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Retrato de la Lozana Andaluza / En lengua española muy clarísima, compuesto en Roma. cover

Retrato de la Lozana Andaluza / En lengua española muy clarísima, compuesto en Roma.

Chapter 54: MAMOTRETO L.
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About This Book

The narrative presents a vivid, often coarse portrait of a resourceful woman who navigates urban life through wit, sexual commerce, and networks of patrons and intermediaries. Told largely through extended conversations and episodic scenes, it records encounters with a range of social types, institutions, and religious and legal figures, blending satirical observation with practical detail. The language is colloquial and at times explicit, capturing speech and moral ambiguity. The work’s structure alternates dialogue, anecdote, and commentary to evoke a bustling metropolitan milieu and its informal economies.

MAMOTRETO L.

Cómo la Lozana va á ver este gentil-hombre, y dice subiendo:

Loz. Más sabe quien muncho anda que quien muncho vive, porque quien muncho vive, cada dia oye cosas nuevas, y quien muncho anda, ve lo que ha de oir; ¿es aquí la estancia?

Herj. Señora, sí, entrá en aquella cámara, que está mi amo en el lecho.

Loz. Señor mio, no conociéndoos quise venir, por ver gente de mi tierra.

Trujillo. Señora Lozana, vuestra merced me perdone, que yo habia de ir á homillarme delante de vuestra real persona, y la pasion corporal es tanta, que puedo decir que es interlineal, y por esto me atreví á suplicalla me visitase malo porque yo la visite á ella cuando sea bueno, y con su visitacion sane. Va tú, compra confites para esta señora.

Loz. Nunca en tal me vi, mas veré en qué paran estas longuerías castellanas.

Truj. Señora, alléguese acá, y contalle he mi mal.

Loz. Diga, señor, y en lo que dixere veré su mal, aunque debe ser luengo.

Truj. Señora, más es ancho que luengo, yo, señora, oí decir que vuestra casa era aduana, y para despachar mi mercadancia, quiero ponella en vuestras manos para que entre esas señoras vuestras contemporáneas me hagais conocer para desempachar y hacer mis hechos, y como yo, señora, no estó bueno munchos dias há, habeis de saber que tengo lo mío tamaño, y despues que venistes se me ha alargado dos ó tres dedos.

Loz. En boca de un perro, señor; si el mal que vos teneis es natural no hay ensalme para él, mas si es accidental, ya se remediará.

Truj. Señora, querría aduanallo por no perdello, meté la mano, y veréis si hay remedio.

Loz. ¡Ay triste! ¿de verdad teneis esto malo? y cómo está valiente.

Truj. Señora, yo he oido que teneis vos muy lindo lo vuestro, y quiérolo ver por sanar.

Loz. Mis pecados me metieron aquí; señor, si con vello entendeis sanar, veislo aquí, mas á mí porque vine, y á vos por cuerdo, nos habian descobar.

Truj. Señora, no hay que escobetear, que mi huéspeda escobeteó esta mañana mi ropa, lléguese vuestra merced acá, que se vean bien, porque el mio es tuerto y se despereza.

Loz. Bien se ven si quieren.

Truj. Señora, bésense.

Loz. Basta haberse visto.

Truj. Señora, los tocos y el tacto es el que sana, que así lo dixo Santa Nefixa, la que murió de amor suave.