ACTO TERCERO
Cocina en una casa de pueblo
ESCENA PRIMERA
TÍO BEBA. Después la POLA
Pola
(Dentro.) ¡Ave María!
Tío Beba
¡Sin pecao! ¡Ah! ¿Qué, eres tú?
Pola
¿Y señora ama y la Gubesinda?
Tío Beba
Están a misa. Aquí estoy yo acompañando la lumbre. ¿Qué te trae por acá?
Pola
Tú verás... Que pa los pobres no pue haber más que cavilaciones.
Tío Beba
Pues qué, ¿os ha despachao ya el amo nuevo?
Pola
¿Despedirnos? No, pero la del otro. No te diré que te vayas, pero te haré obras pa que lo hagas. Tendremos que despedirnos nosotros... Y a eso he venío, a que el ama no nos desampare, que al amo ya le hemos hablao, y ya sabes cómo es... A más que anda ahora muy divertío. ¡Válgame Dios! No sé cómo el ama es así... ¡Si yo le dijese más de cuatro cosas de alguna!...
Tío Beba
¡Anda y díselas! No harás más que corresponder por cuanto se las han venío a ecir de vosotras... más de cuatro y más de ocho...
Pola
¡Toas fueran como yo! ¡Y toas miraran esta casa como la he mirao yo siempre!...
Tío Beba
¿Y quedaba el amo en la Umbría?
Pola
No sé decirte. Yo no vengo de allí. Dos días falto.
Tío Beba
¿Pues ande has andao...?
Pola
Y también mi marido...
Tío Beba
Tú respondes como la otra... Préstame un azadón... yo a usté tamién. No pega bien. ¿Tú sabes esos?
Pola
¡Ya tendrá su malicia!
Tío Beba
Pues estaba una mujer sentada a la lumbre, junto al señor cura de un pueblo... y más desviao estaba el marido; cuando oye y que su mujer le dice al cura: «Yo, a usté tamién...» «¿Qué te ha preguntao el señor cura pa responderle yo a usté tamién?» «Me decía de prestarle un azadón...» Y él marido se quedó un rato cavilando, y al cabo va y dice: «¿Prestarme un azadón, yo a usté tamién...? No pega bien.» Pues eso te digo yo a ti.
Pola
¡Anda, chocarrero! ¡Que a toos has de sacar una malicia! Quise decirte que yo y mi marido faltamos de la Umbría dos días y que no sabemos naa de lo que allí pasa...
Tío Beba
¿Luego algo pasa?
Pola
Algo tie que pasar, que el amo no ha dormío allí algunas noches...
Tío Beba
Aquí tampoco.
Pola
Pilaro podrá dar razón, que le acompaña.
Tío Beba
Por eso será el irse allí ca cuatro días con su hermano, un día con que si no li han acabao de separar el ganao..., otro que... Ca día es una cosa.
Pola
¡Si una quisiá hablar!...
Tío Beba
¡Sí! ¡Que habrás venío tú dos leguas pa callarte naa! Me paece qué entiendo a la Gubesinda... ¡Vela, aquí está!
ESCENA II
DICHOS y GUBESINDA
Pola
¡Buenos días nos dé Dios!
Gubesinda
¡Santos y buenos! ¿Qué te trae por acá?
Pola
Hablar con el ama. Qué, ¿no ha venío contigo?
Gubesinda
No; al salir de la iglesia se fue pa casa de don Romualdo. No se tardará mucho. (Al tío Beba.) Y tú, ¿qué has hecho? ¡Qué apaño de lumbre! ¡Da pacá esas trameras! ¡Si no se te pue encomendar naa!
Tío Beba
¡No sé qué ties que pedirle a esta lumbre! ¿No arde?
Gubesinda
Bueno está. Lo que yo quería es tenerte aquí sujeto pa que no comenzaras tan temprano la de toos los domingos.
Tío Beba
Cualquiera que te oiga... Tú no le hagas caso. La de toos los domingos es que los mozos me tien comprometío pa enseñarles unas piezas a la guitarra, y andamos por ahí con la música convidando a toas las mozas pa la tarde el baile de la plaza. Ese es too el pecao que hago yo los domingos.
Gubesinda
Sí... Y a la puerta ande hay ramo es la música más larga.
Tío Beba
Y ya me voy pa allá, que estarán aguardando por mí.
Gubesinda
¿Qué pintarás tú con los mozos? ¡Quisiea yo saberlo! ¡Anda, anda, que por no verte ni oírte!... ¿Pero ande vas con esa tranca?
