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Señora ama: Comedia en tres actos

Chapter 20: ESCENA V
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About This Book

The drama takes place in a rural household where the mistress's authority shapes the lives of family and servants; gossip about a young woman's perceived disgrace and her bond with a young man exposes social pressures. Across three acts of closely observed domestic scenes, conversations reveal hypocrisy, sexual double standards, class tensions, and conflicts over marriage, honor, and female agency. Characters maneuver between personal desire and communal reputation, using moral posturing to control others. The work relies on realistic dialogue and local detail to probe power dynamics and the costs of social enforcement, ending with confrontations that unsettle accepted judgments without offering simple resolutions.

ACTO SEGUNDO


Comedor en una casa de pueblo

ESCENA PRIMERA

GUBESINDA y el TÍO ANICETO

Gubesinda

Entre usted por aquí, que hay un buen brasero. El ama bajará de seguida. Anda en el sobrao. Hoy hemos estao de cochura. ¿Cuándo ha llegao usté?

Tío Aniceto

Anoche.

Gubesinda

¿Y para usté en casa de José y la María Juana?

Tío Aniceto

¡A ver!

Gubesinda

¡Tamién usté tie cosas! Teniendo la casa de su hija... ¿Qué dirán en el pueblo?

Tío Aniceto

Ya saben toos que no es por mi hija.

Gubesinda

Ni por el yerno tampoco debía de ser. ¿No vienen por aquí José y la María Juana los más de los días? ¿No van estos por su casa de ellos cuando les conviene? ¡Como debe de ser, señor! Entre hermanos... Y entre hermanas, tío Aniceto; no se haga usté el santo, que usté menos que nadie es el llamao a tirarle la piedra a Feliciano.

Tío Aniceto

Ni yo es que quiera hacerme más que ningún otro hombre... Pero yo nunca he sío escandaloso, y lo que he sío fue cuando era mozo y a nadie prejudicaba, que después toos saben cuál ha sío mi conducta.

Gubesinda

Too lo cual no quita pa que ahora y haga usté cosas, qué quie usté que le diga, que no están ni medio regular.

Tío Aniceto

Pues luego, ¿qué malo hago yo?

Gubesinda

¿Pues no lo estamos viendo toos, que anda usté desbaratando su hacienda pa darles a los unos lo que les quita usté a los otros? Y eso no está bien. La María Juana será too lo hija que usté quiera, y naide vamos a tacharle a usté que haiga usté hecho lo que otros muchos en su caso... Pero no quita que la Dominica deba de ser siempre pa usté la primera, porque al fin es hija de su mujer de usté, que tendría toas las faltas que usté quiera, con aquellos repentes que la daban, pero a mujer de bien y de su casa no la ha ganao naide... Y otra cosa hubiera sío si no le hubiera faltao tan pronto a la Dominica... ¿Qué iba ella a haberle consentido a Feliciano lo que esta boba le ha consentío? Pero sea de ello lo que quiera, lo que anda usté haciendo no está bien, tío Aniceto, y toos tienen que tachárselo a usté, créase usté de mí...

Tío Aniceto

Pues yo le digo a too el que quiera oírme que yo no trato de prejudicar a naide; lo que hago es ponerlo too en orden pa el día de mañana... y el que andará corriendo esas voces será Feliciano, que estará deseandito que yo me vaya al otro mundo.

Gubesinda

Ahí tie usté, ahí ya va usté muy descaminao, que Feliciano será too lo que usté quiera, pero interesao toos sabemos que no lo es ni lo ha sío nunca, que si en algo peca es en no mirar más por lo suyo.

Tío Aniceto

Cuando se trata de salirse con su capricho, entonces tira y esbarata; pero no es así pa los suyos. ¿Cuándo ha llevao él a la Dominica como lleva José a la María Juana, que da gloria de verla hecha una señora? ¡Y su casa, cómo la tiene alhajá, que no hay otra igual en too lo de por aquí!...

Gubesinda

Y si usté sabe y que a la Dominica nunca la ha dao por componerse ni por el señorío... Pero no es que su marío le niegue nada... muy al contrario, que no va y viene una vez de Madrid, o de Toledo, o de Talavera, que no le traiga algo, y ella es la primera en decirle y pa qué le trae na... Llenos están los cofres de cosas que ni siquiera se ha puesto.

