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Sainetes

Chapter 47: ESCENA XIII
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About This Book

This collection of humorous one-act plays showcases the vibrant life and characters of lower-class neighborhoods in early 20th-century Spain. Each piece features a variety of colorful characters, engaging in witty banter and comedic situations that reflect social norms and everyday struggles. The dialogues are rich with local dialects and cultural references, providing a lively portrayal of community interactions. Themes of love, jealousy, and rivalry are explored through lighthearted scenarios, often culminating in humorous misunderstandings. The work captures the essence of Spanish humor, blending satire with a keen observation of human behavior.

ESCENA XIII

Testigo 1.º, Testigo 2.º y Testigo 3.º Son tres tipos ridículos; el primero es el Pinturas, dependiente de la barbería, vestido de gala, el segundo, un mancebo de una tienda de ultramarinos a todo lujo, y el tercero un concertista de guitarra. Llevan una guitarra, una bandurria y una cítara.

Testigo 1.º—Güeno, ¿estamos?

Testigo 2.º y Testigo 3.º—Estamos.

Testigo 1.º—Pus ahora permitidme que sus arengue.

Testigo 2.º—Oye, tú, no te dilates, que faltan cinco minutos.

Testigo 1.º—Seré un tiro.

Testigo 3.º—Pues, ¡pum!

Testigo 1.º—Allá voy. Semos, como sus costa, testigos de la boda de la Isabel y Fernando el Guitarrero, y he creído de mi deber componerles un hizno cantando sus esponsales.

Testigo 2.º y Testigo 3.º—Ha sío una idea.

Testigo 1.º—Conque vamos a darle el último repaso con ojeto de ejecutarlo esta tarde después de la cuchipanda.

Testigo 2.º y Testigo 3.º—Duro con él.

Testigo 1.º—Bueno, pues cuando veamos a los novios más amartelaos, me adelanto yo y exclamo: Señores, oído a la caja. Hizno-tango. A Isabel y Fernando, en sus esponsales.

Música

Los tres.

No poneros tontitos ahora
y un instante tan sólo dejad
el arrobo, el cariño y los mimos
y este hizno al amor escuchad.
Hizno chulo
que ha compuesto este gachó,
un e-mulo
del glorioso don Gunó.
Paca, Paca,
pa casarse hay que tener
poca, poca,
poca juerga y trabajar,
y no beber y no faltar
ni una noche de tu hogar.
Se mu formalito,
cumple su deseo,
pero siempre acorde
con lo que aconsejan
en el himeneo.
Pero si ella tace
algo que esté feo,
cógela del moño
y meneo, meneo, meneo.
Como este plan
lo cumplas tú,
turururú,
nadie en Madrí
te tose a ti,
tiriririrí;
mas si ella no
te es fiel del tó,
tororororó;
pero si la guías
como un hombre debe hacer
no hay que temer.
Si eres formalito
como así lo creo,
ya verás qué dulce
himeneo, meneo, meneo.
Y esto dicho
que el Señor salud os dé,
y avi-sarnos
en cuanto venga un bebé
bebé, bebé, bebebebé.

Hablado

Testigo 1.º—¡Creo que ha salío al pelo!

Testigo 2.º—¡Superior!

Testigo 3.º—Sin embargo, en la segunda corchea del otavo compás, te se duerme la púa.

Testigo 2.º—Se tendrá en cuenta.

Testigo 1.º (Se oye dentro rumor de gente.)—¡Chits!... ¡Callarse... que están ahí! ¡Ya viene la cometiva!

Testigo 3.º—¡Es verdá!... ¡Mialos!

Testigo 2.º—¡Vivan los novios!...

Voces (Dentro.)—¡Vivan!...

ESCENA XIV

Dichos, el Guitarrero, la Isabel, Carmen, Valeriano, la señá Antonia, Liborio, invitados e invitadas. Salen todos los del acompañamiento, detrás de los novios y los padrinos, armando alegre algazara, dando vivas y tirando al alto gorras y sombreros.

Antonia.—Hombre, podíais haber avisao. Ya sus echábamos de menos.

Testigo 1.º—Pues estábamos aquí aguardando.

Liborio.—Pues una vez que no falta nadie, en marcha pa la vicaría. Primera pareja, los novios. Segunda, la Carmen y el señor Valeriano, que pronto harán el mismo recorrido por su cuenta.

