MORILLO.
Don Juan no venir, y no fuxir, aca morir.
OTRO MORO.
Aca morir.
OTRO MORO.
Aca
morir, no fuxir, aca morir.
SAAVEDRA.
Vendrá su hermano el inclito Filipo,
El qual sin duda ya venido hoviera,
Si la cerviz indomita y erguida
Del luterano Flandes no ofendiese
Tan sin verguenza su Real Corona.
MORILLO.
No rescatar, no fuxir, Don Juan no venir, aca morir.
PEDRO ALVAREZ.
Si él acaso viniera, yo sé cierto,
Murierades vosotros, gente infame.
OTRO MORO.
Don Juan no venir, no fuxir, aca morir.
PEDRO ALVAREZ.
Primero veré yo puestas por tierra
Estas flacas murallas, y este nido
Y cueva de ladrones abrasado,
Pena que justamente le es debida
A sus continuos y nefandos vicios.
SAAVEDRA.
Será nunca acabar si respondemos,
Dexalos ya, Pedro Alvarez, amigo,
Que ellos se cansarán; y dime agora
Si todavia piensas de huirte.
PEDRO ALVAREZ.
Y cómo?
SAAVEDRA.
En qué manera?
PEDRO ALVAREZ.
Por tierra,
Que no puedo de otra suerte ni otro modo.
SAAVEDRA.
Pues un negocio tal ansina emprendes?
PEDRO ALVAREZ.
Pues qué quieres que haga, Saavedra?
Que mis ancianos padres ya son muertos,
Y un hermano que tengo, se ha entregado
En la hacienda y bienes que
dexaron,
El qual es tan avaro, que aunque sabe
La esclavitud amarga que padezco,
No quiere dar para librarme della
Un real de mi mismo patrimonio.
Como esto considero, y veo que tengo
Un amo cruel, como tu sabes,
El qual piensa que soi yo caballero,
Y que no hay modo que limosna alguna
Llegue á dar el dinero que él me pide,
Y la insufrible vida que padezco,
De hambre, desnudez, cansancio y frio,
Determino morir antes huyendo,
Que vivir una vida tan mezquina.
SAAVEDRA.
Has hecho la mochila?
PEDRO ALVAREZ.
Sí, ya tengo
Cosa de diez libras de vizcocho bueno.
SAAVEDRA.
Pues hay de aqui á Oran sesenta leguas,
Y no piensas llevar mas de diez libras?
PEDRO ALVAREZ.
No, porque tengo ya hecha una pasta
De harina y huevos, y con miel mezclada,
Y cocida muy bien, la qual me dicen,
Que dá muy poco della gran
sustento.
Si aquesto me faltare, algunas yerbas
Pienso comer con sal, que tambien llevo.
SAAVEDRA.
Zapatos llevas?
PEDRO ALVAREZ.
Tres pares buenos.
SAAVEDRA.
Sabes bien el camino?
PEDRO ALVAREZ.
Ni por pienso.
SAAVEDRA.
Pues cómo piensas ir?
PEDRO ALVAREZ.
Por la marina,
Que agora como es tiempo de verano,
Los alarbes todos á la sierra
Se retiran, buscando el fresco viento.
SAAVEDRA.
Llevas algunas señas por do entiendas
Qual es de Oran la deseada tierra?
PEDRO ALVAREZ.
Sí llevo, y sé que he de pasar primero
Dos rios, el uno dellos es nombrado
El rio del Azafran, que está aqui junto,
El otro, de Hiquina, que es mas lexos,
Cerca de Mostagan, y aunque
derecha,
Está una levantada y alta cuesta,
Que dicen que se llama el cerro Gordo,
Y puesto encima della se descubre
Frente por frente un monte, que es la silla
Que sobre Oran levanta la cabeza.
SAAVEDRA.
Caminarás de noche?
PEDRO ALVAREZ.
Quién lo dubda?
SAAVEDRA.
Por montañas, por montes, por honduras
Te atreves á pasar en las tinieblas
De la cerrada noche, sin camino
Ni senda que te guie á donde quieres?
O libertad, y quanto eres amada!
Amigo caro, el cielo santo haga
Salir con buen subceso tu trabajo,
Que yo me voi al mio, que es ya hora.
Dios te acompañe.
PEDRO ALVAREZ.
Y él vaya contigo.
Sale la Mora al encanto, en entrandose estos.
FATIMA.
El esperado punto es ya llegado
Que pide la no vista hechiceria,
Para poder domar el no domado
Pecho, que domará la ciencia mia.
Por la region del cielo estrellado
Carro lleva la noche oscura y fria,
Y la ocasion me llama, do haré cosas
Horrendas, estupendas y espantosas.
El cabello dorado al ayre suelto
Tiene de estar, el cuerpo desceñido,
Descalzo el pie derecho, el rostro vuelto
Al mar, á donde el sol sea zabullido,
Al brazo este sartal será revuelto
De las piedras preñadas que en el nido
Del aguila se hallan, y esta cuerda
Con mi intincion la virtud suya acuerda.
