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Fiestas y regocijos públicos

Dedicamos algunas páginas anteriores á la gran fiesta religiosa del «Corpus Christi» y ahora vamos á tratar de otras profanas de que nos dan noticia los documentos de nuestros Archivos, en los cuales se reflejan las costumbres de los tiempos, viéndose por las notas que vamos á consignar cómo se fueron modificando, hasta cambiar por completo, los gustos, aficiones y tendencias populares.

Procesiones religiosas en muchos casos, juegos de cañas, justas y torneos, corridas de toros y de sortijas, cucañas, fueron los principales regocijos que despertaban el interés de todas las clases en los siglos XV y XVI y con ellos se solemnizaban las visitas de Personas Reales á la Ciudad, y sus natalicios, las buenas nuevas traidas por los mensajeros, de nuestros triunfos obtenidos contra los sarracenos, así como por las proclamaciones y bodas de los Reyes, por los días de Santas Justa y Rufina, de Santiago, San Clemente, Santa María de Agosto, (que así llamaban entonces á la Virgen de los Reyes), por las canonizaciones ó beatificaciones de Santos, tomas de posesión de Asistentes y Regentes, recibimiento de Prelados etc. Durante la guerra de Granada fué también motivo de público regocijo, la entrada del Pendon Real de la Ciudad, victorioso de las muchas gloriosas jornadas en que tomó parte, como se juzgará por los datos que adelante consignamos.

Para las alegrías que en esta ciudad se hicieron por las bodas de Don Juan II con Doña María de Aragón, en 1420 se lidiaron toros se hizo un palenque para justar «ante la puerta del alcaçar do fasen el audiencia» ó sea en el espacio que ocupa actualmente la Plaza del Triunfo, pues, el lugar de las audiencias hallábase junto al arco de entrada al Patio de Banderas.

Con gran júbilo recibió Sevilla la nueva del nacimiento de la infanta Doña Catalina, hija de aquellos monarcas, y siguiendo la costumbre de entonces, el Concejo dió 10000 mrs. de albricias á Doña Mencia Tellez criada de la reina, acordando celebrar públicos regocijos, cuyo gasto se especifica en la forma siguiente:

«por dos tablados que se pusieron el vno delante de las gradas (las de la Catedral) y el otro a la puerta del Alcáçar 910 mrs.

por quatro arrobas de vino para los señores a 64 mrs. la arroba 256.

por otras quatro arrobas de vino blanco para la otra gente a 25 mrs. 100.

(suprimimos las partidas referentes á conducción de materiales).

por cincuenta libras de peros para los jugadores de las cañas e el domingo en la tarde a 2 mrs. la libra 100.

por veinte libras de peros para los señores a dos mrs. la libra e otras cuarenta libras para la otra gente a un maravedí 80.

por seis celemines de castañas a cinco mrs. el celemín 30 mrs. e por las tortas 20 mrs. que son 50.

a cuatro carpinteros que fisieron las barreras a 30 mrs. cada vno e que se gouernasen e más a 4 moros a 15 mrs. cada vno 180.

a sancho rruys carpintero[122] que fizo la barrera de los señores 20.

por la madera que se furtó de la barrera de los toros con alguna que se tomó para adobar la puerta do estaban los toros etc. 216.

por seis toros que se lidiaron a la puerta del alcaçar 3000.

fecha del libramiento 22 noviembre de 1423».

Análogas fiestas de justas, toros y cañas se celebraron en 1425 por el nacimiento de Enrique IV y de las cuentas del Mayordomazgo Mayor constan los particulares siguientes:

«costaron 30 varas de justar[123] a 40 mrs. la vara 1200.

costaron 10 rroquetes e goçetes para las dhas. varas a 100 mrs. cada un roquete e goçete que son 1000.

costaron 10 arandelas para las dichas varas a 60 mrs. cada vna que son 600.

costaron 10 agujas para las dichas varas 60 mrs».

que dió al ome que puso la tabla para la justa 100 mrs.

Siguen partidas de vino y de peras y termina con la siguiente, bien extraña por cierto.

«costó vna libra de matahalua (sic) ¿matalahuga?».

También celebró justas esta ciudad para solemnizar el nacimiento del infante Don Alonso, expidiéndose libramiento al mayordomo del Cabildo, en 24 de Febrero de 1454 en que se mandó á Pedro Fernández Marmolejo Veinticuatro y Procurador mayor de la Ciudad y al Jurado Antón González de Almonte fiel ejecutor, «que fiziese tomar e tomase el paño que entendiesen que fuese menester para la tela en que se auían de faser las dhas. justas las quales tomaron de pero de xerez trapero e de ferrando martinez tondidor dos pieças e media de paño azul e pardillo de que se puso la dha. tela el qual dho. paño monto segund lo ellos igualaron 4250 mrs. a raçón de 1700 mrs. cada pieça.»

Tuvo lugar la justa en las Gradas y hubo procesiones, se corrieron sortijas y se lidiaron diez toros delante de las puertas del Alcázar, por acuerdo de 3 de Diciembre de 1453.

En cabildo de 12 de Agosto de 1455 se acordaron los gastos con que habia de festejarse la visita del Rey Don Enrique IV y de su mujer Doña Juana de Portugal, que montaron la suma de 500.000 mrs. citándose entre ellos el costo de la justa con la joya que se dió de premio á los caballeros que en ella tomaron parte, que fué el de 39.400 mrs. así como el de 25.000 tuvieron los veinte toros que se lidiaron.

Curiosos son los pormenores de la cuenta de otros gastos, no solo por el conocimiento de lo que la Ciudad hizo, sino por el del séquito palatino que acompañó á los monarcas en aquella ocasión.

Cien mil mrs. á la Reyna como obsequio ó dádiva de la Ciudad.

Cincuenta mil á los oficiales de las Casas Reales en esta forma.

«A barrasa cauallerizo e aposentador de nro. señor el rey[124], 2000.

A rodrigo de vera e a samaniego et a garcia lebrón et a francisco, aposentadores 8000.

A los reposteros de camas 4000.

A los porteros 3500.

A los reposteros de estrados 1500.

A la cobigera 2000.

A los reposteros de plata 1500.

A los reyes de armas los quales son seuilla y toledo 4000.

A los trompetas 3000.

A fernando de torres 1700.

A juan de lara e juan martinez ballesteros de cauallo 1500.

A los coperos 1500.

A los monteros despinosa 2000.

A los monteros de la guarda de ventura 1500.

Al aguadero 300.

A gonzalo deslaua portero del consejo 500.

A gutier fernandez de alcala en cuenta de 6000 mrs. que la dha. cibdad le mando dar 4000.

A los aposentadores e oficiales de la señora reyna 5000.

Además pagó la Ciudad:

Al comendador Alfonso Ortiz 77200 mrs. por el paño de brocado (paño) que dió el día del recibimiento de la Reyna con los flecos, borlas, varas y «otros aparejos» y para las antorchas que se dieron á los regidores caballeros que venian con ella.

Al Rey como obsequio de la Ciudad 223000 mrs. distribuidos en esta forma:

«el paño de brocado que a su alteza se ovo a dar el día de su recibimiento 70000 mrs. e mas que le fizo seruiçio la dha. çibdad de mill doblas de oro castellanas que montaron a raçon de 153 mrs. cada una 153000 mrs.

En dinero contado que se dió á las personas nombradas en vna copia firmada de Don Pedro de Guzmán y de Martín Fernández Alcaldes mayores y de Antón Díaz Quintero Veinticuatro y de los contadores de esta Ciudad 40700 mrs. que montó el gasto que se hizo por la justa ... «con la seda que se puso (por premio) para dar a los caballeros que mejor lo fasiesen».

A Juan Sánchez Calderón vecino de Sevilla 12000 mrs. por 24 varas de tapete de terciopelo que vendió para darlo al Doctor Fernando Díaz de Toledo «oydor y refrendario de nro. señor el rey e su relator cuando la primera vez veno a esta çibdad la cual dha. seda fue dada al dho. relator para vna ropa, por ciertos rejidores de esta çibdad por nuestro mandado que la leuasen en enmienda de algunos trabajos quel dho. relator por seruiçio de la dha. çibdad ha pasado.»

Al mismo Calderón 5500 mrs. por las telas, una de paño y otra de lienzo, que por mandato del Rey se pusieron (en el palenque) para justar, «los gentiles homes de su corte el día de santa maría de agosto y el siguiente.»

