[159] Todavía llevan este nombre en Turquía las bañadoras de la Sultana.

[160] Leyes de moros, tít. LXII.

[161] Véase el art. I del capítulo Del matrimonio citado en la nota 1.

[162] «¡Oh profeta! Manda á las esposas, á las hijas y á las mugeres de los creyentes, que cubran con un velo su semblante. Será demostracion de su virtud y preservativo contra los rumores del público. Dios es indulgente y misericordioso.

»Vuestras esposas pueden andar descubiertas en presencia de sus padres, de sus hijos, sobrinos, mugeres y esclavos. Temed al Señor, que es testigo de todas vuestras acciones.

»Las mugeres de edad avanzada pueden quitarse su velo, con tal que no pongan estudio en hacerse ver.»

(Art.º 17 y 18, cap. Del matrimonio.—Leyes morales etc. de Mahoma, Coleccion cit. de Lefèvre.)

[163] Véase art. 11, cap. cit., obra cit. de Lefèvre.

[164] Véase nota 2, pág. 72.

[165] «Cumplen en los casamientos alegría et alhuelulas (gritos de alegría ó de dolor que acostumbran á dar las moras), et panderos, et testimonios.» Título VIII. Leyes de moros. «Y permítese en las bodas el adufe, y este es de dos maneras: el uno un arco redondo y por la una parte pergamino que esté sin cuerdas... Y el otro es de la misma suerte, sino que está por las dos partes con pergamino... y si tiene cuerdas, ó son sonajas ó gayta no se permite, y los demas instrumentos, como laud, rabel y semejantes, como mas fuerça, es haram (prohibicion) usarlos en las bodas.» Anon. Valenc. cit. por el Sr. Gayangos en su nota 3 al tít. VIII arriba mencionado.

Aunque estas leyes fueron recopiladas en época muy posterior á los Califas, merecen considerarse como primitivas, puesto que el ilustrado orientalista que las ha anotado advierte en el prólogo que las precede no haber nada en ellas que no esté enteramente conforme con los principios consignados en el Coran, con la tradicion y la Zunna, con las doctrinas del rito Malequí que se siguió en Africa y en España, y con la letra de otras compilaciones legales del mismo género.

[166] El acidaque es la dote ó la carta dotal. Entre los musulmanes el marido es el que dota á la muger. «El guaquil (procurador casamentero, tutor ó curador) dará la novia con palabras conocidas, como decir: ya fulano, yo te caso con fulana; y el novio dirá: yo estoy contento ó la recibo por esposa, y deste dar y recibir, y cantidad del çitaq (acidaque ó dote) presente y dilatado, es la que an de testiguar los testigos, de suerte que estos an de hablar con ella antes. Si es doncella y no tiene padre, llamarla y que responda al llamado, y le dirán: fulano te a pedido para su esposa y te a nombrado de çitaq presente tanto, y de muajar (lo que se da despues) tanto. Si estás contenta, calla y no respondas, y tu callar es señal cierta que concedes y estás contenta; y si no lo estás, habla y di lo que te parece y está bien. Si á todo esto calla, su callar es otorgar, y si despues de tiempo habla y dice que no sabia que el callar era otorgar, no le es de provecho, ni será creida. Y si al tiempo de llamarla se rie ó llora, se casará, y no importa, porque el reirse puede ser de contento, y el llorar por faltalle en aquella ocasion su padre, con que le escusaba á ella de hablar; pero si no quiere hablar ó se levanta de su lugar, y se va y se echa de ver en su cara que aborrece el casarse ó no querer al novio, se dejará por casar.» Anon. Valenc. citado en la nota 1 al tít. X, Leyes de moros.

[167] Art. 3, cap. Del repudio, Leyes morales etc. de Mahoma, Colec. cit. de Lefèvre.