Tío Beba
¿Esto? Esto es la razón, el código, como decía uno que le decían aquí el tío Leyes, en gloria esté. Y andaba siempre con un garrote que paecía el as de bastos, y decía a too: «Yo voy siempre con mi razón...»
Gubesinda
Y a razones de esas mató a la mujer.
Pola
¿No irás tú a hacer lo propio?
Gubesinda
¡No lo verá él! Pa ese código tengo yo estos diez mandamientos...
Tío Beba
Me los tengo muy sabíos. Conque... ¡Hasta otra vista!
Pola
¡Que te vaya bien, hombre!
Gubesinda
¡Si no volvieas nunca!
Tío Beba
Si supiea yo que no ibas a dar conmigo ande me fuera...
Gubesinda
¡Ya volverás, ya! Lo que no quisiea es ver cómo vuelves...
Tío Beba
(Canta.)
(Sale.)
Gubesinda
¡Ay, qué hombre, qué hombre!
ESCENA III
GUBESINDA y la POLA
Pola
Qué, ¿tan mala vida te da?
Gubesinda
¡Qué tie que darme! ¡Si es un peazo de pan! Solo que estoy así siempre con él pa que no se me escarríe... ¿Y qué quies al ama? No anda muy buena estos días... Nunca la he visto tan pará y tan abatida.
Pola
Estará disgustá con que el amo y haiga vendío la parte de la Umbría.
Gubesinda
Por eso no. Si ha sío cosa de ella y está con la María Juana... ¡Jesús! ¡No sabe ande ponerla! Lo que no había sío ende lo que pasó antes de casarse con José.
Pola
Y el amo y su hermano tamién paece que andan muy uníos...
Gubesinda
¿Allí les habrás dejao?
Pola
Yo y mi marido faltamos dos días de la Umbría, pero allí quedaban con la cuestión del ganao, que si José se quedaba con too... pero nunca los he visto tan conformes. Pa nosotros es pa quien no andan tan bien, que ya nos tenemos tragao que saldremos de allí. Y a eso he venío... Yo creo que el ama y ha de mirar por nosotros. ¿Qué te paece?
Gubesinda
¡Que sí mirará!...
ESCENA IV
DICHOS, la JORJA con sus dos chicos
Jorja
¡La paz de Dios!
Gubesinda
¡Con todos sea! ¡Uy, la Jorja!
Pola
¡La Jorja!
Jorja
¡Que está aquí la Pola! (A los chicos.) ¿Pero queréis soltarse, que naide va a comeros...? Sentarse aquí sin menearos pa naa.
Gubesinda
Déjalos estar... Aguarda, les daré un cacho pan, y andar, salirse aquí al corral a pegar cuatro brincos... Pero no me corráis a las gallinas ni a los coratos que sus mato.
Jorja
¿Cómo se dice? Pero estos condenaos, maldecíos que nunca tendrán modos... (Salen los chicos.) ¿Y el ama?
Gubesinda
¿Tamién tú traes pleito con el ama? ¡Pues hijas, con vosotras tie bastante!
Jorja
Alguna ya sé yo a qué haiga venío.
Pola
¡Mucho saber es, que no lo he comunicao con naide!
Jorja
¡La intención está vista!
Pola
¡El que la hace la piensa! Sí, que tú no habrás venío a lo mismo.
Jorja
¡Yo he venío a que ninguna puea alabarse de engañarle al ama! ¿Te creerás tú que yo no sé a qué has venío? A meter cuchara pa que os traigan a la dehesa en el lugar nuestro. ¡Como el amo nuevo os echará de la Umbría si es que no os ha echao!...
Pola
¿Y con vosotros qué tenía qué hacer si supiera lo que erais?
Jorja
¡Sí que de vosotros no sabrán na! A ojos vistas, que lo están viendo toos... a ojos vistas.
Pola
¿Qué quies decir con eso?
Jorja
Tú sabrás....
Pola
¿Es decirnos ladrones? ¿Y quién lo dice?
Gubesinda
¡Queréis callar! Riñen los pastores y salen los hurtos...
Pola
Es que a mí no me dice eso naide... es que naide pue probárnoslo, como se les pue probar a ellos.
Jorja
¿A nosotros? No nos viene de casta como a ti, que has tenío en tu familia quien ha estao en presidio.
Pola
Ande debía haber ío tu padre, si hubiá justicia, que él fue quien lo hizo y lo achacó a otro con testigos falsos.
