1999: LOS BIBLIOTECARIOS SE CONVIERTEN EN CIBERTECARIOS
= [Resumen]
Según Peter Raggett, director del Centro de documentación e información de la OCDE (Organización para la cooperación y el desarrollo económico), entrevistado en agosto de 1999, "para los investigadores, el internet representa una reserva considerable para almacenar información. El problema con el que se enfrentan es el de encontrar lo que están buscando. Nunca antes había habido semejante sobrecarga de datos como ahora se percibe cuando uno trata de encontrar una información precisa sobre determinado asunto utilizando los buscadores disponibles en el internet. A mi parecer, los bibliotecarios desempeñarán un papel importante en la mejora de la investigación y organización de la información en la red. (…) La tarea del bibliotecario consistirá en filtrar la información para el público. Personalmente, cada vez me imagino más como un bibliotecario virtual. Ya no tendré oportunidad de conocer a los usuarios en persona: bastará con que contacten conmigo por correo electrónico, por teléfono o por fax, luego realizaré la búsqueda y les enviaré los resultados por vía electrónica."
= Los bibliotecarios y el internet
La actividad profesional del bibliotecario-documentalista ha sido afectada de lleno por la informática y luego por el internet.
En los años 80, la informática permite a los bibliotecarios sustituir los catálogos de fichas de cartulina por catálogos consultables en pantalla, adoptando clasificaciones alfabéticas o sistemáticas automatizadas. La informatización del préstamo y de los pedidos de libros hace desaparecer los innumerables papelitos y fichas que hasta entonces eran necesarios para las operaciones manuales. La informática en red permite también la gestión de catálogos colectivos que reúnen en la misma base de datos los catálogos de las bibliotecas de una misma región, de un mismo país o de una misma especialidad, facilitando los servicios de préstamo interbibliotecario y la agrupación de los pedidos encargados a los proveedores. Luego las bibliotecas estrenan un servidor de videotex para que los lectores puedan consultar el catálogo a domicilio. Poco a poco estos catálogos se van transfiriendo al internet, con lo cual la consulta resulta más flexible y más atractiva que en el videotex. Además del catálogo online, los sitios web de las bibliotecas proponen un conjunto de documentos digitalizados y una selección de hiperenlaces hacia otros sitios, evitándoles así a los usuarios perderse en la red.
Según Olivier Bogros, director de la Biblioteca municipal de Lisieux (Normandía, Francia), entrevistado en junio de 1998, el internet es "un instrumento de intercambio excepcional entre profesionales (todo lo que transita vía correos electrónicos, listas de difusión y foros) (…). Para las bibliotecas, también es una oportunidad para dirigirse a un público más amplio, y en el caso de Lisieux, al conjunto de los francófonos. Pero no se trata sólo de poner en línea el catálogo. Lo esencial es constituir verdaderas bibliotecas virtuales."
En 1993, Hervé Le Crosnier, profesor en la Universidad de Caen (Normandía), crea la lista de difusión Biblio-fr. Ésta se dirige a los "bibliotecarios y documentalistas francófonos y a cualquier persona que se interese por la difusión electrónica de la información documental". La lista pretende reflejar el punto de vista de los documentalistas francófonos sobre las cuestiones planteadas por el desarrollo del internet, por ejemplo "la difusión del saber, la organización de las colecciones de documentos electrónicos, el mantenimiento y el archivo de los escritos electrónicos". Biblio-fr cuenta con 3.329 suscriptores el 20 de diciembre de 1998 y con 15.136 suscriptores el 20 de abril de 2007. Otra lista de difusión es ADBS-info, administrada por la Asociación francesa de los profesionales de la información y de la documentación (ADBS: Association des professionnels de l’information et de la documentation), con 7.699 suscriptores el 20 de abril de 2007.
Se crean portales web destinados a las bibliotecas, como por ejemplo Biblio On Line. Jean-Baptiste Rey, su redactor y webmaster, relata en junio de 1998: "La primera versión del sitio web fue lanzada en junio de 1996. Se puso en línea una nueva versión (o sea la actual) a partir de septiembre de 1997. Con este sitio el objetivo es ayudar a las bibliotecas a integrar internet dentro de su funcionamiento y de los servicios que ofrecen al público. El servicio se puede descomponer en dos partes: (a) una parte 'profesional' en la que los bibliotecarios pueden encontrar información profesional y enlaces hacia los organismos, las instituciones, y los proyectos y realizaciones vinculados con su actividad; (b) una parte que comprende un directorio, un modo de empleo del internet, ciudades y regiones, etc… y que permite al público de las bibliotecas utilizar el servicio Biblio On Line como punto de entrada al internet."
El sitio web de la Escuela nacional superior de ciencias de la información y de las bibliotecas (ENSSIB: École nationale supérieure des sciences de l’information et des bibliothèques) alberga la versión electrónica del "Bulletin des bibliothèques de France" (BBF: Boletín de las bibliotecas francesas), una revista profesional bimensual en la cual "profesionales y especialistas de la información debaten sobre todas las cuestiones relativas a la política y al desarrollo de las bibliotecas o centros de documentación: evolución por sector, grandes proyectos, informatización, tecnologías de la información, escritos electrónicos, redes, cooperación, formación, gestión, patrimonio, usuarios y públicos, libro y lectura…"
Annie Le Saux, redactora de la revista, relata en julio de 1998: "Fue en 1996 cuando el BBF comenzó a publicarse en el internet (empezando con los números de 1995). (…) Utilizamos mucho los correos electrónicos para entablar contacto con nuestros autores y recibir sus artículos. De esta manera los plazos son mucho más cortos. También recurrimos a la web para explorar algunos sitios mencionados durante simposios, comprobar las direcciones, recuperar información bibliográfica en los catálogos de las bibliotecas."
= Algunas experiencias
# En 1999
Con esta abundancia de documentos que ofrece ahora el internet, ¿que será de los bibliotecarios-documentalistas? ¿Se convertirán en cibertecarios, o simplemente irán desapareciendo por el hecho de que los usuarios ya no los necesitan? A finales de los años 90, la profesión no parece estar en peligro, al contrario. Guiar a los usuarios en el internet, filtrar y organizar la información para ellos, crear y administrar un sitio web, buscar documentos en bases de datos especializadas, éstas son las tareas que a partir de entonces incumben a muchos bibliotecarios. Es el caso de Peter Raggett en la OCDE y de Bruno Didier en el Instituto Pasteur.
La OCDE (Organización para la cooperación y el desarrollo económico) es una organización internacional "que tiene por objeto promover las políticas que se proponen lograr la más fuerte expansión posible de la economía sustentable y del empleo, y aumentar el nivel de vida en los países miembros manteniendo la estabilidad financiera y contribuyendo así al desarrollo de la economía mundial; contribuir a una sana expansión económica tanto en los países miembros como en los no miembros, con miras al desarrollo económico; contribuir a la expansión del comercio mundial sobre una base multilateral y no discriminatoria de conformidad con las obligaciones internacionales." (fragmento del sitio web de 1998)
El Centro de documentación e información (CDI) está reservado a los funcionarios de la OCDE. Su objetivo es procurarles la información que necesitan para sus investigaciones. Las colecciones del CDI abarcan en 1998 unas 60.000 monografías y 2.500 periódicos. El CDI proporciona también información electrónica bajo la forma de CD-ROM, bases de datos y acceso al internet.
Peter Raggett es bibliotecario profesional desde hace veinte años. Trabajó primero en bibliotecas gubernamentales del Reino Unido, antes de trabajar como subdirector (y luego director) del Centro de documentación e información de la OCDE desde 1994. Utiliza el internet desde 1996. Creó las páginas del intranet del CDI, que son unas de las fuentes de información del personal de la OCDE.
Peter explica en agosto de 1999: "Tengo que filtrar la información para nosotros usuarios, por lo tanto tengo que conocer bien los sitios web y los enlaces que proponen. He seleccionado varias centenas de sitios web a los que se puede acceder más fácilmente a partir del intranet de la OCDE, y esta selección forma parte de la 'oficina de referencia virtual' que propone la biblioteca al personal de la organización. Además de enlaces, esta 'oficina virtual' contiene páginas con las referencias de los artículos, monografías y sitios web que corresponden a varios proyectos de investigación en curso de realización en la OCDE, y propone un acceso en red a los CD-ROM, y una lista mensual de nuevos títulos."
