I
Inabón.—Río tributario del Jacaguas, en Puerto Rico.
Itabo.—Río de Santo Domingo, que desemboca al S. de la isla.
Imotonex.—Cacique haytiano, encomendado á Hernando de Alcántara, en el Repartimiento de indios de La Española, en 1514.
Iguanamá.—Cacica haytiana, encomendada á Luis García de Mohedas, en 1514. Tomó el nombre de Isabel de Iguanamá.
Ibonao.—Villa de Santo Domingo, en 1514.
Inamoca.—Cacique haytiano, encomandado á Miguel de Pasamonte, en 1514.
Inagua.—Isla llamada Grande Inagua, á 15 leguas del cabo Maisí, de Cuba. La que creyeron los compañeros de Colón que querían indicar los yucayos al decir babeque.
J
Jaba.—La especie de canasto para trasportar la jamaca y otros objetos, puestos al extremo de un palo y llevado al hombro. Véase haba.
Jabacoa.—Lugar de Cuba. Bachiller y Morales (Ob. cit. p. 307) dice, que es un río de Puerto Rico. No hay tal cosa. El río de Arecibo se llamaba aún, en 1582, Abacoa, pero sin j. Véase esta palabra.
Jácana.—Un barrio de Yauco y otro de Yabucoa, en Puerto Rico.
Jacaboa.—Barrio y río de Patillas, en Puerto Rico.
Jacaguas.—Río que corre por Juana Díaz, en Puerto Rico. Antiguamente formaba el límite, al S. de la Isla, del Partido de San Juan, en oposición al otro llamado Partido de San Germán. El límite al N. era el río de Camuy. Hoy divide dicho río los límites de Coamo y Guayama.
Jagua.—Arbol frutal. En Venezuela es llamado caruto; y en otras partes de la América meridional Genipa. (Genipa americana). Las Casas escribe Xagua; y dice: “el zumo de la fruta es blanco é poco á poco se hace tinta muy negra con que teñían los indios algunas cosas que hacían de algodón é nosotros escribíamos.” Dice Oviedo: “para pelear, y parecer gentiles hombres, píntanse con jagua, que es la fruta de un árbol, de que hacen una tinta negra.” Puerto de Cienfuegos, en Cuba.
Jagiiey.—Deposito de agua dulce. Un barrio de Aguada y otro de Rincón, en Puerto Rico. También se llama jagiiey en Puerto Rico al ficus laurifolia.
Jagual.—Lugar de la vega de Arecibo, en Puerto Rico.
Jáiba.—Cangrejo de río. Las Casas escribe xayba.
Jaina.—Lugar y río de Santo Domingo. Las Casas anota Hayna. Las minas de oro de Jaina fueron las primeras que se beneficiaron en el Nuevo Mundo. Miguel Díaz había abandonado el fuerte de Navidad por haber herido en una riña á un compañero; y en su huida llegó sin contratiempo á la margen oriental del río Ozama, donde vivía la cacica viuda del régulo Cayacoa. Díaz hizo amistad con la india, la tomó por mujer y supo por ella la existencia de oro en la región comprendida desde Jaina arriba hasta Bonao. Díaz dió parte del hallazgo al Almirante, quien envió á su hermano Bartolomé y á Francisco de Garay á tomar informes. Se construyó un fortín; y el 4 de Agosto de 1496 se puso la primera piedra de Nueva Isabela, que luego se llamó Santo Domingo, hasta 1504, que un huracán destruyó la población, cuyas ruinas existen todavía con el nombre de Torrecillas. La nueva ciudad de Santo Domingo fué edificada por Ovando al lado opuesto del río.
Jaibón.—Río de Santo Domingo, tributario del Yaque del Norte.
Jabiya.—Arbol que da una almendra emeto-catártica. (Hura crepitans).
Jamayca.—Pedro Mártir (Déc. 1ª lib. III, c. III) dice: “al lado meridional de Cuba encontró el Almirante primeramente la isla que los indígenas llaman Jamayca”. En la información que Colón hizo practicar ante el escribano de la nave que él capitaneaba, cuando reconoció el sur de Cuba, se lee: “y siguió la costa della (Cuba) al occidente de la parte del Austro, para ir á una isla muy grande, que los indios llaman Jamayca, la qual falló, después de haber andado mucho camino, é le puso por nombre la Isla de Santiago.” Significa: Lugar grande con agua. Ja, por gua, equivalente á he aquí; ma, grande; y por ní, agua; ca por coa, lugar, sitio.
Jan-jan.—Sí.
Jarabacoa.—Sierras del Cibao, de Santo Domingo, coronadas de pinos.
Jaragua.—Uno de los cacicazgos principales de Santo Domingo. Llevaba también el nombre de Aniguayagua. Estaba situado al O. y S. O. Era su régulo Bojekio. Comprendía á Hanigagía, Yaquino, Yaguana, Guacayarina, Cahaya y la islita Guanabo. Las Casas escribe Xaragua. Anotamos, de paso, que al hablar de La Española en su período indígena la llamamos indistintamente Santo Domingo ó Haytí, sin fijarnos en los límites posteriores de estas dos Repúblicas, que constituyen hoy dos nacionalidades distintas.
Jaruco.—Puerto de Cuba. Dice el capitán Bernal Díaz del Castillo al narrar la Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva España: “nos hicimos á la vela en el puerto de Jaruco, que ansí se llama entre los indios, y es de la banda del Norte”.
Jaimiquí.—Arbol de Cuba. (Achras).
Jataca.—Vasija hecha de jigiiero, en Puerto Rico. Corrupción de Guataca.
Jatibonico.—Véase Hatibonico.
Jauca.—Barrio y río de Utuado, en Puerto Rico.
Jayuya.—Lugar poblado en los campos de Utuado, en Puerto Rico. Corrupción de Guayuya, de guayo y ya por yara, sitio. Lugar de guayos.
Jayabacaná.—Arbol.
Jején.—Mosquito pequeño, que al clavar su aguijón produce un molesto escozor. Las Casas escribe xexén.
Jeniquén.—Una variedad de maguey.
Jiba.—Bosque. Un arbusto. (Erithroxylum).
Jibara.—Lugar y puerto de Cuba. De donde procede nuestro vocablo criollo jíbaro, esdrújulo aplicado al hombre del monte, al campesino. En Cuba se usa como adjetivo, y se dice perro jíbaro, por alzado, como sinónimo de montaraz. La palabra jíbaro está compuesta de la radical indo-antillana jiba, monte, y ro por ero, que, como sufijo en español, equivale á hombre.
Jibe.—El cedazo indígena. Dice Las Casas: “tienen un cedazo, algo más espeso que un hornero con los que aechan el trigo en Andalucía, que llaman híbiz, hecho de unas cañitas de carrizo muy delicadas; é allí desboronan aquella masa (la yuca rallada), la qual como está seca, é enjuta, sin el zumo que tenía, luego se desborona con las manos, é pasada por el híbiz, queda muy cernida é muy buena harina”.
Jicaco.—Véase Hicaco.
Jico.—El cordel ó cabuya para sostener la jamaca. Los cronistas escriben híco.
Jicotea.—Tortuga de agua dulce. Las Casas anota hycotea y Oviedo hicotea.
Jicaya.—Río de Magua, en Haytí.
Jibiría.—La sandía.
Jigiiera.—Véase Higiiera.
Jíquima.—Bejuco leguminoso.