[168] Cuando un mahometano jura repudiar á su esposa, rompe todo comercio con ella. La esposa, así que llega á su noticia el juramento, se cubre con un velo y se retira á su aposento sin volver á presentarse á su marido. Para la reconciliacion hay un término improrogable de cuatro meses, llamado la alheda, pasado el cual todo vínculo queda disuelto y la muger recobra su libertad. Al salir de la casa marital recibe su acidaque y se lleva consigo sus hijas, dejando los hijos varones en poder del padre. Véase el cap. cit. Del repudio.

[169] La atalca es el acto de repudio ó divorcio.

[170] Gran muro divisorio que segun el Koran separa el paraiso del infierno.

[171] Párrafo 3.º, art. 5, cap. Del repudio, Leyes morales etc.

El que repudiaba á su muger y se arrepentia de haberla repudiado, en los cuatro meses de alheda ó plazo para la reconciliacion no podia tener comercio con ella si antes no daba libertad á un cautivo. Si no encontraba cautivo ninguno que redimir, debia ayunar por espacio de dos meses; pero esta penitencia podia conmutarse con alimentar á 60 pobres. (Art. 13, cap. Del matrimonio.)

[172] «El que feziere forniçio con syerva de su fijo, non aya alhudud...» «Et el que feziere forniçio con muger de su syervo, non le den alhudud...» El alhudud era pena de 80 azotes que segun la ley castigaba el pecado carnal en ciertos y determinados casos. Véanse los títulos CLXX y CLXXI, Leyes de moros.

[173] Véase la nota antecedente.

[174] Véase la nota 1 al tít. II, Leyes de moros.

[175] Véase el tít. I de la misma obra.

[176] «Sy la huérfana toviere alhací ó tutor, et la casare... Sy ella lo oviere menester, et fuere su pro, el casamiento sea firme, et non la metan en consejo despues que fuere de edat.» Ibíd.

[177] Los eunucos antiguamente eran los camareros que servian en lo interior de los palacios. Aumentada despues la corrupcion, los celos de los príncipes introdujeron la bárbara costumbre de que fuesen hombres mutilados los que guardasen el aposento de sus esposas, pues de este modo, alejados de toda idea de seduccion, se creía que servian con mas amor y fidelidad á su dueño.

[178] Jesucristo nos presenta la distincion entre las obras imperfectas de la ley y las obras perfectas de la caridad en aquella parábola sublime en que vemos á un hombre maltratado por los ladrones, olvidado por el levita y socorrido por el samaritano. El levita representa la probidad legal humana, que absteniéndose de hacer el mal, omite hacer el bien.

[179] Los primeros mártires que aparecen sentenciados á muerte por el consejo ó mexuar del rey sarraceno son Jorge, Felix, Liliosa, Aurelio y Sabigoto, los cuales fueron decapitados en el mes de julio del año 852. Hasta entonces las causas de los cristianos que se ofrecian al martirio no habian salido de la jurisdiccion de los Cadíes.

[180] Véase la vida y martirio de Sta. Sabigoto.

[181] Véase la noticia sobre S. Aurelio.

[182] Véase el martirio de S. Jorge, ó Georgio.

[183] En la ocupacion de la Bética por los vándalos veía el piadoso Salviano (libro 7, De Gubernatione Dei) el castigo del cielo por la corrupcion de sus costumbres. La misma observacion, y las mismas palabras con que la espresa, pueden aplicarse á la calamidad, aun mayor, del yugo sarraceno: In illa Hispanorum captivitate ostendere Deus voluit, quantum, et odisset caruis libidinem, et diligeret castitatem, etc.; pues en castigo de su impenitencia despues de aquel primer escarmiento, se vió entregada á la barbarie y escesos del mismo vicio que tanto amaba.

[184] Corpora martyrum, escribia Alvaro, à gentilibus arsa oculis nostris conspeximus. Et quod abundantiori est fletu plorandum, plerosque Patres Anathematizantes talia patientes miravimus.