¿Cómo ve el futuro de su profesión? "El internet ofrece una reserva de información considerable para los investigadores, pero para ellos el problema es encontrar lo que buscan. Nunca antes se había sentido semejante sobrecarga de información como la sentimos ahora cuando tratamos de encontrar alguna información sobre un tema preciso utilizando los buscadores disponibles en el internet. Pienso que los bibliotecarios desempeñarán un papel importante en la misión de mejorar la búsqueda y la organización de la información en el internet.
Se puede prever también una gran expansión del internet en el campo de la enseñanza y de la investigación. Se incitará a las bibliotecas a crear bibliotecas virtuales que permitan a un estudiante seguir un curso impartido por cualquier institución al otro lado del mundo. La tarea del bibliotecario consistirá en filtrar la información para los usuarios. Personalmente, cada vez me imagino más como un bibliotecario virtual. Ya no tendré oportunidad de conocer a los usuarios en persona: bastará con que contacten conmigo por correo electrónico, por teléfono o por fax, luego realizaré la búsqueda y les enviaré los resultados por vía electrónica."
Los Institutos Pasteur son observatorios para el estudio de enfermedades infecciosas y parasitarias. Están encargados de resolver problemas prácticos de salud pública. Siguen programas de investigación cuya originalidad radica en su complementariedad: investigaciones clínicas, encuestas epidémicas e investigación fundamental. Entre los temas prioritarios de estos institutos se encuentran el paludismo, la tuberculosis, el sida, la fiebre amarilla, el dengue y la poliomielitis.
Bruno Didier, bibliotecario, crea el sitio web de la biblioteca del Instituto Pasteur de París en 1996, y se convierte en su webmaster, atraído por las perspectivas que ofrece la red en materia de búsqueda documental.
Bruno escribe en agosto de 1999: "La vocación principal del sitio web de nuestra biblioteca es ayudar a la comunidad Pasteur. Es el soporte de aplicaciones indispensable para la función documental en un organismo de esta dimensión: bases de datos bibliográficos, catálogo, pedido de documentos y por supuesto acceso a periódicos en línea (actualmente más de 100). Sirve también de 'aparador' para nuestros diferentes servicios, no sólo a nivel interno sino también en toda Francia y en el extranjero. Ocupa un lugar importante en el sistema de cooperación documental con los institutos de la red Pasteur en el mundo entero. Por último, intento convertir este sitio en una pasarela adaptada a nuestras necesidades para iniciar y utilizar el internet. El sitio existe en su forma actual desde 1996 y su auditorio aumenta con regularidad. Desarrollo y administro las páginas del sitio web, además de mantener una actividad de vigilancia regular. Por otra parte soy responsable de la instrucción de los usuarios, como se puede observar en mis páginas. La red es un excelente soporte para la enseñanza, y casi todas las formaciones de usuarios utilizan ahora este instrumento."
Su actividad profesional ha cambiado de forma radical, así como la de muchos bibliotecarios. "Los cambios afectaron a la vez nuestra relación con la información y con los usuarios. Cada vez servimos más de mediadores, y quizás somos un poco menos conservadores. Mi actividad actual es típica de esta nueva situación: por una parte despejar caminos de acceso rápidos para la información e instalar medios de comunicación eficaces, y por otra enseñar a los usuarios cómo usar estos instrumentos nuevos. Creo que el futuro de nuestro trabajo depende de la cooperación y la explotación de recursos comunes. Es sin duda un viejo proyecto, pero en fin es la primera vez que disponemos de los medios para ponerlo en práctica."
# En 2000
En el año 2000, Bakayoko Bourahima es el responsable de la biblioteca de la Escuela nacional superior de estadística y de economía aplicada (ENSEA: École nationale supérieure de statistique et d’économie appliquée) de Abiyán (Costa de Marfil), un establecimiento cuya misión es impartir formación a los estadísticos en los países africanos de expresión francesa. El sitio web de la ENSEA, elaborado por la Agencia universitaria de la Francofonía (AUF: Agence universitaire de la Francophonie), se pone en línea en abril de 1999 en el marco de la red REFER. La red REFER es una red francófona que se dirige a la comunidad científica y técnica en África, en Asia y en Europa del Este, con 24 países participantes en 2002.
Bakayoko Bourahima se encarga de la gestión de la información y de la difusión de los trabajos publicados por la ENSEA. Relata en julio de 2000: "Recientemente los miembros de mi sección han organizado sesiones de trabajo con el equipo informático para discutir sobre la implicación de la biblioteca en la animación del sitio web. El servicio de biblioteca trabaja también sobre dos proyectos de integración de la web para mejorar sus prestaciones. (…) Espero que pronto pueda poner a disposición de mis usuarios un acceso internet para que puedan consultar las bases de datos. Por otro lado, tengo el proyecto de elaborar algunos servicios documentales para cargarlos luego en el intranet y en la web (bases de datos temáticas, información bibliográfica, servicio de referencias bibliográficas, boletín analítico de los mejores trabajos de estudiantes). Si logro obtener los financiamientos necesarios para este proyecto, se tratará entonces para nuestra biblioteca de fomentar el uso del internet para dotar nuestra Escuela de mayor proyección, reforzar su plataforma de comunicación con cuantos asociados sea posible. Al integrar este instrumento en el plan de desarrollo de la biblioteca, tengo la esperanza de mejorar la calidad y ampliar la gama de información científica y técnica puesta a disposición de los estudiantes, de los docentes e investigadores, y a la vez de extender considerablemente la oferta de servicios de la biblioteca."
En 2000, Emmanuel Barthe es documentalista jurídico y responsable informático de Coutrelis & Associés, un bufete de abogados en París. "Las principales áreas de trabajo de nuestro bufete son el derecho comunitario, el derecho de alimentación, el derecho de la competencia, el derecho aduanero, escribe en octubre de 2000. Me hago cargo de tareas de indexación, y también concibo y administro las bases de datos internas. Cuando se trata de búsquedas documentales difíciles, las llevo a cabo yo mismo o lo consulto con un jurista. También soy responsable de la informática y de las telecomunicaciones en el bufete: consejos sobre las nuevas adquisiciones, asistencia y formación de los usuarios. Además me encargo de vigilar los sitios web jurídicos, y de su selección y catalogación: título, autor y breve descripción. En la empresa soy responsable además de la formación internet aplicada a la información jurídica, y también organizo cursillos de formación fuera de la empresa."
Además, Emmanuel Barthe es el moderador de Juriconnexion, una lista de discusión creada por la asociación del mismo nombre. "El objetivo de la asociación Juriconnexion es promover la electrónica jurídica, es decir la documentación jurídica difundida en un soporte electrónico y la difusión de los datos jurídicos públicos. Organiza encuentros entre los usuarios y los editores jurídicos (y de bases de datos), así como una jornada anual sobre un tema determinado. La relación de Juriconnexion con las autoridades públicas es doble, pues desempeña a la vez un papel de mediador y de lobbying. La asociación, entre otras, es favorable a la difusión gratuita en el internet de los datos jurídicos producidos por el 'Journal officiel' (Diario oficial francés) y los tribunales. La mayoría de los miembros de la asociación son bibliotecarios- documentalistas jurídicos, y los demás son representantes de los editores y de los juristas.»
# En 2001
En 2001, Anissa Rachef es bibliotecaria y profesora en el Instituto francés de Londres. Presentes en numerosos países, los institutos franceses son organismos oficiales que proponen clases y manifestaciones culturales. Cada año en Londres, unos 5.000 estudiantes se matriculan en estas clases. Desde su inauguración en mayo de 1996, la mediateca siempre ha utilizado el internet.
"El objetivo de la mediateca es doble, explica Anissa Rachef en abril de 2001. Por una parte, servir a un público que se interesa por la cultura y por la lengua francesa, y por otra 'reclutar' a un público alófono poniendo a disposición productos atractivos, por ejemplo videos documentales, audiolibros y CD-ROM. Recientemente se ha creado un espacio multimedia con el fin de fidelizar a los usuarios. Se ha instalado también un servicio de información rápida para poder contestar en breve a las preguntas diversas enviadas por correo electrónico o por fax. Este servicio se apoya en las nuevas tecnologías para realizar búsquedas altamente especializadas. Elaboramos también archivos de prensa destinados a los estudiantes y profesores que están preparando exámenes de nivel secundario. Me ocupo esencialmente de la catalogación, indexación y codificación de los libros. (…) Utilizo el internet para tareas básicas. Búsquedas bibliográficas, encargo de libros, correo profesional, préstamo interbibliotecario. Gracias al internet, ahora es posible consultar catálogos colectivos, como el catálogo del Sistema universitario de documentación francés (SUDOC: Système universitaire de documentation) y el catálogo de OCLC (Online Computer Library Center). Así pues he podido poner en obra un servicio que facilita acceso a documentos exteriores a la mediateca. Ésta ofrece ahora a sus usuarios la posibilidad de consultar obras de fuera y a su vez propone obras a las bibliotecas inglesas."