Aquestas cinco cañas, que cortadas
Fueron en la luna llena por mi mano,
En esta misma forma acomodadas,
Lo que quiero harán fácil y llano.
Tambien estas cabezas arrancadas
Del gavilo, serpiente en el verano,
Hasta en la obra me aprovechan,
Y aun estos granos si en el suelo se echan.
Esta carne quitada de la frente
Del ternezuelo potro quando nace,
Cuya virtud probada y excelente
En todo mi deseo satisface,
Envuelta en esta yerba, á quien el diente
Tocó del corderillo quando nasce,
Hará que Aurelio venga qual cordero
Mansisimo y humilde á lo que quiero.
Esta figura que de cera es hecha,
En el nombre de Aurelio fabricada,
Será con dura mano y blanda flecha
Por medio el corazon atravesada:
Quedará luego Zara satisfecha
De aquella voluntad desordenada,
Y el helado cristiano vendrá luego
Ardiendo en amoroso y vivo fuego.
A vosotros, ó justo Radamonte
Y Minos, que con leyes inmutables
En los obscuros reynos del espanto
Regis las almas tristes miserables,
Si acaso tiene fuerza el ronco canto,
O murmurios de versos deleytables,
Por ellos os conjuro, ruego y pido
Ablandeis este pecho endurecido.
Rapida, Ronca, Run, Ras,
Parisforme,
Grandura, Denclifaz, Pantasilonte,
Ladrante, tragador, falso y disforme,
Arbarico pestifero del monte,
Erebo, engendrador del rostro inorme
De todo fiero Dios, á punto ponte,
Ven sin detenerte á mi presencia,
Sino desprecias la Zoroastria ciencia.
FURIA.
La fuerza incontrastable de tus versos
Y murmurios perversos me han traido
Del reyno del olvido á obedecerte;
Mas, ó mora, que el verte en esta impresa
Infinito me pesa, porque entiendo
Que es ir tiempo perdiendo.
FATIMA.
Por qué causa?
FURIA.
Pon al conjurar pausa, y al momento
Satisfaré tu intento en lo que pides,
Si acaso tu te mides y acomodas
Con mis palabras todas y consejos:
Todos tus aparejos son en vano,
Porque un pecho cristiano que se arrima
A Cristo, poco estima hechicerias:
Por muy diversas vias te conviene
Atraerle á que pene por tu
amiga.
FATIMA.
Ansi que esta fatiga no aprovecha?
FURIA.
En valde ha sido hecha, mas escucha,
Que con presteza mucha y sin rodeo
Cumplirás tu deseo en este modo.
En el Infierno todo no hay quien haga
Mas cruda y fiera plaga entre cristianos,
Aunque tengan mas sanos corazones
Y limpias intinciones, que es la dura
Necesidad que apura la paciencia:
No tiene resistencia esta pasion.
La otra es la Ocasion, si estas dos vienen
Y con tu Aurelio tienen estrecheza,
Verás á su braveza derribada
Y en blandura trocada, y con sosiego
Regalarse en el fuego de Cupido.
FATIMA.
Pues esas dos te pido que me invies,
Y que no te desvies desta impresa.
FURIA.
Tu mandado haré con toda priesa.
Vanse.
Salen AURELIO y SILVIA.
AURELIO.
Dado me ha la fortuna por discuento
De todo mi trabajo, Silvia mia,
La gloria del mirarte, y el contento.
Mi pena será vuelta en alegria
De hoy mas, pues que te veo, Silvia amada,
Y mi cerrada noche en claro dia.
SILVIA.
Yo soi, mi bien, la bien afortunada,
Pues que torno á gozar de tu presencia,
De lo que estaba ya desconfiada.
AURELIO.
Cómo os ha ido, esposa, en esta ausencia,
En poder desta gente, que no alcanza
Razon, virtud, almas, conciencia?
SILVIA.
Como he tenido y tengo la esperanza
Puesta en el hacedor de tierra y cielo,
Con cristiana y sigura confianza
Por su bondad, aun tengo el casto velo,
Y tanto con su ayuda santa espero
No tener de mancharle algun recelo.
AURELIO.
Sabras, esposa amada, que el artero
Y vengativo amor ha salteado
Con aspero rigor airado y fiero
El pecho de mi ama, y le ha llagado
De una llaga incurable, pues le tiene
Deste pecho que es tuyo, enamorado,
Y á do quiera que voi conmigo viene,
Y segun que la mora me declara,
Solo con el mirarme se entretiene.
SILVIA.
Todo ese cuento ya me ha dicho Zara,
Y me ha pedido que yo á vos os pida
No querais desdeñarla ansi á la clara:
Tambien no pasa menos triste vida
Izuf, nuestro amo, que tambien me adora
Con fe, que á lo que creo, no es fingida.
AURELIO.
O pobre moro, y desdichada mora,
Cómo inviais en vano al vano viento
Vuestros vanos suspiros de hora en hora!
