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Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (1 de 3) cover

Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (1 de 3)

Chapter 28: CAPÍTULO XXVI.
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About This Book

Un testigo presencial narra en primera persona su viaje desde Castilla al Nuevo Mundo y su participación en la campaña de conquista, relatando batallas, escaramuzas, marchas, negociaciones con pueblos indígenas y la ocupación de plazas y ciudades. Ofrece descripciones detalladas de episodios militares, disputas entre capitanes, penurias, saqueos y el establecimiento de encomiendas y asentamientos, así como recuerdos cotidianos de la tropa. El relato combina crónica cronológica y anécdotas personales, buscando corregir versiones oficiales y reivindicar la experiencia y méritos de quienes tomaron parte en la empresa.

CAPÍTULO XXVI.

CÓMO CORTÉS MANDÓ HACER ALARDE DE TODO SU EJÉRCITO, Y DE LO QUE MÁS NOS AVINO.

De allí á tres dias que estábamos en Cozumel mandó Cortés hacer alarde para ver qué tantos soldados llevaba, é halló por su cuenta que éramos quinientos y ocho, sin maestres y pilotos é marineros, que serian ciento y nueve, y diez y seis caballos é yeguas, las yeguas todas eran de juego y de carrera, é once navíos grandes y pequeños, con uno que era como bergantin, que traia á cargo un Ginés Nortes, y eran treinta y dos ballesteros y trece escopeteros, que así se llamaban en aquel tiempo, é tiros de bronce é cuatro falconetes, é mucha pólvora é pelotas, y esto desta cuenta de los ballesteros no se me acuerda bien, no hace al caso de la relacion; y hecho el alarde, mandó á Mesa el artillero, que así se llamaba, é á un Bartolomé de Usagre, é Arbenga é á un catalan, que todos eran artilleros, que lo tuviesen muy limpio é aderezado, é los tiros y pelotas muy á punto, juntamente con la pólvora.

Puso por capitan de la artillería á un Francisco de Orozco, que habia sido buen soldado en Italia; asimismo mandó á los ballesteros, maestros de aderezar ballestas, que se decian Juan Benitez y Pedro de Guzman el Ballestero, que mirasen que todas las ballestas tuviesen á dos y á tres nueces é otras tantas cuerdas, y que siempre tuviesen cepillo é ingijuela, y tirasen á terrero, y que caballos estuviesen á punto.

No sé yo en qué gasto ahora tanta tinta en meter la mano en cosas de apercibimiento de armas y de lo demás; porque Cortés verdaderamente tenia grande vigilancia en todo.