2000: LA INFORMACION SE HACE MULTILINGUE
= [Resumen]
Cuando nació la web, casi era exclusivamente anglófona. Empezó a ser verdaderamente multilingüe en 2000, pero aún queda mucho por hacer. ¿Qué preconiza Olivier Gainon, creador de la editorial CyLibris? "Primera etapa: el respeto de los particularismos a nivel técnico, explica en diciembre de 2000. Es preciso que la red respete los caracteres acentuados, las letras específicas, etc. Me parece muy importante que los futuros protocolos permitan transmitir perfectamente esos aspectos – lo cual podría resultar bastante complicado (en las evoluciones futuras del lenguaje HTML, o de los protocolos IP, etc.). Por lo tanto, es necesario que cada uno pueda sentirse a gusto con el internet y no sólo los individuos que dominen (más o menos) el inglés. No parece normal que hoy en día la transmisión de los acentos plantee problemas en los correos electrónicos. Por eso me parece que el primer trámite es de orden técnico. Si se consigue esto, lo demás se derivará de ello: la representación de los idiomas se hará en función del número de personas conectadas, y al fin y al cabo habrá que contemplar la idea de usar buscadores multilingües."
= Primeros pasos
Con o sin razón, solemos quejarnos de la hegemonía del inglés en el internet. Al principio era imprescindible, ya que la red se desarrolló primero en América del Norte antes de extenderse al mundo entero. En 1997, ya se observa que muchos idiomas están representados. Su presencia depende del dinamismo de cada comunidad lingüística. En diciembre de 1997, Tim Berners-Lee, inventor de la web, declara a Pierre Ruetschi, periodista del diario Tribune de Genève (Suiza): "¿Por qué los francófonos no ponen más información en la web? ¿Acaso piensan que nadie quiere consultarla en línea, que la cultura francesa no tiene nada que ofrecer? Es una locura: por supuesto que la oferta es inmensa." Este reto se lleva a cabo en los años siguientes.
Randy Hobler, consultor en marketing internet de productos y servicios de traducción, escribe en septiembre de 1998: "Como el internet no tiene fronteras nacionales, los internautas se organizan según otros criterios, propios de este medio de comunicación. En términos de plurilingüismo, existen comunidades virtuales, por ejemplo lo que suelo llamar las 'naciones de los idiomas', todos los internautas que comparten la misma lengua materna, cualquiera que sea su entorno geográfico. Así pues la nación de habla hispana no abarca sólo a los internautas de España y de Latinoamérica, sino también a todos los hispanohablantes que viven en los Estados Unidos, o en Marruecos."
En 1998 y 1999, la necesidad de crear una web multilingüe preocupa a mucha gente. A inicios de los años 2000, la web, por fin multilingüe, permite una amplia difusión de los textos electrónicos sin restricciones de fronteras, pero aún queda mucho por hacer para que desaparezca la barrera del idioma. La prioridad parece ser la creación de pasarelas entre las comunidades lingüísticas para favorecer la circulación de los escritos en otros idiomas, mejorando por ejemplo los instrumentos de traducción.
En el verano de 2000, los usuarios no anglófonos superan el 50%. Este porcentaje sigue aumentando, como lo demuestran las estadísticas de la sociedad Global Reach, actualizadas a intervalos regulares. El número de usuarios no anglófonos alcanza el 52,5% en el verano de 2001, el 57% en diciembre de 2001, el 59,8% en abril de 2002, el 64,4% en septiembre de 2003 (del cual un 34,9% de europeos no anglófonos y un 29,4% de asiáticos) y el 64,2% en marzo de 2004 (del cual un 37,9% de europeos no anglófonos y un 33% de asiáticos).
Bruno Didier, webmaster de la biblioteca del Instituto Pasteur en París, escribe en agosto de 1999: "El internet no es una propiedad ni nacional ni lingüística. Es un vector de cultura, y el primer soporte de la cultura es la lengua. Cuantas más lenguas estén representadas en toda su diversidad, más culturas estarán representadas en el internet. No pienso que tengamos que ceder a la tentación sistemática de traducir las páginas a una lengua más o menos universal. Los intercambios culturales suponen una voluntad de ponerse al alcance de la persona a quien queremos encontrar. Y este esfuerzo pasa por la comprensión de su lengua. Por supuesto mis palabras son muy utópicas. Porque concretamente, mi actividad de vigilancia en la red me incita más bien a echar pestes contra algunos sitios noruegos o brasileños que no dan ninguna información en inglés, por más mínima que sea."
A partir de diciembre de 1997, el buscador AltaVista lanza Babel Fish Translation, un software de traducción automática del inglés a otros cinco idiomas (alemán, español, francés, italiano, portugués), y vice versa. Asociado con un diccionario multilingüe de 2,5 millones de términos, este servicio gratuito es la obra de Systran, una sociedad pionera en el procesamiento automático de los idiomas. El texto que hay que traducir debe componerse de una a tres páginas. La página original y la traducción aparecen ambas en la pantalla simultáneamente. Como la traducción es completamente automatizada, por supuesto el resultado es aproximativo. Aunque este instrumento tenga sus limitaciones, tiene el mérito de existir y prefigura los programas que serán desarrollados durante los años siguientes por varias sociedades, entre otras Systran, Alis Technologies, Globalink o Lernout & Hauspie.
= Del ASCII al Unicode
Comunicar en varios idiomas supone tener a disposición sistemas de codificación de caracteres adaptados a nuestros alfabetos o ideogramas respectivos.
El primer sistema de codificación informática es el ASCII (American standard code for information interchange – Código estadounidense estándar para el intercambio de información). Publicado en 1968 por el por el Instituto estadounidense nacional de normas (ANSI: American National Standards Institute), y actualizado en 1977 y 1986, el ASCII es un código de 128 caracteres traducidos en lenguaje binario en siete bits (A se traduce por "1000001", B se traduce por "1000010", etc.). Los 128 caracteres incluyen 33 caracteres de control (que no representan símbolos escritos) y 95 caracteres imprimibles: las 26 letras sin acento en mayúsculas (A-Z) y en minúsculas (a-z), las cifras, los signos de puntuación y algunos símbolos, que corresponden en su conjunto a las teclas del teclado inglés o estadounidense.
El ASCII no permite más que la lectura del inglés y del latín. No permite tomar en cuenta las letras acentuadas presentes en gran parte de las lenguas europeas y aún menos los idiomas no alfabéticos (chino, japonés, coreano, etc.). Esto no planteaba ningún problema de importancia en los primeros años, cuando el intercambio de archivos electrónicos se limitaba esencialmente a Norteamérica. Pero el plurilingüismo pronto se convierte en una necesidad vital. Variantes del ASCII (norma ISO-8859 o ISO-Latin) toman en cuenta los caracteres acentuados de algunos idiomas europeos. La norma ISO 8859-1 (Latin-1) define por ejemplo la variante adaptada al francés. Pero el paso del ASCII original a las diversas extensiones no tarda en convertirse en un verdadero rompecabezas, incluso en la Unión europea, donde se plantean problemas como la multiplicación de las variantes, la corrupción de los datos durante los intercambios informáticos o la incompatibilidad de los sistemas, ya que las páginas web sólo pueden visualizarse en un idioma a la vez.
Con el desarrollo de la web, se internacionaliza cada vez más el intercambio de datos. Uno ya no puede conformarse con utilizar el inglés y algunos idiomas europeos, traducidos a través de un sistema de codificación de caracteres que data de 1968.
Publicado por primera vez en enero de 1991, el Unicode es un sistema de codificación de caracteres "universal" en 16 bits que asigna un número único a cada carácter. Este número es legible desde cualquier plataforma, con cualquier programa o idioma. El Unicode puede reconocer 65.000 caracteres únicos y tomar en cuenta todos los sistemas de escritura del planeta. Para gran satisfacción de los lingüistas, progresivamente el Unicode va sustituyendo el ASCII. Existen diversas variantes del Unicode, por ejemplo UTF-8, UTF-16 y UTF-32 (UTF: Unicode transformation format). Se convierte en uno de los componentes de las especificaciones del W3C (World Wide Web Consortium), el organismo internacional encargado del desarrollo de la web.
La utilización del Unicode se generaliza a partir de 1998, por ejemplo para los archivos de texto bajo plataforma Windows (Windows NT, Windows 2000, Windows XP y siguientes versiones), que hasta entonces estaban en ASCII.