Tío Aniceto

¡En cambio otras van muy compuestas a su costa!

Gubesinda

Y si la Dominica es así, ¿qué va usté a hacerle? ¿Querrá usté creer que, al igual de otras que se las llevarían los demonios, ella hasta parece que se alegra si alguien viene y le dice que Feliciano lleva a sus majas como unas reinas... y que si lucen y que si triunfan...? ¿Y querrá usted creer que si de alguna sabe que le ha dejao por otro es como sí la hubiean ofendío a ella? ¿Usté lo entiende? Pues no hay más, que así es, y yo cuanto más lo veo más me devano entre mí por entenderlo y menos lo entiendo.

Tío Aniceto

Mucho es que hoy no ha ido ella también a la boda de Francisco con la chica de la Pola...

Gubesinda

Pues mire usted, porque naide le ha dicho de ir por reparo, que lo que hace ella...

Tío Aniceto

¡También tie que ver ese apaño de boda! Tanto dicen que ha berraqueao el chiquillo en mitá de la iglesia, que la novia no ha tenío más remedio que cogerle en brazos pa que callara...

Gubesinda

¿Qué quie usté? Como se ha ido retrasando porque el novio ha estao con calenturas, pues se ha echao el tiempo encima y ha tenío que ser la boda con too ese lucimiento.

Tío Aniceto

Feliciano sí que habrá ido.

Gubesinda

Quería usté que faltara el padrino... También se fue p’allá mi marido sin yo saberlo, que ese sí que va a tener que oírme; que el amo al fin es el amo y pue hacer lo que le parezga, pero los que comemos el pan de esta casa, tanto tenemos que mirar por el ama y no ser parte en naa que puea ofenderla.

Tío Aniceto

Tu marido, en habiendo fiesta, pues ya se sabe...

Gubesinda

Demasiao y que lo sé, que no hay boda sin doña Toda, como le digo, pa ser la risión de toos ande quiera que se presenta...

ESCENA II

DICHOS y DOMINICA

Dominica

Muy buenos días tenga usted, padre.

Tío Aniceto

Buenos los dé Dios.

Dominica

¿Cómo lo pasa usted?

Tío Aniceto

Así, regular...

Dominica

Ya sabía que había usté llegao anoche, pero tenga usté por seguro que como usté no hubiera venido por aquí, no era yo la que iba a verle a usté.

Gubesinda

¿Lo oye usté? Ya se lo he dicho, nunca ha debido de ir a parar allí, estando esta casa.

Dominica

¡Como allí tien más comodidades y más lujo!

Tío Aniceto

¡Será por lo que yo estoy acostumbrao! ¡Qué cosas dices!

Dominica

Tampoco otros lo estaban y ahora todo les parece poco...

Gubesinda

¿Quies algo?

Dominica

Tráeme el cesto de la labor, que me lo he dejao ahí fuera, encima del arcón.

Gubesinda

No, que te lo he traído yo... aquí lo ties... hasta luego.

(Sale.)

Tío Aniceto

¿Qué andas haciendo?

Dominica

¡Ya lo ve usté!

Tío Aniceto

Eso es pa algún chico...

Dominica

Nunca faltan pobres... Ahora que viene el invierno. ¿Y qué le parece a usté de la María Juana?

Tío Aniceto

¿Qué ha de paracerme? Que así hubiea yo querío verte, que más motivos tenías que no ella. Ya ves cómo tie su casa y cómo se ha afinao a su marido, y cómo se aplica a aprender de too en los libros... Siempre ha sido muy dada a la leyenda, no como tú, que de milagro aprendiste las letras... Pues bien quise yo educarte de lo mejor, que bien pequeña te pusimos en un colegio de los buenos que hay en Talavera. ¿Y qué saquemos? Que a los ocho días habías pegao a toas las muchachas y habías dicho a la señora toas las palabras feas que te había enseñao tu abuelo, Dios tenga en gloria, que se divertía con eso...

Dominica

¡Así me han querío mejor que a otras, que se comen de envidia!...

Tío Aniceto

¡Es pa tenértela!

Dominica

Que andan toas detrás de mi marido como unas lobas...

Tío Aniceto

Pero, ¿quién anda? ¿Quies decirme? ¡Cuatro desgraciás, pobretonas, que por no morirse de hambre prefieren perder la vergüenza!... ¡Sí que es pa estar orgulloso!