Jiquilete.—Añil silvestre. (Indigofera argentea).
Jiguaní.—Lugar de Cuba. Significa El alto del río; y no Río del Angel, como trae Bachiller y Morales, en la p. 311 de la Ob. cit. tomándolo de Noda.
Jimagua.—Gemelo.
Jima.—Río del territorio de Magua, en Haytí.
Jícara.—El vocablo es de orígen mexicano, de Xicatli.
Jipato.—El señor Bachiller y Morales (Ob. cit. p. 311) trae la palabra como procedente de hipa ó xipa. Error. Jipato viene de Hepático, del latín hepar, hepatis, el hígado. Los ictéricos se ponen amarillos y los cloro-anémicos también, y el vocablo se generalizó para todos los pacientes de color quebrado, amarilloso. De hepático procedió hipatico y jipato.
Jobo.—Arbol frutal. (Spondias lutea). Oviedo escribe hobo, Las Casas hovo, y Fray Román Pane mirabolano. Un puerto de la costa S. de la isla de Puerto Rico.
Jobabo.—Río de Puerto Príncipe, en Cuba.
Jocabunagus maorocon.—El dios protector de Haytí. Casi todos los nombres indígenas del manuscrito de fray Román Pane, en el Informe hecho en latín por el autor, traducido luego al italiano y de éste al español, están mal consignados por los traductores y copistas. Este mismo nombre de la Divinidad haytiana lo trae Las Casas (t. v. p. 434) anotado Yocahu Vagua Maorocoti. Y nosotros escribimos Yucajú Bagua Maorocotí. Véase esta frase.
Jobobaba.—Según Pane, una cueva que estaba en las tierras del cacique Manítibuex, de donde creían los haytianos que el sol y la luna habían salido. La gruta la tenían en mucha estimación, llena de follaje y ornamentada. Tenían en ella dos zemís de piedra, del tamaño de medio brazo, á los cuales pedían los indígenas la lluvia en tiempos de sequía. Un zemí tenía el nombre de Boníaex y el otro el de Maroyú.
Josibí.—Según el señor García, el perro mudo encontrado en Haytí. En las Antillas no había ningún animal de la familia de los canes. Los conquistadores llamaron perro mudo al oso lavandero. Los indígenas le llamaban guabiniquinax.
Jocuma.—Arbol silvestre. (Bumelia salicifolia).
Jubo.—Culebra.
Jiiey.—Cangrejo de mangles.
Jutía.—Uno de los animalejos encontrados por los españoles en las grandes Antillas. Pichardo describe las variedades de Cuba. En Puerto Rico parece no la había. En el informe del bachiller Santa Clara al rey Felipe II, describiendo la isla de San Juan, en 1582, hay una palabra, por desgracia mal recogida por el copista, que induce á creer la hubiera. Dice así el cronista: “cinco leguas más arriba á la costa se halla una baya honda, buen puerto, que llaman Mosquital, mar muerta, pueden surgir en él nabios de qualquier parte, es arena limpia, haze el abrigo una ysleta que tendrá de amplio tres quartos de legua, llámase Ysla de Antías; púsosele este nombre por unos animalejos que hay en ella á modo de conejos, que se llaman dantía, tienen la cola como ratón, más corta.” Opinamos que esta dantía debe ser error de copista, por hutía, jutía. Si las hubo en Boriquén desaparecieron prontamente.
L
Lerén.—Oviedo (libr. VII, cap. XIII) dice: “lirén es una fruta que nasce en una planta, que los yndios cultivan”. Las Casas escribe leren (t. v. p. 308). Pichardo anota llerén equivocadamente; y Bachiller y Morales no trae el vocablo como indo-antillano usado en Cuba. Santa Clara escribe leren. Opinamos, que es lirén ó yerén. (Marantha allouya).
Libón.—Río de Santo Domingo.
Lucayos.—Corrupción de Yucayos.
Luquillo.—La montaña más elevada de Puerto Rico. Corrupción de Yukiyu. Santa Clara (1582) dice: “llámase Loquillo, porque los españoles la denominaron ansí, respecto de que un indio cacique en ella posaba; y se alzaba de ordinario contra los cristianos”.
Luquo.—Los franceses escriben Louquo. Corrupción de Yukú, contracción de Yukajú, espíritu benéfico de Haytí.
M
Ma.—Radical indo-antillana, significando grande, extenso.
Mabí.—Arbol. (Colubrina reclinata). Su hoja sirve en Puerto Rico para hacer una bebida refrescante, tónica, de uso generalizado. Viene á ser la cerveza criolla.
Maboa.—Arbol. (Cameraria latifolia).
Mabú.—Barrio de Humacao, en Puerto Rico.
Maboya.—Espíritu maligno.
Mabuya.—Véase Maboya.
Mabodamaca.—Cacique boriqueño, que tomó parte en el alzamiento de 1511, en unión de Guaybana, Guarionex y Urayoán. Tenía su aduar ó yucayeque en el Guajataca. Acampó entre Quebradillas é Isabela con seiscientos indios. Fué á combatirle, de orden de Ponce de León, el capitán don Diego de Salazar, quien lo derrotó, matándole ciento cincuenta indios.
Mabiya.—Un barrio y río de Vega Alta, en Puerto Rico. Hoy escriben, por corrupción del vocablo, Mavilla.
Macabón.—Río de Santo Domingo, tributario del Yaque del Norte.
Macabí.—Pez que tiene muchas espinas.
Mabó.—Cacique boriqueño, residente en Guaynabo, cuyo conuco con 1.090 montones de yuca y boniatos fué vendido por el conquistador Juan Ponce de León, en 12 de Octubre de 1510, á los pobladores Hernán Sánchez, Alonso de Cuellar y Pedro Alonso, en 92 pesos, 4 tomines y 9 granos, para atender á los gastos de la colonización del Boriquén.
Macabuca.—¿Qué me importa?
Macagua.—Arbol de Cuba. (Pichardo).
Macao.—Las Casas escribe: “un pueblo grande de indios (en La Española) que llamaban Macao. Punta al E. de Santo Domingo. Un cacique boriqueño cuya ranchería demoraba en Jumacao. Nombre que le da Oviedo al río de Humacao.