A Ruiz Sánchez de Huete 1360 mrs. por 17 varas de lanzas «que dió con que justasen ciertos caballeros desta çibdad ...» y a Iñigo López astero 1860 mrs. «por adereçar las lanzas ¿para dha. justa?»

Creemos, puede afirmarse, que el más solemne recibimiento de monarcas y que los más ostentosos festejos que celebró Sevilla durante el siglo XV, fueron con ocasión de la visita de los Reyes Católicos, en 1477, durante la cual tuvo lugar el nacimiento del Principe Don Juan, cuyo bautizo se verificó con la mayor pompa, porque la nación entera cifró en aquel todas sus esperanzas, sus más vehementes anhelos de prosperidad y de venturas.

Las dádivas que Sevilla hizo á sus Reyes y á las personas de su numeroso séquito, capellanes aposentadores, reposteros de camas, trompetas, mozos de espuelas, reyes de armas, ballesteros de maza, cetreros, reposteros de capilla, monteros de espinosa, reposteros de plata, mozos de cámara y coperos; los enormes dispendios causados para la compra de las telas de brocados, sedas, terciopelos con que fueron ataviados los señores del Concejo, las que se invirtieron en el riquisimo palio que había de cobijar á los monarcas, y por último, lo que se gastó en lidiar toros y en las justas, montó más de 200000 maravedises y de todo, al por menor, dimos noticia en nuestro folleto «Los Reyes Católicos en Sevilla,» por lo cual omitimos su repetición, pues, nos proponemos consignar en este artículo solamente datos inéditos.

Veamos ahora como recibió Sevilla la gratísima nueva de la rendición de Málaga, por boca de los señores del Concejo sevillano.

«viernes 24 de Agosto de 1487 años, estando ayuntados dentro en el cabildo desta dha. çibdad ques en el corral de los olmos el bachiller lorenço fernandez teniente de asistente y el licenciado francisco santillan comendador de merida y fernandarias de sayavedra e pedro mexia e melchor maldonado y diego de guzmán veynte e quatros de la dha. çibdad y el alguacil fernando de morillo y çiertos jurados de la dha. çibdad el dho. teniente lorenço fernandez presento la carta que su alteza enbio a la dha. çibdad en que le face saber de la toma de la çibdad de malaga e de la vitoria que dios le dio en ella e leida mandaron que se apregonase publicamente con trompetas e atabales y mandaron apregonar lo siguiente:

manda la dha. çibdad con acuerdo del señor asistente que todos los veçinos y moradores de la dha. çibdad guarden mañana sabado fasta medio día como el día santo del domingo y cesen de sus ofiçios y labores asymismo que todas las cofradías con sus priostes e cofrades con sus candelas y sus cirios de las cofradías y con los pendones que sacan el día de corpus xpi. y con las danças de espada vayan todos mañana sabado a las seys oras del día a la yglesia mayor para que de allí todos en procesión vayan delante de la procesión general con las cruzes e el señor arçobispo que va en la dicha procesión a santiago el nuevo[125] desta dha. çibdad la qual dha. procesión a de yr por cal de genoua a san françisco e cal de la syerpe e cal de las armas y la calle ancha de san viceynte que va a dar fasta la dha. iglesia de santiago.

Et «que barran esta tarde las dhas. calles por donde ha de yr la dha. procesión e cuelguen paños e paramentos por ellas.

asymismo mandaron questa noche e mañana sabado en la noche todos los que pudieren fagan fogueras y pongan fachones encendidos por sus açoteas y ventanas y candelas encendidas a sus puertas e fagan grandes alegrías por manera que se muestre el plazer de la vitoria que dios a dado al Rey nro. señor y a toda la xpitiandad lo qual todo fagan e cumplan sopena de dos mill mrs. a cada vno que lo contrario fiziere lo qual todo con la dha. carta de su alteza en presençia de los dhos. señores e demas ... se apregono en las gradas desta çibdad y en la plaza de sant francisco y en el alfalfa» (Actas Capitulares).

Otras veces cuando el acontecimiento que se celebraba no era tan importante, limitábase la procesión á los alrededores de la Iglesia Mayor, como ocurrió con las tomas de Baza, Guadix y Almería.

Desde muy antiguo solemnizábase la fiesta de Nra. Sra. de los Reyes, y tenemos una nota del año de 1496 en la cual consta que el 14 de Agosto de dicho año el Alguacil mayor de Sevilla Dn. Alfon de Guzman «fizo fiesta en la plaza de San Francisco de juegos de cañas y de toros asistiendo en ellas el sr. duque de medina sidonia el alcaide de los donceles y otros muy nobles caballeros.»

Pues veamos ahora como recibía la Ciudad á su Pendón Real, cuando regresaba victorioso de alguna expedición militar, con cuyo motivo desbordábanse el entusiasmo y alegría populares.

En cabildo de 14 de Mayo de 1501 se trató de la forma de recibir la Enseña Real que volvía de la guerra de la Alpujarra, y después de leída una carta del Conde de Cifuentes, dice el acta capitular del mencionado día «la qual (carta) vista e leyda el dho. pero fernandez e don alonso de guzman alguacil mayor dixeron que como oy viernes viene a la çibdad e ha de entrar en ella la seña. de la çibdad que fue a la dha. guerra que gelo fazian saber para que diesen orden en el recibimiento della sobre lo qual el dho. teniente e Regidores hablaron e acordaron que todos los del Regimiento salgan al recibimiento de la dha. seña. e para ello se faga el pregon siguiente:

sepan todos como el pendon desta çibdad que lleuo el señor conde de çifuentes asystente desta çibdad con la gente della a la guerra contra los moros de las serranías viene e entra en la çibdad agora despues de las diez oras por ende la çibdad con acuerdo del honrado licenciado lorenço comeño teniente de asystente por el dho. señor conde manda que todos los caualleros e hidalgos e escuderos e çibdadanos de cauallo e de a pie desta çibdad en repicando las campanas de la iglesia mayor de la dha. çibdad salgan por la puerta de carmona con el Regimiento de la çibdad a recibir el dho. pendon e asymismo salga toda la gente de cauallo e de pie que fue a la dha. guerra que ha venido a la çibdad sopena de perder el sueldo que se le deue e al que no se le deuiere sopena de doscientos mrs. a cada vno.

el qual dho. pregon fue fecho el dia viernes en la mañana en las gradas de la iglesia de santa maría la mayor de la dha çibdad e el dho pendon entro en la dha. çibdad el dho. viernes catorze dias del dho. mes de mayo deste año.

Llegado el de 1509, con ocasión del recibimiento de D. Fernando el Católico, que fué solemnísimo, hallamos ya introducidos nuevos festejos de que hasta entonces no hemos visto ejemplos, como fueron entre otros, la erección de arcos triunfales, costumbre importada de Italia á nuestro parecer, y las cucañas.

Acerca de los primeros conocemos un mandamiento de la Ciudad á su mayordomo Fernan Ruiz de Porras para que pagase «a Alonso Rodriguez maestro mayor de la Santa Iglesia desta çibdad o a quien su poder oviese 15000 mrs. que nos acordamos en el dho cabildo dele mandar dar e librar y el ha de a ver por el trabajo que puso en el fazer de los arcos e otras cosas que se fisieron por el recibimiento del rey nuestro señor por su venida que agora vino a esta çibdad ... etc. 3 de Enero de 1509.

Nada menos que 13 fueron los arcos que se erigieron, uno de ellos en la Alfalfa, lo cual sabemos, porque hemos visto un libramiento de la Ciudad (20 de Marzo de 1510) por el cual se dispuso pagar á Agustín Rodríguez «baruero del alfalfa» 500 mrs. por el daño que se le hizo en los tejados «quando se fizo el arco para la entrada del Rey». El monarca por tanto debió entrar por la Puerta de Carmona.

En la cuenta de los gastos causados por el recibimiento constan los siguientes asientos:

Asimismo al dho. juan garrote de nueve trallas de sogas a medio real la tralla 150 mrs. las quales fueron menester para el mastil que se puso en san françisco y para el corral de los toros y para los andamios....

Costaron ocho cabeças de cordeles ... para los paños de los andamios y la (tralla) que fue para enparejar los cauallos que corrieron la seda 40 mrs.

Costo media arroba de sebo para enseuar el mastil de san françisco en que pusieron las calzas y el jubon (que se dieron por premio) a razon de 180 mrs. el arroua.

A los marineros que pusieron el mastil en san françisco y el otro en la puerta de Xeres en que pusieron el terciopelo ambos mastiles medio ducado.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Que se dio a juan ruys carnicero para los ocho toros que trujo para correr y despues se los torno a lleuar 8500 mrs.