Dominica

¡No diga usté, padre, no diga usté, que usté siempre quiere rebajar a Feliciano y echarle por tierra; siendo así que a usté le costa las mujeres muy principales que me le han traído siempre al retortero!... Ahí esta la Dacia, la de don Romualdo, la más rica y la más señorita de por aquí... ¡A ver! Porque Feliciano no la quiso, y esta es la hora que no ha consentido en casarse con ningún otro y todavía está loca por él, que bien lo veo, que se le come con los ojos... ¿Y con la de don Rosendo? ¿Qué pasó? Usted lo sabe. ¡Que tuvo que llevársela su marido del pueblo! ¡Y bien señora era y bien guapetona! Pero, ¿no pasó más? ¿No fuimos un día al Coto del Duque y estaba allí por casualidad, que había venido de Madrid, el administrador con su señora...? ¡Pero qué señora! ¡Hubiera usted visto! ¡De las más señoras de Madrid! ¡Ya ve usté, pa ser la señora del administrador de todo un duque!... Pero, no querrá usté creer de que así qué vio a Feliciano, ella no miró naa, ni que estaba con su marido, ni que estaba yo... Y yo no he visto señora tan guapa ni tan bien puesta; con unos pendientes y una de anillos... Y estoy segura que cuando Feliciano haiga ido a Madrid ella le habrá buscao... Y quisiera que la hubiea usté visto, pa que diga usté que toas son pobretonas y desgraciadas... Diga usté que si todavía tengo marido, es porque a los hombres no hay que llevárselos de sus casas pa tenerlos las mujeres.

Tío Aniceto

Esa es la lástima, que alguna no se lo ha llevao pa in eternum.

Dominica

Será pa usté, que pa mí no... Que hasta cuando pienso que tie que llegar el día que Dios se nos lleve al uno y al otro, no hago más que pedirle que sea yo la primera. Conque ya ve usté; ni la muerte, que es de Dios, me conformo con que me lo lleve, cuanto más ninguna que haiga nacío de madre...

Tío Aniceto

Pa qué vamos a disgustarnos. Dejemos ese punto, que yo he venío a tratar otro negocio.

Dominica

¿Conmigo na más?

Tío Aniceto

Y con Feliciano, con los dos... Él ya sé que anda de boda.

Dominica

Sí. Luego vendrán por aquí a que se les dé un trago...

Tío Aniceto

De modo que hoy no será día pa tratar de na...

Dominica

Tampoco tendrá usté tanta prisa. ¿No estará usté unos días en el pueblo?

Tío Aniceto

No quisiera estar más de mañana a la tarde..

Dominica

Pues usté dirá, padre.

Tío Aniceto

Pues el asunto es que José quiere que yo sus diga...

Dominica

¿Es asunto de ellos? ¿Y no tienen ellos boca pa hablarlo? ¿Lo ve usté? Con esas cosas sí que no puedo. ¿No nos estamos viendo todos los días? ¿Que es lo que quieren? Ya lo sabemos. Que Feliciano les venda su parte en la Umbría. ¿No es eso?

Tío Aniceto

Eso mesmo. Como la otra mitad es de José y Feliciano no se cuida de su parte ni pa él sinifica na...

Dominica

Siempre me tie dicho que no la vende por ningún dinero y pa ellos menos...

Tío Aniceto

¿Y quies decirme qué es eso, sino una malisma intención? ¿Pa qué quie él su parte de la Umbría más que pa que coman cuatro galopos holgazanes...? El de la Ciscla, este Francisco que se ha casao hoy con la chica de la Pola, na más que por eso, los del molino... ¡Un buen rato de tunos!

Dominica

A mí no me cuente usté nada. Es voluntad de Feliciano y pa mí es bastante....

Tío Aniceto

Es que si tú fueas como debías de ser, no debías de consentirlo. ¿Es decir, que no hace por su hermano lo que hace por toos? Di que la María Juana le hubiea hecho cara... Pero como se ha hartao de despreciarlo...

Dominica

¿Despreciarle? No lo hemos visto. Antes porque la convenía, porque entre casarse bien y amigarse mal, ninguna hay tan tonta que dude... Diga usté que José no la hubiea querido, hubiéamos visto... lo que hemos de ver todavía...