Macana.—Garrote grueso de madera. Arma ofensiva de los indígenas. Según Pichardo, procede la palabra de Apirama, cerca de Popayán. Nosotros opinamos, que es de origen indo-antillano, porque lo son sus raíces ma y cana. Las Casas (t. v. p. 331) dice hablando de las palmas de yagua: “desta madera hacían los indios las que llamaban macanas.” Vargas Machuca (Milicia indiana, t. 1º p. 38) dice: “Usan también unas macanas como montantes ó espadas de mano, son de palmas y juéganlas á dos manos.” Es un error de Bachiller y Morales el anotar, que los indo-antillanos le incrustaban espinas y pedernales. Es confundir la azagaya con la macana. Los indios mexicanos incrustaban á sus macanas pedacitos cortantes de obsidiana, á uno y otro lado, y esas eran sus espadas. El individuo nombrado por la Real Academia matritense para hacer el glosario de voces americanas empleadas por el cronista Oviedo, y cuyo trabajo figura en el cuarto tomo de la Historia general de Indias, de dicho autor, páginas 593 á 607, anota equivocadamente, en la página 601: “Macana: especie de maza de armas, usada por los indios, y formada generalmente de una porra guarnecida de pedernales.” Este es un error craso. Oviedo (lib. III, cap. V.). dice: “pelean con macanas los indios desta isla (La Española), que son unos palos tan anchos como tres dedos, ó algo menos, é tan luengos como la estatura de un hombre con dos filos algo agudos; y en el extremo de la macana tiene una manija, é usaban de ellas como hacha de armas á dos manos; son de madera de palma, muy recia, é de otros árboles.” Y no se diga, que Oviedo confunde la macana con la azagaya, porque más adelante, en el mismo capitulo, anota: “Así mesmo pelean con varas arrojadizas como dardos, é algunas más delgadas que dardos, é agudas las puntas, que para entre gente desnuda son asaz peligrosas”. Las Casas da de largo á la macana cuatro palmos. Ratzel (Las Razas Humanas, Edición española de Montaner. Barcelona. 1889. t. 2º p. 32 y 33) trae dibujos donde se ve claramente, que la tal manija al extremo de la macana era sencillamente una abrazadera de cuerda ó cordón, con que el indio se aseguraba el garrote á la muñeca para evitar, en los golpes y contragolpes, que se le escapara la macana de la mano. Pedro Mártir (Déc. II, libro III, cap. II) dice: “Pelean de ordinario mano á mano, con largas espadas, que llaman macanas, pero de madera, porque no tienen hierro; usan en la guerra de palos chamuscados, ó con puntas de hueso, arrojadizos.” No debe, pues, confundirse la macana con el hacha de piedra ó manaya, ni con el azagaya ó lanza arrojadiza.
Macaná.—Barrio de Guayanilla y de una quebrada, en Puerto Rico.
Macaguaro.—Planta silvestre.
Macaguanigua.—Río de Baracoa, Cuba, donde Hernán Cortés, expuesto á ahogarse, estuvo luchando en un pequeño esquife contra la corriente, después de haberse huido del barco en donde el gobernador Diego Velázquez le tuvo preso.
Macuaque.—Río tributario del Macorix, en Santo Domingo.
Macorí.—Arbol silvestre. (Cupania oppositifolia).
Macorix.—Puerto, río y territorio de Santo Domingo.
Macumara.—Comarca de la parte occidental de Santo Domingo.
Maga.—Arbol, cuya madera es de ebanistería. (Thespesia grandiflora). Hay dos variedades. Bachiller y Morales anota equivocadamente: “Caoba de Boriquén”. En Puerto Rico la caoba ha sido importada recientemente de Santo Domingo.
Magua.—Un cacicazgo de Haytí, del cual era régulo Guarionex. Comprendía 21 departamentos, con sus correspondientes sub-jefes ó nitaynos. Eran Batey, Cabanacoa, Coroiay, Cotuí, Cibao, Ciguay, Juma, Guaybamoca, Goacoa, Janique, Marien, Maymón, Majagua, Macorix, Moca, Mayonix, Maguey, Manyico, Samaná, Yaguax y Yavajayucu. En una parte de este territorio vivían los célebres ciguayos. Magua significa, vega.
Maguayo.—Un barrio del Dorado, en Puerto Rico.
Maguaca.—Río de Santo Domingo, tributario del Yaque del Norte.
Macacuya.—Arbol silvestre.
Maguana.—Uno de los cinco cacicazgos de Haytí, cuyo régulo era Caonabó: comprendía 21 departamentos, con sus sub-jefes ó nitaynos. Eran Abayagua, Aguaybó, Alcobaxa, Ayaguana, Azua, Baní, Bánica, Bonao, Careybana, Coroxo, Guana, Guananea, Jayacú, Xagüey (hoy Laguna), Macabonao, Maguanabo, Nití, Nixao, Nixinao, Sabána y Yaguaná. Los haytianos llamaban magua á la vega grande y maguana á la vega menor.
Maguey.—Planta textil. (Agave americana). Sus filamentos servían para cordelería á los indo-antillanos.
Magüey.—El tambor hecho de madera ahuecada. Pedro Mártir (Déc. III, libro VII, cap. II) dice: “al tambor le llaman magüei”. Al son de este instrumento cantaban sus himnos ó areytos y danzaban con el ritmo del canto. Oviedo anota maguey.
Maguacana.—Planta silvestre.
Maisí.—El maíz. Algunos escritores antiguos anotan mahiz, entre ellos, Oviedo. Pedro Mártir (Déc. I. libr. I, cap. III) dice: “á esta clase de trigo le llaman maíz.” Las Casas narra: “Sembraban y cogían dos veces al año, el grano que llamaban mahiz, no para hacer pan dél, sino para comer.” El indo-antillano comía el maíz tostado, el indio de Tierra Firme hacía pan de maíz, moliéndolo en un mortero de piedra y haciendo tortas llamadas arepas. Fernando Colón (cap. XXVII) dice: “y otro grano que llamaban maiz.” La h interpolada por Las Casas y Oviedo induce á creer que el vocablo original fuese majisí.
Mahite.—Véase Buticaco.
Majá.—En Cuba, la culebra grande.
Majagua.—Cacique boriqueño, cuyo conuco de ocho mil montones de yuca y boniatos fué vendido en almoneda pública, el año de 1510, por el conquistador Juan Ponce de León, en cien pesos á Juan Cerón, á Marcos de Ardón y Garci-Troche, para atender á los gastos de la incipiente colonia del Boriquén. Arbol silvestre, (Paritium tiliaceum), que produce una corteza filamentosa textil, aprovechada en la industria de cordelería criolla. Río tributario del Loiza, en Puerto Rico.
Mairení.—El nitayno subalterno, en Haytí, según el señor García. Creemos sea error de copista.
Mamey.—Arbol frutal. (Mammea americana). Las Casas escribe: “Había en esta isla (La Española) frutas silvestres por los montes, muy buenas, ninguna doméstica, porque no curaban de tener huertos con frutales, contrario de los indios de Tierra Firme, sino que cuando las topaban al acaso, las comían; la mejor de las quales, é quizás de gran parte del mundo, eran las que llamaban mameyes”.
Majúbiatibirí.—Cacique haytiano, amigo de fray Román Pane.
Majibacoa.—Planta silvestre.
Malanga.—Vocablo de origen africano, como también ñame.
Mambí.—No es palabra indo-antillana; sino un neologismo aplicado á los insurrectos de Cuba y Santo Domingo.
Mana.—Río tributario del Jaina, en Santo Domingo.
Manaca.—La palma real. (Oreodoxa regia). Oviedo (libr. IX, cap. IV) dice: “Entre las otras palmas hay un género dellas, que los indios llaman manaca”.
Maná.—Barrio del Corozal, en Puerto Rico.
Managüeca.—Batea hecha de yaguas de palma real. Oviedo (libr. XIV, cap. IV).
Manacle.—Palmera dominicana. Corrupción de manaca.
Manacua.—Comarca de la parte occidental de Santo Domingo.
Manaya.—El hacha de piedra. Pedro Mártir (Déc. 1ª lib. I, cap. II) dice: “pero es cierto que ellos todo lo cortan con ciertas piedras de río durísimas y bastante agudas.” Y el mismo autor en carta á Pomponio Leto (Carta CLVI) le dice: “Hierro no tienen: pero de ciertas piedras de río forman instrumentos fabriles”.
Manajú.—Arbol silvestre. (Garcinia morella).
