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Vida de Don Quijote y Sancho

Chapter 38: CAPÍTULO XLVI
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About This Book

El autor propone una exégesis personal de la novela de Cervantes que mezcla comentario literario y reflexión filosófica, defendiendo lecturas místicas y contemporáneas. Sostiene que Don Quijote y Sancho poseen vida autónoma dentro de la mente creadora, explora la condición de la locura y la pasión frente a la razón fría de la sociedad, critica la complacencia colectiva y reclama recuperar el impulso idealista del caballero. La obra alterna análisis, ensayos breves y notas críticas que revaloran a los personajes desde perspectivas éticas, existenciales y estéticas.

CAPÍTULO XLVI

De la notable aventura de los cuadrilleros y la gran ferocidad de
nuestro buen caballero Don Quijote.

Y así los cuadrilleros hubieron de resignarse a pretexto de estar Don Quijote loco, y el barbero hubo de avenirse a que la bacía era yelmo merced a ocho reales que por ella le dió el cura a socapa, que si por aquí hubiesen empezado habríase evitado la pendencia, pues no hay barbero antiquijotano o baciísta que por ocho reales no declare que son yelmos las bacías todas habidas y por haber, y más si antes le han carmenado las costillas por sostener lo contrario. Y ¡qué bien conocía el cura la manera de hacer confesar la fe a los barberos, que andan muy cerca de los carboneros! No sé cómo no se ha hecho la fe del barbero tan proverbial como la del carbonero. Lo merece.

Y no bien había llevado Don Quijote a sus burladores a pelear por fe que no compartían y lo sosegó luego todo, cuando trataron de enjaularle y lo pusieron por obra, disfrazándose para ello. Sólo disfrazados pueden los burladores enjaular al Caballero. Encerráronle en una jaula, clavaron los maderos y le sacaron en hombros con unas ridículas palabras que declamó maese Nicolás para hacer creer a Don Quijote que iba encantado, como lo creyó. Y luego acomodaron la jaula en un carro de bueyes.