Jorja
Ya te has callao si no quies que... (Abalanzándose a ella.)
Pola
¿A mí tú? Ahora verás...
Gubesinda
¿Eh? ¡Que no reparáis ande estáis y no me habéis oído a mí entoavía!...
(A un tiempo.)
Pola
Déjame, que a esa la tengo yo ganas... que esa entoavía no sabe quién soy yo...
Jorja
No me la quites, que la espiazo, que no miro naa... que no sabe...
ESCENA V
DICHAS y DOMINICA
Dominica
¿Pero qué es esto?
(La Pola y la Jorja quieren hablar a un tiempo.)
Gubesinda
¡Ya estáis callando! ¿Pero es que no vais a respetar naa?
Dominica
¡Déjalas! Si too esto se va a terminar de una vez... hoy mismo.
Pola
¡Yo con naide me metía!...
Jorja
¡Yo bien callá me estaba!
Dominica
Dejar que venga el amo, que bien pue ser que esté al llegar. Veréis el paso que vais a llevar toos; vosotros de la dehesa, y vosotros de la Umbría... y otras también, que no vais a ser vosotros solos, que too esto va a terminarse y too va a ir por otro orden, que a toos os he aguantao largo...
Gubesinda
¡Si supieas sostenerte en lo que dices!
Pola
¡Eso es! ¡Ay, Virgen Santísima! ¿Qué será de nosotros? ¿Ande iremos, siete que nos juntamos, sin más amparo que esta casa...?
Jorja
¡Señora ama! ¡Por la salú de lo que usté más quiera! ¡Ay, madre! ¿Qué será de esas criaturas?
Dominica
¡Ni que repliquéis, ni que lloréis, que no ha de valeros!... ¡Se acabó, se acabó! ¿Qué os teníais creído? ¿Que toda la vida iba a ser lo mismo? ¿Que yo no soy naide? ¡Ahora mismo os quitáis de mi vista y que no os vea yo más!
Jorja
¡Venir acá, hijos míos! ¡Venir acá!
Dominica
¡Que no me llames a los muchachos! ¡Que no quieo ni verlos! ¡Se acabaron pa mí los muchachos de nadie! ¡Y vosotras y toos! Y ahora mismo os vais por esa puerta y no me volváis a entrar por ella... ¡Ahora mismo!
Gubesinda
¡Vamos, largarse!
Jorja
¡Ay, madre! ¡Que nunca he visto así al ama, ni creí verla nunca!
Pola
¡Si teníais que hartarla entre toos!
Jorja
¡Mia quién habla! ¡Si no fuean algunas!...
Dominica
¿Pero no os he dicho que no quiero veros?
Gubesinda
Andar, andar... Que ya estoy yo tamién asustá; que esto tie su misterio.
(Salen la Jorja y la Pola.)
ESCENA VI
DOMINICA y GUBESINDA
Dominica
No me mires... Porque va a ser como lo digo. Mañana no me queda nadie de toa esta gente y si Feliciano quie ponerse de su parte... Pero no se pondrá, que alguna vez tengo yo que hacerme valer... Y las cosas van a ir de otro modo de aquí en adelante.
Gubesinda
¡Dominica!
Dominica
¿Qué? ¡También pue que tú ahora quieas salir de su parte!...
Gubesinda
¡Si es que te estoy mirando y me paeces otra!
Dominica
¡Pues soy yo, yo, la Dominica, el ama de su casa, que alguna vez había ser yo el ama! ¿Ande íbamos a parar? ¡Si esta gente hubiea dao fin de nosotros!
Gubesinda
Dominica, tú algo me callas... o me estás diciendo mucho... ¡A ti te pasa algo que no te ha pasao nunca!... ¡Dominica!... Al concluir la misa te has acercao a rezarle a la Virgen del Rosario, la que está como sentá con el niño Jesús en los brazos... Antes no hice reparo... pero ahora... ese rezo tenía su por qué... ¡Dominica! ¡Que a ti te pasa algo!... ¿Es que...? ¡Jesús! ¡Dios mío! Si eso fuera...
Dominica
¡Pues es, Gubesinda, es! ¡Dios y la Virgen santísima lo han querío! ¡Ya no tengo que envidiar a ninguna mujer del mundo, ya soy la más feliz de todas!
Gubesinda
¡Hija de mi vida! ¡Ven y que te abrace! ¡Hija de mi alma! Si pa mí... ¡Vamos! ¡Si lo que yo tengo rezao pa que eso fuera!... ¡Y yo tonta de mí; no haberlo conocío! ¿Y no se lo has dicho a Feliciano entoavía?