Maní.—(Arachis hipogæa). Opina Pichardo, que esta planta es originaria de la Baja Guinea y la palabra también. Tampoco la trae Bachiller y Morales como indo-antillana. Las Casas (t. v. p. 309) dice: “otra fructa tenían, que sembraban y se criaba de tierra...... llamaban maní.” Oviedo (libr. VII, cap. V) anota: “Una fructa tienen los yndios desta ysla Española, que llaman maní.” Los mexicanos la llamaban cacahuetl, de donde procede el vocablo cacahuete.
Manatí.—Pueblo y río de Puerto Rico. Pez. Oviedo comete el error de anotar (libr. XIII, cap. IX), que por tener dos brazos ó manos cerca de la cabeza los cristianos le pusieron el nombre de manatí. El vocablo es indo-antillano. Pedro Mártir (Déc. III, libr. VIII, cap. I) dice: “Peces enormes, que los indígenas llaman manatí.” Las Casas (t. v. p. 304) dice: “Hay en este mar, en especial por estas islas, á la boca de los ríos, entre el agua salada y dulce, peces que llamaban los indios manatíes, la penúltima sílaba luenga”.
Managüís.—Empaque de yagua para trasportar el casabe.
Manigua.—Boscaje. Maleza.
Manioca.—Así llamaban los indios de Tierra Firme á la yucubía, de la cual procede la yuca. Hoy se conserva la palabra, corrompida, en el nombre científico de esta planta, escrita manihoc. Otros han escrito maño y mandioca. La trae Gumilla (Hist. nat. de las naciones del Orinoco. Barcelona. 1791).
Manatuabón.—El río de Maunabo. Oviedo lo trae y Herrera también. Santa Clara (1582) lo anota con el nombre de Unabo. Nosotros cometimos el error en una nota de nuestra obra Colón en Puerto Rico, de confundirlo con el río Manatí. Las primeras muestras de oro, que obtuvo Juan Ponce de León en Puerto Rico, cuando visitó, la isla en 1508, por vez primera, fueron de este río, del inmediato Guayaney, que corre por Yabucoa, y del Cibuco de Vega Baja.
Maniguatex.—Cacique haytiano, encomendado á Miguel Perez de Almazán, en 1514, en el Repartimiento de La Española.
Manicatoex.—Dos caciques haytianos de este nombre: uno, hermano de Caonabó, que se alzó en armas contra los españoles cuando la prisión del célebre cacique, destructor del fuerte de Navidad. El otro, fué encomendado en 1514 á Juan Fernandez de Guadalupe, cuando las encomiendas de indios.
Manicarao.—Según Gomara, en el Repartimiento de indios de Cuba, el conquistador Diego Velázquez dió á Hernán Cortés los indios de Manicarao.
Manibarí.—La verdolaga. (Portulaca parviflora). Dice Las Casas: “á estas, las verdolagas, me acuerdo que llamaban los indios manibarí.”
Maniey.—Territorio indio de La Española.
Maorocotí.—Palabra polisintética, que comprende los atributos de la divinidad haytiana. En el capítulo sobre la religión de los boriqueños deshacemos el polisintetismo de este vocablo.
Mapiiey.—Raíz nutritiva de Boriquén. (Dioscorea alata). Hoy se llama ñame mapiiey. Debe ser mabiiey.
Maketaorí-Guanana.—Según fray Román Pane, el cacique dueño de Coaibay, lugar de la isla de Haytí, donde iban á refugiarse los muertos.
Maraca.—Instrumento musical hecho de la fruta de la higiiera, libre de su endocarpio, y llena de piedritas silíceas; el mango es un palillo que atraviesa la jigiiera. Se usa golpeando á compás contra la palma de la mano para obtener un sonido rítmico. Aún se utiliza en los campos de Puerto Rico, en algunas fiestas campestres.
Maracapana.—Lugar de indios Aruacas en Costa-Firme. Corrupción de Maracabana.
Maragiiay.—Cacique aruaca de Costa Firme.
Maragiiex.—Barrio de Ponce, en Puerto Rico.
Marañón.—Dice el señor Bachiller y Morales que esta palabra se compone de marany-abbo, resina y marem, río. (Ob. cit. p. 323). Opinamos, que el nombre indio del Amazonas, se haya escrito Maragnon, Marayabón, Maraniabón, que significa Lugar de mucha agua. Mara por para, mar (en guaraní); ni, agua; y abón, lugar ó sitio.
Mariá.—Hé aquí un vocablo, que es necesario leer á Oviedo (libr. IX, cap. XVI) para comprender que lo tenían los indígenas. Mari-á. Es el ocuje de Cuba. En Puerto Rico conserva el nombre indo-antillano; pero, poniendo el acento en la i, dicen maría. Servía á los indios el tronco para hacer canoas. (Caliphyllum calaba).
Maríen.—Uno de los cacicazgos principales de Haytí. Tenía catorce departamentos; con sus correspondientes lugartenientes ó nitaynos. Bayajá, Baynoa, Caríbata, Caobanicú, Coaba, Dajabón, Guayubón, Guajaba, Guaraguano, Yaití, Jatiex, Jaibón, Mauní é Iguamucú. El régulo de este cacicazgo era el célebre Guacanagarí, aliado de Colón, desde el primer viaje del Almirante; y luego, siempre fiel á los españoles.
Maricao.—Pueblo de Puerto Rico. Y un árbol. (Byrsonima spicata).
Marunguey.—Islote al E. de Puerto Rico. Raíz de una planta que da fécula. (Zamia intermedia).
Matúnjerí.—Palabra de distinción, que usaban los indígenas con sus caciques. Las Casas escribe, matunherí. (t. v. p. 484).
Matún.—Generoso.
Maunabo.—Pueblo y río de Puerto Rico. Oviedo y Herrera lo designan Manatuabón. Santa Clara (1582) escribe Unabo. Iñigo Abbad, Maunabón.
Maya.—Planta textil, que se usa únicamente para limitar predios rústicos, porque sus hojas tienen púas, y se desarrolla fácilmente en cualquier terreno. (Bromelia antelminthica).
Mayabón.—Río de Cuba.
Mayaya.—Río de Xaragua, en Santo Domingo.
Mayaní.—Pedro Mártir (Déc. I. libr. I. cap. VI) dice: “llaman á nada, mayaní.”
Mayagiiex.—Río de Puerto Rico. Se escribió Mayagiies y Mayagiiex; hoy Mayagiiez. Oviedo lo anotó; y Santa Clara no lo cita en su célebre Informe. Tampoco Herrera. Por error escriben hoy Yagiiez.
Mayagiiez.—Ciudad de Puerto Rico, que toma el nombre del río Mayagiiex. Corrupción de Mayagiiey.
Maymón.—Río tributario del Yaque del Norte.
Moca.—Pueblos de Puerto Rico y Santo Domingo.
Mojuí.—Uno de los animalejos comibles, encontrados en Haytí. Oviedo anota mohuy. Las Casas, mohí; y Gomara moheí. Era más pequeño que la jutía.
Mona.—La isleta entre Puerto Rico y Santo Domingo. Fernando Colón escribe Amona, (cap. LIX). En la época del Descubrimiento estaba poblada de indígenas. Cuando Ponce de León vino á explorar el Boriquén, en 1508, hizo escala en ella.
Múcaro.—Ave de rapiña, nocturna.
Mucarabón.—Río tributario del Toa, en Puerto Rico. Hoy escriben por error Mucarabones.
Matininá.—La isla Martinica. Generalmente escriben los cronistas Matinino.