Tío Aniceto

¿Vas a tener el valor de decir que a la María Juana le importa de Feliciano? ¡Eso quisiera él!

Dominica

¡Eso quisiera ella, que a él le importara!...

Tío Aniceto

Si se burla de él a toas horas. De lo que presume, que se cree que ande esté él ya no hay otro...

Dominica

¿Y ella qué se ha creído? Porque ande siempre con blusa de seda y el boas colgao del pescuezo y las botitas de rusel pa pisar los chinarros del pueblo, ¿qué pega aquí to eso? ¿Y pa qué es tanto componerse? ¿Na más que pa su marido?

Tío Aniceto

¿Creerás que es pa el tuyo? ¡Qué bien le agradeces que si no fuera por lo que ella te quiere, ni vendría a tu casa ni hubiea vuelto a cruzar la palabra con Feliciano!...

Dominica

¡Eso dirá ella!... Diga usté que Feliciano mira hoy que es la mujer de su hermano y...

Tío Aniceto

¡Calla, calla! Que no paece sino que quisieras que no lo mirara... Pues ten cuenta que si Feliciano se propasara un tanto así y José llegara a enterarse, no quieas saber lo que sucedería, que le he oído respirar en ese sentido... Conque ya puede mirarse.

Dominica

Ella es la que tie que mirarse y no presumir tanto de que ha despreciao a nadie... No vaya a cansarse Feliciano de tanto desprecio y se olvide de too...

Tío Aniceto

Si la que se olvida de too eres tú... que suponiendo que ella le hubiera querido a Feliciano, que le quisiá ahora mismo, más de agradecerle que haiga ella mirao lo que tú no miras... que es tu marido y que eres su hermana... que nunca creí tener yo que decírtelo.

Dominica

Eso sí: que me diga eso, que me diga que le quería, que le quiere, como es la verdad... pero que no venga a presumir, porque él la respete, de que es ella la que le ha despreciao. Ahí está la Dacia que sabe que a mí no me ofende que quieran a mi marido.

Tío Aniceto

Ya se ve que no...

Dominica

Y pa ser honrada no se necesita ir diciendo que es ella la que no le ha querido, sino too lo contrario... Y ahí tiene usté a la Dacia, la quiero yo como a una hermana, bien lo sabe ella... Pero la María Juana quiere ser más que todas... Y eso... a mí con orgullos... no... ¡Ya lo sabe!... Que yo también tengo mi orgullo.

Tío Aniceto

Bien se ve, bien se ve que ties tu orgullo, pero mira y ande demonios has ío a ponerlo.

ESCENA III

DICHOS; GUBESINDA, y después FELICIANO, FRANCISCO, PILARO y el TÍO BEBA

Gubesinda

Acá vienen toos los de la boda con el amo.

Dominica

Que no pasen del portal, que lo ensuciarán todo. Y dales vino y hojuelas.

Gubesinda

La que me paece que no viene es la novia. ¡Le habrá dao reparo! Alguna vez habían de tener vergüenza.

Dominica

No digas nada, mujer...

Feliciano

(Dentro.) ¡Dominica! ¡Dominica!

(Entra.)

¡Acá estamos toos!

(Aparecen en la puerta Pilaro, Francisco y Tío Beba. Detrás Mozas y Mozos.)

Dominica

No me paséis de la puerta, que vendréis perdidos de barro... Ahora voy...

Feliciano

Nosotros sí... Entra, Francisco, entra...

(Entra Francisco, Pilaro y el Tío Beba.)

Vosotros, quedaros ahí fuera y bailar y cantar y que os den un trago...

Todos

¡Viva el padrino! ¡Viva!

Voz

¡Que viva la señora Dominica!

Todos

¡Viva!

Feliciano

¡Tío Aniceto! ¿Qué, está usté aquí?

Tío Aniceto

Aquí he venío. Ya te veo de padrino.

Feliciano

Qué se va a hacerle... Tenga usté un cigarro... son superiores.

Tío Aniceto

Tú no lo gastas menos...

Feliciano

Aquí ties al novio, Dominica.

Dominica

Ya le conozco. Por muchos años....

Francisco

Y que ustedes lo vean con salú... y la compañía...

Dominica

Mala cara ties todavía...

Francisco

Me cogieron unas calenturas, ende el verano pasao, pero ya voy mejor...

