta al Cabildo sevillano: “todos vienen cargados de ages, que son como nabos, muy excelente manjar.” Oviedo dice (lib. VII. cap. III): “En esta isla Española é en todas las otras islas é Tierra Firme, hay una planta, que se llama ajes, los quales quieren parecer algo á la vista á los nabos de España, en especial los que tienen la corteza ó tez blanca de encima; porque estos ajes haylos blancos é colorados, que tiran á morado, é otros como leonado; pero todos son blancos de dentro por la mayor parte, é algunos amarillos, é muy mayores que nabos comunmente.” El mismo autor, en el cap. 82, distingue los ajes de las batatas. Pedro Mártir en su Década III, libro V. cap. III, describe los ajes y las batatas. Las Casas, no los confunde, cuando dice (t. v. pág. 307): “Hay otras raices que llamaron los indios ajes y batatas: é son dos especies dellas: estas postreras son más delicadas é de más noble naturaleza: siémbrase de planta en montones, de la manera que la yuca, pero la planta es diversa.” Hay escritores modernos, como el señor Pichardo, que cree que el aje es el ñame blanco. Este fruto, el ñame, se trajo de Africa con la importación de los negros á América.

Ají.—(Capsicum). Planta de la cual hay varias especies. Pedro Mártir (Déc. 5. lib. IV. cap. III) dice: “Digamos ahora un poco acerca de la pimienta de las islas y del Continente. Tienen selvas llenas de frutales, que crían pimienta: pimienta digo, aunque no lo es, porque tiene la fortaleza y el aroma de la pimienta, ni vale menos que la pimienta aquel grano; ellos le llaman haxí, con acento en la final: es más alta que la adormidera. Se cogen sus granos como los del enebro ó el abeto, aunque no llegan á ser tan grandes. Hay dos especies de aquel grano; cinco dicen otros; la una es de largo como dedo y medio de hombre; más picante y aguda que la pimienta; y la otra es redonda y no menor en fortaleza; otra tercera hay que no es acre; sino solamente aromática.” De todas las variedades de ají que hay en las Antillas, sólo se conserva el epíteto indígena en el picante, llamado ají guaguao. El doctor Chanca cita el ají “como una especie para adobar.” En Santo Domingo, según García, al ají bravo le llaman ají-jijí. Las Casas (t. v. p. 304) dice: “En todas las cosas que comían estas gentes, cocidas, asadas ó crudas, echaban de la pimienta que llamaban axí.”

Ajiaco.—Vocablo provincial, derivado del indo-antillano ají; y aplicado á una olla compuesta de pedacitos de calabaza, plátanos, y yuca dulce y otras verduras; á la cual se le agrega bollitos de maíz, carne de puerco y tasajo. El caldo es abundoso y lleva un poco de limón y ají picante.

Alcatraz.—Algunos escritores modernos han cometido el error de creer que esta voz procedía del lenguaje indo-antillano. Se aplica al pelícano. Pedro Mártir (Déc. VI. lib. VIII. cap. II.) dice: “A estas aves llamaban los españoles alcatraces.” En arabe existen las palabras alcafal, caparazón, alcafaz, jaula, alcartaz, cucurucho de papel. Dada la figura del alcatraz, puede proceder este nombre de algunas de las voces árabes citadas.

Amanex.—Cacique de Haytí, encomendado al bachiller Alonso de Parada, en el Repartimiento de indios de La Española, en 1514.

Amaguey.—Dice Las Casas: “Entre otros valles, es uno que se llamaba Amaguey, la sílaba del medio breve; y creo que se denominaba del río que pasa por él.”

Anacahuita.—Palabra de origen mexicano, aplicada á un árbol medicinal. (Cordia Boissieri). Algunos pronuncian anacagiiita. Viene de anatcahuitl.

Anacaona.—Célebre cacica haytiana, hermana del cacique Bojekio y mujer del cacique Caonabó. Pedro Mártir (Déc. III. lib. IX. cap. II.) dice: “á Anacaona se la reputaba entre los más egregios vates para componer areytos ó ritmos.” Por orden de Ovando fué aprisionada y ahorcada en Santo Domingo, no obstante haber encarecido Isabel la Católica, que esta cacica fuera respetada. Su nombre significa flor de oro, según Bachiller y Morales, (Ob. cit. p. 200); pero nosotros dudamos que ana signifique flor.

Anaiboa.—El almidón sacado de la yuca. Dice Echagoian (Relación de las cosas de la isla Española. 1561.). “De la flor de la harina desta raíz (la yuca), que se llama anaiboa, se hace un potaje con leche, como manjar blanco, que es muy sabroso.” No debe confundirse este vocablo con naiboa, que es el jugo venenoso de la yuca, como lo ha hecho un escritor moderno.

Anamá.—Río de Santo Domingo, tributario del Soco. También una de las Islas Turcas del Archipiélago antillano.

Anamú.—Planta silvestre. (Petiveria octandra).

Anana.—La piña (Bromelia ananas). El vocablo es del Brasil, generalizado por los portugueses; la voz caribe continental es nana: la indo-antillana es yayama.

Anamuya.—Río de Santo Domingo, que desemboca en la costa del Este.

Aniguamar.—Según Oviedo (lib. VII. cap. IV) los indios llamaban así á una variedad de batatas, que tenían por la mejor.

Aniguayagua.—Las Casas escribe Haniguayagua, y la describe junto al Baoruco, en Haytí.

Anibón.—Lugar en los campos de Morovis, Puerto Rico.

Anón.—Fruta del árbol del mismo nombre. Oviedo escribe hanón; Las Casas, anona. (Anona squamosa).

Apasote.—Vocablo de orígen mexicano. Planta (Anserine antelmintique).

Arabo.—Arbol silvestre de Cuba. (Erythroxilum). Según Pedro Mártir (D. 3a. lib. VII, cap. III) una región de la parte oriental de la isla de Haytí. También es el nombre de un cacique haytiano bautizado Martín de los Arabos; y encomendado, en 1514, á Cristóbal de Tapia.

Arasibo.—Cacique boriqueño, encomendado, en 1515, á Conchillos. De él procede el actual vocablo Arecibo, aplicado á una población de Puerto Rico, cuya fundación arranca de 1580, á juzgar por el Informe del bachiller Santa Clara y presbítero Ponce de León. Todos los textos de instrucción tienen equivocada la fundación de este pueblo. Tenía el cacique Arasibo su ranchería junto al río Abacoa, que hoy se llama Grande.

Aramoca.—Cacique haytiano, encomendado á Diego de Vergara, en 1514, en el Repartimiento de La Española.

Aramaná.—Cacique boriqueño, encomendado, en 1510, á las granjerías de S. A. en el Toa.

Ariguanabo.—Laguna al norte de San Antonio de los Baños, en Cuba.

Arique.—Cordel hecho de una tira de yagua, utilizado para atar pequeños bultos.

Arimao.—Río que riega las vegas de Manicaragua, en Cuba.

Arijuna.—Extranjero.