N
Na.—Radical indo-antillana. Como prefijo significa cosa. Otras veces, yo. Como afijo es muchas veces contracción de bana, grande.
Naba.—Puerto de Cuba, que indica Colón en su primer viaje.
Naborí.—Hombre de la tribu. Pechero. Siervo. Refiere fray Román Pane, que al tiempo de morir un indio, llamado Guatícaba, que después de bautizado se llamó Juan, decía: Díos naboría-daca: que equivale á yo soy siervo de Dios. Al uso de los Encomenderos pasó el vocablo con la preposición a de sufijo; y decían nabória. Las Casas (t. v. p. 475) también explica esta frase que hemos citado.
Nacán.—Centro, medio.
Nagua.—Faldellín de algodón, que de media cintura abajo usaban las indias casadas. Dice Fernando Colón, (cap. XXIV): “las mujeres andaban cubiertas con una fajilla de algodón é otras con un paño tejido, que parecía tela.” Oviedo (libr. III. cap. V) dice: “Las mujeres andan desnudas é desde la cinta abajo traen unas mantas de algodón fasta la mitad de la pantorrilla, é las cacicas é mujeres principales fasta los tobillos. Este hábito traían las que eran casadas, las doncellas ninguna cosa traían destas mantas, que llaman naguas.” El vocablo ha pasado al español convertido en enagua.
Naiboa.—El jugo venenoso de la yuca brava rallada. No debe confundirse este vocablo con anaiboa. El copista de la obra de Las Casas, escribe (t. v. p. 315) equivocadamente hyen.
Naguabo.—Pueblo y río de Puerto Rico.
Naje.—Oviedo (libr. v. p. v.) dice: “é se recogieron hasta doce indios, que podrían ser, en las canoas que es dicho; las quales allí tenían, é comenzaron, á dar golpes con los nahes ó remos en las canoas.”
Najasa.—Lugar, río y montaña de Puerto Príncipe, en Cuba. Por error se escribe Najaza.
Najesí.—Arbol de Baracoa, en Cuba. (Pichardo).
Naragua.—La bahía de Enriquillo en Santo Domingo.
Neiba.—Región y río de Maguana. Las Casas escribe Neyba.
Ni.—Radical indo-antillana. Agua.
Nigua.—Insecto. (Pulex penetrans). Dice Las Casas: “la otra enfermedad, que afligió á los españoles, á los principios, fué la que llamaban los indios nigua.” Río de Santo Domingo.
Nibajo.—Río dominicano tributario del Yaque.
Nibagua.—Cacique haytiano, encomendado á Juan de Alburquerque, en el Repartimiento de indios de La Española, en 1514.
Niiagua.—Sitio en Santo Domingo, hoy Nigagua.
Niti.—Lugar del territorio de Maguana.
Nizao.—Río y sierras de Santo Domingo. Debe escribirse Nisao.
Nitabo.—Laguna de agua dulce.
Nitayno.—Pedro Mártir (Déc. 3ª. libr. VII, cap. II) dice: “También tienen todos gran cuidado de conocer los confines y límites de los reinos, y este cuidado es común á los nitainos, es decir, á los nobles, que así los llaman.” En el Diario de Colón se lee: (Domingo 23 de Diciembre): “También dicen otro nombre por grande, que llaman nitayno, no sabía si lo decían por hidalgo, gobernador ó juez.” Las Casas (t. v. p. 484) anota: “Había en esta isla (La Española) é en cada reino della, muchos nobles é estimados por de mejor sangre que los demás, é tenían cargo sobre otros como de rejillos é guiallos; é éstos, en la lengua común desta isla, se llamaban nitaynos, la y luenga.” Venían á ser lugartenientes de los caciques.
Nipe.—Bahía de Cuba. Corrupción de Nibi.
Nonum.—Según Bachiller y Morales, la luna. Así era en caribe. Creemos, que en indo-antillano era caraya.
Nucay.—Palabra mal anotada, del Diario de Colón, significando oro. Este metal se llamaba en indo-antillano caona.
Nubaga.—Según Oviedo (libr. VII, cap. II) una especie de yuca.
O
O.—Radical indo-antillano. Montaña.
Ocoa.—Lugar y río de Santo Domingo y bahía que queda al S. de la isla.
Orocobix.—Cacique boriqueño, encomendado á don Diego Colón; cuyo aduar ó yucayeque radicaba en el Jatibonicu. Barrio y río de Barros, en Puerto Rico.
Otoao.—El actual Utuado, en Puerto Rico, donde señoreaba el cacique Guarionex. Lugar de altas montañas. O, montaña; t por ti, altas; o, montaña; ao por coa, lugar ó sitio.
Onícajinax.—Río de Cuba. Gomara anota onícaxinal. Bachiller y Morales opina sea Mayabeque, á cuyas orillas fundó el conquistador Velázquez la primitiva Habana.
Ozama.—Río de Santo Domingo. Debe escribirse Osama.
Osama.—Oye, escucha, atiende. Las Casas (t. 3º, p. 21) trae la siguiente frase indo-antillana: Osama, guaoxerí, guarinquén, caona yarí: oye, señor, ven á ver el lugar de oro.
Ocamanirí.—La isla Redonda.
Oribá.—La isla Oruba.
Ojuná.—La isla Rum Cay, á la cual llamó Colón Santa María de la Concepción.
P
La p no es letra del lenguaje indo-antillano. Muchas voces de origen aruaca tienen en Venezuela, trastrocada la b por p; y se toman hoy como de origen caribe.
Pagaya.—Opina Bachiller y Morales sea el naje ó canalete.
Papa.—El vocablo es del Continente americano. Gomara, hablando del Callao, dice: “carecen de maíz y comen unas raíces, que parecen turmas de tierra, y que ellos llaman papas.” Cieza encontró en Quito que las llamaban también así. Según Andoya, el vocablo viene de Popayán.
Papaya.—El fruto del papayo. (Carica papaya). La fruta y el vocablo vinieron á las Antillas del inmediato Continente americano.
Papagayo.—El vocablo no es de origen indo-antillano. Viene del árabe babagá. En portugués papagaio; en catalán papagay. Según Las Casas, los indígenas llamaban á los papagayos higuacas y á los más pequeños xaxabís. El vocablo loro, aplicado al papagayo rojo, viene del malayo lori.
Pauxí.—Así llama Oviedo (libro VIII, cap. XXXXII) al pajuil, que en Cuba llaman marañón y en Venezuela merey. (Anacardium occidentale). Véase Cajuí, que es el genuino indo-antillano.
Paraca.—Según Bachiller y Morales, la cotorra. Nosotros creemos que ésta era el xaxabí. Pichardo no trae el vocablo.
Paira.—El arco para tirar la flecha. Debe ser baira.
Patiya.—La sandía. Viene del Cumanagoto paita, sandía. Hoy se escribe en Puerto Rico Patilla y está aplicado el vocablo al melón de agua y á un pueblo de la Isla.
Payabo.—Río de Santo Domingo, tributario del Yuma. Debe ser Bayabo.
Petate.—No es vocablo indo-antillano. Viene del mexicano Petlatl. En el vocabulario francés-rucuyano del Dr. Crevaux los indios de la Guayana francesa á la hamaca llaman etati.