Gubesinda

(Al Tío Beba.) ¿Y qué has ío tú a pintar a la boda...? ¿No sabías que hacías aquí más falta...?

Feliciano

Le dije yo que viniera...

Pilaro

Pues podía haber faltao... ¡Lo que nos ha hecho de reír! ¡Las cosas que a él se le han ocurrío en la iglesia! ¡Y siempre que viene a una boda se le ocurre lo mismo! Y siempre nos reímos con él lo mismo.

Gubesinda

¡Y lo que habrás bebío a estas horas! Apestando vienes...

Tío Beba

¿Estáis oyendo? Lo que es tener nota de algo en el mundo... ¿Qué he bebío yo? Vosotros podéis decirlo que habéis bebío lo mismo que yo... ¿Qué he bebío yo?

Pilaro

Lo mismo que toos, tía Gubesinda.

Tío Beba

Hay que alvertir que la primera en alegrarse de que yo me alegre es ella, porque sabe que a mí no me da por faltarle a naide, ni por pegar a la mujer como a otros; el tío Catalino, pongo por caso... sino too lo contrario... ¿Verdá, Gubesinda?

Gubesinda

¡Calla, calla!

Tío Beba

Pero es que estas mujeres al igual de taparle a uno las faltas que tenga, las publican... que no ha sío naide más que ella la que me ha puesto a mí la nota de borracho en el pueblo.

Tío Aniceto

Es que como te dicen tío Beba...

Tío Beba

¿Pero, quién no sabe por qué me lo dicen? Porque se lo decían a mi abuelo, y al primero que se lo dijeron fue a mi bisabuelo y no fue tocante a la bebida ni muchísimo menos, que fue por buen español... por pa... pa...

Feliciano

¡Patriota!

Tío Beba

Eso...

Gubesinda

Ya sabemos toos la historia.

Tío Beba

Siempre hay alguno de fuera que no la sabe y nunca falta quien puea creerse que lo de llamarme tío Beba, es porque yo beba... Pues no señor, fue que cuando andaban los franceses por España, llegaron aquí tamién y fueron, y lo primero cogieron a mi bisabuelo que era entonces alcalde, y le dijeron que les había de dar de comer y de beber, que si no y que le mataban... ¡Y él les dio de comer y de beber! ¡Qué remedio! ¡Quién no hubiéamos hecho otro tanto! Y cuando estaban toos bien comíos y bien bebíos cogen a mi bisabuelo, me lo suben encima una mesa y ende allí, subío como estaba y que había de decir como ellos: «¡Viva Francia y vivan los franceses!», y «¡Viva el rey de los franceses!» Que de no y le mataban... Y caa vez que ellos gritaban «¡Viva!», mi bisabuelo no decía más que «¡Beba!» Ellos venga «¡Viva Francia!», y él, «¡Beba!»; «¡Vivan los franceses!», y él siempre, «¡Beban!» Y como ellos, a la cuenta, no le entendían bien, o no les sonaba mal lo de beba, pues no le mataron, pero él se salió con la suya y too el tiempo no le hicieron decir nunca «¡Viva!», más que «¡Beba! ¡Beba!» Y como luego se supo, le quedó de ahí el nombre de Tío Beba, y de ahí nos vino a toos, y de ahí me lo llaman a mí, que no es por naa malo, me parece.

Pilaro

Y que es la verdá, así como lo cuenta, que yo se lo oí contar a mi abuelo.

Tío Beba

Pues, luego, ¡qué había yo de decir una cosa por otra! Así fue y toos lo saben... Ahora que cuando llega un día que hay que alegrarse como hoy, y toos dicen: «¡Vivan los novios! ¡Viva el señor padrino! ¡Viva señora ama!», pues yo me acuerdo de mi bisabuelo, y digo: «¡Beban! ¡Beban!» ¡Y bebo!...

Feliciano

Muy bien dicho... Ya se armó el baile... Andar vosotras, sacarles vino. Vamos todos; venga usted también, tío Aniceto.

Tío Aniceto

Yo me vuelvo pa casa. Ya volveré. Quería hablar contigo, aunque ya he hablao lo bastante con la Dominica.

Feliciano

Pues no se vaya usted, hablaremos... Tráenos aquí ese vino dulce bueno...