Areyto.—Canción romancesca, acompañada del baile. Pedro Mártir (Déc. III. lib. VII. cap. II) dice: “ambas cosas de preceptos (origen y sucesión de las cosas y hazañas de sus padres) las tienen compuestas en ritmos, en su lengua; á su modo cantan los areytos y danzan al son del cantar. También tienen areytos de amores, y otros lastimeros, otros bélicos, con sus respectivas sonatas acomodadas.” Entre los populares de Haytí, según Guridi, había el areyto ijí, ayá, bongbé: primero, muerto que siervo. Si las dos primeras palabras llevan radicales indo-antillanos, la tercera parece africana. Creemos que esta canción pertenece á la época en que los negros empezaron á alzarse en La Española y á irse á los montes en son de rebeldía para sacudir la esclavitud. Del largo período de alzamiento del cacique Enriquillo en el Baoruco debería conservarse algún areyto guerrero; pero los cronistas no dicen nada sobre este particular. En la conjura de los caciques boriqueños, en Guaynía, se cantó un areyto, jurando y prediciendo la muerte de los invasores, antes del alzamiento de 1511, pero se ignora la letra y ritmo de este areyto.

Aruacas.—Nombre de tribus indias de Tierra-Firme. Nosotros opinamos, que los indo-antillanos procedían de los aruacas. Este vocablo procede de araguacu. Todavía se conserva enclavada en Venezuela la voz Aragua en muchos sitios.

Aruacay.—El primer pueblo de Aruacas, encontrado por los españoles en Tierra Firme.

Asuba.—La fruta silvestre del mamey sapote.

Atabex.—Las Casas (t. v. p. 434) dice: “La gente de la Isla Española...... mezclaron estos errores, de que Dios tenía madre, cuyo nombre era Atabex y un hermano suyo Guaca.”

Ateque.—Arbol de Cuba. (Cordia callococca).

Athebeane nequen.—Según Oviedo, llamaban así los haytianos, á la india que viva, se enterraba con el cadáver del cacique. Cuando murió Bojekio, régulo de Xaragua, en Haytí, la más hermosa de sus mujeres, llamada Guanajatabenekena, y dos compañeras más, fueron enterradas vivas con el cadáver del célebre cacique. Pedro Mártir (Déc. 3a. lib. IX. cap. II) escribe Guanahattabenechena, y añade “que en toda la isla no había otra tan hermosa.”

Atibuineix.—Según Oviedo (lib. VII. cap. IV.) una variedad de batata.

Atol.—Palabra de origen mexicano. Corrupción de atotli. Primeramente, se hacía de harina de maíz, después de sagú, y hoy de maranta. Viene á ser un caldo, ó compuesto farináceo, hecho de una cucharadita de harina, una cucharada de azúcar y cinco ó seis onzas de agua; una vez hervido toma punto gelatinoso. Hoy se le suele aromatizar con un poco de agua de azahar; y hasta se le mejora agregándole leche de vaca.

Auyama.—La calabaza común en Haytí, según García y Bachiller y Morales. Las Casas no hace referencia que el aborigen la cultivara. Oviedo (lib. VII cap. VIII) confunde la calabaza alimenticia (cucurbita pepo) con la candungo ó marimbo (cucurbita lagenaria ó moschata) y con el fruto totumo ó jigüero (crescentia cujete). Probablemente, después de importada la calabaza alimenticia por los españoles y multiplicarse prodigiosamente, los indígenas le pusieron el nombre de auyama. No es de extrañar este error, cuando todavía hay escritores modernos que creen que los cocos y los plátanos eran naturales en las Antillas, antes del Descubrimiento.

Ausúa.—Arbol de Santo Domingo. (Guridi).

Ausubo.—Arbol de Puerto Rico. (Achras disecta).

Ausuba.—La fruta del ausubo; parecida algo al níspero. No se cultiva.

Ayúa.—Arbol de Cuba. (Xanthoxylum lanceolatum.)

Aymaco.—Lugar de Boriquén, el poblejo ó yucayeque del cacique Aymamón, donde asentó sus reales Juan Ponce de León, después de ganada la batalla á los boriqueños, en 1511, á orillas del río Coayu, río que llama Oviedo Coayuco. Hoy, Yauco.

Aymamón.—Un cacique de Boriquén. Herrera (Déc. 1ª lib. VIII, cap. XII) dice: “y entre otros fué, que un cacique llamado Aymamón prendió descuidado á un mozo, hijo de Pedro Xuarez, natural de Medina del Campo, y mandó á los de su casa, que lo jugasen á la pelota, que decían el juego del batex, para que los vencedores lo matasen.” Diego de Salazar salvó al garzón y Aymamón se hizo guaitiao del capitán castellano. Este cacique boriqueño tenía su yucayeque ó ranchería, llamada Aymaco, al noroeste de la Isla, cerca del río Coalibina.

Ayraguay.—Cacique haytiano, encomendado á Conchillos en el Repartimiento de La Española de 1514.

Ay-Ay.—Pedro Mártir (Déc. 1ª lib II. cap. III.) dice: “se descubrió otra mayor que todas las demás, la cual llamada, Ay-ay por los indígenas, quisieron ellos apellidarla con el nombre de Santa Cruz.” El doctor Chanca también la cita en su Carta al cabildo de Sevilla. Río tributario del Manatí.

Ayamuynuex.—Cacique haytiano, encomendado en 1514, á don Fernando de la Vega, comendador mayor de Castilla.

Ayaguatex.—Cacique haytiano, encomendado en 1514, al licenciado Becerra.

Auyén.—Planta de Santo Domingo. (Guridi.)

Azua.—Ciudad de Santo Domingo, á orillas del Bía, fundada por Diego Velazquez en 1504, llamándola Compostela de Azua. Las Casas aplica también el vocablo á un puerto dominicano y una villa.

Amoná.—La islilla la Mona, que tan poblada estaba de indígenas en la época del Descubrimiento. En una carta de Oviedo, desde Santo Domingo, á 31 de Mayo de 1537, decía al Rey: “Ha de mandar V. M., que en la isla de la Mona que está entre esta isla y la de Sant Xoan, se haga otra fortaleza, porque está en el paso, é allí no hay sino un estanciero é pocos indios, é hay buena agua é de comer, é puerto...”

B

Baba.—Padre.

Babeque.—Vocablo indo-antillano que ha dado origen á varias interpretaciones. El Diario de Colón (Lunes 12 de Noviembre) dice: “partió del puerto y río de Mares, al rendir el quarto del alba para ir á una isla, que afirmaban los indios que traía, que se llamaba Babeque, adonde, según dicen por señas, que la gente della coge el oro con candelas de noche en la playa y después con martillo diz que hacían vergas dello, y para ir á ella era menester poner la proa al Leste quarta del Sueste... No se quiso detener... para ir demanda de Babeque.” Hoy se aplica esta palabra á la isla Grande Inagua. Para unos escritores, los indios que informaban á Colón, se referían á Santo Domingo; para otros á Costa Firme; otros eligen otras islas; y otros que el vocablo no se dirigía á significar ninguna isla. Estamos con éstos y utilizamos la Filología para explicarnos la palabra. Los indo-antillanos determinaban con prefijos, aplicados á los vocablos, los pronombres: para el singular eran n, b, l, t. La voz aneque significa por qué. De modo que n-aneque ¿por qué yo?—b-aneque ¿por-qué tú? etc. Así, pues, cuando Colón, ó Pinzón, interrogaba al indígena con mímico lenguaje, por los sitios donde se hallaba el preciado metal, enseñándole al mismo tiempo monedas ú objetos de oro, el indio, afectado vivamente con la extraña presencia de aquellos hombres, después de señalarles al horizonte, indicando vagamente de donde venían aquellas particulas que ellos adquirían comercialmente, porque sus isletas no las producían, exclamaba con insistencia baneque, baneque. Es decir: y tú, ¿quién eres? ¿quién eres, tú? El vocablo, sin polisintetismo, es bú-aneque: tú, por qué? Por lo tanto, babeque ó baneque fué tomado por el nombre de una isla, cuando era la exclamación natural del sorprendido aborígen.