Piña.—Vocablo español, del latín pinea. Las Casas dice: “la piña es fruta de olor é sabor admirables, no la había en esta isla (Haytí), sino que de la isla de San Juan se trujo”. Oviedo (libr. VII, cap. XIV) anota: “De las piñas, que llaman los chrystianos, porque lo parecen: la qual fructa nombran los indios yayama, é á cierto género de la misma fructa llaman boniama, é á otra generación dicen yayagua.”
Piragua.—Nombre que daban los indios de Tierra Firme á la canoa pequeña, que destinaban á pescar; de pira, (en guaraní) pescado.
Plátano.—Oviedo (libr. VIII, cap. I) dice: “Hay una fructa, que acá llaman plátanos; pero, en la verdad, no lo son; ni éstos son árboles, ni los avía en estas Indias, é fueron traydos á ellas; mas quedarse han con este impropio nombre de plátanos.” Y luego añade: “Fué traydo este linaje de planta de la isla de Gran Canaria, el año de 1516, por el Reverendo padre fray Thomás de Berlanga, de la orden de los Predicadores, á esta cibdad de Santo Domingo; é dende aquí se han extendido á las otras poblaciones desta isla y en todas las otras pobladas de chrystianos, é las han llevado á la Tierra-Firme, y en cada parte que los han puesto se han dado muy bien.” El vocablo es de orígen griego, plátanos de platus, ancho, lato, con relación á la amplitud de las hojas. Los indígenas lo nombraron banana; y de aquí surge el error de creer, que en América había plátanos; equivocación en que cae Bachiller y Morales (Ob. cit. p. 210), Echagoian (1561) en su Informe al Rey sobre Santo Domingo (Doc. ind. Arch. de Indias, t. 1º p. 13) y otros escritores. Si los indo-antillanos hubieran tenido la familia de las musáceas, al primero que le hubiera llamado la atención la belleza de un platanal hubiera sido al Almirante Colón y después á Las Casas, que tanto tiempo vivió entre ellos. Los primeros españoles, que regresaban á España, hubieran informado también de este fruto á Pedro Mártir de Anglería, como de otras cosas, y lo encontraríamos citado en sus Décadas.
Pitajaya.—Arbol frutal. (Cactus pitajaya). Las Casas escribe pitahaya. Lo cita Santa Clara (1582) en su cap. 23, como una de las frutas de Puerto Rico. El vocablo original debe ser bitajaya.
Q
Qué.—Radical indo-antillana, significando tierra. Mejor sería para fijar la fonética escribir ké.
Quemí.—Uno de los animalejos comibles, hallados en Haytí, mayor que la jutía.
Quiabón.—Río de Santo Domingo, que desagua al Sur. Debe llamarse Queniabón.
Quamá.—Una de las islas Turcas.
Quisqueya.—La región oriental de la isla de Haytí. Significa: Lugar de tierras altas. Quis, (kis, tic), altas; que, (ké), tierra; ya por yara, sitio, lugar. Ya Pedro Mártir (Déc. 3ª, libr. VII, cap. I) recogió la idea de que los indios querían significar con este vocablo una cosa grande.
Quimbombó.—El fruto y la palabra vinieron de Africa. En Cuba lo llaman molondrón y en Panamá najú. (Hibiscus esculentus).
Quisibaní.—Nombre del río Yuna, de Santo Domingo, hasta llegar al Higüey.
Quibicán.—Lugar de Cuba, en el departamento de la Habana. Hoy escriben por error Quivicán.
Quinigua.—Río de Santo Domingo, tributario del Yaque del Norte.
R
Ri.—Radical indo-antillana, entrañando la idea de valor ó fortaleza, y usada como afijo ó sufijo.
S
Sabána.—Una gran extensión de terreno llano y con muy pocos árboles. (Oviedo libr. IV, cap. VIII) dice: “Llaman savána los indios, como en otro lugar lo tengo dicho, las vegas ó cerros ó costas de ribera, si no tienen árboles, é á todo terreno que está sin ellos, con hierva ó sin ella”. Y Las Casas (t. v. pág. 258) anota: “esta provincia tiene dos partes, la una de llanos é campiñas, que los indios llamaban sabanas; “y en el mismo tomo, pág. 335 manifiesta el mismo autor: “todos los llanos, que llamaban los indios sabanas”. Pedro Mártir (Déc. VII, libro IX, cap. I) dice: “los españoles llaman zavana á semejante llanura.” Las Casas y Oviedo escriben de visu, Pedro Mártir de auditu. Merecen más crédito aquellos que éste. Los castellanos tenían, y tienen, palabra propia para denominar estas llanadas, y es páramo; los rusos las llaman estepas; los italianos, cuando están anegadas, marismas; los franceses, landas; y en el Continente sud-americano, se les llama pampas.
Sabaneque.—Según la carta de Velázquez, de 1514, una región de Cuba, en la costa norte, á 25 leguas del río Caonao.
Sabicú.—Arbol de Cuba. (Mimosa odorantissima).
Sao.—Sabana pequeña.
Saba.—Una de las islas de Barlovento, que conserva el nombre indígena.
Sajes.—Según Las Casas, unos pececitos de río, muy sabrosos.
Samaná.—Península y bahía de Santo Domingo, al E. de dicha isla.
Sarobey.—El algodón.
Saragiiey.—Planta silvestre.
Sagua.—Véase Xagua.
Seboruco.—Corrupción de Sibaorucu. Lomas pedregosas.
Seiba.—Véase Ceiba.
Siba.—Piedra.
Sibucán.—Saquito hecho de filamentos de palma, para echar y prensar la yuca rallada, de la cual se ha de hacer el casabe. Dice Las Casas: “tienen una manga, que llaman sibucán, la media sílaba breve, hecha de empleyta de palma, de braza y media, ó poco más; é ancha quanto quepa el brazo; la qual tiene un asa á cada cabo, de donde se puede colgar: esta manga hínchanla de aquella masa, muy llena é apretada, é cuélganla de la rama de un árbol; é por la otra asa meten un palo de dos brazas ó poco más; é metido el cabo del palo en un agujero de un árbol junto á la tierra, siéntanse dos y tres mujeres, ó personas, al otro cabo del palo, é están allí una hora é más sentadas; é así se aprieta y exprime aquella masa.”
Sibuco.—Véase Cibuco.
Siboney.—El indio de Cuba.
Sibaguara.—Sitio de la parte occidental de Santo Domingo.
Sibukeira.—La isla de Guadalupe. Pedro Mártir (Déc. I, libr. II, cap. II) anota Carucueria. Oviedo escribe Cibuqueira. Era la principal morada de los Caribes antillanos.
Sipey.—La tierra muy arcillosa. Barro sipey: arcilla pegajosa. Debe ser sibey.
Sikeo.—Véase Cicheo.
Siguatío.—La isla Grande Abaco.
Sigua.—Caracolillo de las costas.
Setí.—Unos pececitos, recien nacidos, que en los plenilunios de Agosto, Septiembre y Octubre, entran por la desembocadura de algunos ríos de la costa norte de Puerto Rico, como el de Arecibo. En Cuba le llaman tetí, y entran por la boca del río Duaba, al O. de Baracoa. Las Casas (t. v. p. 279) dice: “en los arroyos pequeños hay unos pececitos chiquitos, que en Castilla llaman pece-rey y los indios tetí, la última aguda.”