Costaron seis varas de terciopelo verde para que corriesen los caualleros ... a precio cada vara de 825 mrs.

Costaron dos varas de raso negro a ducado la vara y de un par de calças negras 12 reales las quales fueron para poner en el mastil de san françisco ... 1158 mrs.

Si queremos conocer un nuevo festejo que vino á aumentar el programa, como hoy decimos, de los sevillanos, tenemos que venir al año 1521, en el cual tuvo lugar la elevación á la silla del imperio, del Cesar Carlos V.

No solo hubo los conocidos hasta entonces, y más en boga, como justas y toros, sino que por vez primera se corrieron regatas en el Guadalquivir y en las cucañas ó en las justas tomaron parte las mujeres de la mancebia[126] lo cual sería bien del agrado del público.

He aquí los documentos en que nos apoyamos.

Con fecha 7 de Octubre de 1519 expidió la Ciudad un mandamiento á sus contadores, para que el Mayordomo Niculoso Despindola pagase 22578 mrs. por razón de quatro varas de grana que compro a 800 mrs. la vara que monto 3200 mrs. e de tres varas de terciopelo verde que costo a 850 mrs. la vara que montan 2550 mrs. e de tres varas de raso negro a 340 mrs. la vara e mas de dos varas de damasco a 450 mrs. la vara que monta 900 mrs. e mas de 6 varas de terciopelo grana a 850 mrs. cada vara que montan 5100 mrs. mas de dos bernegales de plata[127] que pesaron 3 marcos e 6 onças e 3 reales e medio a razon de 2210 mrs. cada marco que monto 8408 mrs. e mas de la fechura 13000 mrs. que son 9708 mrs, que se dieron á los justadores para las alegrías e fiestas que la dha. çiudad mando que se hicieren por la bienaventurada nueva de la coronación del emperador e rey nro. señor etc.

Acompaña á este documento una hoja suelta con el siguiente epigrafe:

«Conoscemos los jurados diego de añasco y fernando de bañuelos desta otra parte contenidos que rescibimos de vos niculoso despindola mayordomo de seuilla quatro varas de grana que corrieron «las mugeres de la mançebía» en sabado seis dias deste mes de agosto mas rescibimos tres varas de terciopelo verde y tres varas de raso negro y dos varas de damasco negro que corrieron los barcos por el rio domingo siete dias deste mes de agosto y asymismo rescibimos seys varas de seda de francia que corrieron los caualleros de cauallo miercoles diez dias del mes de agosto fho. honze dias de agosto de 1519, diego de añasco rubríca ... de treuiño ... rubrica.

Sigue la cuenta de las telas compradas á varios mercaderes, autorizada por las firmas de Pedro López y Juan de Mesa y termina con la cuenta de los bernegales de plata, uno de los cuales se dió á Francisco Tello «por mejor justador» y el otro á Cepeda «por más galán.»

Al dorso hállase el mandamiento al Mayordomo Espindola para que comprase ante los contadores de la Ciudad como se acostumbra a hacer 3 varas de terciopelo 3 de raso, 2 de damasco «para el palio que se a de correr el domingo primero que verna por el rio y 4 varas de grana para el palio que «han» de correr mañana sabado «la» mujer de la mancebía (sic) lo qual es por las alegrías de la elección del rey nro. señor emperador[128].

Muy conocidos son los pormenores de las fiestas con que celebró Sevilla la visita del Emperador en 1526, entre ellos los siete arcos que se erigieron, pomposamente adornados con estátuas, inscripciones y pinturas, ejecutadas estas últimaspor los más ilustres maestros de la Ciudad, entre ellos Alejo Fernández y Cristóbal de Morales. Zúñiga nos ha trasmitido la memoría de aquellas solemnidades muy puntualmente y el Maestro Malara hízolo asímismo en su libro, de todos conocido, del Recibimiento de Felipe II, por tanto, como nada nuevo podríamos añadir á ambas narraciones, omitimos tratar de dichos sucesos que no tuvieron rivales en ninguno de los del mismo género celebrados posteriormente.

En resumen; durante todo el siglo XV redujéronse los regocijos y fiestas populares á juegos de cañas y de sortijas, toros, torneos, procesiones lucidísimas en que tomaban parte los gremios con sus banderas, danzas de espadas, y comilonas en que la fruta y el vino blanco derrochábanse, como aconteció cuando el bautizo del Príncipe D. Juan, hijo de los Reyes Católicos, pues entonces el Concejo gastó 12979 mrs. para pagar «el pan e vino e fruta que fizo dar (la Ciudad) en la beuida e almuerzo que se dió el dia que fue bautizado el muy ilustre señor príncipe de Castilla a toda la gente que quiso venir a la casa de nro. cabildo a beuer el dho. dia con la juncia que se echo desde el alcaçar real fasta la iglesia mayor.»

Llegado ya el siglo XVI, además de los festejos que se verificaron en el anterior, eríjense arcos triunfales, en cuyos adornos competían el Arte y las Letras y los más celebrados pintores, escultores, poetas y humanistas, animados de noble emulación y estimulados por el espíritu cultísimo de la época, dieron las mas brillantes muestras de pericia, de saber y de ingenio, revelándose ya claramente que la sociedad española, que antes disfrutó tan solo con los ejercicios corporales de fuerza y de destreza, rendía ya culto á las manifestaciones del talento, aun cuando para halagar al pueblo continuasen los espectáculos de cucañas y de regatas y los demás citados.

En cuanto á las justas, como reminiscencias del espiritu caballeresco de los siglos anteriores, todavía, á principios del XVII, en el año de 1618 gustaban los sevillanos de los torneos, como demuestra una petición dirigida á la Ciudad por Juan de Ojeda, sobre el pago de unos gastos que hizo en los torneos el dia de las Fiestas Reales, según consta del Acta Capitular de 13 de Julio de dho año.

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LA FIESTA DEL CORPUS

en el Convento de Madre de Dios

Desde muy antiguos tiempos la comunidad de religiosas dominicas de aquella advocación, celebró, con gran pompa, la mencionada fiesta religiosa, de la cual confesamos que no hemos encontrado noticias en los cauchos papeles viejos que nuestra vista ha recorrido, y solo conocíamos la ligera mención que de ella consignó en su obra, «Noticia artística de todos los edificios sevillanos,» D. Félix González de León, al tratar del referido monasterio, (pág. 166 de la 2.ª parte.)

La casualidad hizo llegar á nuestras manos algunos curiosos documentos, en los cuales, se contienen muy interesantes datos acerca de la dotación de dicha fiesta y fundándonos en tan fidedignas fuentes, vamos á facilitarlos á los curiosos, conservando así su memoria en estas páginas.

La cubierta del manuscrito que poseemos, contiene el siguiente epígrafe.

«Escriptura que otorgo este Real Convento y D. Andrés de Bandorne que contiene las condiciones y obligaciones que se hizieron para la prozesion de el Corpus Christi que este convento Real en cada vn año zelebra.»

Hubo, pues, en Sevilla, además de la procesión solemne que celebraban ambos Cabildos en honra del Ssmo. Sacramento, otra muy lucida por cierto, costeada por las religiosas de Madre de Dios, cumpliendo las obligaciones contraidas con un piadoso y espléndido dotador, las cuales vamos á consignar, por que de su sola exposición dedúcense los pormenores todos que intervenían en su realización, sin que tengamos que echar á volar la fantasía con relatos más ó menos verídicos.

