ESCENA XII
Venancio e Isidra
Isidra (Después de una pausa, durante la cual Venancio la mira a hurtadillas, sin atreverse a hablarla.)—¡Pues tú dirás! (Soltándole la blusa.)
Venancio (Muy azorado, soplando por el sofoco y limpiándose el sudor.)—No... si yo... es que la...
Música
Isidra
Venancio
Isidra
Venancio
Isidra
Venancio
Isidra
Venancio
Isidra
Venancio
Isidra
Venancio
Isidra
Venancio (Acobardándose.)
Voz (Dentro.)
Venancio
Isidra
Venancio
Isidra
Venancio
Isidra (Deteniéndole.)
Venancio
Isidra
Venancio
Isidra
Venancio
Isidra
Venancio
Isidra
Venancio
Voz (Dentro.)
Isidra (Riéndose.)
Venancio (Decidido.)
(Vase Venancio corriendo por el foro y la Isidra se mete en su casa.)
ESCENA XIII
Eulogio, Epifanio y el Rosca
Hablado
Eulogio (De la casa.)—¿Qué habrá pasao? ¡Se han ido! ¡No se ve a naide! Digo, ¡contra!... ¡Epifanio viene!... (Se sienta a trabajar.)
Epifanio (Por el foro.)—A éstos... (Señalando la casa del sillero.) les estropeo yo la merienda esta tarde.
Rosca.—No te ofusques, Epifanio, no te ofusques, y deja ya a la Isidra, porque de esa no has sacao ni sacarás... ¡pero que ni agua!
Epifanio.—Ya sé que no he sacao na; pues ese es mi coraje... ¡Pero yo te juro que no me voy de rositas!
Rosca.—¡Epifanio!
Epifanio.—¡Rosca... al Retiro! (Vase Rosca a la taberna. A Eulogio.) Oiga usted, maestro: ¿sabe usted, por una casualidaz, si ha salido la Isidra?
Eulogio.—¿La Isidra?... No sé... digo, sí, hombre; ahora que me acuerdo... hace un rato que la he visto ahí en la puerta hablando con su novio. (Epifanio hace un aspaviento de asombro, que asusta a Eulogio.)
Epifanio.—¿Con su qué?...
Eulogio.—¡Con su novio! ¡Con ese chico que la habla ahora!
Epifanio.—Pero, ¿cuálo?
Eulogio.—¡Ese chico... Venancio! ¡El panadero ese!... ¡Na!...
Epifanio.—¿Conque ese?...
Eulogio.—¡Creo que sí! Y no tardará... porque me parece que ha dicho que se iba a comprarla dos tiestos de claveles. ¡Na, tonterías! ¡Na! (¡Toma soga!) (Entra en la casa.)
ESCENA XIV
Epifanio y Venancio
Epifanio.—¡Anda, Dios! ¿Conque Venancio se ha atrevido? ¡Pues na, que le perniquiebro un brazo en cuanto le vea! ¡Digo, ni pintao! ¡Por allí viene! ¡Y con los claveles! ¡Se la gana! (Se oculta en la esquina de la tienda.)
Venancio (Sale muy risueño cargado con un tiesto de claveles.)—¡No los llevaba mejores! ¡Cuando los vea! (Se acerca a la casa a llamar.) Isi... (Se detiene al ver a Epifanio, que adelanta sonriendo con sorna.) ¡Anda el otro! (Tratando de ocultar el tiesto.) ¿Qué hago yo con esto ahora?
Epifanio.—¡Chist! ¡Pollo!
Venancio.—¿Qué?
Epifanio.—¡Que se ve un capullo!
Venancio.—No importa.
Epifanio.—¿Y dónde va usted con tanto reventón?
Venancio.—Donde me parece.
Epifanio.—¡Chist! (Le detiene poniéndole la contera del bastón en la cara.) Caramba, joven, ¿sabe usté que me han engañao?
Venancio.—¡No sé nada!
Epifanio.—Pues me han engañao, porque me habían dicho que era usté un cachorro de lanas, y veo que no, que usté es ratonero.
Venancio.—Yo... soy un hombre que no quié meterse con nadie... eso es lo que soy.