Semí.—La divinidad tutelar del indo-antillano. Las Casas (t. v. p. 468) dice: “Preguntando yo á los indios algunas veces ¿quién es aqueste cemí, que nombráis? respondíanme: el que hace llover é hace que haya sol é nos dá los hijos é los otros bienes que tenemos.” Los cronistas han anotado el vocablo con zedilla, como si la fonética fuera zemí. Significa, señor de la tierra, ze por ké, tierra; y mí, contracción de guamí, señor.
Susúa.—Barrio y río de Yauco, en Puerto Rico.
T
Tabacán.—Oviedo (libr. VIII, cap. II) la cita como la sexta y última variedad de la yuca.
Tabaco.—El cigarro. Hoy se aplica también á la planta nicociana, al indígena cojibá.
Tabonuco.—Arbol que produce abundantemente una resina blanca, y se utiliza en Puerto Rico, envuelta en yagua para hacer teas, que llaman los campesinos jachos. (Hedwigia balsamifera). Un barrio de Sabana Grande en Puerto Rico.
Taguagua.—Zarcillo ó arracada de oro. Dice Las Casas: “llamaban en su lengua á estas joyas de oreja taguagua”.
Tagua.—Planta abejucada. (Pasiflora fœtida).
Tanamá.—La mariposa. Un barrio y río de Arecibo, en Puerto Rico. Un río de Santo Domingo, tributario del Quiabón.
Tau-túa.—El ben purgativo, que los indígenas sembraban en torno de sus bohíos, para purgarse, según Las Casas.
Tayno.—Bueno. Dice el doctor Chanca: “E llegándose alguna barca á tierra á hablar con ellos, diciéndoles tayno, tayno, que quiere decir bueno.” Bachiller y Morales aplica este nombre á los indo-antillanos, en general, para oponerlo al de Caribe. Los caribes insulares procedían de los caribes del Continente; y los otros indígenas, anteriores á los caribes en la ocupación del Archipiélago antillano, venían de los Aruacas de Tierra Firme; por lo tanto, lo natural y lógico es llamarles los Aruacas insulares; y al determinarlos decir haytianos, quisqueyanos, ciguayos, boriqueños, siboneyes, xamayquinos, etc. según la isla.
Tayaboa.—Barrio de Peñuelas y río del S. en Puerto Rico. Por error escriben Tallaboa. Santa Clara (1582) anota Taiaboa.
Tayabacoa.—Río de Cuba.
Tayote.—Parece que viene del español tallo; pero el vocablo es de origen mexicano. Refiere Bernal Díaz del Castillo, en su Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva España, que después de la batalla de Otumba “ibamos muy alegres é comiendo unas calabazas, las que llaman ayotes”.
Tibisí.—Vegetal.
Tirigüíbi.—El envoltorio del racimo de la palma real, que desprendido de la palmera cae al suelo. Parece una pequeña yagua y se utiliza por los campesinos de Puerto Rico para muchas cosas.
Taynabon.—Según Oviedo, río al N. de Puerto Rico. No sabemos á cual de los actuales se refería.
Teitoca.—Estate quieto.
Toa.—El río más grande de Puerto Rico. Hoy, en las alturas, se le llama equivocadamente Río de la plata. Pedro Mártir (Déc. I, libr. IX, cap. V) opina, que los indígenas con esta palabra querían decir madre. Pane (cap. IV) da á entender que significa teta. Parece que los muchachos al gritar toa, toa, lo que pedían era agua. Toa, contracción de tona, á su vez de tonía: es decir: dadme agua. La madre en indo-antillano es bibí, y la teta, ó glándula lactífera, manatí.
Tibe.—Barrio de Ponce, en Puerto Rico.
Ti.—Radical indo-antillana. Alto, elevado.
Tina.—Montaña dominicana.
Tinima.—Río de Cuba.
Tomate.—Del mexicano tomatl.
Turabo.—Río tributario del Loiza, en Puerto Rico.
Tocubanamá.—Véase Cotubanamá.
Tuna.—Agua. Planta frutal. (Cactus ficus indica). Las Casas (t. v. p. 319) dice: “En las riberas de la mar hay una fruta, que llamaban los indios tuna.” Pasado el río de Camuy, en Puerto Rico, empezaba el territorio de la Tuna, perteneciente al Partido de San Germán, según la antigua división de la Isla. Hubo en Puerto Rico un pueblo llamado San Antonio de la Tuna. La idea de agua, en este vocablo, está encapsulada en tuni-a equivalente á de agua, porque la radical ni es la que indica agua. Los indígenas, con su polisintetismo, suprimían letras y sílabas. La palabra aplicada al cactus parece venir del árabe tín, higo. (Eguilaz). Aunque la frase citada de Las Casas es terminante. Los mexicanos llamaban á esta planta nopalli, de donde procede el español nopal.
Turey.—El cielo. Herrera comete el error de llamar turey al latón. Chanca y Pedro Mártir (Déc. I, libr. I, cap. IV) explican bien el vocablo.
Tureygua.—Celestial.
Tubagua.—Según Oviedo (libr. VIII, cap. II) la cuarta variedad de la yuca.
Tiburón.—Dice Las Casas: “Hay en la mar, y entran también en los ríos, unos peces de hechura de cazones, ó al menos todo el cuerpo, la cabeza bota, y la boca en el derecho de la barriga, con muchos dientes, que los indios llaman tiburones.” Véase Cajaya.
Turuqueira.—El Dr. Chanca llama así á la isla Guadalupe. Véase Sibukeira.
U
Uará.—Tú.
Ubí.—Un bejuco.
Usabón.—Río tributario del Toa, en Puerto Rico.
Umacao.—Región de Higüey, en Santo Domingo.
Urayoán.—Cacique boriqueño, que formó parte del alzamiento de 1511 contra los españoles. Residía en Yagiieca. Y para cerciorarse de que los españoles eran mortales mandó ahogar en el río Guaorabo al joven Salcedo, á la sazón que lo cruzaba al hombro de unos indígenas.
Utuado.—Pueblo de Puerto Rico. Corrupción de Otoao. Oviedo escribe Otuao. Territorio del régulo boriqueño Guarionex.
Uikú.—Bebida hecha de casabe fermentado. Creemos, que los boriqueños harían su cerveza de yuca, al igual de como la hacían los indios de las riberas del río Napo, confluente del Amazonas. (Carlos Wiener. Viaje al río de las Amazonas y á las cordilleras. 1879–1882). Es decir, utilizando la saliva, como agente de fermentación. Al casabe echado en agua se le agregaban algunos trozos del mismo casabe, impregnados de la saliva de indias jóvenes, y se dejaba reposar para que fermentase.
V
Viequez.—Isla al E. de Puerto Rico. Corrupción de Bieque. Bi, pequeño; ké, tierra. Tierra pequeña. Labat la llama, por error, Boriquén.
X
Xacagua.—Así llaman Oviedo y Santa Clara al río Jacagua de Puerto Rico, que desemboca al S. de la isla. También hay una serranía de este nombre.
Xagua.—Véase Jagua. Río de Santo Domingo, que corre por el Cibao. Lugar y río de Cuba.
Xamayca.—Véase Jamayca.
Xagiiey.—Las Casas (t. v. p. 259) dice hablando de la isla Mona: “Por esta parte que decimos ser de peñas, no hay río alguno, y no carecen de agua, que beben excelente: estas están en aljibes obrados por la misma naturaleza, que en lengua de indios se llaman xagiieyes.” Oviedo aplicó el nombre á las charcas de agua.
Xaragua.—Lago y territorio de Haytí.
