[16] Pág. 155.—He recordado con elogio una doctrina de santo Tomas; y no puedo ménos de advertir lo muy útil que considero la lectura de las obras de aquel insigne Doctor, á cuantos deseen entregarse á estudios profundos sobre el espíritu humano. Si bien es verdad que se halla en ellas el estilo de la época, tambien es cierto que mas de una vez se asombra el lector de que en medio de la ignorancia, que todavía era mucha en el siglo XIII, hubiese un hombre que á tan vasta erudicion reuniese un espíritu tan penetrante, tan profundo, tan exacto.
[17] Pág. 165.—La carrera de la enseñanza debiera ser una profesion en que se fijaran definitivamente los que la abrazasen. Desgraciadamente no sucede así, y una tarea de tanta gravedad y trascendencia se desempeña como á la aventura, y solo miéntras se espera otra colocacion mejor. El orígen del mal no está en los profesores; sino en las leyes que no los protegen lo bastante, y no cuidan de brindarles con el aliciente y estímulo, que el hombre necesita en todo. Un solo profesor bueno es capaz en algunos años de producir beneficios inmensos á un pais: él trabaja en una modesta cátedra, sin mas testigo que unos pocos jóvenes; pero estos jóvenes se renuevan con frecuencia, y á la vuelta de algunos años ocupan los destinos mas importantes de la sociedad.
[18] Pág. 171.—Esa inclinacion del hombre á seguir la autoridad de otro hombre, da lugar á elevadas consideraciones sobre la fe, sobre el principio de la autoridad de la Iglesia católica, y sobre el orígen y carácter de las extraviadas sectas que han perturbado y perturban el mundo. Como en otra obra traté extensamente esta materia, me basta referirme á lo que en ella dije. Véase El Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus relaciones con la civilizacion europea. Tomo 1º.
[19] Pág. 203.—Podria escribirse una excelente obra con el título de moral literaria y artística. El asunto es tan útil como fecundo. Si esta obra la ejecutase un escritor de crítica segura y delicada y de moral pura, podria ser de gran provecho. El abuso, cada dia mayor, que de las mas bellas dotes del alma se está haciendo para extraviar y corromper, aumentaria la importancia de semejante trabajo. Ojalá que esta indicacion despierte la voluntad de alguno que se sienta con fuerzas para ello.
[20] Pág. 209.—La filosofía de la historia, si bien ha adelantado algo en los últimos tiempos, es sin embargo una ciencia muy atrasada. Probablemente sufrirá modificaciones no ménos profundas que otra ciencia tambien nueva: la economía política. Para los católicos hay en esta clase de estudios el grave inconveniente de que varias de las obras principales que en esta materia se han escrito, han salido de manos de protestantes, ó escépticos; así es que se las encuentra llenas de errores y equivocaciones en lo concerniente á la Iglesia. Verdad es que últimamente en Inglaterra, en Francia y en Alemania, se está rehaciendo la historia en un sentido favorable al catolicismo: pero esta es una mina riquísima de la cual no se ha explotado mas que una pequeña parte. Los tesoros abundan; solo se necesita trabajo.
[21] Pág. 227.—Figúranse algunos que la religiosidad es signo de espíritu apocado y capacidad escasa; y que por el contrario la incredulidad es indicio de talento y grandeza de ánimo. Yo sostengo que con la historia en la mano se puede demostrar que en todos tiempos y paises los hombres mas eminentes han sido religiosos.
CAPÍTULO PRIMERO.
CONSIDERACIONES PRELIMINARES.
Pág.
§ I. En qué consiste el pensar bien. Qué es la verdad.
II. Diferentes modos de conocer la verdad.
III. Variedad de ingenios.
IV. La perfeccion de las profesiones depende de la
perfeccion con que se conocen los objetos de ellas.
V. A todos interesa el pensar bien.
VI. Cómo se debe enseñar á pensar bien.
CAPÍTULO II.
LA ATENCION.
§ I. Definicion de la atencion. Su necesidad.
II. Ventajas de la atencion é inconvenientes de su
falta.