Tambien me ha dicho Izuf todo su intento,
Y me ha rogado, que yo á vos os ruegue
Algun alivio deis á su tormento;
Mas antes con airada furia llegue
Una saeta que me pase el pecho,
Y esta alma de las carnes se
despegue,
Que tan á costa mia su provecho
Y tan en daño nuestro procurase,
Aunque él queda de mí bien satisfecho.
SILVIA.
Si en este caso, Aurelio, nos bastase
Mostrar á estos voluntad trocada,
Sin que el daño adelante mas pasase,
Tendrialo por cosa yo acertada,
Porque deste fingir se grangearia
El no estorbarnos nuestra vista amada:
Decir á Zara que por causa mia
No te muestras tan aspero, y al moro
Decir que mucho puede tu porfia,
Y guardando los dos este decoro
Con discrecion, podremos facilmente
Aplacar con el vernos nuestro lloro.
AURELIO.
El parecer que has dado es excelente,
Y harase qual ordenas, y entre tanto
Quizá se aplacará el hado inclemente:
Yo escribiré á mis padres el quebranto
En que estamos los dos: tú, Silvia, puedes
Escribir á los tuyos otro tanto.
Y porque á veces tienen las paredes,
Como dicen, oidos, Silvia mia,
Agradeciendo al cielo estas
mercedes,
Pasemos esta platica á otro dia.
Vanse.
Salen PEDRO ALVAREZ que se va, y otro CAUTIVO que
huye, y dos MOROS que le cogen y le vuelven.
PEDRO ALVAREZ.
Este largo camino,
Tanto pasar de breñas y montañas,
Y el bramido contino
De fieras alimañas
Me tienen de tal suerte,
Que pienso de acabarlo con la muerte.
El pan se me ha acabado,
Y roto entre xarales el vestido,
Los zapatos rasgados,
El brio consumido,
De modo que no puedo
Un pie del otro pie pasar un dedo.
Ya la hambre me aquexa,
Y la sed insufrible me atormenta,
Ya la fuerza me dexa,
Y espero desta afrenta
Salir con entregarme
A quien de nuevo quisiere cautivarme.
Y he ya perdido el tino,
No se qual es de Oran la cierta via;
Ni senda, ni camino,
La triste suerte mia
Me ofrece; y qué hace al caso?
Que aunque le hallase, no hay mover el paso.
Virgen bendita y bella,
Remediadora del linage humano,
Sed vos aqui la estrella,
Que en este mar insano
Mi pobre barca guie,
Y de tantos peligros la desvie.
Virgen de Monserrate,
Que esas asperas sierras haceis cielo,
Inviadme rescate,
Sacadme deste duelo,
Pues es hazaña vuestra
Al misero caido dar la diestra.
Entre estas matas quiero
Esconderme pues que es entrado el dia,
Aqui morir espero.
Santisima Maria,
En este trance amargo
El cuerpo y alma dexo á vuestro cargo.
Sale un Leon y echase junto á él, y sale luego el
otro CAUTIVO que tambien se va.
CAUTIVO.
Estas pisadas no son
De moro, por cierto, no,
Cristiano las estampó,
Que con la mesma intincion
Debe de ir, que llevo yo.
De alarbes las pisadas
Son anchas y mal formadas,
Porque es ancho su calzado,
El nuestro mas escotado,
Y ansi son diferenciadas.
Yo seguro que no está
Muy lexos de aqui escondido,
Porque el rastro he ya perdido;
Mas el sol alto va ya,
Y yo mal apercibido.
Aqui me quiero esconder,
Hasta que al anochecer
Torne á seguir mi viage,
Que en este mismo parage
Mostagan viene á caer.
Porque el sol sale de alli,
El norte acia allá se inclina,
No está lexos la marina.
O qué mal estoy aqui!
Buen Jesús, tú me encamina,
Que mucho alarbe pasa
Por esta campaña rasa:
Si me he acertado á esconder,
No me despido de ver
Mis hijos, muger, y casa.
Entran dos MOROS por él.
MORO.
Zaramir ara furir.
Recuerda PEDRO ALVAREZ.
PEDRO ALVAREZ.
Santo Dios, qué es lo que veo,
Que aunque sois fiero Leon,
Saltos me dá el corazon;
Cumplido se ha mi deseo,
Libre soi ya de pasion.
Pues lo quiere mi ventura
Este con su fuerza dura
Mis dias acabará,
Y su vientre servirá
Al cuerpo de sepultura.
Pero tanta mansedumbre
No se vio ansi facilmente
En animal tan valiente,
Aunque su fiera costumbre
Muestra á las veces clemente.
Mas quién sabe si movido
El cielo de mi gemido,
Este leon me ha inviado
Para ser por él tornado
Al camino que he perdido?
Sin duda es divina cosa,
Y asegurame este intento,
Que en mí espiritu siento
Con fuerza marabillosa,
Y nuevo y crecido aliento.
Y ya es caso averiguado
Que otro leon ha llevado
A la Goleta un cautivo,
Que le halló en un monte esquivo
Huido y descarriado.