En 22 de Febrero de 1687 la Priora (Sor María de San Jerónimo y Sandier) y religiosas del convento de Madre de Dios, con licencia del Rvdo. Padre Maestro Fr. Manuel de Sto. Tomás, Prior Provincial de la Religión dominica, otorgaron una escritura en la cual dijeron: «que por quanto el Capitan don Andrés Vandorne[129] vecino desta dha. Ciudad en la Collazion de san Nicolas, mouido del zelo y devocion que tiene a el Augustisimo misterio del Santíssimo Sacramento de la evcharistia nos da y entrega de sus propios bienes y caudal 3600 ducados de a onze reales cada vno, de moneda de vellon, para que este dho. convento los imponga y situe por su quenta y riesgo sobre todos los bienes que al presente tiene, y adelante tuuiese, y expesial sobre los que seran declarados en esta escritura, para que con los 180 ducados que redituan en cada vn año a rrazon de 20000 el millar conforme a la nueua pregmatica de S. M.; nos obliguemos, y a este dho. convento, a tener manifiesto a su Divina Magestad a Missa mayor, visperas y completas el día del Corpus Christi y todo los ocho dias de su octava de cada vn año perpetuamente, hauiendo sermon, y el Domingo de la Infraoctaua y el dia octauo y aplicando por la yntencion del dho. Capitan don Andres Vandorne seis misas cantadas, cinco del Santíssimo Sacramento y vna de Dominica, el sauado, todas dentro de la dicha octaua, haziendo una prozesion solemnísima por las calles «como antiguamente solia salir deste dho. convento» en vn Domingo de los del mes de Julio, el que fuese mas prosximo a el dia del Señor San Buenaventura, en el qual dia, se a de dezir missa cantada y sermon teniendo a su diuina Magestad manifiesto la qual dha prosesión se hauia de hazer por las partes y lugares y en la forma que por menor yra declarando en esta escriptura, lo qual se auia de empezar a cumplir y zelebrar en este presente año de 1687 en adelante y lo mismo en cada vn año, perpetuamente, para siempre jamas, todo lo qual hauíendolo conferido y tratado en este dho. convento entre las Religiosas de el en tres diferentes días, hauemos venido en aceptar dha. dotación por ser de evidente vtilidad a este dho. convento etc.

Más adelante dice: Iten nos obligamos de hazer una procesión solemnísima por las calles, «como antiguamente solia salir deste dho. convento» por todas sus canales (sic) sin Cruz de Parroquia, segun las Bullas y Priuilegos de nuestra sagrada Religión, que dha. prozesion a de hazer su extacion en esta forma: salir por la puerta grande de la Iglesia de este dho Convento y vaxar a la puerta reglar del, siguiendo luego la calle de su dormitorio y por el pazadiso[130] hasta la plazuela de su sachristia y boluer el esquina de la Iglesia hasta entrar por la Puerta principal, de a donde ha de salir, en la qual procesión a de yr manifiesto el Santísimo Sacramento y le han de acompañar vna Imagen de la sachratisima Reyna de los Angeles madre de Dios y señora nuestra, con su hijo preciosisimo en los brazos. Y el gloriosisimo Patriarcha señor Sancto Domingo, fundador de nuestra Sagrada Religion. Y la vien auenturada virgen Sancta Cathalina de Sena, cuyas Imagenes an de yr en sus pasos muy bien adornados sin que en ningun tiempo se pueda variar y quitar ni augmentar mas numero de pasos que los referidos, y a de acompañar en dha. prozesion al Sanctissimo Sacramento musica de cantores, y con cada paso de nuestra señora y los sanctos han de yr dos ministriles en cada vno. Y el numero de Religiosos y zera que pareziere competente a la descencia y acompañamiento de nuestro señor Sacramentado.

Iten nos obligamos de lleuar en la dha. prozecion vna o dos danzas y disparar cantidad de Ruedas y Cohetes de fuego mientras se celebrase la missa y prozesion para mayor veneracion y Culto de tan Augustisimo misterio y conmouer los animos de los fieles a su mayor deuoción.

Iten la dha. prozecion nos obligamos de hazer por la tarde en vn domingo de los del mes de Julio de cada vn año, perpetuamente, el que fuere mas prosximo a señor san Buenaventura, el qual día a de hauer missa cantada y sermon del Sanctissimo Sacramento, y teniendo manifiesto a su Diuina Magestad la qual dha. Missa aplicamos desde luego por la yntención del dho Capitan don Andres Vandorne, por uia de gratificación de la limosna que por esta escriptura haze a este dho. Convento. Y si por algún accidente de temporal no se pudiese hazer la dha. fiesta y sermon y prozecion en dho. dia nos obligamos de la hazer en el primer Domingo bacante despues del señalado y por ninguna causa que sea, se a de poder hazer dha. fiesta y prozesión de diez de Julio auajo, sino siempre se a de hazer y celebrar vn Domingo, de onze de Julio arriua.

Item es calidad y condizión expresa de esta escriptura, mediante la qual ha tenido efecto el entregarnos el dho. Capitan don Andres Vandorne los dhos 3600 ducados para su doctacion, que si en algun tiempo este dho. Convento no cumpliese las dhas, fiestas, missas sermon y prozecion ... por el mismo caso este dho. Convento a de ser obligado como lo obligamos a boluer y restituyr los dhos. 3600 ducados y entregarlos al convento de sancta María la Real de esta dha. Ciudad ... para que con lo que redituaren hagan y cumplan en dho. convento todo lo contenido en esta escriptura.»

No satisfecho aun el piadoso Capitan Vandorne, por otra escritura otorgada en 27 de Septiembre de 1692 aumentó su dotación con otros 3400 ducados obligándose el convento á aumentar también el número de las memorias, fiestas y sufragios convenidas en la primera escritura é introduciendo en la procesión las novedades siguientes: además de las efigies de la Virgen María, Santo Domingo y Santa Catalina de Sena, se llevarían también las del Niño Jesús, San Francisco y Santo Tomás de Aquino, en sendos pasos, muy bien adornados; y si la Comunidad tuviese devoción á otro Santo, podría también sacarlo. Además de los gigantes y danzas, irían doce niños con las hachas delante del guión y la música de la Catedral, conviniendo las partes otorgantes en que el gasto que causasen los dos ministríles que acompañarían los pasos, según la primera escritura, se convertiría en mayor cantidad de fuegos artificiales que se quemarían durante la procesión. También quedó revocada la condición, de que si las religiosas de Madre de Dios no cumplían lo estipulado, entregasen los 700 ducados á las de Santa María la Real, obligándose aquellas particularmente, y en justa correspondencia con las mercedes recibidas del fundador, á aplicarle una de las tres partes del rosario que diariamente rezaba la comunidad.

Para más acabado conocimiento de lo que fueron estas fiestas, copiamos á continuación el siguiente certificado:

«Gonzalo del Pozo Vrrego escribano del Rey nro. Señor vecino de esta ciudad de Sevilla doy fe que oy dia de la fecha siendo como las seys de la tarde, estando en el Real Convento de Monjas de Madre de Dios de esta Ciudad, que es del orden de Santo Domingo, en la Capílla maior de el, vi que del dho. convento salio la prozesion del Corpus, que todos los años acostumbra hazer, la qual empezo a salir por la puerta principal de la Iglesia, y despues de auer salido los santos de la dha orden, se siguio la custodia, en la qual íba colocada la SSma. Cruz y despues ocho sacerdotes reuestidos, del Real Convento de San Pablo de esta Ciudad, a quienes doy fe conozco y tomaron sobre sus hombros los quátro de ellos las paríguelas, en que iba puesto el SSmo. Sacramento, en vna Custodia, y reconoci no yr persona alguna debaxo de las dhas pariguelas, y andubo la dha. procesion al reedor del dho. Convento, e yo el presente escribano fui en ella, junto al Preste, y en las pausas que hizieron se remudaron los otros quatro sacerdotes, sin yr otra persona ni ponerse debaxo de las dhas. pariguelas, y en esta conformidad se celebro la dha. procesion, hasta llegar a poner los sacerdotes la dha Custodia en el sitio y lugar donde la tomaron, todo lo qual vi y reconoci, por auer asistido en dho. Real Convento de Madre de Dios desde las tres y media hasta cerca de la oracion, que se acauo la dha. procesion, y por auer passado asi, a mi el presente escribano me lo pidio por testimonio la parte del dho convento, y para que conste donde conuenga doy el presente en Seuilla a Treze de Julio de 1698. En testimonio de verdad—Gonzalo del Pozo—rúbrica, (papel del sello, 4.º de 10 mrs. del mismo año.)

Tales fueron sucintamente extractadas, las condiciones que se estipularon para celebrar la procesión del Corpus entre las mencionadas partes de la comunidad de Madre de Dios, y el Capitan Vandorne y dados los aumentos que tuvo por la escritura de 1692, debió atraer la atención de los sevillanos por su lucido acompañamiento, sus músicas y fuegos de artificio, sus numerosos pasos, sus gigantones y danzas. Extraño es, por tanto, que la memoria de tal fiesta no sea más conocida de los curiosos, pudiendo decir por nuestra parte que la sola noticia que de ella tuvimos la hallamos en la obra de D. Félix González de León el cual le dedica los siguientes renglones:

«Además está la Iglesia (de Madre de Dios) muy adornada porque su comunidad fué muy rica y entre otras cosas dignas de recuerdo era la procesión del Corpus que celebraban por las calles todos los años el segundo Domingo del mes de Julio, donde después de las bellas imágenes de Montañés y Roldan que conducían en parihuelas lo menos era la suma riqueza de los vestidos en telas y bordaduras y las muchas alhajas de oro y plata y pedrería que llevaban y lo más era la inmensidad de riquísimas flores contrahechas y otros adornos de que iban cubiertas las parihuelas y los arcos, bajo los cuales llevaban las imágenes que eran vistosísimos y de gran costo y trabajo.»

