CAPÍTULOS III Y IV
Del ridículo razonamiento que pasó entre Don Quijote, Sancho Panza
y el bachiller Sansón Carrasco y donde Sancho Panza
satisface al bachiller Sansón Carrasco de sus dudas y preguntas,
con otros sucesos dignos de saberse y de contarse.
Siguieron hablando de lo que de ellos se decía por el mundo, radical cuidado de Don Quijote, y luego hizo Sancho venir al bachiller Sansón Carrasco, bachiller por esta Salamanca de mis pecados, típico personaje que entra aquí en tablado. Es este bachiller por Salamanca el hombre más representativo, después de nuestros dos héroes, que en la historia de éstos juega papel; es el cogollo y cifra del sentido común amigo de burlas y regocijos, el cabecilla de los que traían y llevaban, dejándola uno para tomarla otro, la Vida del Ingenioso Hidalgo. Quedóse a comer con Don Quijote y de refilón a burlarse de él para hacer honor a su mesa.
Y el cándido Don Quijote—siempre lo fueron los héroes—al oir hablar de la historia que de sus hazañas andaba compuesta, se encendió en sed de renombre, pues una de las cosas que más debe de dar contento a un hombre virtuoso y eminente, es verse—dijo—viviendo andar con buen nombre por las lenguas de las gentes, impreso y en estampa, y así y por ello decidió volver a salir y declaró al bachiller su intento y cayó en la simplicidad de pedirle consejo de por qué parte comenzaría su jornada.