Obra es esta, Virgen pia,
De vuestra divina mano,
Porque ya está claro y llano,
Que el hombre que en vos confia,
Espera, y no confia en vano.
Espérame, compañero,
Que ya determino y quiero
Seguir do quiera que fueres,
Que ya me parece que eres,
No leon, sino cordero.
PEDRO ALVAREZ.
Nunca menos con afan
He caminado camino,
Y segun que yo imagino,
No está muy lexos Oran:
Gracias te doy, Rey divino.
Virgen pura, á vos alabo,
Y ruegoos lleveis al cabo
Tan estraña caridad,
Que si me dais libertad,
Prometo seros esclavo.
Entrase.
Sale OCASION y NECESIDAD.
OCASION.
Necesidad, fiel executora
De qualquiera delito que se ofrece,
La publica Ocasion y la secreta
Ya ves quan apremiadas y forzadas
Del cruel infernal habemos sido,
Para venir á combatir la
roca
Del pecho encastillado de un cristiano
Que está rebelde, y mas, que no teme
Del niño y fiero dios la grande fuerza.
Es menester que esta le solicites,
Y te le muestres siempre á todas horas
En el comer, en el beber, en todas
Las cosas que pensare y pretendiere.
Yo de mi parte de contino pienso
Ponermele delante, y la miseria
De mis pocos cabellos ofrecerle,
Y detener mi vuelo, porque pueda
Asirme della, cosa poco usada
De mi ligera condicion y presta.
NECESIDAD.
Bien puedes, Ocasion, estar segura,
Que yo hare por mi parte marabillas,
Si tu favor y ayuda no me falta.
Pero ves aqui viene el indomable,
Apercibete, hermana, y derribemos
La vana presuncion deste cristiano.
Sale AURELIO.
AURELIO.
Qué no ha de ser posible, pobre Aurelio,
El defenderte desta mora infame,
Que por tantos caminos te persigue?
Sí será, sino me niega el cielo
El favor que hasta aqui no me ha negado.
De mil astucias usa y mil maneras
Para traerme á su lascivo intento,
Ya me regala, ya me vitupera,
Ya me mata de hambre y de miseria.
NECESIDAD.
Grande es por cierto, Aurelio, la que tienes.
AURELIO.
Grande necesidad es la que paso.
NECESIDAD.
Rotos traes los zapatos y el vestido.
AURELIO.
Zapatos y vestido tengo rotos.
NECESIDAD.
En un pellejo duermes, y en el suelo.
AURELIO.
En el suelo me acuesto, y en un pellejo.
OCASION.
Pues yo sé, si quisieses, que hallarias
Ocasion de salir dese trabajo
Muy presto, sin contraste, á poca costa.
AURELIO.
Pues yo sé, si quisiese, que hallaria
Ocasion de salir deste trabajo
Muy presto, sin contraste, á poca costa.
OCASION.
Con no mas que querer á tu ama Zara,
O con dar muestras solo de querella.
AURELIO.
Con no mas de querer bien á mi ama,
O fingir que la quiero, me bastaba.
Mas quién podrá fingir lo que no quiere?
NECESIDAD.
Necesidad te fuerza á que lo hagas.
AURELIO.
Necesidad me fuerza á que lo haga.
OCASION.
Quán rica es para tí, y quan hermosa!
AURELIO.
Quán rica y quán hermosa que es mi ama!
NECESIDAD.
Y liberal, que hace mas al caso,
Que te dará á montón lo que quisieres.
AURELIO.
Y siendo liberal y enamorada,
Darame todo quanto le pidiere.
OCASION.
Estraña es la ocasion que se te ofrece.
AURELIO.
Estraña es la ocasion que se me ofrece,
Mas no podrá torcer mi hidalga sangre,
De lo que es justo, y á sí misma debe.
OCASION.
Quién tiene de saber lo que tu haces?
Que un pecado secreto aunque sea grave,
Cerca tiene el remedio y la disculpa.
AURELIO.
Quién tiene de saber lo que yo hago?
Y un pecado secreto, aunque sea grave,
Cerca tiene el remedio y la disculpa.
OCASION.
Y mas, que la ocasion mil ocasiones
Te ofrecerá secretas y escondidas.
AURELIO.
Y mas, que á cada paso se me ofrecen
Infinitas secretas ocasiones.
Cerrar quiero con una. Aurelio, paso,
Que no es de caballero lo que piensas,
De lo que á Cristo y á su sangre debes.
NECESIDAD.
Misericordia tiene y tubo Cristo,
Con que perdona siempre las ofensas
Que por necesidad pura se hacen.
AURELIO.
Pero bien sabe Dios que aqui me fuerza
Pura necesidad, y esta reciba
El cielo por disculpa de mi culpa.
OCASION.
Ahora es tiempo, Aurelio, ahora puedes
Asir á la ocasion por los cabellos,
Mira quan blanda, dulce y amorosa
La mora hermosa viene á tu mandado.
Sale ZARA.
ZARA.
Aurelio, solo estás?
AURELIO.
Y
acompañado.