III. Cómo debe ser la atencion. Atolondrados y ensimismados.
IV. Las interrupciones.
CAPÍTULO III.
ELECCION DE CARRERA.
§ I. Vago significado de la palabra Talento.
II. Instinto que nos indica la carrera que mejor se nos
adapta.
III. Experimento para discernir el talento peculiar
de cada niño.
CAPÍTULO IV.
CUESTIONES DE POSIBILIDAD.
§ I. Una clasificacion de los actos de nuestro entendimiento,
y de las cuestiones que se le pueden
ofrecer.
II. Ideas de posibilidad é imposibilidad. Sus clasificaciones.
III. En qué consiste la imposibilidad metafísica ó absoluta.
IV. La imposibilidad absoluta y la omnipotencia divina.
V. La imposibilidad absoluta, y los dogmas.
VI. Idea de la imposibilidad física ó natural.
VII. Modo de juzgar de la imposibilidad natural.
VIII. Se deshace una dificultad sobre los milagros de
Jesucristo.
IX. La imposibilidad moral ú ordinaria.
X. Imposibilidad de sentido comun impropiamente
contenida en la imposibilidad moral.
CAPÍTULO V.
CUESTIONES DE EXISTENCIA. CONOCIMIENTO ADQUIRIDO
POR EL TESTIMONIO INMEDIATO DE LOS SENTIDOS.
§ I. Necesidad del testimonio de los sentidos, y los
diferentes modos con que nos proporcionan el conocimiento
de las cosas.
II. Errores en que incurrimos por ocasion de los sentidos.
Su remedio. Ejemplos.
III. Necesidad de emplear en algunos casos mas de un
sentido, para la debida comparacion.
IV. Los sanos de cuerpo y enfermos de espíritu.
V. Sensaciones reales, pero sin objeto externo. Explicacion
de este fenómeno.
VI. Maniáticos y ensimismados.
CAPÍTULO VI.
CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE LAS COSAS ADQUIRIDO
MEDIATAMENTE POR LOS SENTIDOS.
§ I. Transicion de lo sentido á lo no sentido.
II. Coexistencia y sucesion.
III. Dos reglas sobre la coexistencia y la sucesion.
IV. Observaciones sobre la relacion de casualidad.
Una regla de los dialécticos.
V. Un ejemplo.
VI. Reflexiones sobre el ejemplo anterior.
VII. La razon de un acto que parece instintivo.
CAPÍTULO VII.
LA LÓGICA ACORDE CON LA CARIDAD.
§ I. Sabiduria de la ley que prohibe los juicios temerarios.
II. Exámen de la máxima «piensa mal y no errarás.»
III. Algunas reglas para juzgar de la conducta de los
hombres.
CAPÍTULO VIII.
DE LA AUTORIDAD HUMANA EN GENERAL.
§ I. Dos condiciones necesarias para que sea valedero
un testimonio.
II. Exámen y aplicaciones de la primera condicion.
III. Exámen y aplicaciones de la segunda condicion.
IV. Una observacion sobre el interes en engañar.
V. Dificultades para alcanzar la verdad, en mediando
mucha distancia de lugar ó tiempo.
CAPÍTULO IX.
LOS PERIÓDICOS.
§ I. Una ilusion.
II. Los periodicos no lo dicen todo sobre las personas.
III. Los periódicos no lo dicen todo sobre las cosas.
CAPÍTULO X.
RELACIONES DE VIAJES.
§ I. Dos partes muy diferentes en las relaciones de
viajes.
II. Origen y formacion de algunas relaciones de
viajes.
III. Modo de estudiar un país.
CAPÍTULO XI.
HISTORIA.
§ I. Medio para ahorrar tiempo, ayudar la memoria,
y evitar errores, en los estudios históricos.
II. Distincion entre el fondo del hecho y sus circunstancias.
Aplicaciones.
III. Algunas reglas para el estudio de la historia.
CAPÍTULO XII.
CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL MODO DE CONOCER
LA NATURALEZA, PROPIEDADES Y RELACIONES DE LOS
SERES.
§ I. Una clasificacion de las ciencias.
