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Retrato de la Lozana Andaluza / En lengua española muy clarísima, compuesto en Roma. cover

Retrato de la Lozana Andaluza / En lengua española muy clarísima, compuesto en Roma.

Chapter 64: MAMOTRETO LX.
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About This Book

The narrative presents a vivid, often coarse portrait of a resourceful woman who navigates urban life through wit, sexual commerce, and networks of patrons and intermediaries. Told largely through extended conversations and episodic scenes, it records encounters with a range of social types, institutions, and religious and legal figures, blending satirical observation with practical detail. The language is colloquial and at times explicit, capturing speech and moral ambiguity. The work’s structure alternates dialogue, anecdote, and commentary to evoke a bustling metropolitan milieu and its informal economies.

MAMOTRETO LX.

Cómo fué la Lozana en casa de la Imperia Aviñonesa, y cómo encontró con dos juristas letrados que ella conocia, que se habian hecho cursores ó emplazadores.

Loz. Estos dos que vienen aquí, si estuviesen en sus tierras serian alcaldes, y aquí son mandatarios, solicitadores que emplazan, y si fuesen sus hermanas casadas con quien hiciese aquel oficio, dirian que más las querian ver putas que no de aquella manera casadas, porque ellos fueron letrados ó buitres de rapiña; todo su saber no vale nada, á lo que yo veo, que más ganan ellos con aquellas varillas negras que con cuanto estudiaron en jure. Pues yo no estudié, y sé mejor el jure cevil que traigo en este mi canastillo, que no ellos, en cuantos capítulos tiene el cevil y el criminal; como dixo Apuleyo, bestias letrados.

Juristas. Aquí, aquí somos todos, señora Lozana, hodie hora vigessima, en casa vuestra.

Loz. No sé si seré á tiempo, mas traé que rozar, que allá está mi Rampin que lo guise, y mirá no faltés, porque de buena razon ellas han de venir hoy que es sábado, mas yo creo que vosotros ya debeis y no os deben.

Jur. ¿Qué cosa es eso deber ó que nos deben? cuerpo del mundo, ¿el otro dia no llevamos buen pexe y buen vino, y más dormimos con ellas y las pagamos muy bien?

Loz. No lo digo por eso, que ya sé que traxistes todo eso, y que bebistes hasta que os emborrachastes, mas otra cosa es menester que traer y beber, que eso de jure antiguo se está, sino que os deben ó debeis, quiere decir que era una jodía vieja de noventa años, y tenía dos nueras mujeres burlonas, y venian á su suegra cada mañana, y decian: buenos dias, señora, y respondia ella, vosotras teneis los buenos dias y habeis las buenas noches, y como ellas veian esta respuesta siempre, dixeron á sus maridos, vuestra madre se quiere casar, y decian ellos, ¿cómo es posible? decian ellas, casalda y vello heis que no dice de no. Fueron, y casáronla con un jodío viejo y médico, ¿qué hicieron las nueras? rogaron al jodío que no la cabalgase dos noches, él hízolo ansí, que toda la noche no hizo sino contalle sus deudas que tenía; vinieron las nueras otro dia, y dixo la vieja: ¿qué quiero hacer deste viejo, que no es bueno sino para comer, y tiene más deudas que no dineros, y será menester que me destruya á mí y á mis hijos? fueron las nueras al jodío, y dixéronle que hiciese aquella noche lo que pudiese, y él, como era viejo, caminó, y pasó tres colchones; viniendo la mañana vienen las nueras, y dicen á la suegra, señora, albricias, que vuestros hijos os quieren quitar este jodío, pues que tanto debe, respondió la vieja: mirad, hijas, la vejez es causa de la sordedad, que yo no oyo bien qué le deben á él, que le deben, que él no debe nada: así que, señores, ¿vosotros debés, ó deben os?

Jur. ¡Voto á Dios! que á mí que me deben desa manera más que no es de menester, acá á mi compañero no sé, demandaldo á ella, que bien creo que pasa todos los dedos, y áun las tablas de la cama.

Curzor. No me curo, que la obra es la que alaba al maestro; señora Lozana, torná presto por vuestra fe, que nosotros vamos á pescaría.

Loz. Gente hay en casa de la señora Imperia, mejor para mí, que pescaré yo aquí sin jure; ¿qué haces ahí, Medaldo? va, abre, que vó á casa.

Medaldo. Andá, que Nicolete es de guardia, y él os abrirá, llamá.

Loz. Nicolete, hijo mio, ¿qué haces?

Nicolete. Soy de guardia, y mirá, Lozana, qué pedazo de caramillo que tengo.

Loz. ¡Ay triste! ¿y estás loco? está quédo, beodo, que nos oirán.

Nicol. Callá, que todos están arriba; sacá los calzones, que yo os daré unos nuevos de raso encarnado.

Loz. Haz á placer, que vengo cansada, que otro que calzones quiero.

Nicol. Que, mi vida, de cara arriba.

Loz. Yo te lo diré despues.

Nicol. No, sino agora; no, sino agora; no, sino agora.

Loz. ¡Oh qué bellaco que eres! vá arriba y di á la señora cómo estoy aquí.

Nicol. Sobí vos, y tomallos, es sobre tabla, y harés colacion.

Loz. Por munchos años y buenos halle yo esas presencias juntas. ¿Qué Emperatriz ni gran señora tiene dos aparadores, como vuestra señoría, de contínuo aparejados á estos señores reyes del mundo?

Coronel. Española, fa colacion, aquí con nos quiero que bebés con esta copina, que sea la tua, porque quieres bien á la señora Imperia, mi patrona.

Imperia. Todo es bien empleado en mi Lozana; mozos, serví allí todos á la Lozana, y esperen las amas y los escuderos hasta que ella acabe de comer; Lozana mia, yo quiero reposar un poco, entre tanto hazte servir, pues lo sabes hacer.

Loz. Yo quiero comer este faisan, y dexar esta astarna para Nicolete, porque me abrió la puerta de abaxo; estos pasteles serán para Rampin, aunque duerme más que es menester.