Pero el Unicode no puede solucionar todos los problemas, como lo subraya en junio 2000 Luc Dall’Armellina, coautor y webmaster de oVosite, un espacio de escritura hipermedia: "Los sistemas operativos se van dotando de kits Unicode capaces de representar todos los idiomas del mundo. Ojalá sigan el mismo rumbo todas las aplicaciones, desde el procesamiento de texto hasta el navegador web. Las dificultades son inmensas: nuestro teclado, con sus ± 250 teclas, deja ver sus insuficiencias siempre que es necesario digitar Katakana o Hiragana japoneses, y aún peor con el chino. La gran variedad de los sistemas de escritura por el mundo y el número de caracteres que abarcan constituyen un freno potente. Sin embargo los obstáculos culturales no son menos importantes, pues están vinculados con los códigos y modalidades de representación propios de cada cultura o etnia."
¿Qué preconiza Olivier Gainon, creador de la editorial CyLibris y pionero de la edición literaria online? "Primera etapa: el respeto de los particularismos a nivel técnico, explica en diciembre de 2000. Es preciso que la red respete las letras acentuadas, las letras específicas, etc. Me parece muy importante que lo futuros protocolos permitan una transmisión perfecta de estos aspectos – y eso puede que no resulte sencillo (en las evoluciones futuras del HTML, o de los protocolos IP, etc.). Por lo tanto, es necesario que cada uno pueda sentirse a gusto con el internet y que esto no se limite a los individuos que dominen (más o menos) el inglés. No parece normal que hoy en día la transmisión de los acentos plantee problemas en los correos electrónicos. Por eso me parece que el primer trámite es de orden técnico. Si se consigue esto, lo demás se derivará de ello: la representación de los idiomas se hará en función del número de personas conectadas, y al fin y al cabo habrá que contemplar la idea de usar buscadores multilingües."
Yoshi Mikami es informático en Fujisawa (Japón). En diciembre de 1995, lanza la página web "The Languages of the World by Computers and the Internet", conocida comúnmente como Logos Home Page o Kotoba Home Page. Su página presenta un breve historial de cada idioma con sus características, su sistema de escritura, su juego de caracteres y por último la configuración del teclado en dicho idioma. Yoshi Mikami también es el coautor (junto con Kenji Sekine y Nobutoshi Kohara) de "The Multilingual Web Guide" (Guía por una web multilingüe), publicado en japonés por las ediciones O'Reilly en agosto de 1997, y traducido en inglés, en alemán y en francés en 1998.
Yoshi explica en diciembre de 1998: "Mi lengua materna es el japonés. Al haber realizado mis estudios de tercer ciclo en los Estados Unidos y trabajado en informática, he llegado a ser bilingüe japonés-inglés americano. Siempre me he interesado por otras lenguas y culturas, lo que me llevó a aprender ruso, francés y chino sobre la marcha. A finales de 1995, he creado en la web el sitio 'The Languages of the World by Computers and the Internet' y he intentado proponer – en inglés y en japonés – un breve historial de todos estos idiomas, así como las características propias de cada lengua y de su fonética. Avalado por la experiencia adquirida, instigué a mis dos asociados a que escribieran un libro sobre la concepción, la creación y la presentación de sitios web multilingües, un libro que se publicó en agosto de 1997 bajo el título: 'The Multilingual Web Guide', el primer libro del mundo escrito sobre semejante tema."
¿Y cómo se imagina la evolución de la web multilingüe? "Miles de años atrás, en Egipto, en China y en otros lugares, la gente era más sensible a la necesidad de comunicar sus leyes y reflexiones en varios idiomas y no en uno solo. En nuestra sociedad moderna, cada Estado ha adoptado más o menos una sola lengua de comunicación. A mi parecer, el internet permitirá un uso más amplio de varios idiomas y de páginas multilingües (y no sólo una gravitación alrededor del inglés americano) y un uso más creativo de la traducción informática multilingüe. ¡99% de los sitios web creados en Japón están redactados en japonés!"
= Del inglés al plurilingüismo
Aunque el inglés ya no posea un monopolio al 100% en la web, más del 80% de las páginas web siguen siendo anglófonas en 1998, un porcentaje que se explica por tres factores: (a) la creación de muchos sitios web procedentes de los Estados Unidos, de Canadá y del Reino Unido; (b) una proporción de usuarios particularmente alta en América del Norte con respecto al resto del mundo; (c) el uso del inglés como principal idioma de intercambio internacional.
De hecho el inglés sigue siendo preponderante y las cosas no están por cambiar. Como lo indicaba en enero de 1999 Marcel Grangier, responsable de la sección francesa de los servicios lingüísticos centrales de la Administración federal suiza, "esta supremacía no es nefasta en sí, en la medida en que resulta de realidades esencialmente estadísticas (más PC por vecino, más locutores de este idioma, etc.). La respuesta adecuada no es 'luchar contra el inglés' y tampoco basta con lamentarse, sino que hace falta multiplicar los sitios web en otros idiomas. Cabe añadir que en calidad de servicio de traducción, también preconizamos el plurilingüismo en los sitios web mismos. La multiplicación de los idiomas presentes en internet es inevitable, y sólo puede hacerse en beneficio de los intercambios multiculturales."
Profesor en tecnologías de la comunicación en la Webster University de Ginebra (Suiza), Henk Slettenhaar insiste también en la necesidad de que existan sitios web bilingües, en su idioma original y en inglés. "Las comunidades locales presentes en la web deberían utilizar antes de todo su propio idioma para difundir información, escribe en diciembre de 1998. Si desean presentar esta información ante la comunidad mundial, ésta deberá estar disponible también en inglés. Pienso que los sitios web bilingües son verdaderamente necesarios. (…) Pero estoy encantado de que ahora existan tantos documentos disponibles en su lengua original. Prefiero – y con mucho – leer el original con cierta dificultad antes que una traducción mediocre."
Henk añade en agosto de 1999: "A mi parecer, existen dos tipos de búsquedas en la web. En el primer caso, se trata de una búsqueda global en el campo de los negocios y de la información. Para llevarla a cabo, el idioma es primero el inglés, con versiones locales si es necesario. El segundo tipo de búsqueda concierne información local de toda clase en los lugares más remotos. Si la información se dirige a una etnia o a un grupo lingüístico, debe aparecer primero en el idioma de dicha etnia o de dicho grupo, con quizás un resumen en inglés."
Por su parte Philippe Loubière, traductor literario y dramático en francés y rumano, denuncia la preponderancia del inglés que se ha literalmente apoderado de la red. "Todo lo que puede contribuir a la diversidad lingüística, tanto en la web como en otros ámbitos, es indispensable para la supervivencia de la libertad de pensamiento, explica en marzo de 2001. No exagero en absoluto: el hombre moderno se juega en ello la supervivencia. Ahora bien, yo soy muy pesimista respecto a esta evolución. Los Anglosajones suelen escribir a todo el mundo en inglés sin ningún escrúpulo. La inmensa mayoría de los Franceses comprueba con una indiferencia total cómo el inglés macarrónico de los comerciales y de los publicistas va sustituyendo poco a poco su propio idioma, y el resto del mundo ha dado por perfectamente admitida la hegemonía lingüística de los Anglosajones porque no tienen más perspectivas sino servir a esos ricos y poderosos dueños. La única solución consistiría en recurrir a legislaciones internacionales lo suficientemente restrictivas como para obligar a los gobiernos nacionales a respetar y a hacer respetar la lengua nacional en sus propios países (el francés en Francia, el rumano en Rumania, etc.), y eso en todos los campos, y no sólo en internet. Pero no hay que hacerse ilusiones…"
Richard Chotin, profesor en la Escuela superior de negocios (ESA: École supérieure des affaires) de Lille (Francia), recuerda con razón que la supremacía del inglés sustituyó a la del francés. "El problema es político e ideológico, explica en septiembre de 2000. Es el problema del 'imperialismo' de la lengua inglesa que emana del imperialismo norteamericano. De hecho basta con recordar el 'imperialismo' de la lengua francesa a lo largo de los siglos 18 y 19 para comprender por que se les da tan mal a los estudiantes franceses aprender idiomas: al no tener que esforzarse para hacerse entender, uno no se esmera: son los demás los que tienen que hacer esfuerzos."