II. Prudencia científica y observaciones para alcanzarla.
III. Los sabios resucitados.
CAPÍTULO XIII.
LA BUENA PERCEPCION.
§ I. La idea.
II. Regla para percibir bien.
III. Escollo del análisis.
IV. El tintorero y el filósofo.
V. Objetos vistos por una sola cara.
VI. Inconvenientes de una percepcion demasiado
rápida.
CAPÍTULO XIV.
EL JUICIO.
Pág.
§ I. Qué es el juicio. Manantiales de error.
II. Axiomas falsos.
III. Proposiciones demasiado generales.
IV. Las definiciones inexactas.
V. Palabras mal definidas. Exámen de la palabra
igualdad.
VI. Suposiciones gratuitas. El despeñado.
VII. Preocupacion en favor de una doctrina.
CAPÍTULO XV.
EL RACIOCINIO.
§ I. Lo que valen los principios y las reglas de la dialéctica.
II. El silogismo. Observaciones sobre este instrumento
dialéctico.
III. El entimema.
IV. Reflexiones sobre el término.
V. Utilidad de las formas dialécticas.
CAPÍTULO XVI.
NO TODO LO HACE EL DISCURSO.
§ I. La inspiracion.
II. La meditacion.
III. Invencion y enseñanza.
IV. La intuicion.
V. No está la dificultad en comprender sino en atinar.
El jugador de ajedrez. Sobieski. Las víboras
de Aníbal.
VI. Regla para meditar.
VII. Carácter de las inteligencias elevadas. Notable
doctrina de santo Tomas de Aquino.
VIII. Necesidad del trabajo.
CAPÍTULO XVII.
LA ENSEÑANZA.
§ I. Dos objetos de la enseñanza. Diferentes clases de
profesores.
II. Genios ignorados de los demas, y de si mismos.
III. Medios para descubrir los talentos ocultos, y
apreciarlos en su valor.
IV. Necesidad de los estudios elementales.
CAPÍTULO XVIII.
LA INVENCION.
§ I. Lo que debe hacer quien carezca del talento de
invencion.
II. La autoridad científica.
III. Modificaciones que ha sufrido en nuestra época
la autoridad científica.
IV. El talento de invencion. Carrera del ingenio.
CAPÍTULO XIX.
EL ENTENDIMIENTO, EL CORAZON Y LA IMAGINACION.
§ I. Discrecion en el uso de las facultades del alma. La
reina Dido. Alejandro.
II. Influencia del corazon sobre la cabeza. Causas y
efectos.
III. Eugenio. Sus transformaciones en veinte y cuatro
horas.
IV. Don Marcelino. Sus cambios políticos.
V. Anselmo. Sus variaciones sobre la pena de muerte.
VI. Algunas observaciones para precaverse del mal
influjo del corazon.
VII. El amigo convertido en monstruo.
VIII. Cavilosas variaciones de los juicios políticos.
IX. Peligros de la mucha sensibilidad. Los grandes
talentos. Los poetas.
X. El poeta y el monasterio.
XI. Necesidad de tener ideas fijas.
XII. Deberes de la oratoria, de la poesía, y de las
bellas artes.
XIII. Ilusion causada por los pensamientos revestidos
de imágenes.
CAPÍTULO XX.
FILOSOFÍA DE LA HISTORIA.
§ I. En qué consiste la filosofía de la historia. Dificultad
de adquirirla.
II. Se indica un medio para adelantar en la filosofía
de la historia.
III. Aplicacion á la historia del espíritu humano.
IV. Ejemplo sacado de las fisonomías, que aclara lo
dicho sobre el modo de adelantar en la filosofía
de la historia.
CAPÍTULO XXI.
RELIGION.
§ I. Insensato discurrir de los indiferentes en materias
de religion.
II. El indiferente y el género humano.
III. Tránsito del indiferentismo al exámen. Existencia
de Dios.
IV. No es posible que todas las religiones sean verdaderas.
V. Es imposible que todas las religiones sean igualmente
agradables á Dios.
VI. Es imposible que todas las religiones sean una
invencion humana.