Dominica

Tráete las hojuelas, Gubesinda.

Tío Beba

¡Viva señora ama!

Dominica

Gracias, hombre.

(Salen.)

Tío Beba

¡Viva la Gubesinda!

Gubesinda

¡Anda, anda! Que no ties vergüenza de haber ido a la boda.

Tío Beba

¡Pues peor ropa llevaba el novio y tan contento! ¿No es verdá, Francisco?

Francisco

¡Qué cosas dice usted, tío Beba!

Pilaro

¡Sí que te ha dicho cosas!

Tío Beba

Las mismas que te dije a ti cuando te casastes... Es el día que a toos nos leen el Evangelio.

(Salen todos menos Feliciano y el tío Aniceto.)

ESCENA IV

FELICIANO y el TÍO ANICETO; después GUBESINDA

Feliciano

Vamos, siéntese usted que van a traernos de un vino muy rico; que usted nunca quie na conmigo... Y yo no quiero decirle a usté na de que haiga ido usté a casa de José, ni de otras cosas que usté hace, porque no quio que riñamos, pero usté no me quie como yo le quiero.

Tío Aniceto

Pue que algo más.

Feliciano

No, señor; que no me ha querío usté nunca, y yo no he sío malo pa usté. ¿He sío yo malo pa usté alguna vez...?

Tío Aniceto

Pa mí no.

Gubesinda

(Entrando.) Aquí está el vino dulce y hojuelas.

Feliciano

Déjalo ahí too. ¿Les habéis dao vino a esos?

Gubesinda

Sí, señor. Al corral se han salío toos de bailoteo.

Feliciano

Que beban too lo que quieran.

Gubesinda

¡Eso es, como usté no tie luego que bregar con ellos!

Feliciano

Deja esa botella.

Gubesinda

¡Verá usté tamién!

Feliciano

¡Tú no calles nunca!

Gubesinda

¡Allá usté! Pero usté, tío Aniceto, no beba usté mucho, que aquí ya sabe usté que tien por gracia emborrachar a too el que llega forastero.

Tío Aniceto

No hay cuidao.

(Sale Gubesinda.)

Feliciano

¿Es o no es el vinillo?

Tío Aniceto

Sí es un vino.

Feliciano

Pues mañana le mando a usté media arroba a su casa. ¡Pa que usté vea si yo le quiero! Ande usté con otra hojuela, pa andar luego con otra copa, que estas copas no hacen na. ¡Mire usted qué finura de copas!

Tío Aniceto

¡Déjame estar, que estos vinos dulces son mu traicioneros!

Feliciano

Too es irse de aquí a la cama, abuelo. ¿Por qué no ha de quererme usté, vamos a ver, si yo le quiero a usté?

Tío Aniceto

Bueno está, hombre.

Feliciano

¡No se enfade usté nunca conmigo!

Tío Aniceto

No bebas más.

Feliciano

No me hace naa... Ande usté tamién. Entre usté con las hojuelas pa entrarle mejor al vinillo. ¿O quie usté mejor una tajá de algo?

Tío Aniceto

Déjate, hombre, si he comío al mediodía.

Feliciano

Ya me supongo que habrá usté comío. ¡Que me alegro de verle a usté! Si usté no pue estar enfadao conmigo...

Tío Aniceto

Bueno, pues lo que yo quería hablar contigo es pa ver si puede arreglarse lo que quie José de la Umbría, que a los dos os conviene que de no ser así yo no te diría palabra.

Feliciano

¿Lo ha hablao usté con la Dominica?

Tío Aniceto

¡Ya lo he hablao con ella!

Feliciano

¿Y qué dice?

Tío Aniceto

Que lo que tú digas, pero que tú has dicho que no y menos pa ellos.

Feliciano

¡Cosas de las mujeres! Toas son lo mismo... usté sabe lo que son.

Tío Aniceto

No pongas más, hombre.

Feliciano

¡Toas son lo mismo!

Tío Aniceto

Pero los hombres no hemos de llevarnos por ellas... ¿Quie decir que de tu parte no hay inconveniente?

Feliciano

Ninguno. Pero yo sé que la Dominica va a disgustarse y yo no quieo disgustos. En la familia no tenía que haber nunca el menor disgusto, y de mi parte no lo habría nunca. Usté hable con la Dominica, que usté es su padre... Y pa mí es usté mi padre tamién... ¡Yo no soy malo, abuelo! Eso es lo que siento, y que no haiga en esta casa una docena de muchachos pa llamarle a usté abuelo...

