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Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (3 de 3) cover

Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (3 de 3)

Chapter 31: CAPÍTULO CXCVII.
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About This Book

Un conquistador ofrece una memoria en primera persona de las campañas militares y la presencia española en la Nueva España, combinando relatos de combates, descripciones de poblaciones indígenas y detalles cotidianos de la compañía conquistadora. Relata asimismo las rivalidades y procesos jurídicos entre los españoles, las quejas y acusaciones dirigidas contra Cortés por enviados como Pánfilo de Narváez y Cristóbal de Tapia, y las audiencias ante la corte real. El texto alterna narración de hechos, justificantes de las decisiones tomadas y observaciones sobre la administración, la distribución del botín y las dificultades de gobernanza durante y después de la conquista.

CAPÍTULO CXCVII.

CÓMO NUÑO DE GUZMAN SUPO POR CARTAS CIERTAS DE CASTILLA QUE LE QUITABAN EL CARGO, PORQUE HABIA MANDADO SU MAJESTAD QUE LE QUITASEN DE PRESIDENTE Á ÉL Y Á LOS OIDORES, Y VINIESEN OTROS EN SU LUGAR, ACORDÓ DE IR Á PACIFICAR Y CONQUISTAR LA PROVINCIA DE XALISCO, QUE AGORA SE DICE LA NUEVA-GALICIA.

Pues como Nuño de Guzman supo por cartas ciertas que le quitaban el cargo de ser presidente á él y á los oidores, é venian otros oidores; como en aquella sazon todavía era presidente el Nuño de Guzman, allegó todos los más soldados que pudo, así de á caballo como escopeteros y ballesteros, para que fuesen con él á una provincia que se dice Xalisco; y los que no querian ir de grado, apremiábalos que fuesen, ó por fuerza, ó habian de dar dineros á otros soldados que fuesen en su lugar, y si tenian caballos se los tomaban, y cuando mucho, no les pagaban sino la mitad ménos de lo que valian; y los vecinos ricos de Méjico ayudaron con lo que podian, y llevó muchos indios mejicanos cargados y otros de guerra para que le ayudasen, y por los pueblos que pasaba con su fardaje hacíales grandes molestias.

Y fué á la provincia de Mechoacan, que por allí era su camino, y tenian los naturales de los pueblos de aquella provincia, de los tiempos pasados, mucho oro, é aunque era bajo, porque estaba revuelto con plata, le dieron cantidad dello; y porque el Cazonci era el mayor cacique de aquella provincia, que así se llamaba, no le dió tanto oro como le demandaba el Nuño de Guzman, le atormentó y le quemó los piés, y porque le demandaba indios é indias para su servicio, y por otras trancanillas que se le levantaron al pobre cacique, lo ahorcó, que fué una de las más malas é feas cosas que presidente ni otras personas podian hacer, y todos los que iban en su compañía se lo tuvieron á mal é crueldad; y llevó de aquella provincia muchos indios cargados hasta donde pobló la ciudad que agora llaman de Compostela, con harta costa de la hacienda de su majestad y de los vecinos de Méjico, que llevó por fuerza; y porque yo no me hallé en aquesta jornada, se quedará aquí; mas cierto que Cortés ni el Nuño de Guzman jamás se hubieron bien; y tambien sé que siempre se estuvo en aquella provincia el Nuño de Guzman hasta que su majestad mandó que enviasen por él á Xalisco á su costa, y le trujeron preso á Méjico á dar cuenta de las demandas y sentencias que contra él dieron en la Real audiencia que nuevamente en aquella sazon vino, y le prendiesen á pedimiento de Matienzo, y Delgadillo.

Quiérolo dejar en este estado, y diré cómo llegó la Real audiencia á Méjico, y lo que hizo.