Babiney.—Fangal, lodazal.

Babisí.—Río del territorio de Jaragua, en Santo Domingo.

Bagua.—Oviedo (lib. XIII, cap. IX) dice: “llaman los indios de aquesta Isla Española á la mar bagua.”

Baigua.—Cierta yerba usada por los indios para adormecer los peces y pescarlos fácilmente. La describe Oviedo en el libro XIII, cap. I.

Bairoa.—Río tributario del Loiza, en Puerto Rico.

Bacüey.—Vegetal de Cuba. (Pichardo).

Banao.—Sierra en Santa Clara, Cuba.

Bainoa.—Lugar del cacicazgo de Marien, en Santo Domingo. Las Casas escribe Baynoa.

Baní.—Valle que se extiende desde el Nizao hasta Ocoa, en Santo Domingo. Según carta de Velazquez (1514) una provincia de Cuba, en tiempos de la conquista.

Babosico.—Región del Cibao, en Santo Domingo.

Bánica.—Lugar del cacicazgo de Maguana.

Bao.—Río tributario del Yaque, en Santo Domingo.

Baitiquiri.—Nombre que daban los indios al cabo de la isla de Cuba, que Colón llamó alfa y hoy se denomina punta Maisí. Las Casas anota Bayatiquiri. Corrupción de Bayatikeri.

Bacupey.—Lugar de los campos de Arecibo, en Puerto Rico.

Bajarí.—Palabra de distinción entre los indo-antillanos. Las Casas (t. V. p. 484) escribe baharí.

Bajareque.—El bohío que tenía mucha extensión.

Bahoruco.—Gran cadena de elevadísimas montañas, que recorre parte del territorio de Jaragua. Las Casas escribe Baoruco sin h.

Bacoanabo.—Planta silvestre de Santo Domingo.

Banes.—Puerto de Cuba, visitado por Colón en su primer viaje. Corrupción de Baní.

Bahamá.—Una de las islas Lucayas, que hoy se llama Bahama, sin acento en la final.

Banique.—Lugar en La Española.

Barbacoa.—Piso alto de tablas de palma de yagua, para guardar frutos, granos, etc.: servía también de camastro. Oviedo (libro VII. cap. I) dice: “Así como el maíz va creciendo tienen cuidado de lo deshervar, hasta que esté tan alto que señoree la hierva; é cuando está bien crecido es menester ponerle guarda, en lo qual los indios ocupan los muchachos, é á este respecto los hacen estar encima de los árboles é de andamios que les hacen de madera é cañas é cubiertos con ramadas por el sol é el agua, é á estos andamios llaman barbacoas”.

Baracutey.—Ave, animal ó persona sin compañero, equivalente á solitario.

Baraxagua.—Cacicazgo cubano, según Velazquez (1514), en tiempos de la conquista.

Baría.—Arbol silvestre de Cuba. (Cordia geraschantoides.)

Baramaya.—Según Oviedo, río al Sur de Puerto Rico. Creemos sea el actual Portugués.

Barahona.—Puerto en la costa Sur de Santo Domingo. Nombre de una cacica haytiana, encomendada á Conchillos, en el Repartimiento de 1514.

Baracoa.—Puerto de Cuba. Gomara anota Barucoa.

Batabanú.—Hoy Batabanó, punto de Cuba.

Batata.—Pedro Mártir (Déc. II. lib. X. cap. I) dice: “Cavan también de la tierra unas raices, que nacen naturalmente, y los indígenas llaman batatas; cuando yo las ví, las juzgué nabos de Lombardía ó gruesas criadillas de tierra. De cualquier modo que se aderecen, asadas ó cocidas, no hay pasteles, ni otro ningún manjar de más suavidad y dulzura”. Las Casas (t. v. pág. 307 y 308) anota: “Hay otras raíces que llamaron los indios ajes é batatas.” Y llama yucaba la planta que produce la batata. Oviedo da los nombres indios de seis variedades: aniguamar, atibuniex, guaraco, guacara, cayca y guananagax.

Boniama.—Una variedad de piña.

Batea.—Algunos escritores modernos, como Pichardo, cometen el error de suponer esta voz de origen indo-antillano, Moura la trae del árabe batiya; pero en el griego tenemos bazeia y en el bajo latín baccea. En el sánscrito hay vadha, vasija, barca, que opinamos sea el origen ario de la palabra batea, pasando á los idiomas indo-europeos, al griego y al latín; y al árabe por la línea sémita.

Batey.—El espacio cuadrilongo delante de la casa del cacique, destinado á plaza por los indios para jugar la pelota y para sus asambleas. Las Casas aplica el mismo nombre á la pelota y al juego.

Batú.—La pelota. Las Casas (t. v. p. 507) dice: “Era bien de ver cuando jugaban á la pelota, la qual era como las de viento nuestras, al parecer; mas no quanto al salto que era mayor que seis de las de viento; tenían una plaza comunmente ante la puerta de la casa de su señor, muy barrida, tres veces más luenga que ancha, cercadas de unos lomillos de un palmo ó dos de alto; salir de los quales lomillos la pelota era falta. Poníanse 20 é 30 de cada parte, á la luenga de la plaza. Cada uno ponía lo que tenía, no mirando que valiese mucho más lo que el uno más que el otro á perder aventuraba; é así acaecía, después que los españoles llegamos, que ponía un cacique un sayo de grana é otro metía un paño viejo, é esto era como si metiera cien castellanos. Echaba uno de los de un puesto la pelota á los del otro, é rebatíala el que se hallaba más á mano, si la pelota venía por alto, con el hombro, que la hacía volver como un rayo; é cuando venía junto al suelo, de presto, poniendo la mano derecha en tierra, dábale con la punta de la nalga, que volvía más que de paso; los del puesto contrario, de la misma manera la tornaban con las nalgas, hasta que, según las reglas de aquel juego, el uno ó el otro puesto cometía falta. Cosa era de alegría verlos jugar cuando encendidos andaban, é mucho más cuando las mujeres unas con otras jugaban, las quales no con los hombros ni las nalgas, sino con las rodillas la rebatían é con los puños cerrados”.

Bayabé.—Cordel más grueso que la cabuya. En Cuba bayabá.

Bayamón.—Pueblo y río de Puerto Rico.

Bayamo.—Cacicazgo cubano, según Velazquez, (1514): hoy ciudad de Cuba.

Bayaney.—Lugar en los campos de Hatillo, en Puerto Rico.

Bayatiquiri.—Véase Baitiquirí.

Bayaguana.—Lugar de Santo Domingo.

Bayajá.—Bahía de Santo Domingo y monte de Haytí.

Bajacú.—El lucero de la mañana. (García).

Bayoya.—Lagarto de costa.

Beminí.—Véase Biminí.

Behechio.—Uno de los cinco caciques principales de Haytí. Dominaba en el cacicazgo del Bahoruco, situado en las sierras que dan á la mar del sur de dicha isla. Otros escriben Bohechio. Es corrupción de Bojekio.

Behique.—Véase Bohique.