[185] Véase lo que refiere S. Eulogio, testigo presencial, del martirio y declavacion de los Santos Emila y Jeremías.

[186] Per ordinem disponantur viri: deinde pueri: deinde hermaphroditi: deinde mulieres. (Probabile est apud Mahumetanos esse multos hermaphroditos, ob assiduum usum veneris præposteræ.) etc. Marrac.==Prodrom. ad refut. Alcor. part. IV, cap. V.

[187] Extractos de un curioso M. S. propio del Sr. D. Pascual Gayangos.

[188] M. S. citado en la nota antecedente.

[189] Refiere esta anécdota Gelaleddin, citado por Savary en la nota 2 al cap. LXII del Koran.

[190] M. S. citado del Sr. Gayangos.

[191] Ebnol-Athir, citado por Marrac. Refut. al Kor. Prodrom. part. IV, cap. IV.

[192] Algazel, cit. por el mismo, ibíd.

[193] La ablucion general (tahara) se requiere cuando ocurre alguna de estas cosas: emissio spermatis per modum effusionis; carnalis cupido viri et feminæ, et occursus duorum sponsorum sine emissione seminis; et menstruum; et puerperium. Et sancivit Legatus Dei ablutionem pro die Veneris, et duabus Festivitatibus; et pro præparatione ad sacram peregrinationem. Véase Marrac. op. cit., loc. cit. Tambien pueden verse los casos en que se pierde y debe renovarse el tahor (ó tahara) en el cap. IV de la obra Suma de los principales mandamientos y devedamientos de la Ley y Çunna publicada por la Real Academia de la Historia.

[194] Los muy curiosos pueden verlas en las dos obras citadas en la nota antecedente, así como tambien la comprobacion de todas las demas ceremonias que vamos detallando, por ridiculas que parezcan. Aquí diremos solo que la ablucion menor, ó purificacion sagrada, requisito indispensable antes de toda oracion, se pierde por cualquiera especie de secrecion, por el vómito, por el sueño, por la risa desmedida, por el deliquio, etc.: de modo que un muslim escrupuloso debe estar casi todo el dia remojándose y maniobrando con aquello que hasta los mismos hebreos, pueblo reconocido como carnal, prohibian mirar como si ofendiese y manchase la vista.

[195] Bilel era un criado de Mahoma. Cuando murió su amo, dió muestras de gran sentimiento, se retiró á los montes, y comenzó á dar grandes gritos: tenia una voz muy sonora, y segun el dicho de su amo, estaba destinado á ser almuedan del Paraiso. Nota 2 del Sr. Gayangos á la pág. 264 de la cit. obra Suma de los principales mandamientos, etc.

[196] El aliden es la llamada á la oracion desde la torre ó alminar de la mezquita, segun se dijo en la pág. 98, nota 1.

[197] Esta antigua costumbre de las mugeres árabes se observó ya por Tertuliano (lib. de Velandis virginibus, cap. 17): judicabunt vos Arabiæ feminæ Ethnicæ, quæ non caput tantùm, sed faciem totam tegunt, ut, uno oculo librato, contentæ sunt dimidiâ frui luce, quam totam faciem prostituere.

