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Recuerdos de un anciano

Chapter 2: AL LECTOR.
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About This Book

Una colección de recuerdos y artículos en que el autor evoca, desde la perspectiva de la experiencia, episodios políticos y sociales vividos en su época. Combina descripciones vivas de la vida urbana y portuaria, observaciones sobre costumbres y el mobiliario doméstico, y relatos de sesiones públicas y hechos históricos, articulados mediante anécdotas, memoria personal y documentación. El conjunto oscila entre la crónica y la reflexión, ofreciendo testimonios de primera mano sobre ambientes y acontecimientos de una etapa convulsa.

AL LECTOR.


Al dar a luz, coleccionados y en forma de libro, los artículos que con el título de Recuerdos de un anciano, hace años y en vida de su autor se publicaron en la acreditada revista titulada La América, que a la sazón dirigía con sumo acierto el señor don Eduardo Asquerino, cedo al deseo manifestado repetidamente por muchas personas de valía de recorrer de nuevo las interesantes páginas que contienen, y que, aparte de su mérito literario, encierran una suma de noticias tan curiosas como ignoradas, y de cuya veracidad son garantía suficiente la prodigiosa memoria del escritor y la entera buena fe, que si resplandeció en su carácter cuando vivo, según es notorio, hoy se refleja fielmente en sus escritos.

El haber publicado el periódico Las Novedades el 11 de junio de 1862, tomada del Diario, la sesión de las Cortes en Sevilla de igual fecha de 1823, en que se adoptó la resolución de suspender al Rey para verificar la traslación del Gobierno a Cádiz, movió al autor, tanto de aquella célebre medida como de la presente obra, a escribir el primer artículo de sus recuerdos en La América, declarando entonces en un preámbulo al relato, que hoy se suprime por aparecer este hecho en el lugar que cronológicamente le corresponde y resultar allí innecesario y aun ocioso, que «como es sabido, las relaciones de oficio solo dan una idea imperfecta, o cuando menos no cabal, de los sucesos que conmemoran, y quizás no fuese inoportuno añadir al compendioso relato de lo que se dijo y se resolvió en aquella ocasión, lo que entretanto ocurría en el salón y en sus inmediaciones».

Este fue el propósito que realizó al narrar aquel episodio interesantísimo de nuestra historia moderna, y sin duda, animado por el éxito que obtuvo y puesto en vena de hablar de los principales sucesos de aquel primer tercio del siglo actual en que le tocó ser espectador interesado y aun autor principal más de una vez, empezaron a brotar de su pluma, sacadas del inmenso arsenal de sus recuerdos, las singulares escenas que describe en esta venida a ser hoy obra, de cuyo precio y tasa me vedan ocuparme el amor que profesé al padre queridísimo, el respeto que a su gloriosa memoria dedico en todas las horas de mi vida, y que aun así y todo, apenas creo que me hace digno de llamarme su hijo y de llevar, si orgulloso, a la par con temor de no merecerle, el nombre ilustre que, cualquier que sea el juicio de los críticos, logró aquel varón singular consignar de un modo indeleble en la historia y literatura patrias.

Páginas nacidas de tan castiza pluma, hechos interesantes como los relatados, bien merecen que el público fije en ellos su atención con preferencia; algunos para recordar lo que entonces leyeron; los más para leer lo que, conviniendo que se sepa, a la par que instruye, deleita.

Más tarde, cuando las circunstancias lo permitan, verá la luz la obra póstuma del autor, que es como la fuente y origen de donde proceden estos episodios; sus memorias inéditas, en que se presentará al público el personaje en la vida política y privada, desnudo de todo atavío, tal como fue en sus propósitos y en sus hechos, y derramando cual brillante antorcha la más viva luz sobre los sucesos de los dos primeros períodos de la revolución española.

Al entregar de nuevo esta producción al juicio del público, sírvame de excusa para confiar en su éxito el que ya alcanzó en otro tiempo, y que, no tratándose ni mucho menos de una obra de circunstancias, es de esperar consiga ahora como entonces.

Antonio Alcalá Galiano.