Guy Antoine, creador de Windows on Haiti, un sitio web de referencia sobre la cultura haitiana, cree en la necesidad del inglés como lengua común. Escribe en noviembre de 1999: "Por razones prácticas, el inglés seguirá dominando la red. No pienso que sea una cosa mala, a pesar de los sentimientos regionales que se oponen a eso, porque necesitamos una lengua común que permita favorecer la comunicación a nivel internacional. Dicho esto, no comparto la idea pesimista según la cual las otras lenguas solamente tendrían que someterse a la lengua dominante. Al contrario. Primero porque el internet puede reunir información útil para las lenguas minoritarias, que de otra manera correrían el riesgo de desaparecer sin dejar rastro. Además, en mi opinión, el internet incita a la gente a aprender las lenguas asociadas a las culturas que les interesan. Estas personas se dan cuenta rápidamente que la lengua de un pueblo constituye un elemento fundamental de su cultura.
Por este hecho, no tengo mucha confianza en los instrumentos de traducción automática que, aunque traduzcan las palabras y expresiones, no pueden traducir el alma de un pueblo. ¿Qué son los haitianos, por ejemplo, sin el 'Kreyòl' (el criollo, para los no iniciados), una lengua que se desarrolló y que permitió unir entre ellas a varias tribus africanas desplazadas a Haití durante el periodo de la esclavitud? Esta lengua representa de la manera más palpable la unión de nuestro pueblo. Sin embargo es sobre todo una lengua hablada y no escrita. En mi opinión la situación irá cambiando gracias a la red, más que con cualquier otro medio tradicional de difusión de una lengua.
En el sitio web Windows on Haiti, la lengua principal es el inglés, pero también hay un foro de discusión animado en 'Kreyól'. Existen también documentos sobre Haití en francés y en criollo antiguo colonial, y estoy dispuesto a publicar otros documentos en español y en otras lenguas. No propongo traducciones, pero el plurilingüismo es palpable en mi sitio, y me parece que esto no tardará en convertirse cada vez más en una norma en la red."
Bakayoko Bourahima, bibliotecario en la Escuela nacional superior de estadística y de economía aplicada (ENSEA: Ecole nationale supérieure de statistique et d’économie appliquée) de Abiyán (Costa de Marfil), escribe en julio de 2000: "Para nosotros, Africanos francófonos, la imposición del inglés en el internet representa para las masas una doble desventaja para acceder a los recursos de la red. Primero por culpa del problema de alfabetización que aún dista mucho de estar resuelto y que el internet enfatizará mucho más; luego se plantea el problema del dominio de una segunda lengua extranjera y de su adecuación al entorno cultural. En suma, si no se hace multilingüe, el internet nos impondrá una segunda colonización lingüística con todas las limitaciones que esto supone. Y esto no deja de ser un gran problema porque a nuestros sistemas educativos ya les cuesta mucho trabajo optimizar sus prestaciones debido al uso del francés como lengua de instrucción básica, según dicen algunos peritos. Por lo tanto cada vez se evoca más la posibilidad de recurrir a las lenguas vernáculas para la instrucción básica, para 'desenclavar' el colegio en África e implicarlo lo mejor posible en la valorización de los recursos humanos. ¿Cómo proceder? En mi opinión no cabe la posibilidad para nosotros de hacer prevalecer cualquier clase de excepción cultural en la red, pues esto sería una reacción absolutamente gregaria. Entonces es preciso que los diferentes bloques lingüísticos se impliquen mucho para promover su propio acceso a la red, sin olvidar sus especificidades internas."
Tarde o temprano, ¿acabará correspondiendo la proporción de idiomas en la red con su repartición en el planeta? Nada parece menos cierto a la hora de la fractura digital entre ricos y pobres, entre zonas rurales y zonas urbanas, entre regiones favorecidas y regiones desfavorecidas, entre el hemisferio norte y el hemisferio sur, entre países desarrollados y países en desarrollo.
Según Zina Tucsnak, ingeniera de estudios en el laboratorio de Análisis y procesamiento informático de la lengua francesa (ATILF: Analyse et traitement informatique de la langue française), entrevistada en octubre de 2000, "la mejor opción sería la aplicación de una ley por la cual se atribuyera una 'cuota' a cada idioma. Pero ¿no será acaso una utopía pedir la aplicación de una ley como ésta en una sociedad de consumo como la nuestra?"
En la misma fecha, Emmanuel Barthe, documentalista jurídico, expresa una opinión contraria: "Señales recientes dejan pensar que basta con dejar las lenguas tal y como están actualmente en la web. Efectivamente, los idiomas – a parte del inglés – se desarrollan gracias a la multiplicación de sitios web nacionales que se dirigen específicamente a públicos nacionales, a fin de atraerlos hacia el internet. Basta con observar cuánto se han multiplicado las lenguas disponibles en las interfaces de los buscadores generalistas."
= Idiomas minoritarios
Además, el "imperialismo" denunciado más arriba no se limita a la lengua inglesa. Francia tampoco deja de ejercer presión para imponer la supremacía de la lengua francesa sobre otros idiomas, como lo atestigua Guy Antoine, creador del sitio web Windows on Haiti. Éste relata en junio de 2001: "La promoción del 'kreyòl' (criollo haitiano) se ha convertido para mí en una causa personal, ya que este idioma es el principal vínculo que une a todos los Haitianos, a pesar de la actitud desdeñosa de una pequeña élite haitiana – que goza de una influencia desproporcionada – para con la adopción de normas de escritura del 'kreyòl' y el apoyo a la publicación de libros y de información oficial en este idioma. A modo de ejemplo, hace poco tuvo lugar en la capital de Haití una Feria del libro que duró dos semanas, y se bautizó con el nombre de 'Livres en folie' (Libromanía). De los 500 libros de autores haitianos presentados en la feria del libro, sólo había unos veinte en 'kreyòl', debido a la insistente campaña llevada a cabo por Francia para celebrar la Francofonía en sus antiguas colonias. En Haití esta situación no desencadena problemas graves, pero perjudica a los hablantes del 'kreyòl'.
Para contrarrestar la actitud de esa minoría haitiana, yo he creado en mi sitio web Windows on Haiti dos foros de discusión exclusivamente en 'kreyòl'. El primer foro reúne discusiones generales sobre toda clase de temas, pero en realidad estas discusiones conciernen principalmente los problemas sociopolíticos que agitan Haití. El segundo foro se reserva únicamente para los debates sobre las normas de escritura del 'kreyòl'. Estos debates son bastante animados, y participan en ellos unos cuantos expertos de la lengua. Lo excepcional en esos foros es que no revisten ningún carácter académico. No he encontrado en ningún otro lugar de la red un intercambio tan espontáneo y tan libre entre los expertos y el público llano para debatir en un idioma determinado sobre los atributos y normas de este mismo idioma."
En septiembre de 2000, Guy Antoine se une al equipo de dirección de Mason Integrated Technologies, cuyo objetivo es crear instrumentos que permitan la accesibilidad de los documentos publicados en idiomas cualificados de minoritarios. "Dada la experiencia del equipo en este asunto, nos interesamos en prioridad por el criollo haitiano (kreyòl), o sea el único idioma nacional de Haití, y una de las dos lenguas oficiales –la segunda es el francés. El 'kreyòl' no se le puede considerar como un idioma minoritario en el Caribe ya que lo hablan entre ocho y diez millones de personas."
He aquí otra experiencia, la de Caoimhín Ó Donnaíle, profesor de informática en el Instituto Sabhal Mór Ostaig, ubicado en la isla de Skye (Escocia). Caoimhín imparte sus clases en gaélico escocés. También es el webmaster del sitio web del instituto, un sitio bilingüe inglés- gaélico que resulta ser la principal fuente de información en el mundo sobre el gaélico escocés. En este sitio, mantiene al día la página "European Minority Languages" (Idiomas europeos minoritarios), una lista bilingüe de los idiomas europeos minoritarios, con una clasificación de los idiomas por orden alfabético y por familia lingüística. Caoimhín cuenta en mayo de 2001: "Nuestros estudiantes utilizan un corrector ortográfico en gaélico y una base terminológica online en gaélico. (…) Ahora es posible escuchar la radio en gaélico (escocés e irlandés) en el internet, en cualquier lugar del mundo, de continuo. Uno de los logros más importantes fue la traducción al gaélico del navegador Opera. Es la primera vez que un software tan voluminoso está disponible en gaélico."