Estimulados por la curiosidad hemos acudido á las religiosas de Madre de Dios y su priora actual la R. M. Sor Sto. Domingo bondadosamente nos ha facilitado el exámen del Libro de Caja que empieza en 1791 y dos de Manuales de los años siguientes, en que constan todos los gastos que hacía el monasterio. Con los asientos que contienen podemos reconstituir la forma en que se celebraba la procesión, trazando el espléndido cuadro que ofrecía la religiosa festividad.

Anunciábase desde el dia de la víspera con música de clarines y de un tambor, con acompañamiento de un alguacil y de un pregonero que recorría las calles de la carrera anunciando la fiesta,[131] las cuales cubríanse de arrayán, y cuyas casas lucían ricas colgaduras, siendo entre todas las más vistosas las tapicerías que adornaban los muros exteriores de la iglesia,[132] lanzándose cohetes que aumentaban la pública alegría. Además repartíanse cédulas de convite y gratificábase á cuatro soldados y á un cabo que desde el amanecer del dia de la procesión guardaban la iglesia, en donde, pomposamente ataviados, hallábanse dispuestos los pasos, cuyo número había aumentado considerablemente, pues además de los que se convinieron sacar en las escrituras de 1687 y 1692 que comprendió solamente á las efigies de la Virgen con la adoración de la Madre de Dios, Sto. Domingo y Sta. Catalina de Sena, el Niño Jesús, San Francisco de Asís y Sto. Tomás de Aquino, como en la segunda de aquellas quedaron autorizadas las religiosas para sacar otras imágenes de su mayor devoción, aumentaron el número de pasos, con los de la Virgen del Rosario, nuestra Señora de la Montaña, San Vicente Ferrer, Santa Rosa, ofreciendo también á la pública veneración otro en que se mostraba, sobre rica bandeja de plata, la cabeza del mártir San Laureano, hecha del mismo rico metal.

Basta solo este breve relato para comprender el esplendor con que se celebró esta procesión en los últimos años del siglo XVIII, realzado con la presencia de la que suponemos sería rica custodia, acompañada por numerosa clerecía y particulares, con sus cantores y músicas; sus nubes de incienso, sus cohetes y ruedas de fuegos artificiales, sus danzas y gigantones, sus ricos simpecados; en suma, con el júbilo y regocijo que inundaba las almas de miles de espectadores que afluirían á las calles de la carrera.

Terminada la procesión, el convento servía un espléndido refresco á los sacerdotes y personas de calidad que en ella habían asistido.

De todo esto no ha quedado apenas la memoria; y examinando los libros Manuales hallamos, que, en todos viene figurando el gasto de la procesión hasta el de 1835 en el cual ni se menciona siquiera.

Aquellas «auras de libertad» que entonces todo lo invadieron, borrando tantas y tantas páginas tan genuinamente sevillanas; al privar de sus rentas á las comunidades les impidieron en absoluto cumplir las voluntades de generosos donantes; y las rentas que éstas dejaron, arrebatadas á sus legítimos dueños, han pasado á poder de algún insigne patriota que hoy se pavonea con ellas en nombre de la libertad.

Tal ha sido el fin de la dotación del generoso caballero Don Andrés Vandorne.

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Coleccionistas antiguos

Tiénense hoy por nuevas muchas cosas que no lo son; y entre ellas, juzgan algunos que las aficiones que demuestran no pocos de reunir y coleccionar objetos artisticos, raros ó curiosos, son achaque de la cultura moderna, del refinamiento de nuestras costumbres ó nacidos puramente del capricho ú originalidad con que ciertas gentes pretenden atraerse la atención de los demas, en estos tiempos tan ansiosos de novedades, por estimar que apartándose de lo corriente y vulgar ganan plaza de hombres superiores y extraordinarios. Cierto, que, en nuestros días es muy corriente decorar y amueblar las casas con objetos antiguos, pero esto no se hace, generalmente, ni por el noble afan de salvarlos de la destrucción, ni de recrearse con su vista, ni por el cariño que siente el coleccionista, sino, en la mayor parte de los casos, por pueril vanidad, porque «es de moda y de buen tono,» como hoy se dice, ostentarlos en la propia morada, aunque á sus dueños ni se les alcance su significación ó importancia, ni menos puedan dar razón en caso de apuro, al ser interrogados respecto á las épocas á que correspondan, y por tanto, ni apreciar su mérito ó su rareza. Lo que importa es poseerlos para pasar ante el vulgo de levita por opulento y por culto.

No fueron éstos los estímulos de los antiguos coleccionistas, ni lo son tampoco á fé, los de los verdaderos aficionados contemporáneos. Aquéllos y éstos se afanaron y afanan en buscar y en reunir, inteligentemente, movidos del noble intento de evitar la pérdida ó destrucción de ejemplares que importan al conocimiento de la historia de nuestras artes; y gracias á ellos, se ha salvado en nuestra patria buen número de objetos artísticos inapreciables, que sin la diligencia, el entusiasmo y el cariño de sus dueños, habrían ido á aumentar los tesoros artisticos del extranjero.

Cuando el Renacimiento se extendió por Europa, y en los albores del siglo XVI invadió con su poderoso aliento las comarcas españolas, ofreciendo el grandioso espectáculo de la transformación del mundo viejo por un mundo nuevo, á que contribuyeron capitales sucesos, adelantos y descubrimientos portentosos, despertóse entonces vivísimo entusiasmo por las investigaciones y estudios de la antigüedad, y los más esclarecidos ingenios afanáronse por hacer surgir del lecho de polvo en que hasta entonces habían permanecido sepultadas en el olvido, las grandiosas formas del arte pagano, lo mismo en el concepto artístico que en el literario, apareciendo entonces aquella bizarrísima falanje de anticuarios, eruditos, humanistas, jurisconsultos y poetas, enamorados de la antigüedad clásica que poblaron las universidades españolas extendiendo por todas las clases el culto de las ciencias, de las letras y de las artes, despertándose nobilísima emulación entre los más ilustres ingenios italianos y españoles.

¡Qué efecto no producirían en nuestros artistas, en nuestros capitanes y literatos los esplendores de las grandes ciudades italianas al visitarlas por vez primera! ¿Cómo extrañar entonces que nuestros antepasados enamorándose de aquellas bellezas, se deleitaran con su estudio y ansiasen la posesión de aquellas preciosidades para transportarlas á sus opulentas mansiones españolas!

Muchos ilustres varones sevillanos, influidos por la cultura italiana, se nos ofrecen ya desde aquella época como entusíastas celeccionistas de libros, estampas, monedas, cuadros, armas, y en suma, de cuantos objetos artísticos ó curiosos podian adquirir, con los cuales al mismo tiempo que enriquecían sus moradas, servíanles de enseñanza y de gratísimo recreo, librándolas de las garras de la ignorancia!

La historia nos ha trasmitido el recuerdo de algunos de ellos, ocupando hasta ahora el primer lugar el insigne Don Fernando Colón, que como de todos es sabido, reunió á costa de gran suma de dinero, de infatigable diligencia y de singular erudición una de las más famosas bibliotecas del mundo, y, además, y ya este dato no es tan conocido, una numerosísima colección de estampas que basta solo tener en cuenta la época en que por él fué reunida, para estimarla inapreciable, y que si hoy existiese sería de un interés capitalísimo artística y tipográficamente considerado.

Dejó el insigne bibliófilo otra prueba más de su inteligencia y de su infatigable labor en el grueso volumen que contiene el Catálogo de dichas estampas, el cual en su primera hoja lleva M. S. el epígrafe siguiente, puesto, probablemente, por alguno de los bibliotecarios capitulares del siglo XVIII. «De picturis quas Colón adquisiverat» en lo que no anduvo cierto quien lo escribió, pues el Catálogo no fué de pinturas, seguramente, sino de estampas; bastando para confirmar tal parecer el número extraordinario de las que se describen y los epígrafes con que están clasificadas, que indican los tamaños del papel y los diferentes grupos ó series que constituían la colección; hecho todo con una minuciosidad, que asombra la suma de paciencia invertida reveladora del cariño con que don Fernando hizo el Catálogo[133].

