ESCENA XI
Conde.—Dichos.
Conde.
Señor...
Duque.
Conde don Duarte...
Conde.
Con contento extraordinario
vengo.
Duque.
¿Cómo?
Conde.
El Rey recibe
con gusto mi pretensión,
y sobre aquesta razón,
a vuestra excelencia escribe.
Dice que se servirá
Su Majestad de que elija,
para honrar mi casa, hija
de vuexcelencia, y tendrá
cuidado de aquí adelante
de hacerme merced.
Duque.
Yo estoy
contento deso, y os doy
nombre de hijo, aunque importante
será que disimuléis,
mientras doña Serafina
al nuevo estado se inclina;
porque ya, Conde, sabéis
cuán pesadamente lleva
esto de casarse agora.
Conde.
Hará el alma, que la adora,
de su sufrimiento prueba.
Duque.
Yo haré las partes por vos
con ella; perded recelos:
el Conde de Vasconcelos
vendrá presto, y de las dos
las bodas celebraré
luego.
Conde.
El esperar da pena.
Duque.
No estéis triste, Magdalena.
Doña Mag.
Yo, señor, me alegraré
por dar gusto a vuexcelencia.
Duque.
Vamos a ver lo que escribe
el Rey.
Conde.
Quien espera y vive,
bien ha menester paciencia.
(Vanse el Duque y el Conde.)
ESCENAS XII a XV
[Doña Serafina ensaya en el jardín su papel para una representación dramática que ha de celebrarse en el palacio de Avero. Don Antonio, por mediación de doña Juana, está oculto en el jardín con un pintor encargado de hacer en secreto un retrato de doña Serafina, la cual, vestida de hombre e ignorante de que la están retratando, declama con gran entusiasmo los versos de la comedia que ha de representar.]