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Tirso de Molina

Chapter 73: ESCENA XI
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About This Book

La obra presenta a Paulo, un ermitaño cuya visión de un tribunal divino y la experiencia de una condena onírica siembran en él una paralizante duda sobre su salvación. Un demonio, tomando apariencia angélica, explota esa desconfianza e impulsa al ermitaño a viajar a Nápoles para observar la vida de otro hombre, cuya suerte habrá de reflejar la suya. A lo largo de jornadas y escenas se enfrentan la penitencia, la tentación y la soberbia, con apariciones sobrenaturales y pruebas morales que examinan la fe, la conciencia y las consecuencias de anteponer visiones personales a la confianza en lo divino.

ESCENA XI

Conde.—Dichos.

Conde.

Señor...

Duque.

Conde don Duarte...

Conde.

Con contento extraordinario

vengo.

Duque.

¿Cómo?

Conde.

El Rey recibe

con gusto mi pretensión,

y sobre aquesta razón,

a vuestra excelencia escribe.

Dice que se servirá

Su Majestad de que elija,

para honrar mi casa, hija

de vuexcelencia, y tendrá

cuidado de aquí adelante

de hacerme merced.

Duque.

Yo estoy

contento deso, y os doy

nombre de hijo, aunque importante

será que disimuléis,

mientras doña Serafina

al nuevo estado se inclina;

porque ya, Conde, sabéis

cuán pesadamente lleva

esto de casarse agora.

Conde.

Hará el alma, que la adora,

de su sufrimiento prueba.

Duque.

Yo haré las partes por vos

con ella; perded recelos:

el Conde de Vasconcelos

vendrá presto, y de las dos

las bodas celebraré

luego.

Conde.

El esperar da pena.

Duque.

No estéis triste, Magdalena.

Doña Mag.

Yo, señor, me alegraré

por dar gusto a vuexcelencia.

Duque.

Vamos a ver lo que escribe

el Rey.

Conde.

Quien espera y vive,

bien ha menester paciencia.

(Vanse el Duque y el Conde.)

ESCENAS XII a XV

[Doña Serafina ensaya en el jardín su papel para una representación dramática que ha de celebrarse en el palacio de Avero. Don Antonio, por mediación de doña Juana, está oculto en el jardín con un pintor encargado de hacer en secreto un retrato de doña Serafina, la cual, vestida de hombre e ignorante de que la están retratando, declama con gran entusiasmo los versos de la comedia que ha de representar.]