Tío Aniceto

Con la mitad de los que andan repartíos...

Feliciano

Tampoco es verdá eso; mucho es que han dao en decirlo... ¡Ande usté con otra! Pa que esté usté más templao pa convencer a la Dominica, que por mí no tie usté que decirme naa. Suya es la parte de la Umbría y too lo que quieran, basta que sea gusto de usté... Pa que usté vea si me niego a naa que usté me pida...

ESCENA V

DICHOS, DOMINICA, DOÑA JULITA, DOÑA ROSA y la DACIA

D.ª Julita

Muy buenas tardes tengan ustedes.

Feliciano

Ah, que son ustedes. Buenas tardes.

Tío Aniceto

¿Cómo lo pasan ustedes? ¿Y su esposo?

D.ª Julita

Así anda, con sus dolores.

Dominica

Van ustedes a tomar unas hojuelas, y de este vino, que pa eso las traigo a ustedes, que a todos no se les puede dar de esto... Siéntense ustedes... Ande usté, doña Rosa; tú, Dacia, usté, doña Julita...

Feliciano

Una copita.

Dominica

Espera, hombre, que saque más copas.

D.ª Rosa

¡Ay, a mí licores, no!

Dominica

Si es muy dulce...

D.ª Julita

Están muy finas estas hojuelas. ¿Las has hecho tú?

Dominica

Yo, sí señora,.. Tome usted otra.

D.ª Julita

En casa no nos salen tan finas...

Feliciano

Y usté otra copita. (A doña Rosa.)

D.ª Julita

No, Feliciano, que no tiene costumbre y luego le da por llorar...

D.ª Rosa

¡Es tan dulce!

D.ª Julita

Venimos de casa de María Juana, por cierto que nos dijo que ella venía aquí también... quedaba arreglándose...

Dominica

¡No faltaba más que ella no se compusiera para venir aquí!

D.ª Julita

Hija, hoy tenía puesta otra blusa. Seis le llevo contadas, todas de seda... Esta de hoy es de un color canario...

Dacia

No me gustaba... Una que tiene de un color naranja es la más preciosa...

Tío Aniceto

Pues si ustedes no mandan algo...

Dominica

¿Se va usted, padre?

D.ª Julita

Vaya usted por casa, que Romualdo tendrá mucho gusto de verle... Le contará a usted las cosas de aquí, que serán por el estilo de las de allí.

Tío Aniceto

En toas partes es lo propio...

D.ª Julita

Pero allí no tendrán ustedes un alcalde tan bestia y un juez tan sinvergüenza, con unas mujeres tan sopladas y tan tarascas. ¡Qué gente!

Tío Aniceto

Ya me pasaré por allí si tengo un rato... ¿Conque puedo decirle a José que por ti no hay inconveniente?

Feliciano

Ninguno... por mí...

Dominica

¿A qué dices que no hay inconveniente? ¿Al asunto de la Umbría? ¡Ya se ve! Has estao aquí bebiendo, y a ti cogiéndote así, te llevan ande quieren... ¡Pues no se salen con la suya! Dígale usté a José que no, ¿estamos? que no; que lo ha dicho Feliciano.

Feliciano

¿Lo ve usted como es ella?

Tío Aniceto

Entonces, ¿qué digo? ¿Que lo has dicho tú o que lo ha dicho ella?

Dominica

¡Tú, tú!... ¡Lo has dicho tú!

Feliciano

Bueno, diga usted que ha dicho ella que lo he dicho yo.

Tío Aniceto

¡Cualquiera ata dos cuartos de cominos contigo! ¡Qué hombres!

Dominica

Si usted no le hubiera hecho beber más de la cuenta pa cogerle la palabra...

Tío Aniceto

¿Pue que digas que soy yo?

Dominica

¡Como usté no mira más que por la María Juana!

Tío Aniceto

¡Habla lo que quieras que me voy por no oírte!

(Sale.)

Dominica

¿Pero habías sío capaz de dar tu consentimiento? Pa que se rían de ti.

Feliciano

¡No te sofoques, mujer! Dices que no, pues no... No quiero yo belenes por cosas que na me importan... ¡Se ha terminao!