ZARA.
De quién?
AURELIO.
De un amoroso
pensamiento.
ZARA.
Quién fue la causa?
AURELIO.
Si te la dixese,
Podrá ser que ya no me llamases
Riguroso ó cruel desamorado.
NECESIDAD.
Obrando va tu fuerza, compañera.
OCASION.
Pues no ha de obrar? Escucha en lo que pára.
ZARA.
Sigueme, Aurelio, y entremos en mi casa.
Vase.
AURELIO.
Sí seguiré, señora, que ya es tiempo
De obedecerte, pues que soi tu esclavo.
NECESIDAD.
Por tierra va, Ocasion, el fundamento
Del bizarro cristiano, yá se rinde.
OCASION.
Tales combates juntos le hemos dado.
Entremonos con Zara en su aposento,
Y allá de nuevo, quando Aurelio entrare,
Tornaremos á dalle tientos nuevos.
Entranse NECESIDAD y OCASION, y queda
AURELIO.
AURELIO.
Aurelio, dónde vas? para dó mueves
El vagaroso paso? quién te guia?
Con tan poco temor de Dios te atreves
A contentar tu loca fantasia?
Las ocasiones faciles y leves
Que el lascivo regalo al alma invia,
Tienen de persuadirte y derribarte,
Y al vano y torpe amor blando entregarte.
Es este el levantado pensamiento,
Y el proposito firme que tenias,
De no ofender á Dios, aunque en tormento
Acabases tus torpes tristes dias?
Tan presto has ofendido y dado al viento
Las justas y amorosas fantasias,
Y ocupas la memoria de otras vanas,
Deshonestas, infames, y livianas?
Vaya lexos de mí el intento vano,
Afuera pensamiento mal nascido,
Que el loco enredador de amor insano
De otro mas limpio amor será rompido,
Cierto, cristiano soy, y he de vivir cristiano;
Y aunque á terminos tristes conducido,
Dadivas, promesas, ó astucias y arte,
No harán que un punto de mi Dios me aparte.
Sale FRANCISQUITO cautivo.
FRANCISCO.
Has visto, Aurelio, á mi hermano?
AURELIO.
Dices Juanico?
FRANCISCO.
Sí.
AURELIO.
Poquito ha que le ví.
FRANCISCO.
O santo Dios soberano.
AURELIO.
Padeceis algun tormento?
FRANCISCO.
Sí, una fatiga
Que no sé como la diga
Segun la pena que siento.
Y no querais saber mas
Para entender mi cuidado,
Sino que mi hermano ha dado
El anima á satanas.
AURELIO.
Ha renegado por dicha?
FRANCISCO.
Dicha llamas renegar?
Si él lo viene á efectuar,
Ello será por desdicha.
Ha dado ya la palabra,
Que esto, hermano, es lo que
siento,
De ser turco, y este intento
Con regalos siempre labra.
AURELIO.
Vesle, Francisco, á do asoma;
Bizarro viene por cierto.
Entra JUANICO, vestido como turco bizarro.
FRANCISCO.
Estos vestidos le han muerto:
Que él, qué sabe de Mahoma?
AURELIO.
Vengais norabuena, Juan.
JUAN.
No sabeis que ya me llamo:
AURELIO.
Cómo?
JUAN.
Ansi como mi amo.
FRANCISCO.
En qué modo?
JUAN.
Soliman.
FRANCISCO.
Tosigo fuera mejor,
Que envenenára aquel hombre
Que á este ha mudado el nombre.
Qué es lo que dices, traidor?
JUAN.
Pero poquito de aquesto,
Que yo lo diré á mi amo,
Porque Soliman me llamo,
Me amenaza, bueno es eso.
FRANCISCO.
Abrazame, dulce hermano.
JUAN.
Hermano, de quando acá?
Apartese el perro allá,
No me toque con la mano.
FRANCISCO.
Porqué conviertes en lloro
Mi contento, hermano mio?
JUAN.
Ese es grande desvario:
Hay mas gusto que ser moro?
Mira este galan vestido
Que mi amo me le ha dado,
Y otro tengo de brocado
Muy mas rico y mas pulido.
Alcuzcuz como sabroso,
Corbeta de azucar bebo,
Y el carden, que es dulce, bebo,
Y el pilao, que es provechoso,
Y en valde trabajaré
De aplacarme con tu lloro;
Mas si tú quieres ser moro,
A fe que lo acertarás,
Toma mis consejos sanos
Y veraste mejorado;
Y quedaos, porque es pecado
Hablar tanto con cristianos.
Vase con mucha gravedad, haciendo burla.
AURELIO.
Hay desventura igual en todo el suelo!
Qué red tiene el demonio aqui tendida,
Con que estorba al cristiano ir al cielo!
FRANCISCO.
O tierna edad, quan presto eres vencida!
Siendo en esta Sodoma requestada
Y con falsos regalos combatida.
AURELIO.
O quan bien la limosna es empleada
En rescatar muchachos, que en sus pechos
No está la santa fe bien arraigada!