VII. La revelacion es posible.
VIII. Solucion de una dificultad contra la revelacion.
IX. Consecuencias de los párrafos anteriores.
X. Existencia de la revelacion.
XI. Pruebas históricas de la existencia de la revelacion.
XII. Los protestantes y la Iglesia católica.
XIII. Errado método de algunos impugnadores de la
religion.
XIV. La mas alta filosofía acorde con la fe.
XV. Quien abandona la religión católica no sabe
dónde refugiarse.
CAPÍTULO XXII.
EL ENTENDIMIENTO PRÁCTICO.
§ I. Una clasificacion de acciones.
II. Dificultad de proponerse el debido fin.
III. Exámen del proverbio: cada cual es hijo de sus
obras.
IV. El aborrecido.
V. El arruinado.
VI. El instruido quebrado y el ignorante rico.
VII. Observaciones. La cavilacion y el buen sentido.
VIII. Delicadeza de ciertos fenómenos intelectuales,
en sus relaciones con la práctica.
IX. Los despropósitos.
X. Entendimientos torcidos.
XI. Inhabilidad de dichos hombres para los negocios.
XII. Este defecto intelectual suele nacer de una
causa moral.
XIII. La humildad cristiana en sus relaciones con
los negocios mundanos.
XIV. Daños acarreados por la vanidad y la soberbia.
XV. El orgullo.
XVI. La vanidad.
XVII. La influencia del orgullo es peor para los negocios
que la de la vanidad.
XVIII. Cotejo entre el orgullo y la vanidad.
XIX. Cuán general es dicha pasion.
XX. Necesidad de una lucha continua.
XXI. No es solo la soberbia lo que nos induce á error
al proponernos un fin.
XXII. Desarrollo de fuerzas latentes.
XXIII. Al proponernos un fin debemos guardarnos
de la presuncion y de la excesiva desconfianza.
XXIV. La pereza.
XXV. Una ventaja de la pereza sobre las demas pasiones.
XXVI. Orígen de la pereza.
XXVII. Pereza del espíritu.
XXVIII. Razones que confirman lo dicho sobre el
orígen de la pereza.
XXIX. La inconstancia. Su naturaleza y orígen.
XXX. Pruebas y aplicaciones.
XXXI. El justo medio entre dichos extremos.
XXXII. La moral es la mejor guia del entendimiento
práctico.
XXXIII. La armonía del universo defendida con el
castigo.
XXXIV. Observaciones sobre las ventajas y desventajas
de la virtud en los negocios.
XXXV. Defensa de la virtud contra una inculpacion
injusta.
XXXVI. Defensa de la sabiduría contra una inculpacion
infundada.
XXXVII. Las pasiones son buenos instrumentos,
pero malos consejeros.
XXXVIII. La hipocresía de las pasiones.
XXXIX. Ejemplo. La venganza bajo dos formas.
XL. Precauciones.
XLI. Hipocresía del hombre consigo mismo.
XLII. El conocimiento de sí mismo.
XLIII. El hombre huye de sí mismo.
XLIV. Buenos resultados del reflexionar sobre las
pasiones.
XLV. Sabiduría de la religion cristiana en la direccion
de la conducta.
XLVI. Los sentimientos morales auxilian la virtud.
XLVII. Una regla para los juicios prácticos.
XLVIII. Otra regla.
XLIX. El hombre riéndose de sí mismo.
L. Perpetua niñez del hombre.
LI. Mudanza de D. Nicasio en breves horas.
LII. Los sentimientos por sí solos, son mala regla
de conducta.
LIII. No impresiones sensibles, sino moral y razon.
LIV. Un sentimiento bueno, la exageracion le hace
malo.
LV. La ciencia es muy útil á la práctica.
LVI. Inconvenientes de la universalidad.
LVII. Fuerza de la voluntad.
LVIII. Firmeza de voluntad.
LIV. Firmeza, energía, ímpetu.
LX. Conclusion y resúmen.
FIN DEL ÍNDICE.
Besanzon, imprenta de la viuda C. Deis.