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Retrato de la Lozana Andaluza / En lengua española muy clarísima, compuesto en Roma. cover

Retrato de la Lozana Andaluza / En lengua española muy clarísima, compuesto en Roma.

Chapter 49: MAMOTRETO XLV.
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About This Book

The narrative presents a vivid, often coarse portrait of a resourceful woman who navigates urban life through wit, sexual commerce, and networks of patrons and intermediaries. Told largely through extended conversations and episodic scenes, it records encounters with a range of social types, institutions, and religious and legal figures, blending satirical observation with practical detail. The language is colloquial and at times explicit, capturing speech and moral ambiguity. The work’s structure alternates dialogue, anecdote, and commentary to evoke a bustling metropolitan milieu and its informal economies.

MAMOTRETO XLV.

Una respuesta que hace este Silvano, su conocido de la Lozana.

Silv. Por mi vida, señora Lozana, que creo que si fuérades vos la misma teoría no dixérades más de lo dicho, mas quiero que sepais que la taberna meritoria para esas señoras ya está hecha archihospital, y la honra, ayuda y triunfo que ellas dan al Senato es como el grano que siembran sobre las piedras, que como nace se seca, y si oistes decir que antiguamente cuando venía un romano ó emperador con victoria, lo llevaban en un carro triunfante por toda la ciudad de Roma, y esto era gran honra, y en señal de forteza una corona de hojas de roble, y él asentado encima, y si alguna señal tenía de las heridas que en las batallas y combates hobiese rescebido, la mostraba públicamente, de manera que entónces el carro y la corona y las heridas eran su gloria, y despues su renombre, fama y gloria. ¿Qué mejor ni más largo os lo puedo yo dar á entender, señora Lozana, de lo que vos misma podeis ver? que como se hacen francesas ó grimanas, es necesario que en muerte ó en vida vayan á Santiago de las Carretas, y allí el carro y la corona de flores y las heridas serán su mérito y renombre á las que vernán, las cuales tomarán audibilia pro visibilia; ansí que, señora Lozana, á vos no ha de faltar sin ellas de comer, que ayer hablando con un mi amigo hablamos de lo que vos alcanzais á saber, porque me recordé cuando nos rompistes las agallas á mí y á cuantos estábamos en el banco de ginoveses.

Loz. Y si entónces las agallas, agora los agallones, y oidme dos razones.