Bejuco.—Variedad de lianas llevan este nombre. Oviedo y Las Casas escriben Bexuco. Servían á los indios como cuerdas y para medicinarse. Las Casas (t. v. p. 320) dice: “Otra cosa para purgar, no sé para que enfermedades, hay en esta isla, é sospecho que debe de ser para males de flema, é ésta es una correa ó raíz, no porque esté debajo de tierra, sino que tiene su raíz debajo della y encarámase por los árboles de la manera de la hiedra, é así parece algo, no en la hoja, porque no la tiene, sino en parecer correa é encaramarse como la hiedra; llamábanla los indios bexuco, la penúltima sílaba luenga. Pueden atar cualquiera cosa con ella, como una cuerda, porque es nervosa é tiene 20 ó 25 brazas é más de luengo. Generalmente hay muchos bexucos en todos los montes; é sirven para todas las cosas de atar é son muy provechosos”.

Bí.—Principio, vida, pequeño.

Biajaca.—Pez. Las Casas dice (t. v. p. 279) que los indios las llamaban diahacas.

Bibí.—Madre. Barrio y río de Utuado, en Puerto Rico.

Biajáiba.—Pez de Cuba. (Pichardo).

Bibijagua.—Una especie de hormiga.

Bija.—El árbol llamado en Puerto Rico achiote. (Bixa orellana). La semilla del fruto servía sola, ŏ mezclada con aceite vegetal, para el tatuaje de los indígenas, embetunándose de rojo. Las Casas dice, que llamaban á este color los indios bixa.

Bijagua.—Arbol silvestre de Cuba.

Biajaní.—La paloma torcaz.

Bijirita.—Variedad de pajaritos de Cuba.

Bieque.—La pequeña isla de Viequez, al E. de Puerto Rico. De , pequeño y que por ke, tierra. El padre Labat (Voyage aux isles de l’Amerique. A La Haye. 1724, t. II. p. 283) comete el error de llamar á esta isla Boriquén.

Bijao.—Yerba que utilizaban los indígenas para techar sus bohíos. Oviedo escribe bihao.

Bia.—Río de Azua.

Biajama.—Serranía situada al E. de Neiba.

Biautex.—Cacique haytiano, según Oviedo. (lib. III. cap. V.)

Biminí.—La isla que hoy figura en el Archipiélago antillano con el nombre de Beminí. Descubierta y explorada por Juan Ponce de León, que recogió de los indios la fábula de que había en ella una fuente que rejuvenecía á los hombres, haciendo los viejos tornarse mancebos. Asensio (Fuentes Históricas, t. IV. pág. 78) cae en error, al traducir esta palabra de Pedro Mártir, no comprendiendo que se trataba de la isla Biminí.

Bo.—Como radical indo-antillano equivale, á veces, á grande; otras da la idea de señor.

Bojío.—La choza indígena. Los quisqueyanos aplicaban este nombre á la parte setentrional de la isla de Haytí, como significando su casa, su hogar. Oviedo y Las Casas escriben bohío. Escritores modernos han corrompido el vocablo escribiendo buhío. Dice Colón, en su Diario (Lunes 24 de Diciembre): “Y digo que es verdad, que es maravilla ver las cosas de acá y los pueblos grandes de esta Isla Española, que así la llamé; y ellos la llaman bohío”. Pedro Mártir (Déc. I. lib. II. cap. II.) dice: á las casas llaman boís, con acento en la í.

Bojékio.—El anciano cacique, régulo de Jaragua, en Haytí. Unos escriben Behechio y otros Bohechio.

Bocuí.—Río de Santo Domingo, tributario del Camú.

Bohique.—El augur curandero indo-antillano. Por corrupción se ha escrito behique, buhití, boitío y buitibu. Las Casas, en el t. v. p. 436, trae bohique. Debiera escribirse para precisar la fonética bojike.

Boma.—Río de Cuba, examinado por Colón en su primer viaje. Río de Santo Domingo, tributario del Camú.

Bonao.—Lugar de Santo Domingo.

Bonasí.—Pez de Cuba.

Boniata.—La yuca dulce, según Oviedo. Las Casas no la menciona. Fué importada de Tierra Firme á Haytí, en el período colombino.

Boriquén.—Nombre indígena de la isla de Puerto Rico. Así está anotado en el mapa de Juan de la Cosa (1500) y en el mapa de Martín Waldseemüller (1508) conocido con el nombre de Tabula Terræ Novæ; y así aparece en las obras de Oviedo (1535) y Las Casas (1550). Este cronista empezó á escribir de los asuntos de Indias el año de 1527. También está Boriquén en el Informe que dieron al Rey, en 1582, el bachiller Santa Clara y el presbítero Ponce de León, de orden del gobernador Melgarejo, desde San Juan. Fernando Colón (1571), Castellanos (1589), Herrero (1601), Laet (1640), Torres Vargas (1647), don Juan Bautista Muñoz (1793), Irving (1828), Tapia (1854), Gomara (1549), y los modernos historiadores Lafuente (1860), Cronau (1891) y Castelar (1892), siguieron á Las Casas y á Oviedo. El doctor Chanca, que hizo con Colón el 2º viaje (1493) escribe Buriquén, trastocando la o en u. Pero, fijémonos, que en ese mismo viaje venía Juan de la Cosa capitaneando la carabela Niña y, como cartógrafo, anotó en su mapa Boriquén. Pedro Mártir (lib. II. cap. IV), estropeó más el vocablo cuando anota Burichena. Es verdad que escribía en latín y tal vez los copistas hayan sido los que estropearon la palabra. Mártir empleó la ch en lugar de la qu, lo que no es de extrañar porque en la antigüedad era frecuente ese uso, escribiendo por ejemplo, cherubín, chimera, por querubín, quimera. También cometió Mártir la mudanza de la o en u como Chanca. Los caribes llamaban á su punto de parada, en sus correrías piráticas por el archipiélago, boekén: indudablemente se referían á boriquén; á nuestra isla. Fray Iñigo Abbad (1782), siguiendo la obra de Donaldson y Reid (Edimburgo. 1762); interpoló una n en el vocablo y escribió Borinquen. También cometió el error de anotar Agiieynaba en vez de Agiieybana. Y Pastrana (1852), en su Catecismo geográfico, cambió el acento de la é á la í, variando la fonética, y creó la voz Borínquen, que ha tenido popular aceptación, principalmente entre los poetas. Navarrete, interpretando el Diario de Colón, llamó Carib á Puerto Rico y cayó en error; igual equivocación cometió en llamar Guanahaní á una de las Islas Turcas. Algunos escritores modernos, siguiendo á Navarrete, han cometido el mismo error. Boriquén significa tierras del valiente señor. Véase Colón en Puerto Rico, pág. 128; y Brau en Puerto Rico y su Historia, pág. 20.

Boricua.—Letronne, en su Geografía universal (1844) y Pastrana, en su Catecismo geográfico de Puerto Rico (1852) llaman á nuestra isla así. El error procede de que antiguamente solían escribir cu por qu, y de este modo es fácil anotar Boricue y luego Boricua. Todavía en nuestros días en la Revue des Deux-Mondes (1893) hemos visto el vocablo escrito de este modo Boriqve.

Bosiba.—Piedra grande.

Botío.—Valle situado en la montaña de Samaná.

Boyá.—Lugar de Santo Domingo, en el cacicazgo de Higiiey.

Bovuca.—Según Gomara, isla á la que se dirigió Juan Ponce de León, después que dejó la gobernación de Puerto Rico, buscando la fuente que tornaba mozos á los viejos. No conocemos ninguna de las islillas del archipiélago con este nombre.