O si de hoy mas en caridad deshechos
Se viesen los cristianos
corazones,
Y fuesen en el dar no tan estrechos,
Para sacar de grillos y prisiones
Al cristiano cautivo, especialmente
A los niños de flacas intenciones!
Esta santa obra en sí tan excelente,
Que en ella sola estan todas las obras
Que al cuerpo y alma tocan juntamente.
Al que rescatas, de peligro cobras;
Reduces á su patria al peregrino,
Quitasle de cien mil y mas zozobras,
De hambre que le aflige de contino,
Y de la insufrible sed y de consejos,
Que procura cerrarles el buen camino,
De muchos y continuos aparejos
Que aqui tiene el demonio, con que toma
A muchachos estraños, y aun á viejos.
O fementida seta de Mahoma,
Ancha, lasciva, poco escrupulosa,
Con qué facilidad los simples doma!
FRANCISCO.
Mandasme, buen Aurelio, alguna cosa?
AURELIO.
Dios te guie, Francisco, ten paciencia;
Que la mano bendita poderosa
Curará de tu hermano la dolencia.
Entra SILVIA.
SILVIA.
Dó vas, Aurelio, dulce amado esposo?
AURELIO.
A verte, Silvia, pues tu vista sola
Es el perfeto alivio á mis trabajos.
SILVIA.
Tambien á verte yo, mi caro Aurelio,
Es el remedio de mis graves penas.
Abrazanse y salen sus amos.
ZARA.
Perra, esto se sufre ante mis ojos?
IZUF.
Falso, traidor, esclavo con la esclava?
ZARA.
No, no, señor, no tiene culpa Aurelio,
Que al fin es hombre, sino aquesta perra esclava
IZUF.
La esclava no, señora, este malvado,
Forzador, inventor de mil embustes,
Tiene la culpa destas desverguenzas.
ZARA.
Si esta lamida, si esta descarada,
No diera la ocasion, no se atreviera
Aurelio á ansi abrazarla estrechamente.
AURELIO.
No por cierto, señores, no ha nacido
Nuestra desenvoltura de ocasiones
Lascivas segun dan las muestras dello,
Sino que á Silvia le rogaba ahora
Me hiciese una merced, que ha muchos dias
Que se la pido, y no por mi interese,
Y ella tambien á mí me havia persuadido
Que un servicio le hiciese, que conviene
Para servir mejor la casa vuestra,
Y por havernos concedido entrambos
Aquello que pedia el uno al otro,
En señal de contento nos hallastes
De aquel modo que vistes, abrazados,
Sin manchar los honestos pensamientos.
IZUF.
Es verdad esto, Silvia?
SILVIA.
Verdad dice.
IZUF.
Que le pediste tú á él?
SILVIA.
Poco te importa
Saber lo que yo á Aurelio le pedia.
ZARA.
Concediotelo al fin?
SILVIA.
Como
yo quise.
IZUF.
Entraos á dentro, que por fuerza os creo,
Porque si no os creyese, convendria
Castigar vuestra culpa con mil penas. Vanse.
Sabreis, señora, que en este mismo punto,
Viniendo por el Zoco, me fue dicho
Como el Rey me mandaba que llevase
A Silvia y á Aurelio á su presencia,
Y tengo para mí, que algun tresleño
Y mal cristiano, que á los dos conoce,
Al Rey debe de haver ya declarado
Como son de rescate estos cautivos,
Y como el Rey está tan mal conmigo,
Porque aceptar no quise el cargo y honra
De reparar los fosos y murallas,
Quieremelos quitar sin dubda alguna.
ZARA.
El remedio que en esto se me ofrece,
Es advertir á Aurelio que no diga
Al Rey que es caballero, sino un
pobre
Soldado que iba á Italia, y que esta Silvia
Es su muger, y si esto el Rey resiste,
No querra por el tanto que costaron,
Quitartelos, que el precio es muy subido.
IZUF.
Muy bien dices, señora: bien, entremos
Y demos este aviso á los dos juntos.
Entranse, y salen á poner un estrado con quatro almohadas para el REY, donde se sienta, y salen acompañandole quatro ó cinco moros, y tambien sale delante el chiquillo renegado JUANICO.
REY.
De ira y de dolor hablar no puedo,
Y es la ocasion de mi pesar insano
El ver que Don Antonio de Toledo
Ansi se me ha escapado de la mano.
Los Arraces ufanos, con el miedo
Que yo no les tomase su cristiano,
A Tituan con priesa lo llevaron,
Y en siete mil ducados le tallaron.
Un tan ilustre y rico caballero
Por tal vil precio distes, vil canalla?
Tanto os acudiciastes al dinero?
Tan grande os pareció que era la talla,
Que le añadistes otro compañero,
El qual solo pudiera bien pasalla?
Francisco de Valencia no podia
Pagar solo por sí mayor quantia?
En fin, favorecióle la ventura
Que pudo mas que no mi diligencia,
Que esta es la que concluye y asegura
Lo que no puede hacer humana ciencia.