Para que el lector pueda juzgar copiamos algunos asuntos:

«Nuestro Señor desnudo y atado á la columna, estanle açotando dos judios el que esta delante de el con la diestra tiene los açotes y en la siniestra la soga de la columa no se le parece el pulgar della y junto a el esta el juez en los ¿pechos? tiene dos botones, tiene en las manos un setro sobro que ... no se le paresce el pulgar della, es campo negro, ay lexos» (monograma dibujado por D. Fernando, de Alberto Durero y la fecha 1512.)

«Nuestro Señor que lo han quitado de la Cruz y esta desnudo en cueros y con un paño, tiene tapadas sus verguenzas y esta echado sobre la falda de un santo que tiene la barba endida y larga y nuestra señora la diestra tiene debajo de la barba de nuestro señor que lo quiere besar y se le parece la siniestra ay un ¿naviete? y un molino de viento.» Monograma dibujado W.

«Par de una gran peña esta uno sentado que con la diestra ayuda a tener una como redoma a una muger luego esta una con una peña a las espaldas luego otra que tiene dos trompetas, luego otro que tiene la siniestra sobre un viejo vestido de pie que esta so un portal y en la siniestra del portal esta un hombre vestido ay lexo. Monograma de una M. y F. unidas.»

Las descripciones de muchos asuntos alegóricos, como este último, confirman el concepto de que no se describen cuadros, y además en ninguno de los asientos se mencionan colores de trajes, fondos de oro y otros pormenores, que, seguramente no habría omitido D. Fernando tratándose de cuadros.

¿Dónde ha ido á parar tan singular riqueza, preguntará al lector?

De aquellos miles de estampas no ha quedado una en Sevilla. Es más, puede asegurarse que una vez ganado por el Cabildo el pleito á los frailes de San Pablo y entregada por éstos la Biblioteca, la Corporación eclesiástica no recibió la colección de estampas, pues, en los varios autos capitulares en que se trató del pleito, menciónase solamente la «Librería,» y sin duda aquella no fué tampoco á poder de los frailes de San Pablo, antes había volado yendo á parar tal vez á las manos del deudor de D. Fernando, el comerciante genovés, Francisco Leardo[134].

Fué uno de los próceres más ilustres que honraron á Sevilla el Duque de Alcalá D. Perafán de Rivera, el cual por la calidad de su extirpe, por el trato con los más doctos varones de su época y por su cargo de Virrey de Nápoles no pudo sustraerse al influjo cultísimo de su época, y al de la región privilegiada en que ejerció su mando, así es que al morir, según el dicho de Zúñiga «dejó lleno el mundo de su fama» y nosotros podríamos añadir que también su palacio de Sevilla con no pocos testimonios de su cultura y de su amor por las memorias artísticas del pasado, cuidándose de enriquecer con ellas su morada; y así no es extraño, que, tomando tan noble ejemplo sus sucesores, hubiesen emulado en atesorar en la misma infinitos objetos de valía inapreciable para la historia y para el arte.

Cuidóse, pues, el insigne sevillano de salvar de la destrucción preciados monumentos escultóricos que sirviesen de ornamento á su Palacio, y á Sevilla envió gran número de estátuas antiguas de Roma que le dió el Pontífice Pío V, las cuales, dice Zúñiga, se ven en el patio y jardin de su palacio, con otras muchas insignes antiguallas, entre ellas unas que se afirman ser las estátuas mutiladas de Pasquino y Marfrodio, tan mentadas de Roma, en que nunca faltará su memoria, y el sitio que ocuparon destinado á los libelos y Pasquines, no fáciles de hacer callar, ni al castigo ni al escarmiento.

A 2 de Abril de 1572 murió en Nápoles tan ilustrado procer y su cadáver transportado á Sevilla, al siguiente año recibió cristiana sepultura en su Cartuja de las Cuevas, de cuya iglesia tenían el patronato los Duques de Alcalá, mediante acta notarial que fué levantada, la cual, no nos parece fuera de proposito extractar en este lugar, por el interés que despierta cuanto se relaciona con la memoria de los varones eminentes, y por ser la primera vez que vé la luz pública, el curioso documento:

En 8 de Mayo de 1573 hallándose en la celda del Rdo. P.D. Hernando Pantoja prior de las Cuevas, testamentario que dijo ser del Excmo. señor don Pedro Afán de Ribera, Duque de Alcalá, Marqués de Tarifa, Conde de los Molares, Adelantado Mayor de Andalucía y Visorey y Capitán General del Reyno de Nápoles, difunto y estando presente Baltasar de Torres mayordomo que había sido del dho. Duque y uno de los albaceas testamentarios del dho. Duque en lo que toca al Reyno de Nápoles y en presencia de Juan Pérez escribano de Su Majestad y público de Sevilla y de los testigos y uso escritos: Baltasar de Torres hizo muestra al dho. prior de «vn cofre redondo de vara y media de largo poco mas o menos con vna cubierta de baqueta, cerrado con su llaue y dixo que dentro en el dho. cofre que alli estaba presente traia y estava el cuerpo del dicho excelentísimo señor duque de alcala y que se le avia dado y entregado metido en el dho. cofre el muy reuerendo padre fray miguel ¿Rani? guardian del monasterio de la cruz que diz que es de la orden de san francisco de la hoçervancia en la dha ciudad de napoles para que lo truxesse a esta ciudad de Sevilla y lo entregase al dho. padre prior de las cuevas como tal albacea del dho. señor duque en cumplimiento de lo quel dexo dispuesto y hordenado por su testamento y que el en cumplimiento dello queria entregar el dho. cofre al dho. padre prior y luego fue abierto el dho. cofre y desliado y estava vn cuerpo que alli dixeron que hera del dho. señor duque de alcala y el dho baltasar de torres y diego melgarejo que ansi se dixo por su nombre caballerizo que dixo aver sido del dho. señor duque y francisco gonzalez clerigo presbitero capellan que dixo auer sido de su excelencia todos tres y cada vno de los sobre dhos. juraron a dios y a la cruz en forma del derecho quel dho. cuerpo de que allí hizo muestra el dho. baltasar de torres es el mismo cuerpo de su excelencia del dho. señor duque de alcala y alli lo mostraron y boluieron a liar como venia y lo metieron en el dicho cofre y se cerro y le dio y entrego el dicho baltasar de torres la llave del dicho cofre al dicho padre prior el qual se dio por entregado del dho. cofre y de la dha. llave.» Siguen las diligencias de traslación del cadáver y de su depósito en una bóveda, enterramiento del linaje de Rivera[135].

No dejó legítima descendencia el Duque D. Perafán, sucediéndole en los Estados de su casa, su hermano D. Fernando Enríquez de Ribera, el cual, asímismo que los títulos y bienes de su antecesor, heredó el espíritu de cultura de aquel, que supo quilatar, al punto de merecer los mayores encomios de sus contemporáneos. De él pudo decir un ingenio sevillano lo siguiente:

«Entre los señalados varones en Letras naturales de Sevilla, pone D. Nicolás Antonio al Excmo Sr. D. Fernando Afán de Ribera Henríquez, Duque de Alcalá «Non tantum eruditioni evasit præstans atque adeo eruditorum verus alta Mæcenas.» Fué en tanto grado aficionado á las Letras, que no tenia rato en el tiempo que vacaba á los negocios públicos, en que el ocuparon los Sres. Reyes Católicos D. Felipe 3.º y D. Felipe 4.º, que no lo emplease en darse á la lección y estudios, no solo de buenas Letras, sino de las demás Ciencias, para cuyo fin juntó en su Palacio de Sevilla y en el de Bornos muchos y muy singulares Libros de que formó muy copiosas Librerias, siendo la de Sevilla una de las grandes del Reyno, no solamente por el número de Libros que juntó, sino por constar de todas facultades y de exquisitos y raros Manuscritos, así originales como copias, que puso en ellas, que aun hoy se conservan muchos de ellos, si bien deteriorados y disminuidos por la falta de la presencia de los Excmos. Sres. en quien recayó la Casa de Alcalá y descuido y poca afición de los que lo han tenido á su cuidado: y para solo poner la Librería, labró el Duque una pieza, también de singular hermosura y grandeza, capaz de tanto número de Libros, que adornó «con muchas Estátuas y piedras y monumentos antiguos,» que aun hoy se ven algunos, aunque pocos, que juntó la curiosidad de este Principe, cuyo retrato se vé en la Librería, que hace recuerdo siempre que en ella se entra, de vn Señor que tanto supo honrar las letras[136]

Basta decir en elogio de lo que debió haber sido el tesoro bibliográfico reunido por el Duque, que de él formaron parte las selectas librerías de Ambrosio de Morales y del Doctor Luciano de Negrón,[137] según dice Zúñiga (año de 1637) consignando también que á ellas agregó lo más estimado que salió en su tiempo en todas lenguas y profesiones y muchos raros manuscritos y otros estimados rastros de la antigüedad en inscripciones, medallas, anillos y mucho de lo semejante (sic) tesoro que á no auerse disipado en las peregrinaciones de su edad mayor en que traía siempre consigo los más exquisitos para dar á la curiosidad los ratos que sobrasen á la obligación y en el desavío de su muerte fuera vno de los mayores que ha visto juntos en la edad presente, no solo la España sino la Europa toda.»