Bucaná.—Barrio y río de Ponce, Puerto Rico.

Boyucar.—Cacicazgo de Cuba, cuando la conquista, según carta del conquistador Velazquez, en 1514.

Bucarabón.—Barrios de Maricao y Las Marías, en Puerto Rico. Hoy escriben Bucarabones.

Burén.—Especie de hornillo de barro cocido para preparar el casabe. Dice Las Casas: “la harina, así limpia é aparejada, tienen ya los hornos calientes, tres é quatro, si quieren hacer cantidad de pan; estos hornos son como unos suelos de lebrillos en que amasan é lavan las mujeres de Andalucía; son hechos de barro, redondos é llanos; de dos dedos en alto, como una rodela grande, toda llana; llamabanlos burén, aguda la última. Tiénenlos puestos sobre tres ó quatro piedras, é debajo todo el fuego que cabe”.

Buitío.—Véase Bohique.

Buba.—Dice Gomara: “Probó la tierra (Haytí) á los españoles con muchas maneras de dolencias, de las quales dos fueron perpétuas: bubas, que hasta entonces no sabían qué mal era; é mudanza de color en amarillo, que parecían azafranados.” Y más adelante añade: “Desde aquella fortaleza (Santo Tomé del Cibao) salían los cristianos á tomar vituallas; é arrebataban mujeres, que les pegaron las bubas”. Roderico Diaz ó Rui Diaz (1550) atribuye á la llegada de Colón á Barcelona, después de su primer viaje, la aparición de una epidemia de bubas. Bachiller y Morales toma de Capmani en Questiones críticas sobre varios puntos, 1808, que á su vez lo toma de Rui Díaz de la Isla (1534), que los indígenas de la Española llamaban á las bubas buavnara. Las Casas reconoce la sífilis entre los haytianos y escribe: “Dos cosas hobo é hay en esta Isla, que en los principios fueron á los españoles muy penosas: la una es la enfermedad de las bubas, que en Italia llaman el mal francés, y ésta sepan que fué de esta Isla. Yo hice algunas veces diligencias en preguntar á los indios desta Isla si era en ella muy antiguo este mal, y respondían que sí, antes que los chrystianos á ella viniesen”. Oviedo también atribuye la sífilis á Haytí. El cronista de Sevilla don José Velazquez y Sanchez, en sus Anales epidémicos, impresos y publicados en 1866, asegura erróneamente que la voz buba es americana. El vocablo es español: viene de bubón, en griego bwboón. En una carta de Pedro Mártir de Anglería (Opus epistolarum Petri Martyris Angleri. Mediol. nº 1. lib. II. epist. 67) y que lleva fecha de 1489, se lee: “Me escribes, que la enfermedad especial de nuestra época, es llamada en español bubas”. Queda, pues, fuera de dudas, que el vocablo no es americano. La cuestión del origen de la sífilis ha sido muy discutida. Han sobresalido tres opiniones: la importación del virus de América; el desarrollo expontáneo; y el origen antiguo. En una sepultura de la edad de la piedra pulida, Mr. Pruniéres, de Marvejols, ha encontrado cráneos sifilíticos. El Dr. Parrot ha reconocido cráneos mexicanos, anteriores á la conquista española, con lesiones características de sífilis hereditaria. La enfermedad, por lo tanto, se pierde en la noche de los tiempos, porque también se encuentra en China, dos mil años antes de Jesucristo, según Letourneau. Este estigma ha sido común á los tres grandes troncos de la especie humana, blanco, amarillo y negro, desarrollándose en los respectivos continentes, con variedades morfológicas. Véase Yaya.

Buaynara.—Véase Buba.

Buruquena.—Cangrejo pequeño de orillas de ríos y quebradas. Debe escribirse burukena.

Buticacu.—Ojos zarcos. Las Casas (t. V. p. 488) dice: “Las injurias, que entre sí unos á otros, cuando reñían é más airados é turbados estaban, é contra quien se enojaban, decían por injuriallo é hacelle mayor daño, eran, si tenía los ojos zarcos, buticaco, conviene á saber: andá, que tenéis los ojos zarcos; si los tenía negros, xeyticaco; é si le faltaba algún diente, mahite.”

Buvavbá.—Pueblo haytiano, que tenía un zemí célebre, llamado Zemí de Buyaybá, por otro nombre Baybama. Las Casas escribe Vaybrama (t. V. p. 471).

Baybama.—Véase Buyaybá.

Bahomamey.—Barrio de San Sebastián, en Puerto Rico.

Biáfara.—Corrupción de Biajara, pequeño lugar de los campos de Arecibo, en Puerto Rico.

C

Cabacú.—Hacienda en Cuba. (Bachiller y Moreles).

Cabima.—Arbol de Santo Domingo.

Cabuya.—Cordel ó soga delgada, hecha de majagua ó maguey. Las Casas (t. V. p. 486) dice: “en cada una de aquellas asas (de las hamacas) ponen unas cuerdas muy delgadas é bien hechas é torcidas, de mejor materia que de cáñamo, pero no tan buena como de lino, é ésta llaman cabuya, la penúltima luenga.” Algunos creen erróneamente que la voz cabuya viene de cabo.

Cacao.—El vocablo es de origen mexicano, de cacauti. Los indo-antillanos no conocían este árbol (theobroma cacao), ni su fruto.

Cacey.—Río tributario del de Añasco, Puerto Rico.

Cacique.—Dice el Diario de Colón: “(Lunes 17 de Diciembre). Vieron á uno, que tuvo el Almirante por gobernador de aquella provincia, que lo llamaban Casique.” Y, en Martes 18 de Diciembre, anota: “Este vino á la nao, después del rey, al cual dió el Almirante algunos de los rescates, y allí supo que al rey llamaban en su lengua Casique.” En la carta del doctor Chanca se lee: “Vienen aquí continuamente muchos indios, é caziques con ellos, que son como capitanes dellos, é muchas indias.” Las Casas escribe cacique. Oviedo (libro II, cap. VI) dice: “E allí salió el Almirante con toda su gente, é luego vinieron á habla é conversación con los chrystianos muchos indios de paz de aquella tierra, la qual era del señorío del rey Guacanagarí, que los indios llaman cacique, así como los christianos decimos rey.” Pedro Mártir (Déc. I. lib. II cap. VI) dice: “... llaman al rey cacique.” Juan Ignacio de Armas en sus Orígenes del lenguaje criollo (Habana. 1882), siguiendo á Fr. P. Simón (Noticias historiales) cree que el vocablo cacique procede del árabe. Eguilaz en su Glosario etimológico de las palabras españolas de origen oriental, Granada, 1886, no la consigna. El árabe tiene al-qadi, juez: de donde procede nuestra voz alcalde; al-qaid, jefe capitán: que origina nuestra palabra alcaide; cheikl, señor; charif, noble; ualí, gobernador; al-wazir, el vizir: de donde viene nuestro alguacil; al-faris, el caballero, que trajo nuestro alferez, etc. pero, cacique es voz indo-antillana.

Caguabo.—Lugar de Añasco, Puerto Rico. Entre este barrio y el de Playa se encuentran en una gran extensión de terreno, los escombros del primitivo San Germán, fundado allí, en 1511, por orden del virrey don Diego Colón, gobernador de La Española, á orillas del Guaorabo, hoy río Grande de Añasco. Punto histórico, algo dudoso, y negado por algunos escritores puertorriqueños, y cuyas pruebas hemos desarrollado extensamente en nuestro Repertorio histórico de Puerto Rico, pág. 6.

