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Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (2 de 3) cover

Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (2 de 3)

Chapter 13: CAPÍTULO CXXIII.
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About This Book

Un relato en primera persona que registra la campaña de conquista en la Nueva España desde la perspectiva de un participante, combinando crónicas de combates, maniobras políticas entre capitanes españoles y negociaciones con autoridades indígenas. Describe tensiones internas, envíos de mensajeros y obsequios, arrestos y disputas entre líderes, además de operaciones militares y movimientos de tropas. Incluye observaciones sobre costumbres, riquezas y geografías encontradas, junto con comentarios sobre la conducta, motivaciones y estrategias de los implicados. Alterna episodios narrativos con recuerdos detallados que buscan justificar acciones y dejar constancia testimonial del autor.

CAPÍTULO CXXIII.

CÓMO DESPUES DE DESBARATADO NARVAEZ SEGUN Y DE LA MANERA QUE HE DICHO, VINIERON LOS INDIOS DE CHINANTA QUE CORTÉS HABIA ENVIADO Á LLAMAR, Y DE OTRAS COSAS QUE PASARON.

Ya he dicho en el capítulo que dello habla, que Cortés envió á decir á los pueblos de Chinanta, donde trajeron las lanzas é picas, que viniesen dos mil indios dellos con sus lanzas, que son mucho más largas que no las nuestras, para nos ayudar, é vinieron aquel mismo dia y algo tarde, despues de preso Narvaez, y venian por capitanes los caciques de los mismos pueblos é uno de nuestros soldados, que se decia Barrientos, que habia quedado en Chinanta para aquel efecto: y entraron en Cempoal con muy gran ordenanza, de dos en dos; y como traian las lanzas muy grandes y de buen cuerpo, y tienen en ellas una braza de cuchilla de pedernales, que cortan tanto como navajas, segun ya otra vez he dicho, y traia cada indio una rodela como pavesina, y con sus banderas tendidas, y con muchos plumajes y atambores y trompetillas, y entre cada lancero é lancero un flechero, y dando gritos y silbos decian:

—«Viva el Rey, viva el Rey, y Hernando Cortés en su real nombre.»

Y entraron bravosos, que era cosa de notar, y serian mil y quinientos, que parecian, de la manera y concierto que venian, que eran tres mil; y cuando los de Narvaez los vieron se admiraron, é dicen que dijeron unos á otros que si aquella gente les tomara en medio ó entraran con nosotros, qué tal que les pararan; y Cortés habló á los indios capitanes muy amorosamente, agradeciéndole su venida, y les dió cuentas de Castilla, y les mandó que luego se volviesen á sus pueblos, y que por el camino no hiciesen daño á otros pueblos, y tornó á enviar con ellos al mismo Barrientos.

Y quedarse ha aquí, y diré lo que más Cortés hizo.