El docto Rodrigo Caro nos dice, también, que en la insigne Casa de Pilato reunieron sus dueños «muchas efigies de marmol de príncipes y varones insignes antiguos y dos grandes colosos de la diosa Palas y otra multitud de estátuas y despojes de la antigüedad y el Excelentísimo Duque Don Fernando Enriquez Afan de Rivera que hoy posee esta casa, ha juntado una gran librería y en ella tantos volúmenes de todas ciencias y letras humanas, manuscritos y medallas antiguas que compite con las más insignes del mundo.»

Qué paradero han tenido tantas riquezas bibliográficas, artísticas y numismáticas, ignórase, y cuanta diligencia hemos tenido en averiguarlo ha sido esteril. Unicamente ha llegado á nuestras manos una «Relación de las alhajas, Pinturas, Estátuas y demás que al presente existen en el Palacio del duque mi señor á la parroquia de San Esteban de esta ciudad remitida á su excelencia en el mismo día 4 de Agosto de 1751,» autorizada con las firmas de Nicolás Hortiz de Escovar y de Antonio Ruiz de Rebolledo» cuyo documento estimamos muy interesante, y en tal virtud vamos á transcribirlo. Dice así:

«Relacion individual que forma la Contaduría de los Estados Ducados y Marquesados de Alcalá que reside en Sevilla en fuerza de orden del Excmo. Sr. D. Luis Antonio Fernández de Córdoba Espínola y de la Cerda, Duque de Medinaceli, de Feria, Segorbe, Cardona, Alcalá y Camiña, Marqués de Priego, del Cogolludo y de Aitona etc. etc., mi señor Cavallero del insigne orden del Toisón de Oro, del Real de sán Genaro y del de Santiago. Gentil hombre de Cámara de S. M. su caballerizo y Vallestero de 20 de Junio del presente año de 1751, de todas las alhajas, pinturas y estátuas y demás que al presente existen en su casa Palacio de esta ciudad á la parroquia de San Esteban, con distinción de sus clases y parajes donde se hallan colocados, que todo es en la forma siguiente:

PINTURAS EN LA CAPILLA: Un lienzo del Descendimiento de la cruz, de dos varas de alto y dos y media de ancho, con moldura dorada que forma altar.

Una tabla con marco dorado de dos tercias que hace coronación al altar de Ntra. Señora con el Niño Jesús.

Un Cristo crucificado sobre una peana á modo de Risco todo de talla de vara de alto.

Un San Andrés de talla sin diadema, (que dicen la tuvo de plata) de media vara.

Una cruz de madera de pino, de poco más de dos varas y media de largo, cinco pulgadas de ancho y tres gruesos, con sus clavos, dada de color oscuro y una tarjeta en la parte inferior que expresa servía (como de hecho sirve) para andar procesionalmente el via crucis desde dicha Capilla, hasta el humilladero que llaman de la Cruz del Campo fuera de la Puerta de Carmona mensura de estas estaciones.

Una columna de jaspe colorado á vetas de cinco cuartas de alto y poco más de una cuarta de diámetro movible, que está en medio de dicha Capilla y es figurativa de la en que su Magestad Santísima estuvo atado.

Una lámpara de metal azofarado, de poco más de media vara de largo.

Cuatro candeleros de tres cuartas de largo, del mismo metal con las armas de la Casa y otros cuatro de madera que estaban en las Almonas.

Un atril de madera maqueado.

Dos cajones que sirven para guardar los ornamentos que sirven de altaritos colaterales del principal para revestirse el sacerdote, con sus frontales, que en el uno está el Santo Crucifijo arriba referido, y en el otro la Santísima Cruz.

Una imágen de talla de tres cuartas de alto de nuestra Señora de la Concepción con su corona de plata, la imagen estofada de colores y oro con su peana dorada, que es la que estaba en la Capilla de las Reales Almonas.

En los cajones de la de este Palacio hay los ornamentos siguientes:

(Citanse algunos de telas lisas, sin importancia, dos calices, etc.)

SIGUEN LAS PINTURAS. Una tabla embutida en la pared, en la meseta principal de la escalera, de ntra. Señora con el Niño Jesús, guarnecida de flores, con moldura dorada y cristal.

En la librería hay las pinturas siguientes:

El Oratorio alto de esta Casa está hoy sin uso en la librería; y se compone de un mediano retablo, y en él cuatro lienzos moderados, con la Coronación, el Padre Eterno, en medio San José, con el Niño Jesús y á los lados S. Andrés y San Francisco, todo pintura del clérigo Roelas y algo maltratadas.

Sobre la puerta de dha. librería está una tabla embutida en la pared, retrato del señor Duque Don Pedro, de medio cuerpo, armado, de mano de Ticiano y maltratado.

Dos tablas de mas de dos varas de alto y tres cuartas de ancho, de nuestro Señor y nuestra Señora con vestidura á lo antiguo, de cuerpo entero sobre campo dorado.

Un lienzo de San Francisco de Borja de una vara poco más de alto y una de ancho.

Una tabla de á vara, del nacimiento de nro. Señor Jesucristo, que dicen fué del señor Filiberto hijo del Duque de Saboya de mano de Alberto Durero.

Un retrato del capitán Pedro Navarro de media vara, maltratado.

Un retrato de medio cuerpo con gorrilla y una cadena al cuello.

Un retrato del Señor Fernando Cortés de dos tercias, maltratado.

Una copia ó retrato de Artemisa de tres cuartas, maltratado.

Un retrato de Ariosto con un reloj de arena en la mano, copia de Rafael de Urbino, maltratado.

Un lienzo de dos varas de alto de Señor San Juan Bautista, original de Artemisa (sic) maltratado.

Un lienzo de más de á vara de alto de medio cuerpo, armado, la mano derecha sobre un morrión, retrato del Señor Don Felipe el Hermoso.

Un lienzo de dos varas de ancho y una y media de alto con moldura dorada de un crucifijo y á sus pies Yñigo López de Mendoza y su mujer marqueses de Santillana con ropaje antiguo maltratado.

Ocho lienzos de siete cuartas de alto y vara de ancho que representan ocho artes liberales originales de Vazquez.

Una tabla de María Santísima nra. Señora con el Niño Jesús con moldura dorada de vara de alto de mano de Parma el Mozo.

Dos lienzos de más de dos varas de alto y una y media de ancho con molduras doradas de dos Emperadores á caballo maltratados.

Dos lienzos de vara de alto de dos enanos de mano de Pacheco, maltratados.

Un lienzo de Erodias con la cabeza de San Juan en un plato del racionero Céspedes.

Un lienzo de un retrato de una lámpara que el Señor Duque Don Fernando dió á San Antonio de Padua muy maltratado.

Ocho retratos de Señoras y Señoritas de la casa, de diferentes tamaños maltratados.

Otros dos cuadros de cerca de vara de unos retratos muy maltratada su pintura.

Cuatro cañones de mosquete antiguos maltratados del tiempo que dicen fueron de la batalla naval de Lepanto.

Dos escriptoritos de madera de naranjo con sus llaves, el uno de media vara de largo y más de tercia de alto con doce gavetas chicas y una más grande y el otro de dos tercias de largo y cerca de media vara de alto con diez y seis gavetas que parece servian de estudio de medallas y repartidas en dichas gavetas hay monedas y 51 medallas de plomo de caracteres de Pontífices y cosas antiguas numerables 2121 monedas y medallas de cobre de diferentes tamaños y hechuras de caracteres arriba referidos 65 de latón, 293 cerquillos de todos tamaños de Bufano que parece serían para poner en ellos las expresadas monedas ó medallas.