Caguax.—Nombre de un cacique boriqueño, que tenía su ranchería junto al río Turabo. Correspondió en el Repartimiento del Boriquén á Juan Cerón. Hoy se conserva su nombre en una ciudad, que por corrupción del vocablo indígena, se anota Caguas. También hubo en Cuba un cacique llamado Caguax, según la carta del conquistador Velazquez.

Caguana.—Río tributario del Grande de Arecibo; y barrio de Utuado, en Puerto Rico.

Caguama.—Una especie de tortuga, parecida al carey.

Caguairán.—Arbol de Cuba. (Hymenaca floribunda).

Caguará.—Una conchita común de almeja para raspar la película externa de la yuca.

Caguayo.—La lagartija.

Caguasa.—Fruta silvestre de Santo Domingo.

Caguaní.—Lago del territorio de Jaragua, hoy Lago de Enriquillo.

Cáicu.—Arrecife, islote, isla, tierra. Por derivación caiu, cayu, cayo. El árabe tiene caique, barco pequeño con vela y mástil. (Eguilaz).

Caimán.—Reptil parecido al cocodrilo. No le había en Puerto Rico.

Caimito.—Arbol frutal. (Chrysophyllum caimito). Hay también el Chrysophyllum oliviforme, cuya fruta se denomina vulgarmente, en Puerto Rico, tetas de burra. Las Casas escribe Caymito. De él hacían los indios arcos.

Caybay.—Lugar de penas. Dice el Informe de fray Román Pane al Almirante: “Creen que hay un lugar adonde van los muertos, que se llama Coaibai”.

Cajai.—Región del cacicazgo de Jaragua. Las Casas escribe Cahay.

Cajaya.—Tiburón. (García).

Cainabón.—Véase Caynabón.

Cairabón.—Oviedo comete el error de decir que es el río más grande de la isla de Puerto Rico. Hoy se llama Espíritu Santo. Existe un tributario del río Manatí, que se llama Cañabón, corrupción de Caynabón.

Calaguala.—Vegetal silvestre. Es el polipodio de las Antillas. (Polypodium calaguala).

Camuy.—Pueblo y río de Puerto Rico. Oviedo escribe Canuy. Ya en 1582 el Bachiller Santa Clara y el Presbítero Ponce de León anotaron Camuy.

Camagiiey.—Región de Cuba.

Camagua.—Arbolillo silvestre de Cuba.

Camiguama.—Pez de río, en Santo Domingo.

Camú.—Río del territorio de Magua.

Cana.—La palma de sierra, la cual da una yagua pequeña, que sirve para cobijar bohíos. Dice Pedro Mártir (Carta CLVI, á Pomponio Leto): “Las casas son redondas, construidas de diversas vigas, cubiertas con hojas de palmas ó con tejido de ciertas yerbas.” Continúa igual uso de las yaguas entre nuestros campesinos para cobijar sus ranchos. Hay un barrio y un río de Ponce, Puerto Rico, que lleva este nombre, solamente que lo escriben en plural, Canas.

Canarí.—Vasija de barro.

Canalete.—El pagayo con el cual impulsaban los indígenas sus canoas. Los hacían de tabla de palma de yagua.

Canabacoa.—Región del cacicazgo de Magua. Río de Cuba.

Canabo.—Río de Cuba.

Canasí.—Montes de Cuba, llamados los Arcos de Canasí, en la provincia de la Habana.

Caney.—Según Las Casas (t. v. p. 468) la casa grande de los señores y caciques. Por error de copista, tomando la e por una s, han hecho el vocablo cansí, algunos escritores.

Caniaco.— Barrio de Utuado, en Puerto Rico.

Canareo.—Lugar cubano, donde residió Las Casas, á orillas del Arimao. El obispo al hablar de este lugarejo indígena, anota: “creo que se llamaba Canarreo, con dos r.” Debe haber aquí error de copista. Tal vez sería Canakeo, escrito Canaceo. Cana, palmera; ke, tierra; o, montaña: lugar montañoso de palmeras.

Canoa.—Embarcación hecha ahuecando el tronco de un árbol, mediante el fuego y el hacha de piedra. Dice Colón, en su Diario: “Lunes 3 de Diciembre. Halló una caleta en que vido cinco muy grandes almadías, que los indios llaman canoas”. En la carta del Almirante, escrita en el mar, cuando regresaba del primer viaje, y enviada desde Lisboa, en Marzo de 1493, á Barcelona, donde se encontraban los Reyes Católicos, se lee: “Ellos tienen en todas las islas muy muchas canoas, á manera de fustas de remo; dellas mayores, dellas menores, é algunas, é muchas, son mayores que una fusta de diez y ocho bancos; no son tan anchas, porque son de un solo madero; mas una fusta no terná con ellas al remo, porque van que no es cosa de creer; é con estas navegan todas aquellas islas, que son innumerables, é tratan sus mercaderías. Algunas destas canoas he visto con setenta y ocho hombres en ella é cada uno con su remo”. Pedro Mártir (Déc. 1ª, lib. 1º, cap. II) dice: “... en sus botes, que llaman canoas”. Las Casas (t. v. p. 506) dice: “Tenían sus barcos, hechos de un madero cavado, que llamaban canoas, donde cabían 50 y 100 hombres; los remos son como palas de horno”. Fernando Colón (cap. XXIX) dice, (luego de describir una canoa fabricada de un tronco de árbol, que era tan grande como una fusta de doce bancos): “Después, encontraron otra canoa, hecha como la que va referida, de 95 palmos, en que cabían 150 personas”. Los indígenas las hacían con troncos de ceiba, jabiya, cedro, etc. Los galibes, los chaymas, los caribes y los aruacas conservan el mismo vocablo con ligeras variantes de fonética. Los mexicanos decían acatli, de atl, agua, y calli casa.

Canóbana.—Nombre de un cacique boriqueño, encomendado á Miguel Diaz en 1510. Hoy se conserva el nombre en una región y un río de Puerto Rico, que corre por Loiza.

Canuy.—Véase Camuy.

Cao.—El cuervo de Cuba, según Gundlac.

Caoba.—Arbol. (Swietenia mahogani).

Caobán.—Dice Las Casas: “Tiene también otros árboles esta Isla (la Española), que llaman caobán, la o letra luenga, los indios; tiene muy buena madera para arcas é mesas, algo colorada ó encarnada, con algún olorcillo bueno, que parece que quiere ser cedro, pero no lo es, porque en esta Isla no hay cedros, en la de Cuba sí, muy excelentes.”

Caobana.—El cedro. Hay dos variedades en Puerto Rico, conocidas vulgarmente con el nombre de macho (Cedrus mahogani) y hembra (Cedrus olorata).

Caoyuco.—Según Oviedo, río de Puerto Rico, en cuya desembocadura dieron los españoles la primera batalla á los boriqueños, en 1511. Es Caoyu, hoy Yauco.

Caonao.—Río de Cuba.

Caoniya.—Barrio de Utuado, Puerto en Rico. Se escribe por error, Caonilla. También es barrio de Aybonito y Juana Diaz.

Caonabó.—Cacique soberano de Maguana. Pedro Mártir escribe erróneamente Caonaboa.

Capá.—Arbol. Corrupción de cabá. Los indo-antillanos no usaban la p.; y sí los indios de Costa Firme, que acostumbraban á trastocar la b en p. Hay en Puerto Rico el capá blanco (Varronia alba) y el capá prieto (Geras canthus).

