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Retrato de la Lozana Andaluza / En lengua española muy clarísima, compuesto en Roma. cover

Retrato de la Lozana Andaluza / En lengua española muy clarísima, compuesto en Roma.

Chapter 56: MAMOTRETO LII.
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About This Book

The narrative presents a vivid, often coarse portrait of a resourceful woman who navigates urban life through wit, sexual commerce, and networks of patrons and intermediaries. Told largely through extended conversations and episodic scenes, it records encounters with a range of social types, institutions, and religious and legal figures, blending satirical observation with practical detail. The language is colloquial and at times explicit, capturing speech and moral ambiguity. The work’s structure alternates dialogue, anecdote, and commentary to evoke a bustling metropolitan milieu and its informal economies.

MAMOTRETO LII.

Cómo la Lozana encontró, ántes que entrase en su casa, con un vagamundo, llamado Sagüeso, el cual tenía por oficio jugar y cabalgar de balde, y dice:

Sagüeso. Si como yo tengo á Celidonia la del vulgo de mi mano, tuviese á esta traidora colmena de putas, yo sería duque del todo, mas aquel acemilon de su criado es causa que pierda yo y otros tales el susidio desta alcatara de putas y alcancía de bobas y alambique de cortesanas. Juro á Dios que la tengo de hacer dar á los leones, que quiero decir que Celidonia sabe más que no ella, y es más rica y vale más, aunque no es maestra de enxambres.

Loz. ¿Dónde is vos por aquí? ¿hay algo que malsinar ó que baratar? ya es muerto el duque Valentin, que mantenia los haraganes y vagamundos.

Sag. Señora Lozana, siempre lo tovistes de decir lo que quereis; es porque demostrais el amor que teneis á los vuestros servidores, máxime á quien os desea servir hasta la muerte. Vengo, que me arrastran estas cejas.

Loz. Agora te creo ménos, yo deseo ver dos cosas en Roma ántes que muera, y la una es que los amigos fuesen amigos en la prosperidad y en la adversidad, y la otra, que la caridad sea exercitada, y no oficiada, porque, como veis, va en oficio y no en exercicio, y nunca se ve sino escrita ó pintada, ó por oidas.

Sag. En eso y en todo teneis razon; mas ya me parece que la señora Celidonia os sobrepuja casi en el todo, porque en el vulgo no hay casa tan frecuentada como la suya, y está rica, que no sabe lo que tiene, que ayer solamente, porque hizo vender un sueño á uno, le dieron de corretaje cuatro ducados.

Loz. ¿Sabes con que me consuelo? con lo que dixo Rampin, mi criado, que en dinero y en riquezas me pueden llevar, mas no en linaje ni en sangre.

Sag. Voto á mí, que teneis razon; mas para saber lo cierto, será menester sangrar á todas dos, para ver cuál es mejor sangre, pero una cosa veo, que tiene gran fama, que dicen que no es nacida ni nacerá quien se la pueda comparar á la Celidonia, porque Celestina la sacó de pila.

Loz. Deso me querria yo reir, de la puta cari-acuchillada en la cuna, que no me fuese á mí tributaria la puta vieja otogenaria; será menester hacer con ella como hicieron los romanos con el pópulo de Hierusalem.

Sag. ¿Qué, por vuestra vida, señora Lozana?

Loz. Cuando los romanos vencieron y señorearon toda la tierra de Levante, ordenaron que en señal de tributo, les enviasen doce hijos primogénitos, los cuales, viniendo muy adornados de joyas y vestidos, traian sus banderas en las manos, y por armas un letrero que decia en latin: Quis major unquam Israel, y ansí lo cantaban los niños hierosolimitanos, los romanos, como sintieran la cancion, hicieron salir sus niños vestidos á la antigua, y con las banderas del Senado en las manos, y como los romanos no tenian sino una † blanca en campo roxo, que Constantino les dió por armas, hacen poner debaxo de la † una S. y una P. y una R., de manera que, como ellos decian, ¿quién fué jamas mayor que el pueblo israelítico? estotros les respondieron con sus armas, diciendo: Senatus Populusque Romanus; ansí que, como vos decís, que quién se halla mayor que la Celidonia, yo digo: Lozana y Rampin en Roma.

Sag. Por vida del gran maestro de Ródas, que me convideis á comer sólo por estar debaxo de vuestra bandera.

Loz. ¿Por qué no? entrá en vuestra casa y mia, y de todos los buenos, que más ventura teneis que seso, pero entrá cantando: ¿Quién mayor que la Celidonia? Lozana y Rampin en Roma.

Sag. Soy contento, y áun bailar como oso en colmenar, alojado á discrecion.

Loz. Calla, loco, caxcos de agua, que está arriba madona Divicia, y alojarás tu caballo.

Sag. Beso las manos de sus alfardillas, que, voto á Dios, que os arrastra la caridad como gramalla de luto.

Loz. Y á tí la ventura, que naciste de pié.

Sag. Voto á mí que nací con lo mio delante.

Loz. Bien se te parece en ese remolino, cierra la puerta y sube pasico, y ten discrecion.

Sag. Así goce yo de vos, que esta mañana me la hallé, que me sobra y se me cae á pedazos.