Conocieron en tiempo y coyuntura,
Y huyeron de no verse en mi presencia,
Que si yo á Don Antonio aqui hallara,
Cinquenta mil ducados me pagara.
Del conde de Alba hermano es, y sobrino
De una principalisima Duquesa,
Y en perderse perdió en este camino
Ser General en una ilustre impresa.
Airado el cielo, se mostró benigno
En hacerle cautivo, y darse priesa
A darle libertad por tal rodeo,
Que no pudo pedir mas el deseo.
Pero pues ya no puede remediarse,
El tratar mas en ello es escusado.
Mirad si viene alguno á querellarse.
MORO.
Señor, aqui está Izuf el renegado.
REY.
Entre, con intencion de aparejarse
A obedecer en todo mi mandado,
Sino, á fe que le trate en mi presencia
Qual merece su necia inobediencia.
Dónde están tus cautivos?
IZUF.
Allá fuera.
REY.
Quánto diste por ellos?
IZUF.
Mil ducados.
REY.
Yo los daré por ellos.
IZUF.
No
se espera
De tu valor agravios tan sobrados.
REY.
En esto me replicas?
IZUF.
Da
siquiera
Algun alivio en parte á mis cuidados.
El esclavo te doy, Rey, sin dinero,
Y dexame la esclava, por quien muero.
REY.
Tal osaste decir, cristiano infame?
Llevalde abaxo, y dalde tanto palo
Hasta que con su sangre se derrame
El deseo que tiene torpe y malo.
IZUF.
Dame, señor, mi esclava, y luego dame
La muerte en fuego, en hierro, en gancho ó palo.
REY.
Quitadmele delante, acabad presto.
IZUF.
Por pedir mi hacienda soy molesto?
Aqui sacan al Cautivo que se huyó, y le cogieron, y
sacanle con una cadena.
MORO.
Mi zara fugir.
REY.
Dónde ibas, di, cristiano?
CAUTIVO.
Procuraba
Llegarme á Oran, si el cielo lo quisiera.
REY.
Dónde cautivaste?
CAUTIVO.
En el Almadraba.
REY.
Tu amo?
CAUTIVO.
Ya murió, que no
debiera,
Pues me ha dexado en poder
De una tan braba muger,
Que no la iguala una fiera.
REY.
Español eres?
CAUTIVO.
En Malaga nacido.
REY.
Bien lo muestras en ser tan atrevido,
O tu Raxa caud, dalde seiscientos palos
En las espaldas muy bien dados,
Y luego le dad otros quinientos
En la barriga, y en los pies cansados.
CAUTIVO.
Tan sin ley ni razon tantos tormentos
Tienes para el que huye, aparejados?
REY.
Chito, Chifuz, Brequede, atalde,
Abrilde, desollalde, y aun matalde,
Metenle.
No sé que raza es esta destos perros
Cautivos Españoles. Quién se huye?
Españoles. Quién no cura de los yerros?
Españoles. Quién hurtando nos destruye?
Españoles. Quién comete otros errores?
Españoles: en cuyo pecho el cielo influye
Un animo indomable, acelerado,
Al bien y al mal contino aparejado.
Una virtud en ellos he notado,
Que guardan su palabra sin rebeses;
Y en esta mi opinion me han confirmado
Dos caballeros Sosas, Portugueses:
Don Francisco tambien ha asigurado
Que tiene el sobrenombre de Meneses,
Los quales sobre su palabra han sido
Enviados á España, y lo han cumplido.
Don Fernando de Ormaza tambien fuese
Sobre su fe y palabra, y asi ha hecho,
Un mes antes que el termino cumpliese,
Tal paga, con que quedo satisfecho:
Con darles libertad sin interese
Sé que acrecientan mi provecho,
Que como van sobre su fe prendados,
Pidoles los rescates tresdoblados.
Bayran, sal allá fuera y llama luego
Un cristiano de Izuf,
Que quiero que grangee en su
sosiego
Por ver si mi opinion es verdadera,
De pérdida y ganancia es este juego.
BAYRAN.
Señor, del bien hacer siempre se espera
Galardon, y si falta en este suelo,
La paga se dilata para el cielo.
Entra AURELIO.
REY.
Ya sé quien eres, cristiano,
Tu virtud, valor, y suerte,
Y sé que presto has de verte
En el patrio suelo Hispano.
Esta Silvia es tu muger?
AURELIO.
Si señor.
REY.
Y adonde ibas
Quando en las aguas esquibas
Perdiste todo el placer?
AURELIO.
Yo te lo diré, señor,
En verdaderas razones.
De otro Rey y otras prisiones
Fui yo esclavo, que fue amor.
Desta Silvia enamorado
Andube un tiempo en mi tierra,
Y la fuerza desta guerra
Me ha traido á este estado.
Cumpli en esto mi deseo,
Y pensando ir á Milan,
Truxome el hado á este afan
De esclavitud, do me veo.
REY.
No pierdas la confianza
En esta vida importuna,
Pues sabes que de fortuna
La condicion es mudanza.
