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Retrato de la Lozana Andaluza / En lengua española muy clarísima, compuesto en Roma. cover

Retrato de la Lozana Andaluza / En lengua española muy clarísima, compuesto en Roma.

Chapter 5: MAMOTRETO PRIMERO.
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About This Book

The narrative presents a vivid, often coarse portrait of a resourceful woman who navigates urban life through wit, sexual commerce, and networks of patrons and intermediaries. Told largely through extended conversations and episodic scenes, it records encounters with a range of social types, institutions, and religious and legal figures, blending satirical observation with practical detail. The language is colloquial and at times explicit, capturing speech and moral ambiguity. The work’s structure alternates dialogue, anecdote, and commentary to evoke a bustling metropolitan milieu and its informal economies.

Comienza la historia ó retrato sacado del Jure cevil
natural de la señora Lozana, compuesto el año
mill y quinientos y veinte é cuatro, á treinta
dias del mes de Junio, en Roma, alma
cibdad; y como habia de ser partido
en capítulos, va por mamotretos,
porque en semejante
obra mejor
conviene.

MAMOTRETO PRIMERO.

La señora Lozana fué natural compatriota de Séneca, y no ménos en su inteligencia y resaber, la cual desde su niñez tuvo ingenio y memoria y vivez grande, y fué muy querida de sus padres por ser aguda en servillos é contentallos, é muerto su padre, fué necesario que acompañase á su madre fuera de su natural. Y esta fué la causa que supo y vido munchas cibdades, villas y lugares de España, que agora se le recuerdan de casi el todo; y tenie tanto intelecto, que casi escusaba á su madre procurador para sus negocios; siempre que su madre la mandaba ir ó venir, era presta, y como pleiteaba su madre, ella fué en Granada mirada y tenida por solicitadora perfecta é prenosticada futura; acabado el pleito, é no queriendo tornar á su propia ciudad, acordaron de morar en Xerez y pasar por Carmona; aquí la madre quiso mostrarle texer, el cual oficio no se le dió ansí como el hordir y tramar, que le quedaron tanto en la cabeza, que no se le han podido olvidar. Aquí conversó con personas que la amaban por su hermosura y gracia; asimismo, saltando una pared sin licencia de su madre, se le derramó la primera sangre que del natural tenía; y muerta su madre, y ella quedando huérfana, vino á Sevilla. A donde halló una su parienta la cual le decia: hija, sed buena, que ventura no os faltará, y asimismo le demandaba de su niñez, en qué era estada criada, y qué sabía hacer, y de qué la podia loar á los que á ella conocian. Entónces respondíale desta manera: señora tia, yo quiero que vuestra merced vea lo que sé hacer; que cuando era vivo mi señor padre yo le guisaba guisadicos que le placian, y no solamente á él mas á todo el parentado; que, como estábamos en prosperidad, teníamos las cosas necesarias, no como agora, que la pobreza hace comer sin guisar, y entónces las especias, y agora el apetito; entónces estaba ocupada en agradar á los mios, y agora á los extraños.