En febrero de 2000, Robert Beard cofunda yourDictionary.com para servir de portal de referencia para todos los idiomas sin excepción, con una sección específica "Endangered Language Repository" (Repositorio de idiomas amenazadas) dedicada a las lenguas en peligro de extinción. "Las lenguas en peligro son esencialmente aquéllas que no tienen tradición escrita, explica en enero de 2000. Sólo un tercio de los 6.000 idiomas que existen en el mundo tienen a la vez tradición escrita y hablada. No por eso pienso que la web contribuya a la pérdida de la identidad de los idiomas. Al contrario, me da la impresión de que a largo plazo la red irá reforzando esta identidad. Por ejemplo, cada vez hay más Indios americanos que contactan a lingüistas para pedirles que escriban la gramática de su idioma y les ayude a elaborar diccionarios. Para ellos la web representa un instrumento de expresión cultural accesible y a la vez muy valioso."
Caoimhín Ó Donnaíle indica por su parte en mayo de 2001: "Respecto al porvenir de los idiomas en peligro, el internet tiende a acelerar las cosas en ambas direcciones. Si la gente no se preocupa por preservar los idiomas, el internet y la globalización que lo acompaña acelerarán considerablemente su desaparición. Pero si la gente se preocupa verdaderamente por preservarlos, el internet constituirá una ayuda irremplazable."
= Traducciones
Siendo el internet una fuente de información con vocación mundial, parece indispensable favorecer las actividades de traducción. Autor de "Chroniques de Cybérie" (Crónicas de Cyberia), una crónica semanal online sobre el internet, Jean-Pierre Cloutier deplora en agosto de 1999 "que se hagan tan pocas traducciones de textos y ensayos importantes publicados en la red, tanto del inglés hacia otras lenguas como a la inversa (…) La novedad del internet en las regiones donde ahora acaba de implantarse suscita ahí reflexiones que serían útiles de leer para nosotros. ¿Cuándo será posible disponer de una traducción de lo que escriben los pensadores de la comunicación hispanohablantes, o de otro idioma?"
Por las mismas fechas, María Victoria Marinetti, profesora de español en empresas y traductora, escribe: "Es muy importante poder comunicar a través del internet en diferentes lenguas, es más bien obligatorio. Ya que la información la tenemos a nivel mundial, ¿por qué no podríamos tenerla en el idioma que hablamos o que deseamos? ¿Acaso no es contradictorio?"
Quizás la solución consista en utilizar a gran escala programas de traducción automática, si hemos de creer las promesas de mejora anunciadas de aquí a unos años. De momento la calidad de la traducción automática no se puede equiparar con la del trabajo de los profesionales de la traducción. Es preferible recurrir a éstos cuando uno dispone del tiempo y del dinero suficientes. ¿Pero quién tendrá bastante dinero como para mandar traducir cientos, si no miles de páginas web y, por si fuera poco, a varios idiomas? Luego los softwares de traducción resultan prácticos cuando se trata de obtener un resultado inmediato y a coste reducido - o incluso gratuitamente - aunque éste diste mucho de estar perfecto. Desde 1998, algunos softwares están en acceso libre en la web – como por ejemplo los de Systran, de Alis technologies o de Google – y permiten traducir en unos segundos una página web o un texto corto, con varias combinaciones lingüísticas posibles.
El objetivo de un software de traducción es analizar el texto en la lengua de salida (texto origen) y generar automáticamente el texto correspondiente en la lengua de llegada (texto meta), aplicando reglas precisas para la transferencia de la estructura gramatical. Como lo explica la Asociación europea de traducción automática (EAMT: European Association for Machine Translation) en su sitio web, "existen hoy en día unos cuantos sistemas que producen resultados cuya calidad – aunque no sea perfecta – es suficiente para ser útil en ciertas aplicaciones específicas, en general en el campo de la documentación técnica. Además los softwares de traducción, destinados esencialmente a ayudar al traductor humano a generar traducciones, gozan de una creciente popularidad entre los organismos de traducción profesionales."
La tarea es inmensa, como lo subraya en febrero 2001 Pierre-Noël Favennec, experto en la dirección científica de France Télécom R&D: "La investigación sobre la traducción automática debería permitir una traducción automática a los idiomas deseados, pero ofreciendo aplicaciones para cada lengua y no sólo las lenguas dominantes (ej.: difusión de documentos en japonés, si el emisor es de lengua japonesa, y lectura en bretón, si el receptor es de lengua bretona). Así pues queda mucho por hacer en el campo de la traducción automática y escrita de todas las lenguas."
2001: COPYRIGHT, COPYLEFT Y CREATIVE COMMONS
= [Resumen]
Lanzada en 2001 por iniciativa de Lawrence Lessig, profesor de derecho en la Stanford Law School (California), la licencia Creative Commons se propone favorecer la difusión de obras digitales protegiendo los derechos de autor. El organismo del mismo nombre propone licencias típicas, es decir contratos flexibles de derechos de autor compatibles con una difusión en el internet. De redacción sencilla, esas autorizaciones no exclusivas permiten a los titulares de derechos autorizar al público a utilizar sus creaciones y conservar al mismo tiempo la posibilidad de limitar las explotaciones comerciales y obras derivadas. El autor puede por ejemplo decidir autorizar o no la reproducción y la redifusión de sus obras. Estos contratos pueden ser utilizados para todo tipo de creación: texto, película, foto, música, sitio web, etc.
= Derecho de autor e internet
Ya existía un debate encarnizado en torno a los derechos de autor en el internet a finales de los años 90, pero Philippe Loubière, traductor literario y dramático, pone de realce los problemas centrales del debate. Escribe en marzo de 2001: "Me parece que en el fondo este debate es bastante parecido al debate propio de todos los demás campos en los que se ejerce – o debería ejercerse – el derecho de autor. Casi en cualquier caso el productor está en una posición de fuerza con respecto al autor. Las versiones pirateadas, e incluso la simple difusión libre, en realidad no representan un peligro directo más que para los productores. Si los autores también sienten el peso de la amenaza, sólo es de rebote. Quizás sea posible legislar sobre ese tema, al menos en Francia donde las corporaciones que se reivindican de la excepción cultural son activas y siguen resistiendo un poco a los Estadounidenses, pero el daño es más profundo. Efectivamente, tanto en Francia como en otros países, los autores siempre han sido los últimos en ser pagados y los peores pagados. Desde la aparición del internet, lo único que se puede observar es que siguen siendo los últimos en ser pagados y los peores pagados. Me parece necesario encontrar primero una solución para que se respeten los derechos de autor en general, y no sólo en el internet. Por ejemplo en el marco general del mundo editorial o de las artes escénicas franceses, las sociedades de autores – Sociedad de autores y compositores dramáticos (SACD: Société des auteurs et compositeurs dramatiques), Sociedad de literatos (SGDL: Société des gens de lettres), Sociedad de autores, compositores y editores de música (SACEM: Société des auteurs, compositeurs et éditeurs de musique), etc. – son impotentes ante cualquier situación que salga de la rutina o del estrellato, y tampoco saben qué hacer cuando los productores abusan de su posición de fuerza, o meramente no pagan a los autores, cosa que ocurre muy a menudo."
Para mucha gente, la web es antes de todo un espacio público basado en el intercambio. Alain Bron, consultor en sistemas de información y escritor, escribe en noviembre de 1999: "Hoy considero el internet como un dominio público. Eso significa que la noción de derecho de autor desaparece de facto: cualquier persona puede reproducir lo que pertenece a otra. La creación se expone por lo tanto a ser copiada de inmediato si el copyright no se presenta bajo una forma reconocible y si se exponen las obras ante el público sin formalidades de ingreso."
Jacques Gauchey, periodista y especialista de las tecnologías de la información, expresa una opinión distinta. "El derecho de autor en su contexto tradicional ya no existe, escribe en julio de 1999. Los autores necesitan adaptarse a un nuevo paradigma, el de la libertad total del flujo de información. El contenido original es como una huella digital: no se puede copiar. Sobrevivirá, luego prosperará."
Según Xavier Malbreil, autor multimedia entrevistado en marzo de 2001, "hay dos cosas distintas. La web no debe ser una zona de no derecho, y éste es un principio que debe aplicarse a todo, y especialmente al derecho de autor. Cualquier utilización comercial de una obra debe dar lugar a una retribución. Pero la web también es un lugar donde compartir. Intercambiar con los amigos fragmentos de un texto que a uno le han gustado, de la misma manera que uno podría copiar fragmentos de un libro que le ha gustado particularmente, para compartir el gusto de su lectura, eso no puede en absoluto perjudicar las obras ni los autores, todo lo contrario. La literatura sufre sobre todo de que no logra alcanzar una difusión suficiente. Todo lo que pueda contribuir a sacarla del ghetto en el que está metida será positivo."
= Copyleft y Creative Commons
Muchos autores y otros creadores desean respetar la vocación primera de la web, concebida como una red de difusión de escala mundial. Por lo tanto, cada vez hay más adeptos de los contratos flexibles – copyleft, GPL (general public license) y Creative Commons.