Yo te daré libertad
A tí y á Silvia al momento,
Si teneis conocimiento
De pagar tal voluntad.
Mil ducados he de dar
Por los dos, y lo que quiero
Que me deis dos mil, empero
Haveismelo de jurar.
Y asi sobre vuestra fe
Os partireis luego á España.
AURELIO.
Señor, á merced tamaña
Qué gracias te
rendiré?
Yo prometo de inviallos
Dentro de un mes sin mentir,
Aunque los sepa pedir
Por Dios, ó sino roballos.
REY.
Pues luego os aparejad,
Y la primera saetia
Tomad de España la via,
Que á los dos doy libertad.
AURELIO.
El suelo y cielo te trate
Qual merece tu bondad,
Y toma mi voluntad
Por prenda de mi rescate.
Que yo perderé la vida
O cumpliré mi palabra,
Que este bien ya escarba y labra
En mi sangre bien nacida.
MORO.
Señor, un navio viene.
REY.
De qué parte?
MORO.
Gavia tiene.
REY.
Debe ser de mercancia.
MORO.
Mi señor, ansi se suena,
Que la mercancia es buena.
REY.
Si es limosna?
MORO.
Si
será.
REY.
Vamos. Tú, Aurelio, procura
Tu partida, y ten cuidado
De aquello que me has jurado.
AURELIO.
Crezca el cielo tu ventura.
Gracias te doy, eterno Rey del cielo,
Que tan sin merecerlo has permitido
Que por la mano de quien mas temia,
Tanto bien, tanta gloria me ha venido.
Entra FRANCISCO cautivo, y luego los otros tres.
FRANCISCO.
Albricias, caro Aurelio, que es llegado
Un navio de España, y todos dicen,
Que es de limosna, cierto, en el qual
viene
Un frayle Trinitario, cristianisimo,
Amigo de hacer bien, y conocido,
Porque ha estado otra vez en esta tierra
Rescatando cristianos, y dió exemplo
De una gran cristiandad y gran prudencia.
Su nombre es Fray Juan Gil.
AURELIO.
Mira no sea
Fray Jorge de Olivares, que es de la orden
De la Merced, que aqui tambien ha estado,
De no menos virtud y entendimiento,
Tanto, que ya despues que obo despendido
Veinte mil ducados que traia,
En otros siete mil quedó empeñado.
O caridad estraña, ó santo pecho!
SAAVEDRA.
Qué buen dia, compañeros,
La limosna está en el puerto,
Mi remedio tengo cierto,
Porque aqui me traen dineros.
SEBASTIAN.
No tengo bien ni le espero,
Ni en mi tierra siento quien
Me pueda hacer algun bien.
OTRO.
Pues yo no me desespero.
FRANCISCO.
Dios nos ha de remediar,
Hermanos, mostrad buen pecho,
Que el Señor que nos ha hecho,
No nos tiene de olvidar.
Roguemosle como á padre
Nos vuelva, y á nuestra Señora,
Pues es nuestra intercesora
Su madre, que es nuestra madre.
Porque con su santo medio
Nuestro bien está seguro,
Que ella es nuestra fuerza y muro,
Nuestra luz, nuestro remedio.
SAAVEDRA haciendo oracion.
SAAVEDRA.
Vuelve, Virgen santisima Maria,
Tus ojos, que dan luz y gloria al cielo,
A los tristes que lloran noche y dia,
Regando con sus lagrimas el suelo.
Socorrednos, bendita Virgen pia,
Antes que este mortal corporeo velo
Quede sin alma en esta tierra dura,
Y carezca de usada sepultura.
SEBASTIAN.
Virgen bendita, que del Padre eterno
Fuiste escogida, para dar el fruto
Que quebrantó las puertas del infierno,
Y del primer pecado quitó el luto,
Vuelve tu rostro piadoso y tierno
A la grande miseria, y al tributo
Que aqui pasamos en tan triste calma,
Pues está en peligro cada dia el alma.
OTRO.
En vos, Virgen dulcisima Maria,
Entre Dios y los hombres medianera,
De nuestro mar incierto cierta guia,
Virgen, entre las virgenes primera,
En vos, Virgen y madre, en vos confia
Mi alma, que sin vos en nadie espera,
Que me haveis de sacar con vuestras manos
De dura servidumbre de paganos.
AURELIO.
Si yo, Virgen sagrada, he merecido
De tu misericordia bien tan alto,
Quándo podré mostrarme agradecido,
Tanto, que no quede corto y falto?
Recibid mi deseo, que subido
Sobre un cristiano obrar, dará tal salto,
Que toque ya, olvidado deste
suelo,
El alto trono del impirio cielo.
Y en tanto que se llega el tiempo y punto
De poner en efecto mi deseo,
Al ilustre auditorio que está junto,
En quien tanta bondad decierno y veo,
Si ha estado mal sacado este trasunto
De la vida de Argel y Trato feo,
Pues es bueno el deseo que he tenido,
En nombre del autor, perdon les pido.
FIN DE LA COMEDIA.