Epifanio.—¡Un hombre! ¿Y a usted le hacen mucha falta las muelas, joven?
Venancio.—¡Regular!
Epifanio.—¿Y qué haría usté si yo le extrajera unas varias? ¿Llorar? (Con guasa.)
Venancio.—Misté, déjeme usté en paz, señor Epifanio, que yo no me he metío con usté para nada.
Epifanio.—¿Que no se ha metío usté conmigo? ¡So tórtola! ¿Y se dirige usté a la Isidra sabiendo que es cosa mía?
Venancio.—¡Yo no sabía eso!
Epifanio.—¡Pues sépalo usté! Esa joven está prohibida... (Aparecen en las puertas respectivas Eulogio e Isidra, y quedan ocultos oyendo el resto de la escena.)
Venancio.—Eso lo veremos.
Epifanio.—¡Ya está visto! Por lo tanto se lleva usté ese tiesto a su casa y se lo regala usté a la portera.
Venancio.—¡Usted me dispense, pero este tiesto es pa la Isidra! (Con energía.)
Epifanio.—¡Quiá!
Venancio.—¡Es para ella!
Epifanio.—¿Para ella? ¡Tire usté eso! ¡So primo! (Se lo tira de dos manotazos.)
Venancio (Furioso.)—¡¡A mí!! (Va a abalanzarse a Epifanio.)
ESCENA XV
Dichos, Isidra y Eulogio
Isidra (Salen y detienen a Venancio.)—¡Venancio! ¡No!
Epifanio (A Isidra, señalándole los claveles que están en el suelo.)—¿Los ves? (Riendo.) ¡Porque eran pa ti! (A Venancio.) ¡So párvulo! (Entra riendo en la taberna.)
Isidra.—¡Ladrón! (Con furia entra en su casa.)
Venancio (Casi llorando de coraje se abalanza a la mesa del zapatero y coge la cuchilla.)—¡Le parto el alma!
Eulogio.—¡Venancio! (Sujetándole.)
Venancio.—Le parto el corazón, suélteme usté. (Forcejea.)
Eulogio.—¡Quieto!
Venancio.—¡Suélteme usté, suélteme usté, señó Eulogio, u no respondo!
Eulogio.—¡Chist! Que viene gente. ¿No oyes? ¡Quieto ahora! ¡Ya le buscaremos!
Venancio.—¡Sí, pa matarlo! ¿eh?
Eulogio.—¡Pa lo que quieras! (Le entra en la casa a empujones, después que luchan y forcejean.)
ESCENA XVI
Juan el Migas; Paco el Curial; la señora Justa, coro general de convidados. Después Matías, Ignacia e Isidra. Luego Epifanio y el Rosca. Al fin Eulogio y Venancio.
Música
Coro (Dentro.)
Mujeres
Hombres
Mujeres
Hombres
Mujeres
Juan y Paco
Isidra (Dentro.)
Matías (Ídem.)
(Sale Isidra con pañolón de Manila.)
Hombres
Mujeres
Isidra
Hombres
Isidra (Con coraje.)
Coro
Ignacia (Saliendo. Lleva también pañuelo de Manila.)
Matías (Saliendo.)
Coro
Matías
Todos
(Al empezar el desfile salen de la taberna Epifanio y el Rosca.)
Epifanio
(Deteniendo a todos.)
Isidra
Epifanio
Mujeres (A los hombres.)
Hombres (A ellas.)
Epifanio (Con mucha calma.)
Isidra
Epifanio
Matías (Furioso.)
Epifanio
Ignacia (Furiosa.)
Isidra
Venancio (Saliendo de la casa de la derecha con el señor Eulogio.)
Isidra (Con alegría.)
Venancio
Epifanio (Burlonamente.)
Venancio
Epifanio
Coro
Venancio (A Epifanio.)
Epifanio (A Venancio.)
Paco
Todos (Yéndose.)
(Se van todos, menos Epifanio y el Rosca, que quedan en medio de la escena, y Eulogio y Venancio a la puerta de la casa de la derecha, mirándose en actitud de reto, marchándose Epifanio y el Rosca por el foro riéndose, y Eulogio y Venancio se meten en la casa.)
Mutación