La idea del copyleft fue lanzada en 1984 por Richard Stallman, ingeniero informático y defensor incansable del movimiento Open Source dentro de la Free Software Foundation (FSF: Fundación por el software libre). Concebido al principio para los softwares, el copyleft fue formalizado luego por la GPL (general public license) y extendido a continuación a cualquier tipo de obra de creación. Contiene la declaración de copyright normal en la que se afirma el derecho de autor. Su originalidad radica en que le proporciona al lector el derecho de redistribuir libremente el documento y de modificarlo. El lector se compromete no obstante a no reivindicar ni la obra original, ni los cambios efectuados por otras personas. Además, todas las realizaciones derivadas de la obra original están sujetas también al copyleft.
Lanzada en 2001 a iniciativa de Lawrence Lessig, profesor de derecho en la Stanford Law School (California), la licencia Creative Commons (Bienes comunes creativos) también tiene como meta favorecer la difusión de obras digitales protegiendo a la vez el derecho de autor. El organismo del mismo nombre propone licencias típicas, que se presentan como contratos flexibles de derecho de autor compatibles con una difusión en el internet. Redactadas con un lenguaje sencillo, estas autorizaciones no exclusivas permiten a los titulares de los derechos autorizar al público a utilizar sus creaciones conservando la posibilidad de limitar las explotaciones comerciales y obras derivadas. El autor puede por ejemplo decidir autorizar o no la reproducción y reemisión de sus obras. Estos contratos pueden ser utilizados para cualquier tipo de creación: texto, película, foto, música, sitio web, etc.
Finalizada en febrero de 2007, la versión 3.0 de la Creative Commons instaura una licencia internacional y una compatibilidad con otras licencias similares, entre las cuales el copyleft y la GPL.
Un millón de obras utilizan una licencia Creative Commons en 2003, 4,7 millones de obras en 2004, 20 millones de obras en 2005, 50 millones de obras en 2006, 90 millones de obras en 2007 y 130 millones de obras en 2008.
En complemento, se funda Science Commons en 2005 para definir las estrategias y los instrumentos necesarios a la difusión en la web de la investigación científica, y se funda también ccLearn en 2007 con la misma meta, pero aplicada a la enseñanza.
= Dominio público y copyright
Ahora que estamos en una "sociedad de la información", parece preocupante que el dominio público se esté encogiéndose como piel de zapa. No hace tanto tiempo, el 50% de las obras pertenecía al dominio público, y por lo tanto podían ser utilizadas libremente por todos. De aquí a 2100, 99% de las obras estarían sujetas a derechos de autor, con un escaso 1% preservado para el dominio público. Se trata de un problema espinoso para todos aquéllos que administran bibliotecas digitales, y afecta tanto al Proyecto Gutenberg como a Google Books.
Si bien el Proyecto Gutenberg se ha propuesto difundir gratuitamente por vía electrónica el mayor número posible de obras del dominio público, su tarea no es facilitada por los repetidos ataques contra el dominio público. Michael Hart, su fundador, lleva unos treinta años examinando esta cuestión, con la ayuda de un grupo de abogados especialistas del derecho de autor.
En la sección "Copyright HowTo", el sitio web del Proyecto Gutenberg detalla los cálculos que hay que hacer para determinar si un título publicado en los Estados Unidos pertenece o no al dominio público. Las obras publicadas antes de 1923 están sujetas a derechos de autor durante 75 años a partir de su fecha de publicación (luego ya han pasado hoy al dominio público). Las obras publicadas entre 1923 y 1977 están sujetas a derechos de autor durante 95 años a partir de su fecha de publicación (o sea que ninguna pasará al dominio público hasta 2019). Una obra publicada en 1998 y en los años siguientes está sujeta a derechos de autor durante 70 años a partir de la fecha de fallecimiento del autor si se trata de un autor único (en este caso ninguna obra pasará al dominio público antes de 2049), o bien durante 95 años a partir de la fecha de publicación – o 120 años a partir de la fecha de creación – si se trata de un autor colectivo (nada antes de 2074). Así se presentan las cosas, a grandes rasgos. A estas reglas básicas se añaden otras, tomando en cuenta que la ley de copyright ha sido enmendada varias veces desde 1971, fecha en que se fundó el Proyecto Gutenberg.
Mucho más restrictiva que la anterior, una nueva enmienda al copyright fue ratificada por el Congreso el 27 de octubre de 1998 para contrarrestar la formidable potencia del internet como vehículo de difusión. Andando los siglos, cada avance técnico se ha acompañado de un endurecimiento del copyright. Al parecer suele ser ésta la respuesta de los editores frente al miedo que les inspira el acceso cada vez más fácil al saber, porque temen que esta nueva situación les haga perder parte de sus royalties.
Michael Hart explica en julio de 1999: "La duración del copyright ha sido extendida de 20 años. Antes había que esperar 75 años, y ahora hay que esperar 95 años. Mucho antes todavía, el copyright duraba 28 años (más una extensión de 28 años sí uno la pedía antes de la expiración del plazo), y este último modelo ya había substituido a su vez un copyright de 14 años (más una extensión de 14 años si uno la pedía antes de la expiración del plazo). Bien se ve entonces que asistimos a un deterioro regular y constante del dominio público."
Las fechas evocadas por Michael son las siguientes, como lo explica en detalle en su blog:
(a) 1790 es la fecha en la que la Corporación de impresores (es decir los editores de la época en Inglaterra) empezó a ejercer su influencia sobre los autores, lo que suscitó el nacimiento del copyright. El 1790 Copyright Act instituye un copyright de 14 años después de la fecha de publicación de la obra, más una extensión de 28 años siempre y cuando se pida antes de la expiración del plazo. Las obras que pueden imprimirse legalmente pasan de repente de 6.000 a 600, y nueve de cada diez títulos desaparecen de las librerías. Unos 335 años después del nacimiento de la imprenta, cuya misión - se suponía - era abrir las puertas del saber a todos, el mundo del libro deja de estar bajo el control de los autores para caer en manos de los editores. Esta nueva legislación también se lleva a efecto en los Estados Unidos y en Francia.
(b) En 1831 es cuando tiene lugar el primer fortalecimiento del copyright para compensar la reedición de vastas colecciones del dominio público en las nuevas prensas de vapor. El 1831 Copyright Act instituye un copyright de 28 años tras la fecha de publicación de la obra, más una extensión de 14 años siempre y cuando se pida antes de la expiración del plazo, a saber un total de 42 años.
(c) En 1909 es cuando tiene lugar un segundo fortalecimiento del copyright para compensar la reedición de las colecciones del dominio público en las nuevas prensas eléctricas. El 1909 Copyright Act duplica el periodo de copyright, que se extiende a 28 años, o sea en total un plazo de 56 años.
(d) En 1976 es cuando interviene un nuevo fortalecimiento del copyright tras la aparición de la fotocopiadora lanzada por Xerox. El 1976 Copyright Act instituye un copyright de 50 años tras el fallecimiento del autor. Por tanto, cualquier copyright vigente antes del 19 de septiembre de 1962 no iba a expirar antes del 31 de diciembre de 1976.
(e) En 1998 es cuando tiene lugar otro fortalecimiento del copyright debido al desarrollo rápido de las tecnologías digitales y a los cientos de miles de obras disponibles a partir de entonces en CD o DVD y en la web, gratuitamente o a precios muy bajos. El 1998 Copyright Act extiende la duración del copyright a 70 años después del fallecimiento del autor, para proteger el imperio de Disney (por eso se suele hablar del Mickey Mouse Copyright Act) y el de varias multinacionales culturales.
Por tomar sólo un ejemplo, el clásico mundial "Lo que el viento se llevó" (Gone With the Wind) de Margaret Mitchell, publicado en 1939, debería haber pasado al dominio publico al cabo de 56 años, en 1995, de conformidad con la legislación de la época, liberando de este modo los derechos para adaptaciones de todo tipo. Debido a las modificaciones legales de 1976 y 1998, este clásico no habrá de pasar al dominio público antes del año 2035.
La legislación de 1998 fue un golpe muy duro para las bibliotecas digitales, en pleno crecimiento gracias al desarrollo de la web, y escandalizó a sus administradores, empezando por Michael Hart y John Mark Ockerbloom, creador de la Online Books Page. ¿Pero cómo dar la talla frente a eminencias del mundo editorial? Desgraciadamente hubo que sacar de las colecciones parte de los libros.
