CAPÍTULO XXXVI
Que trata de otros raros sucesos que en la venta sucedieron.
Tras esto se enredaron los sucesos de la venta con la llegada de nuevos comparsas, y el desencanto de Sancho al encontrarse con que la princesa Micomicona era Dorotea, la de Fernando, lo cual bastó para persuadirle de que la cabeza del gigante había sido un odre de vino.
¡Oh, pobre Sancho, y cuán bravamente peleas por tu fe y cómo vas conquistándola entre tumbos y desalientos, perdiendo hoy terreno en ella para recobrarlo mañana! ¡Tu carrera fué una carrera de lucha interior, entre tu tosco sentido común, azuzado por la codicia, y tu noble aspiración al ideal, atraída por Dulcinea y por tu amo! Pocos ven cuán de combate fué tu carrera escuderil; pocos ven el purgatorio en que viviste; pocos ven cómo fuiste subiendo hasta aquel grado de sublime y sencilla fe que llegarás a mostrar cuando tu amo muera. De encantamientos en encantamientos llegaste a la cumbre de la fe salvadora.