Dominica
No quería decírselo... ¡Si es que entavía me paece mentira! Si es que quisiá sin decírselo yo que él lo sintiera... dentro su alma como lo he sentío yo dentro de mis entrañas... ¡Si me paece mentira que no está ya aquí, que no haya habío un milagro y no se le haya aparecido algún ángel pa avisárselo!... ¡Si solo en pensar cuando se lo diga!... ¿Pero cómo pue haber mujeres malas pa quien tenga que ser una vergüenza esta alegría tan grande?
Gubesinda
Mira; yo me voy a buscar ahora mismo a mi marido, antes de que no esté pa naa... y sale a escape pa la Umbría y vuelve con Feliciano, que no pue consentirse que esté sin saberlo a estas horas...
Dominica
¡Si estoy segura que ha de venir hoy! ¡Si me paece que me lo están diciendo!... Y que ha de venir más alegre que nunca y que ha de entrar por esa puerta preguntándome... ¿Y mi hijo? ¡Nuestro hijo, Dominica, nuestro hijo... como si ya le tuviea en mis brazos, más hermoso que un sol, porque tie que ser muy hermoso, que ende que pienso en él, me paece que me bailan elante los ojos todas las hermosuras del mundo!
Gubesinda
¡Ay, qué alegría, qué alegría! Aunque me digan que estoy loca, así que entienda la música de los mozos, en medio de la plaza me planto y me pongo a bailar yo sola...
Dominica
¡Y yo contigo!
Gubesinda
¿Tú? ¡Qué disparate! ¡Vas tú a bailar! Y lo que has de hacer es no trajinarme en naa de aquí en adelante... y cuidarte mucho, que... ¡Jesús! ¡Dios mío! No quiero pensarlo... Que así como tantas pobres andan afanás trabajando hasta lo último y no las pasa naa, porque han de echar al mundo otro pobre pa pasar trabajos... Este que nace pa tener too el regalo del mundo... pue que por lo mismo...
Dominica
¿Quies callar...?
Gubesinda
¡Ties razón! ¿Pero no era un dolor pensar que too lo que hay en esta casa no tenía un heredero de tu sangre? Que too hubiá ío a parar... ¡Dios sabe dónde!... Y ahora...
Dominica
Ya ves tú, ahora tengo que mirarlo de otra manera... ¡Vas a ver; vas a ver! ¡Si es que he estao tonta! Pero se acabó, se acabó... ¡Con too voy a llevar yo cuenta! ¿No es cargo de conciencia pa mí, lo que se ha tirao y se ha esperdiciao en esta casa? ¡Nadie ha mirao por ella!... ¡Tamién tú, Gubesinda, de hoy más no me gastes lo que me gastas!...
Gubesinda
¿Pero vas a decirme a mí eso? ¡Jesús! ¡Dios! ¿Qué tengo yo esperdiciao nunca...? ¡Que no miraría más si fuea mío!...
Dominica
Bueno, no vamos a regañar ahora... pero este mes se ha gastao mucho aceite, y el salvao, tu verás...
ESCENA VII
DICHOS, DOÑA JULITA y DOÑA ROSA
D.ª Julita
(Dentro.) ¿Por dónde anda la gente? ¿Hay permiso?
Dominica
¡Doña Julita, doña Rosa!
D.ª Rosa
¡Muy buenos días!
Dominica
No entren ustedes por aquí... Vengan ustedes.
D.ª Julita
Deja, deja... Si no nos sentamos... Estamos muy deprisa... Nos dijeron que habías pasado por casa...
Dominica
Después de misa; por saludarlas a ustedes. Como no las vi a ustedes en misa, dije, digo: pues alguien que hay malo, que doña Julita no falta nunca.
D.ª Julita
Pues estamos bien..., es decir, bien... Disgustos no faltan...
D.ª Rosa
¿Y qué es la vida? ¡Tribulaciones! ¡Si una no supiera que este mundo no es más que un trámite para el otro!
Dominica
Jesús, ¿qué les ocurre a ustedes?
D.ª Julita
En primer lugar, mi cuñada nos deja... ¡Esto no es un disgusto, es decir, nosotras lo sentimos!... Quiero decir, que esto no es para nada malo... Vuelve a juntarse con su marido.
Dominica
Como tenía que ser.. Si otra cosa no era posible...