Xauxáu.—Así llama Oviedo (libr. VII, cap. II) al casabe delgado y blanco, para diferenciar estas tortas de las gruesas comunes.
Xanique.—Según Las Casas, río de Haytí.
Xaxabís.—Véase Papagayo.
Xaomatí.—La isla Long island, que Colón llamó Isabela.
Xamaná.—Véase Samaná.
Xexén. Véase Jején.
Y
Y.—Una yerba de Haytí, según Las Casas.
Yaba.—Arbol. (Andira inermis).
Yabacoa.—Río de Santo Domingo, tributario del Ozama.
Yabaque.—Isla cerca de Salvatierra de la Sabána, en Haytí, según Oviedo.
Yabisí.—Arbol.
Yabucoa.—Pueblo de Puerto Rico.
Yabuna.—Planta silvestre.
Yabón.—Río de Santo Domingo, tributario del Yuna.
Yacahiiey.—Cacique de Cuba. Dice Velázquez (1514): “Y de todo lo susodicho fué capitán un indio de la isla Española, criado intérprete del cacique Yacahiiey, que se decía Caguax, el cual ya es muerto”.
Yagua.—La vagina de cada penca de la palma real. Es una especie de cuero vegetal, de cinco pies de largo y un poco más de dos de ancho, á veces; fuerte, impermeable y hebrosa. Cada mes lunar se produce una yagua en la palma. Se utiliza para el techo y hasta como seto en los bohíos de los campesinos de Puerto Rico. Las yaguas de la palma de sierra son más pequeñas y más resistentes.
Yaguasa.—Especie de pato silvestre. Gomara anota yaguana.
Yaguana.—La ranchería del cacique Bojekio en Jaragua, Haytí. Allí fundaron los españoles una villa con el nombre de Vera Paz.
Yaguanabo.—Río de Santo Domingo, en la parte occidental.
Yaguabo.—Puerto de Jamayca, visitado por Colón. Oviedo, libr. XVIII, cap. I.
Yagiieca.—La región boriqueña de Añasco y Mayaguez, donde era régulo el cacique Urayoán. Suponemos, que su ranchería ó yucayeque tenía el mismo nombre.
Yaguatí.—Río de Santo Domingo, tributario del Nizao.
Yahiieca.—Barrio de Ponce, en Puerto Rico.
Yabaque.—La isla Acklin.
Yahutia.—La yautía. Planta que da un tubérculo comestible. Por error escriben dautía. El copista de Las Casas anota yahubía, poniendo una b por una t. Es yajutía; pero en el uso ha perdido la aspiración y decimos hoy yautía.
Yaití.—Arbol. (Excœcaria lucida).
Yahurebo.—Cacique caribeño de Bieque, hermano de Casimax. Este murió en un asalto que dieron los Caribes á San Juan; y aquel en un ataque que dieron los españoles á Vieques.
Yamagua.—Río de Cuba.
Yamagiiey.—Arbol.
Yamasá.—Lugar de Santo Domingo.
Yamocá.—Dos.
Yamocún.—Tres.
Yanique.—Río del territorio de Maguana, en Santo Domingo. Las Casas escribe Xanique.
Yagruma.—Arbol. (Cecropia peltata). Las Casas anota yabruma. Los mexicanos le llamaban ciatotapatl. Los indios de Panamá guaruma. Y los del Perú Yarumba. Herrera se equivoca confundiéndolo con el bambú. Pedro Mártir escribe yaruma.
Yana.—Arbol. (Conocarpus erecta).
Yaque.—Ríos de los territorios Jaragua y Maguana. Lo hay del norte y del sur. Nombre de una de las montañas más altas de Santo Domingo, donde nacen los dos ríos citados. Las Casas escribe Yaqui.
Yaquímo.—Lugar y puerto del cacicazgo de Jaragua.
Yara.—Lugar, sitio. En los vocablos indo-antillanos queda reducido á ya, por polisintetismo.
Yarabí.—Lugar ó sitio reducido, pequeño.
Yarey.—Una variedad de palmera.
Yarí.—Palabra que se encuentra en la frase indo-antillana de una india de Santo Domingo, (conservada la frase por Las Casas), indicando el hallazgo de una pepita de oro. Osama, guajerí, guarinkén caona yarí: oye, señor, ven á ver un sitio de mucho oro. Este yarí, es yara-ri, buen sitio. La idea del oro está íntegra en el vocablo caona.
Yarima.—Lugar de limpieza. El ano. Pedro Mártir, Dec. III, libr. VII, cap. III.
Yaruma.—Véase yagruma.
Yauco.—Pueblo de Puerto Rico.
Yautía.—Véase yahutía.
Yayagua.—Una variedad de piña.
Yayama.—La piña.
Yaya.—Arbol. Así llamaban los indo-antillanos á las bubas. Según el padre R. Breton (1666) también los caribes insulares le llamaban así. Es el pénfigo de la enfermedad constitucional la sífilis; viene á ser una determinación epidérmica de la dolencia. Oviedo, y los que le siguen, cometen el error, de atribuir el origen de esta plaga á Haytí. La había en Europa, antes del descubrimiento de las Indias Occidentales. Dos mil años antes de J. C. los Chinos la tenían. Los africanos también. El origen es prehistórico; y la terrible enfermedad, que ha herido á los tres troncos principales del género humano, se pierde en la noche de los tiempos. En cada raza ha tenido predilecciones morfológicas.
Yayales.—Barrio de Ponce, en Puerto Rico.
Yerén.—Véase Lerén.
Yocahu Vagua Maorocotí.—Dice Las Casas, t. v. pág. 434: “La gente desta isla Española tenía cierta fe é conocimiento de un verdadero é solo Dios... é lo nombraban Yocahu Vagua Maorocotí: no sé lo que por este nombre quisieron significar.” El traductor italiano de fray Román Pane enredó la frase indo-antillana más que el obispo de Chiapa, y anotó: Jocabunagus maorocón (pág. 281, t. 1º, Hist. del Alm. Cristóbal Colón por su hijo Fernando, Madrid, 1892). Bachiller y Morales (Ob. cit. p. 167) consigna: Yocauna-Gua-Maonocon. Nuestra interpretación es Yucajú Bagua Maorocotí. Y la traducimos: Blanca yuca, grande y poderosa como el mar y la montaña. En el artículo sobre la religión de los boriqueños explicamos el polisintetismo de esta frase indígena.
Yocahuguama.—Según Las Casas, nombre de un zemí de Santo Domingo.
Yú.—Radical indo-antillana. Blanco.
Yuca.—El tubérculo de la yucubía, de la cual los indo-antillanos y los indios de Tierra Firme hacían su pan. Dice Las Casas: “Esta labranza (el cultivar la tierra) en el lenguaje de los indios desta ysla se llamaba conuco, la penúltima luenga, é la raíz yuca, luenga la primera sílaba, é la planta yucubía.” En el tupí y en el guaraní, los dos dialectos de la lengua hablada por los indios del Brasil, yuká significa matar. Indudablemente este verbo procede de las propiedades altamente mortíferas del jugo de la yuca brava. (Jatropha manihot.)
Yucayo.—El indio natural de las islas Yucayas, que hoy, por corrupción del vocablo, se llaman Lucayas. Pedro Mártir (Déc. 7ª, libr. I, cap. I) dice: “A todas las llaman con el mismo nombre Yucaías y á sus naturales yucayos.
Yucubía.—La planta que da la yuca.
Yucaba.—Véase batata.