Caparra.—Nombre de la primera población de españoles, año de 1508, en Puerto Rico. Algunos escritores modernos cometen el error de creer que es el vocablo de origen indio. La palabra es castellana y corresponde á la señal que se da cuando se hace algún ajuste. Este nombre se lo puso Juan Ponce de León á la primera población en el Boriquén, por orden del Comendador Ovando, gobernador de La Española en esa época; y el Rey mandó, que se cambiase por el de Cibdad de Puerto Rico, que llevó hasta 1521, en el lugar llamado hoy Pueblo Viejo, en la jurisdicción de Bayamón.

Caracurí.—La joya para las narices, según Vargas (Milicia indiana).

Carey.—Especie de tortuga (Chelonia imbricata).

Careybana.—Según Las Casas, un puerto y una población indígena en La Española, junto á la provincia de Xaragua.

Caribe.—Dice Oviedo (libro XXI, cap. VI): “Este nombre de caribe no quiere decir sino bravo ú osado ó esforzado.” Dice Gomara: “Toda esta costa, que descubrió Bastidas y Nicuesa, y que hay del cabo de la Vela á Paria, es de indios, que comen hombres y que tiran con flechas enhervoladas, á los quales llaman caribes, de Caribana, ó porque son bravos é feroces, conforme al vocablo.” Los indígenas de Cuba, Haytí y Boriquén llamaban así á los indios de las islas de Barlovento. Los chaymas decían carib-ná; los tamanacos (indios del río Cucivero, de Venezuela) carif-ná, cambiando la b en f; los galibis, calina; y los Caribes de Tierra Firme, calinago. Este vocablo procede de caribo, hombre valiente.

Carib.—Don Martín Fernández Navarrete, en 1825, anotando el Diario de navegación del Almirante, conservado por Las Casas, fué el que aplicó por vez primera esta palabra Carib á la isla de Puerto Rico; pero con documentos de cronistas y cartógrafos hemos probado ser Boriquén el verdadero nombre indígena de la isla de Puerto Rico. Don Manuel Felipe Castro y don Juan Manuel Echevarría, el año de 1854, en sus cantos épicos consagrados al asedio británico de esta ciudad en 1797, volvieron á cometer el error de Navarrete. Y el padre Nazario (Ob. cit.) á seguirles en esta equivocación.

Carí.—En el mapa para ilustrar los viajes de Sir Walter Raleigh, desde la isla de Trinidad hasta el bajo Orinoco, compilado de observaciones personales y del Atlas de Venezuela de Codazzi, por Sir Robert Schombuck, y cuyo mapa se encuentra en la obra de F. Michelena y Rojas titulada: Exploración Oficial del Orinoco y Amazonas (1867), se le aplica el nombre de Carí á la isla de Trinidad. Empero, con documentos del Archivo de Indias podemos probar que los indígenas de la Trinidad no eran Caribes y sí Aruacas.

Caricaboa.—Barrio de Utuado, en Puerto Rico.

Caribata.—Región del cacicazgo de Marien, en Haytí.

Caona.—El oro. Pedro Mártir. (Déc. 1ª, lib. I. cap. IV) escribe cauni.

Catey.—La especie de papagayo llamado periquito. Una clase de palmera dominicana. (Guridi).

Caráira.—Ave de rapiña de Cuba, casi del tamaño del aura tiñosa. (Pichardo).

Casabe.—El pan indo-antillano hecho de la harina de la yuca brava. Colón en su Diario dice: “Miércoles 26 de Diciembre. El rey Guacanagarí comió en la carabela con el Almirante, é después salió con él á tierra, donde hizo al Almirante mucha honra é le dió colación de dos ó tres maneras de ajes é camarones é caza é otras viandas quellos tenían é de su pan, que llamaban cazabí.” Las Casas anota: “tornando al pan, que los indios llaman cazabí.” Pedro Mártir (Déc. 1ª, lib. IX, cap. V) dice: “pidiendo cazabí, es decir, pan”. En árabe existe el vocablo kasabe, significando caña de azúcar, según Eguilaz; pero nada tiene que ver un vocablo con otro.

Casey.—Barrio de Añasco, en Puerto Rico.

Catibía.—La yuca rallada y prensada, una vez esprimido el jugo ó naiboa.

Cayagua.—Río tributario del Loiza, en Puerto Rico: corre por Hato Grande.

Cauyo.—Según Oviedo, río de Puerto Rico, junto al cual dieron muerte los indios alzados á don Cristóbal de Sotomayor. Hoy es Yauco por la figura de dicción metatesis, ó trasposición de letras en un vocablo. Herrera llama al mismo río Coayuco. Su nombre boriqueño es Coayu.

Caya.—Arbol de Santo Domingo.

Cayaguayo.—Según el conquistador Velázquez (1514) una región de Cuba.

Cayama.—Ave zancuda de Cuba.

Cayaya.—Arbusto.

Cayabo.—Barrio de Juana Diaz, en Puerto Rico; por error Callabo.

Cayacoa.—Cacique soberano del Higiiey. A su muerte casó la cacica con el español Miguel Diaz, después de bautizada con el nombre de Doña Inés.

Cayajabo.—El mate colorado.

Cayagua.—Barrios de Hato Grande y de San Sebastián, en Puerto Rico.

Cayey.—Pueblo de Puerto Rico. Se llamó Cayey de Muesas en obsequio á su fundador el gobernador don Miguel de Muesas. Caen en error los que creen viene el nombre, del español Cayés. Aunque en España hay Cayés y Callés, y hasta San Martín de Cayés, no tienen nada que ver con el vocablo indígena Cayey. Antes de la fundación del poblejo en 1775, existía ya la Sierra de Cayey en la montaña de Laybonito. El nuevo caserío tomó nombre de la inmediata Sierra, como el actual Aybonito, ya castellanizado y que parece una exclamación, Ay! bonito, viene á ser corrupción de Jatibonicu, que se conserva, también modificado el vocablo, en Cuba y Santo Domingo. Los españoles solían ligar, en los nombres de las poblaciones, un nombre indio con otro español, anteponiéndolo ó posponiéndolo; y así tenemos Azua de Compostela y Salvaleón del Higiiey, en Santo Domingo; Xagua la Grande y San Cristóbal de la Habana, en Cuba; y Cayey de Muesas y Santo Antonio de la Tuna, en Puerto Rico. Cayey significa Lugar de agua. Ca por gua, he aquí; y por ni, agua; e por ke, tierra; y por ni agua: he aquí agua, tierra, agua.

Cayguaní.—Según Las Casas, un territorio junto á Xaragua, en La Española.

Cayniabón.—El actual río Loiza, y la ranchería del cacique Canóbana, en Puerto Rico. Oviedo escribe Caryabón, para designar el río más grande de Puerto Rico. No debe confundirse el Caryabón (Espíritu Santo) con el Cayniabon (Loiza).

Camín.—Las Casas dice: “desciende de aquella frontera y alta sierra (en Haytí) un muy hermoso río, el cual se llamaba, por las lenguas de los indios, camín, aguda la última sílaba.”

Cayuco.—Embarcación pequeña, larga y estrecha, sin popa, ni quilla. Juan Ignacio de Armas, en sus Orígenes del lenguaje criollo, Habana, 1882, página 85, opina, que es un vocablo derivado de cayo. Pichardo lo cree indígena. No hay tal. Es un vocablo nuevo, criollo, derivado de cayo, como éste lo es, á su vez, del indo-antillano cáicu, arrecife, restinga, bajo, isla.