D.ª Julita

¡Cuestiones de familia!

D.ª Rosa

¡Qué mundo este! ¿A quién le faltará algo?

D.ª Julita

Pero no os disgustéis vosotros.

Feliciano

Nosotros... no...

D.ª Rosa

¡Ay, Jesús mío!

Dacia

¿Qué le pasa a usted, tía?

D.ª Rosa

¿Qué ha de pasarme? ¡Todo me recuerda mis disgustos!

Dominica

¡Si aquí no hay disgustos! Ea, vamos a ver bailar a esa gente. Y que baile también la Dacia.

Dacia

Yo no bailo nunca.

Dominica

Pues hoy ties que bailar con Feliciano...

Dacia

¡Correndito! ¡Quita!

D.ª Rosa

¡Ay! ¡Ay!

Dacia

¡Pero tía! ¿Qué le pasa a usted?

Dominica

¿Está usted mala?

Feliciano

¿Pero qué acuerdo le ha dao para ponerse así?

D.ª Julita

No hagáis caso; si es la pizca de vino que ha bebido. Siempre le sucede...

Feliciano

¡Vamos! Entonces, acostarla...

Dominica

Que le dé el aire, vamos, doña Rosa.

D.ª Rosa

¡Ay, yo me muero... yo me ahogo! Se me anda todo...

Dacia

Agárrese usted. (Doña Rosa se agarra con fuerza a Feliciano.)

Feliciano

¡Que se priva!

Dacia

¿Qué hace usted? ¡A mi tía!

Dominica

Con el aire se le pasa... vamos, doña Rosa.

D.ª Rosa

¡Ay, Jesús mío! ¿Qué dirán ustedes...?

Feliciano

No decimos naa. A cualquiera le sucede otro tanto...

Dacia

Ande usté, tía...

(Sacan entre todos a doña Rosa. Salen todos menos Feliciano.)

ESCENA VI

FELICIANO y GUBESINDA; después la DACIA; después DOMINICA

Gubesinda

¿Pero qué le ha dao a doña Rosa?

Feliciano

¡A la cuenta que se ha amonao!

Gubesinda

¡Va llorando como una madalena!

Feliciano

¡Se acordará de su marido!

Gubesinda

Voy a hacerle un poco tila. Dice el ama que ella la puso aquí. No la encuentro. ¿Ande andará la tila?

Dacia

(Entrando.) ¡Gubesinda!

Gubesinda

¿Qué manda usté?

Dacia

Que no busques la tila, que no está ahí...

Gubesinda

Ya decía yo...

Dacia

Anda, ves a hacerla, que yo llevaré una taza y el azucarero...

(Sale Gubesinda.)

Feliciano

¿Se le ha pasao ya?

Dacia

¡Calla, si hemos tenío que acostarla!

Feliciano

Eso es de los nervios. No se pue estar sin marido...

Dacia

Eso será...

Feliciano

¿Tú no ties nervios?

Dacia

¡Suelta!

Feliciano

¡Cuidao que estás guapa!

Dacia

¡Feliciano, que grito! ¡Feliciano!... ¡Que no quiero gritar!

Feliciano

¡No seas tonta!

Dacia

¡Suelta, bruto! ¡Vamos, Feliciano!

(Entra Dominica.)

¡Ay! ¿Lo estás viendo?

Dominica

La que lo está viendo soy yo. Vaya, que a lo primero ya he visto que ha sío él, pero a lo segundo ya te has dejao tú...

Dacia

¡Ahora vas a creerte que ha sío así! ¡Ha sío él, ha sío él! ¡Que lo diga que ha sío él!

Feliciano

Ya lo habrá visto.

Dominica

Tanto que lo he visto... ¿Pero vas a llorar?

Dacia

Es que vas a decir que yo he sido consentidora... Que te diga cómo ha sío... ¡Bien descuidá estaba yo!

Dominica

Anda, anda; que no te vea tu madre llorar... que va a creerse otra cosa.

Dacia

Eso es... tú te ríes. ¡La vergüenza que ya estoy pasando! ¡Bien descuidá estaba yo!

Dominica

Anda, anda, que yo le diré a este cuántas son cinco... ¡Que no vayas así ande está tu madre!...

(Sale la Dacia llorando.)