Michael escribió en julio de 1999: "Yo fui el principal enemigo de las extensiones de copyright (ley del 27 de octubre de 1998), pero Hollywood y los principales editores actuaron de tal modo que el Congreso ni siquiera mencionó mi acción en público. Los debates actuales son totalmente irrealistas. Van encabezados por 'la aristocracia terrateniente de la edad de la información' y sirven únicamente sus propios intereses. ¿Una edad de la información? ¿Y para quién entonces?"
No cabe duda. Las instancias políticas no dejan de hablar de la edad de la información mientras que, al mismo tiempo, son ellas las que fortalecen la legislación relativa a la puesta a disposición de dicha información. La contradicción es obvia. El copyright ha pasado de una duración de 30 años de promedio en 1909 a una duración de 95 años de promedio en 1998, explica Michael en su blog. En 89 años, entre 1909 y 1998, el copyright ha padecido una extensión de 65 años que se aplica a tres cuartos de la producción del siglo 20. Sólo un libro publicado antes de 1923 puede ser considerado a ciencia cierta como parte del dominio público.
Un endurecimiento similar afecta a los países de la Unión europea. Ahora y en adelante, la regla general es un copyright de 70 años tras la muerte del autor, en vez de 50 años – como solía ser antes – debido a las presiones ejercidas por los editores de contenido con el pretexto de "armonizar" las leyes nacionales relativas al copyright para oponer una respuesta a la globalización del mercado.
A esto se añade la legislación sobre el copyright de las ediciones digitales en aplicación de los tratados internacionales de la Organización mundial de la propiedad intelectual (OMPI). Estos tratados se firmaron en 1996 con el objetivo de controlar la gestión de los derechos digitales.
El Digital Millenium Copyright Act (DMCA) fue ratificado en octubre de 1998 en los Estados Unidos.
La directiva de la Unión europea sobre derecho de autor (EUCD: European Union Copyright Directive) fue ratificada en mayo de 2001 por la Comunidad europea. Su título exacto es "Directiva 2001/29/EC del Parlamento europeo y el Consejo sobre la armonización de ciertos aspectos del derecho de autor y derechos relacionados en la sociedad de la información". Se inscribe en la continuación de la directiva de febrero de 1993 (Directiva 93/98/EEC) cuyo objeto era armonizar las legislaciones de los diferentes países en materia de protección del derecho de autor. La directiva EUCD va entrando poco a poco en vigor en todos los países de la Unión europea, con la elaboración de una legislación nacional, el objetivo oficial siendo el de reforzar el respeto de los derechos de autor en el internet para limitar así el pirateo. En Francia por ejemplo, la ley DADVSI (Derecho de autor y derechos vecinos en la sociedad de la información - Droit d'auteur et droits voisins dans la société de l'information) fue promulgada en agosto de 2006, y no dejó de levantar polvareda.
2002: LA WEB SE CONVIERTE EN UNA VASTA ENCICLOPEDIA
= [Resumen]
En 2002, el MIT (Massachusetts Institute of Technology) decide publicar en línea el contenido de sus clases, con acceso libre y gratuito, privilegiando así la difusión libre del saber. La versión piloto del MIT OpenCourseWare se puso en línea en septiembre de 2002 ofreciendo libre acceso al material de estudio de 32 cursos representativos de las cinco escuelas del MIT. El material de estudio se compone de textos de conferencias, trabajos prácticos, ejercicios con las soluciones correspondientes, bibliografías, documentos audio y videos, etc. Al mismo tiempo, la Public Library of Science implementa revistas científicas de alto nivel en línea. En lo que a las enciclopedias se refiere, Wikipedia abre el paso en 2001, lanzando una enciclopedia escrita colectivamente y cuyo contenido puede ser reutilizado libremente. Wikipedia es redactada por miles de voluntarios, con posibilidad para cada contribuidor de corregir y completar los artículos, tanto los suyos propios como los de otros contribuidores. Luego siguen otras enciclopedias como Citizendium y la Encyclopedia of Life.
= Hacia un saber digital
Vinton Cerf explica en el sitio de la Internet Society (ISOC), fundada a iniciativa suya en 1992 para promover el desarrollo del internet: "La red permite dos cosas (…): como los libros, permite acumular conocimientos. Pero sobre todo presenta este conocimiento bajo una forma que lo relaciona con otra información. Mientras que en un libro la información queda aislada."
Además la información contenida en los libros sigue siendo la misma siempre, al menos durante determinado periodo de tiempo, mientras que el internet privilegia la información más reciente y constantemente actualizada.
Con ocasión de una conferencia organizada por la Federación internacional del tratamiento de la información (IFIP: International Federation of Information Processing) en septiembre de 1996, Dale Spender, profesora y investigatora, intenta destacar los cambios fundamentales aportados por el internet en la adquisición del saber y los métodos de enseñanza. He aquí un resumen de su argumentación en dos párrafos.
Durante los quinientos últimos años, la enseñanza se basaba principalmente en la información contenida en los libros. Ahora bien las costumbres vinculadas con el documento impreso no se pueden transferir al mundo digital. La enseñanza online ofrece posibilidades tan novedosas que ya casi no es posible efectuar las distinciones tradicionales entre docente y alumno. El paso de la cultura impresa a la cultura digital exige reconsiderar enteramente el proceso de enseñanza, ya que ahora tenemos la oportunidad sin precedente de poder influir sobre el tipo de enseñanza que deseamos.
Con la cultura impresa, la información contenida en los libros seguía siendo la misma durante bastante tiempo, lo que nos ha incitado a pensar que la información era estable. La misma naturaleza de lo impreso está vinculada con la noción de verdad, que también es estable. Esta estabilidad y el orden que engendra ha sido uno de los fundamentos de la edad industrial y de la revolución científica. Las nociones de verdad, de leyes, de objetividad y de pruebas han sido los elementos de referencia de nuestras creencias y de nuestras culturas. Pero la revolución digital lo cambia todo. De repente la información en línea suplanta la información impresa para convertirse en la más fiable y la más útil, y el usuario está dispuesto a pagarla en consecuencia. Es esta transformación radical en la naturaleza de la información la que debe estar en el centro del debate sobre los métodos de enseñanza.
Así lo demuestra la experiencia de Russon Wooldridge, profesor en el departamento de estudios franceses de la Universidad de Toronto (Canadá), quien relata en febrero de 2001: “Todo mi método de enseñanza aprovecha a lo máximo los recursos del internet (la web y el correo electrónico): los dos lugares comunes son el aula de clase y el sitio web del curso, en el cual coloco todo el material didáctico. Pongo a disposición en la web todos los datos de mi labor de investigación de los últimos veinte años (reedición de libros, artículos, texto integral de diccionarios antiguos en bases de datos interactivas, de tratados del siglo 16, etc.). Publico actas de coloquios, edito un periódico, colaboro con colegas franceses, poniendo en línea en Toronto lo que ellos no pueden publicar en línea en su país. En mayo de 2000 organicé en Toronto un coloquio internacional sobre 'Los estudios franceses valorizados por las nuevas tecnologías' (Les études françaises valorisées par les nouvelles technologies). (…)
Me doy cuenta de que sin el internet mis actividades serían mucho más limitadas, o al menos serían muy diferentes de lo que son en la actualidad. Luego no me imagino el futuro sin el internet. Pero es esencial que aquéllos que creen en la libre difusión del conocimiento cuiden de que el saber no se deje dominar por los intereses comerciales, que buscan sobre todo venderlo. Lo que está ocurriendo en Francia en el mundo de la edición de libros, donde las librerías ya casi no ofrecen más que manuales escolares o libros para preparar oposiciones (como ocurrió por ejemplo con la lingüística), debe evitarse en la web. Si uno anda buscando el saber desinteresado, no acudirá a sitios web como amazon.com. En mi sitio web, me niego a aceptar cualquier tipo de sponsor."
= Algunos proyectos pilotos
# Clases del MIT
Profesor en la Universidad de Ottawa (Canadá), Christian Vandendorpe acoge con entusiasmo en mayo de 2001 "la decisión del MIT (Massachusetts Institute of Technology) de cargar todo el contenido de sus cursos en la web en un plazo de diez años, poniéndolo a disposición de todos de forma gratuita. Entre las tendencias a la privatización del saber y las que preconizan el saber compartido y abierto a todos, creo que a fin de cuentas esta última opción es la que llegará a triunfar." En efecto el MIT decide publicar el contenido de sus clases en línea, con acceso libre y gratuito, una iniciativa que se llevó a cabo con el apoyo financiero de la Hewlett Foundation y de la Mellon Foundation.