Ceiba.—Arbol. (Eriodendron anfractuosum). Un pueblo de Puerto Rico. Las Casas escribe Ceyba. Debería escribirse seiba.

Cemí.—Véase Zemí.

Ciales.—No es palabra indígena. Nombre de un pueblo de Puerto Rico. Algunos han creído equivocadamente que el vocablo era boriqueño. Es anagrama del apellido del general Lacy. La trasposición de las letras es la siguiente: Ci-al-es igual á Es-la-cy equivalente á es Lacy. Se fundó Ciales en 1820, el mismo año que las Cortes Españolas hicieron grandes honores á la memoria del desgraciado general Luis Lacy, que en 1817 se sublevó contra Fernando VII á favor de la Libertad y de la Constitución del año 12; y habiendo caido prisionero de las tropas del Gobierno fué llevado á Mallorca y fusilado en el castillo de Bellver. Triunfantes los Constitucionales en 1820, el gobernador de Puerto Rico, general Arostegui, dedicó al célebre guerrillero español Lacy, ese pueblo, en recuerdo de su amor á la Libertad y á la Constitución. En un documento de la Capitanía general, de 27 de Junio de 1822, y garantizado con la firma del capitán general don José de Navarro, todavía se le da á Ciales el nombre de Lacy, como se llama á Vega Alta Espinosa, á Vega Baja Naranjal y á Trujillo Bajo Porlier.[260]

Cicheo.—Según Oviedo, el nombre que daban los indios á la actual isleta Desecheo, que está al occidente de Puerto Rico. Debe ser Sikeo: tierra alta, montuosa.

Cibuco.—Río de Vega Baja, en Puerto Rico. Oviedo escribe Cebuco. Debe ser Sibuco, porque la radical indo-antillana es siba, piedra.

Ciguayo.—Nombre de una tribu numerosa quisqueyana, que ocupaba un territorio de más de 30 leguas, porque llegaba hasta las sierras de Macao por tierra adentro y por la parte del mar hasta el Higiiey. Nombre de un cacique haytiano.

Ciguay.—El aduar principal de los ciguayos.

Cibao.—Lugar del cacicazgo de Maguana, en Santo Domingo. Las Casas (t. v. p. 276) dice: “Los indios, por su lenguaje, llamaban á esta provincia Cibao, por la multitud de las piedras, porque ciba quiere decir piedra.” Las dos radicales son siba, piedra; o montaña; sibao, montaña de piedra.

Ciba.—Piedra. Las Casas (t. v. p. 495) dice: “Los señores, y los demás, compraban á los padres las hijas, que habían de ser sus mujeres, enviándoles por pagas ciertas sartas de cuentas, que llamaban cibas, por excelencia, que quiere decir piedras; porque ciba llamaban á toda piedra.” Preferimos escribir siba con s, porque el boriqueño no ceceaba.

Coalibina.—El actual río Culebrinas de Aguada, en Puerto Rico.

Corigiiex.—Según Oviedo, río al poniente de Puerto Rico, cerca del río Mayagiiex. Luego, se le llamó río del Rosario.

Coamo.—Pueblo y río de Puerto Rico. Algunos han escrito Cuamo.

Conuco.—Oviedo (lib. VII, cap. II) “se llama conuco la heredad de la yuca ó de la labranza.” Las Casas (t. V. p. 307) escribe: “esta labranza, en el lenguaje de los indios, se llamaba conúco, la penúltima luenga.” Opinamos con Pichardo, que la original debe ser cunúcu, y mejor kunuku. Armas (Ob. cit.) opina, equivocadamente, que es un derivado del vocablo español cono.

Coaguateje.—Planta silvestre, en Santo Domingo.

Corí.—El giiimo de Puerto Rico. Las Casas escribe curí y lo considera muy sano y delicado alimento. Oviedo escribe corí.

Cayo.—Véase Cáicu.

Cajuí.—Arbol frutal. El actual Pajuil. (Anacardium occidentale).

Coa.—Palo endurecido al fuego, de que se servían los indígenas para cavar la tierra y sembrar la yuca y las batatas. A estos palos, que servían de pala y azada, los llamaban los mexicanos huictles. El vocablo lo usaba el indo-antillano, como prefijo y sufijo, significando lugar, sitio.

Coco.—Bachiller y Morales comete el error de creer, que el vocablo es de origen indígena. (Ob. cit. p. 248 y 364). El Sr. Pichardo cae en igual equivocación, y creyéndose firme en su error, anota, página 62: “Asombra, por tanto, que hombres tan ilustrados como el Dr. Hernández, el Plinio de Méjico, asegurase que el coco de América sea originario de las Indias Orientales”. Nosotros opinamos al igual del sabio mejicano. El cocos nucifera no existía en el Archipiélago antillano en la época del Descubrimiento. Existía en el Continente americano, del lado del Pacífico, y muy escasamente. Por eso Las Casas no lo menciona. Oviedo habla de él, haciendo presente que corresponde á la mar del Sur (libro IX, cap. IV), es decir, al Pacífico; y cree que se llama coco porque el casco tiene tres hoyitos que parecen el gesto de un monillo que coca, é por eso se dice coco. Ateniéndonos á Oviedo viene entonces el vocablo del griege cacos, feo, deforme. Los griegos llamaban couci y los latinos cuci á una especie de palma. En 1549, don Diego Lorenzo, canónigo de Cabo Verde, trajo las palmeras de coco á Puerto Rico y las gallinas de Guinea, según consta en el Informe al Rey (1582), del Capitán Melgarejo.

Cobo.—Caracol del mar.

Cohoba.—Los polvos de tabaco y la ceremonia religiosa de tomarlos y embriagarse con ellos. Las Casas (t. v. pág. 469) dice: “Estos polvos y esta ceremonia ó acto se llamaba cohoba, la media sílaba luenga”.

Cojibá.—La planta tabaco.

Cocuyo.—Insecto fosfórico, especie de luciérnaga. Dice Las Casas: “Hay en ella (La Española) unos gusanos ó avecitas nocturnas, que los indios llamaban cocuyos.”

Conconí.—Insecto de Manzanillo. (Pichardo.)

Corojo.—Una especie de palmera. (Cocos crispa). Los cronistas escriben coroxo, corox, coroj y corozo. De donde procede el nombre de Corozal, un pueblo de Puerto Rico.

Corasí.—Una especie de mosquito.

Corúa.—Ave acuática, parecida al pato, que viene á las Antillas de la Florida y Méjico. (Pichardo).

Cosuba.—La película que cubre al grano de maíz.

Corohai.—Lugar del cacicazgo de Maguana.

Cotubanamá.—Cacique de Higiiey, en Santo Domingo.

Cotuy.—Barrio de San Germán, en Puerto Rico.

Cotuí.—Población del cacicazgo de Magua. Las Casas anota: Cotuy.

Copey.—Véase Cupey.

Cokí.—Una especie de rana, en Puerto Rico; cuyo monótono grito nocturno es coquí, coquí.

Covares.—Bachiller y Morales comete el error de anotar que son unas “altas palmas que hay en Puerto Rico”. Es la palma coroxo, de la cual los campesinos utilizan el fruto en sartas, ó collares, para traerlo al mercado. Da un coquito, cuyo endocarpio ensartado en un hilo forma los coyares, corrupción la palabra del castellano collares.