D.ª Rosa
¿Qué quiere usted? Tanto me han escrito, tanto han influido en mí personas de respeto... Es la cuarta vez que perdono... No quiero que quede por mí nunca, no quiero que nadie pueda decir el día de mañana que si cayó en un despeñadero fue porque yo no le he tendido a tiempo la mano... ¡Pero si viera usté que estoy tan escarmentada!...
Dominica
¡Verá usted cómo ahora es de veras! La lástima es que no tengan ustedes hijos... Los hijos son el todo, habiendo hijos...
D.ª Rosa
¡Tuve dos! ¡Hijos de mi vida! Pero los dos se me desgraciaron; uno de cuatro meses, otro de siete...
Dominica
¡Qué pena! ¡Jesús, Dios mío! ¡Eso sí que no debía ser!... ¡Morirse los hijos! Es que toos los cuidados son pocos con las criaturas...
D.ª Rosa
Sí, señora; todos son pocos...
Dominica
¡Uno de cinco meses y otro de siete! ¡Estarían tan ricos! ¡Válgame Dios! ¡Pa eso mejor es no tenerlos!
D.ª Julita
Y para todo... porque hasta verlos criados... Y después, bien dicen: «Tus hijos criados, tus duelos doblados...» El disgusto grande que tenemos ahora en casa es con la Dacia.
Dominica
¿La Dacia? ¿Pues qué le pasa?
D.ª Julita
Figúrate que se le ha puesto que quiere meterse monja.
D.ª Rosa
A mí me parece una inspiración del cielo y yo no se lo quitaría de la cabeza...
D.ª Julita
No quieras saber su padre cómo se ha puesto. ¡No se le puede hablar, no se le puede oír!... ¡Qué horrores dice!...
D.ª Rosa
¡Ese desgraciado hermano mío, condenándose por momentos!
Dominica
¿Pero qué acuerdo le ha ido a dar ahora a la Dacia? Una moza tan guapetona... Ya le diré yo...
D.ª Julita
Por de pronto su padre quiere llevársela a Madrid.
Dominica
Muy bien pensao, a divertirse.
D.ª Julita
Y después quiere que pasemos una temporada en Torrijos, con unos parientes que tenemos. Romualdo lleva su idea... Es que... francamente, con el personal que todos conocemos, ¿quién se atreve a casarla?
Dominica
Pues la casan ustedes allá, con un buen mozo, aunque no sea rico, no miren ustedes el dinero, pa eso lo tienen ustedes...
D.ª Rosa
Nunca estará como en el convento, pidiendo por su padre, que bien lo necesita, y por todos nosotros.
Dominica
¡Déjese usted, doña Rosa, que ca uno pidamos pa ca uno y no hay necesidad de enterrarse nadie en vida pa eso!...
D.ª Julita
Así es que no te extrañes de no habernos visto en la iglesia... Romualdo nos cerró con llave y nos ha tenido encerrados hasta ahora.
D.ª Rosa
A mí se me representaba María Antonieta cuando la revolución de Francia. No quiero pensar si en España sobreviniera algo semejante; ya estoy viendo a mi hermano descamisado como Robespierre... y nosotras en la degollina...
D.ª Julita
¿Y Feliciano por dónde anda?
Dominica
Está en la Umbría... Hoy le esperaba...
D.ª Julita
Yo creí que había vuelto con su hermano.
Dominica
¿Con José? ¿Es que ha vuelto José?
D.ª Julita
Sí; ahora lo hemos visto cruzar la plaza. ¿Verdad?
D.ª Rosa
Sí señora, nos ha dado los buenos días:..
Dominica
¿Oyes esto? José aquí, solo... ¿Qué pue ser esto...?
Gubesinda
Na, mujer, que Feliciano se habrá quedao allí de caza.
Dominica
¡Uy! ¿De caza? ¡Estoy por irme ahora mismo para la Umbría!
Gubesinda
¡Déjame estar!
D.ª Julita
Ya sentimos haberte dicho nada, pero no creíamos que tuviera nada de particular.
Dominica
No, particular, no... Es que... ¡Vamos! ¡Que Feliciano! ¿Qué tendrá que hacer él allí solo?
D.ª Julita
Bueno, con Dios, hija...
D.ª Rosa
Usted siga tan buena... Ya vendré a despedirme de usted cuando sea la marcha... Aún tardará unos días. Mi esposo está poniendo casa... ¡Es la cuarta vez que ponemos casa! ¡Ya ve usté qué trastornos, qué gastos!...
Dominica
¡Claro está! Como si se hubieran ustedes casado cuatro veces...
(Salen doña Rosa y doña Julia.)