Antonia.—¡Y que lo digas!

Liborio.—¡Y el resto de la cometiva a la neglisé, y la orquesta a la cola!

Todos.—Mú bien.

Testigo 1.º—¡Andando!

Todos.—¡Andando!

ESCENA XV

Dichos y Serafín, luego Lucila, después unos Chicos, y por último Balbino

Serafín (Saliendo por la derecha.).—¡Señores, un minuto!

Carmen (Con sorpresa.)—¡Serafín!

Antonia.—¿Otra vez?

Valeriano.—¡El consabido pollo!

Liborio.—¿Qué se ofrece, joven?

Serafín.—Ustés disimulen. Siento molestar, pero deseo decirle dos palabras a ese señor.

Valeriano.—¿A mi humilde persona?

Serafín.—Quería que tratásemos un asunto solos y fuera de puertas.

Valeriano.—Joven, es usté menos oportuno que una charanga a la hora e la siesta. Voy envitao. Tenga usté cachaza, que hay tiempo pa todo. (A la gente.) ¡Andando!

Serafín (Deteniéndole.)—¡Es que u viene usté u le llevo yo!

Valeriano (Con calma.)—No me zarandee usté, que puede que me moleste.

Hombres.—¿Pero qué es eso?

Serafín.—¡Eche usté pa alante como los hombres, so tardío!

Todos.—¡Fuera ese!

Carmen.—No haga usté caso. (A Valeriano.)

Antonia.—¿Vienes a armarla, so charrán?

Valeriano.—Señores calma. Por un garbanzo no se descompone la olla. Ustés, a la Vicaría. Yo voy ahí a cincuenta pasos, hago así, (Acción de dar un papirotazo.) y regreso. (A Serafín.) ¡Andando!

Serafín.—Vamos. (Vanse los dos por la izquierda.)

Todos (Intentando detenerlos.)—¡No, no!

Antonia (Furiosa, deteniéndolos a todos.)—¡Sí!... ¡Sí!... ¡Dejarlos! (Se asoma Lucila a la taberna.) ¡Dejarlo que lo escalabre!... ¡Quieto tóo el mundo! (Volviéndose hacia donde se han ido.) ¡Rómpale usté la cabeza a ese golfo, pa que escarmiente! ¡Zurre usté a ese granuja!... ¡Así te hagan trizas, so hambrón!... ¡Sinvergüenza!... ¡Fuerte, dele usté fuerte!

Lucila (Frenética de ira, sale de la taberna, se lanza hecha una hiena sobre la señá Antonia, y la agarra del moño zarandeándola.)—¿Que le dé fuerte? ¡Toma, tía perra! ¡Toma!

Antonia (Aterrada.)—¡Jesús!

Carmen.—¡Ay, mi madre!

Antonia.—¿Pero quién?... ¿Quién ha sido?

Lucila.—¡Yo!... ¡Yo he sido, tía gamberra!

Antonia.—La arrastro. (La sujetan.)

Lucila.—¡Azuzar a dos hombres pa que se maten!... ¡Tía asesina! ¡tía chula! (A los hombres.) ¡Y vosotros, gallinas, que lo consentís!... ¡Cobardes!... ¡Granujas!... ¡Yo!... ¡Yo sola contra todos! (Empieza a tirarles verduras del serón que dejó Balbino a la puerta de la taberna, con una ira y una rapidez que les asusta.) ¡Tomar, tomar, blancotes!

Isabel (Huyendo.)—¡Ay, mi mantilla! (Se arma un escándalo monumental.)

Novio.—¡Que me han dao con un tomate! (Limpiándose la cara.)

Carmen.—¡Sujetarla!

Testigo 1.º—¿Pero quién se arrima?

Muchos.—¡Guardias, guardias!

Lucila (A unos chicos que salen.)—¡Ayudarme vosotros, chicos!

Chico 1.º—¡Venga de ahí! (Los chicos empiezan a tirar también.)

Chico 2.º—¡Duro! (Tirando.)

Balbino (Que sale corriendo.)—¿Pero qué es esto?

Lucila.—¡Padre, duro con ellos!

Balbino.—¡Vaya una menestra! (Huyen todos chillando y corriendo.)

Lucila.—¡Cobardes! ¡Granujas! (Tirando.)

Balbino.—¡Una boda con patatas!

Mutación