Estátuas de la galería alta de la librería: En esta galería que mira al jardín hay las estátuas siguientes:

Una estátua de marmol de Baco con la pantera á los pies de siete palmos de alto colocada en su nicho.

Otra estátua de Hércules de marmol moderna digo del mismo tamaño, también colocada en su nicho.

Otra estátua de marmol moderna de cinco cuartas de alto que representa un joven atado á un tronco con el cuerpo escorzado.

Otra estátua de marmol moderna de cinco cuartas de alto que representa una Venus con una paloma en la mano izquierda también en su nicho como las antecedentes.

Cinco estátuas de medio cuerpo antiguas colocadas en sus nichos que corren el ámbito de la galería.

Dos estátuas pequeñas de medio cuerpo antiguas de la parte de afuera de dicha galería mirando al jardin que á la una le falta el rostro.

Galería baja de la librería: En esta galería que está diáfana y al andar del jardin hay las estátuas y columnas siguientes:

Una estátua de marmol antigua también en su nicho de cinco cuartas y media de alto que representa la Diosa Thetis.

Otra estátua de marmol antigua en su nicho de ocho palmos de alto que representa la Diosa Salus ó Higea.

Otra estátua de marmol en su nicho de poco más de una vara de alto que representa una mujer recostada sobre un tronco.

Otra estátua de marmol antigua en su nicho de poco más de una vara que representa una Venus con una paloma en la mano izquierda sobre una columna.

Siete estátuas de medio cuerpo en sus nichos de marmol en la parte superior de dicha galería unas antiguas y otras modernas de emperadores y emperatrices romanas.

Dos columnas de marmol de tres varas y tres cuartas de alto y media vara de diámetro y sobre la una (porque la otra está tendida en el suelo) una cabeza pequeña de piedra de parangón con el cuello de jaspe blanco.

Otra columna de marmol también, tendida en el suelo de tres varas y cuarta de alto y una cuarta de diámetro.

Otra columna de jaspe verde de cuatro varas de alto y cerca de media vara de diámetro y sobre ella una cabeza de marmol antigua del Emperador Vitelio.

Otra columna de pórfido por labrar de dos varas y media largas de alto y más de cuarta y media de diámetro sobre la cual está una cabeza de marmol de Esculapio.

Dos estátuas de marmol modernas que representan dos mujeres hincadas de rodillas en acto de orar, de vara y media de alto, maltratadas, que memorias antiguas dicen que estaban en el convento de monjas de Madre de Dios.

Dos estátuas pequeñas de medio cuerpo de la parte de afuera de dicha galería sobre sus arcos mirando al jardín.

Dos Basas muy maltratadas de estátuas antiguas con sus inscripciones latinas.

Galería alta del cuarto principal: En esta galería que mira al jardín hay lo siguiente:

Una estátua de Pomona de siete cuartas de alto con la cabeza, manos y pies de piedra de parangón y el cuerpo de ágata ordinario con el brazo derecho y manos lastimados sobre su pedestal en su nicho.

Otra estátua de mujer también en su nicho del mismo alto con la cabeza manos y pies de piedra de parangon y el cuerpo de ágata ordinario.

Un sátiro de marmol antiguo también en su nicho de cerca de tres cuartas de alto que tiene en la mano un botijoncito.

Un sileno de marmol antiguo también en su nicho de cerca de tres cuartas de alto, con una botejita en la mano derecha y en la izquierda sobre el mismo hombro un canastito con frutas.

Cinco bustos ó estátuas de medio cuerpo en su nichos redondos que corren el ámbito superior de la galería.

Cuatro cabezas en nichos más pequeños de marmol antiguo sobre los antecedentes en los huecos de los arcos.

Dos estátuas pequeñas de medio cuerpo de la parte de afuera de dicha galería sobre sus arcos mirando al jardín.

Galería baja de dicho cuarto: Una estátua de Baco también en su nicho con una pantera á los pies todo de marmol de siete cuartas de alto sobre una basa de la misma piedra.

Otra estátua de la Diosa Amphitrite ó Thetis con un delfin á los pies también en su nicho de siete cuartas y media de alto sobre una basa de la misma piedra lastimadas las piernas y le faltan los dedos de las manos.

Un niño también en su nicho de cuatro cuartas y media de alto que tiene en la mano izquierda una paloma y en la derecha una concha todo de marmol.

Otra estátua de marmol también en su nicho de tres cuartas de alto de un pastor que lleva á los hombros un carnero y á los pies tiene un perrito.

Cinco bustos ó estátuas también en sus nichos en la parte superior de esta galería, todas de la propia piedra.

Dos estátuas pequeñas de medio cuerpo de la parte de afuera de dicha galería sobre los arcos mirando al jardin.

En este cuarto hay cuatro mesas de piedra una de marmol embutida de piedra de varios colores de cinco cuartas en cuadro y tres dedos de grueso puesta sobre un pedestal de piedra jaspe en cuadro, otra de piedra negra de menos de dos varas de largo y una de ancho con su pie de madera, otra de jaspe veteado de cerca de vara y tres cuartas de largo y vara y media cuarta de ancho, quebrado por una esquina con su pie de madera y otra de jaspe de colores de más de dos varas de largo y más de vara de ancho con guarnición de piedra negra embutida y su pie de madera.

Galería grande del jardín: En esta galería que es diáfana sobre arcos al plan del jardín hay lo siguiente:

Una estátua de la Fortuna de marmol antiguo de diez cuartas de alto sobre una basa de cerca de cinco cuartas de alto.

Otra estátua de Júpiter de marmol antigua de diez cuartas de alto y le faltan los dedos de la mano derecha.

Cuatro cabezas de marmol sobre las columnas que después se expresarán.

Dos mascarones de marmol sobre las columnas que después se expresarán.

Dos bolas grandes de marmol que después se expresarán.

Una columna de jaspe verde de tres varas y cuarta de alto y cerca de media vara de diámetro con su basa y capitel de marmol.

Otra columna de jaspe colorado del mismo tamaño que la antecedente con su basa y capitel de marmol.

Otra columna de jaspe extraño de cerca de cuatro varas y media de alto y media de diámetro con su basa y capitel de marmol.

Otra columna de marmol algo manchado del mismo tamaño que el antecedente con unos pernos por estar lastimada con su basa y capitel de marmol blanco.

Cuatro columnas de marmol de tres varas y tres cuartas de alto y cerca de media vara de diámetro con sus basas y capiteles.

Una tabla de jaspe labrado para mesa tendida en el suelo de dos varas y media de largo, tres cuartas y media de ancho y cuatro dedos de grueso quebrada por varias partes.

Cenador del jardín ó Galería quemada: En este cenador ó Galería que antes se quemó y hoy está techada de nuevo hay lo siguiente:

Una estátua de marmol antigua de nuevo (sic) de nueve palmos de alto maltratada en su nicho que representa una mujer con la cabeza cubierta con el manto que la memoria antigua dice ser Plotina mujer de Trajano.

Otra estátua de marmol antigua tambien en su nicho de ocho palmos y medio de alto que representa un Apolo con la lira en la mano izquierda y en la derecha el Peltro (sic) lastimada las manos.

Una estátua de marmol antigua también en su nicho de nueve cuartas de alto y que representa un Mercurio con el manto que llaman clámide sobre el hombro izquierdo, le falta una mano y el caduceo.

Otra estátua de marmol antigua también en su nicho de siete palmos y medio de alto que representa un senador romano con su toga, tiene los pies y manos rotas.

Otra estátua de marmol antigua también en su nicho de ocho palmos de alto algo lastimada y que representa otro senador romano que parece ser Cicerón.

Otra estátua de marmol antigua también en su nicho, de ocho palmos de alto que representa una matrona romana y le faltan las manos y parte de los brazos.

Siete estátuas de medio cuerpo también en sus nichos, sobre las antecedentes todas de marmol, las cinco de emperadores romanos y las otras dos de mujeres con el ropaje que cubre el pecho de jaspe.

Gruta del jardín: En la Gruta ó risco de este jardín hay una estátua de marmol antigua de una mujer desnuda que parece Susana ó Venus como dice la memoria antigua sentada para bañarse, mayor que del natural y que tiene lastimado un brazo.

Paredes del jardín: En el lienzo del jardín saliendo del cuarto principal sobre la derecha, hay embutidas en la pared once piedras de fábulas, historias y trofeos de guerra todas de relieve; unas de dos varas y otras de menos tamaño y á proporción su ancho con el grueso correspondiente como figuran (sic) tablas.