[198] El erudito comentador de Luitprando D. Lorenzo Ramirez de Prado, alegando la autoridad de nuestro cronista Juliano, supone que el manto ó almalafa de las hembras árabes de España era comun á hombres y mugeres. Dá la razon en el párrafo siguiente copiado de aquel cronista (núm. 620): Eisdem vestibus utuntur nunc Saraceni, quas ex Africâ secum deduxerunt quæ mentitis vestibus venerant huc cum viris. Nam Miramolinus feminas vetuerat, ne transirent ad Hispanias. Et amatores Saraceni adduxerunt nonnullas virgines in habitu virili, quali nunc utuntur feminæ Bæticæ, et olim utebantur etiam Christianæ degentes inter Mauros; vocant MANTOS ET ALMALAFAS. Si los hombres con sus mantos cubrian la cabeza, como usan hoy los árabes y africanos, facilmente se comprende que una muger envuelta en su almalafa pudiese confundirse con un varon mancebo, sobre todo si era la almalafa un manto tupido y fuerte, y no un velo fino y trasparente como el theristro, que usaban las mugeres en los paises cálidos de Oriente segun el testimonio de varios SS. PP. comentando los pasages del Génesis en que se hace mencion del velo de Thamar y de Rebeca. Entre los griegos del Bajo-Imperio hasta los mismos hombres afeminados lo usaron, puesto que se refiere que habiendo enviado el rey Hugo á Romano II, entre varios presentes, dos hermosos perros del norte, al ver los animales al emperador griego cubierto con su theristro á la usanza de su pais, le creyeron un monstruo en vez de un hombre, y se lanzaron sobre él furiosos. En la forma general, muy poco debia diferenciarse el trage de los dos sexos: camisa, túnica, faja y manto, eran comunes á hombres y mugeres. Hasta el tocado era parecido, porque si ellos llevaban turbantes, mas ó menos voluminosos segun los paises de donde procedian, ellas usaban las llamadas por los cronistas latinos mitriolas, que no eran otra cosa que una pequeña faja rodeada á la cabeza, llevada en todos tiempos por los lidios, frigios, sirios, árabes, persas y egipcios, y entre los romanos como adorno de las mugeres estrangeras, de las rameras, y de los hombres afeminados que afectaban un trage exótico. Una cosa que no llevaban los hombres en la España-árabe era el thorax sericus ó paño de seda que cubria el pecho, que nuestras mozárabes cristianas tomaron de las mugeres árabes, y de que no se olvida el minucioso expositor Aly ben Mohammed, á quien sigue Marracio, al enumerar las prendas con que se debe revestir á los difuntos, hombres y mugeres. (Caput de oratione in exequiis mortuorum, obra cit.)

[199] Véase nota 3, pág. 136.

[200] Véase la eruditísima nota de D. Lorenzo Ramirez de Prado al núm. 352 del Cronicon de Luitprando, llena de curiosas investigaciones sobre el uso de los palios, mantos y velos de los orientales.

[201] Femineum lucet sic per bombycina corpus. Marcial, lib. 8, epíg. 68.

[202] Suma de los principales mandamientos, etc. Cap. VII, Del atayamun y sus defectos.

[203] Las cinco azalas del dia son de obligacion inescusable, pero como queda indicado no es obligatorio hacerlas todas en público. En público, esto es, en la mezquita, solo es de riguroso precepto la del viernes ó dia festivo, á la hora de adohar; las demas se pueden hacer privadamente, y cada cual de hecho las hace en el lugar ó sitio en que le coge la hora de cumplir este deber. Es claro que cuando se hace la azala en medio de un campo, ó viajando, no hay Imam que la dirija, ni hay lectura del Koran, ni sermon, ni Kotba (véase la nota 2, pág. 99); y muchas veces ni siquiera puede precederle la ablucion general (tahara) y la purificacion ceremonial (alguado) por no haber agua corriente á mano. En este caso hace el muslim el tayamun con polvo, ó tierra, ó yerba, ó césped, ó nieve, ó barro, etc. Ahora bien, el tayamun es solo un medio supletorio, y no dispensa de hacer tahara si se ha perdido, y alguado cuando en el término de una hora sea posible hallar agua clara y sitio á propósito para ello. El modo de hacer tayamun consta en el cap. VII de la obra Suma de los principales mandamientos, etc., ya citada. «La manera como se ha de hacer es, que ponga las manos sobre la tierra, llanas, ó en la cosa con que quiera hacer tayamun, y lebántelas sumariamente y maçhará (restregará) su cara una bez, nonbrando ad Allah el alto, y buélbalas á poner sobre la tal cosa que el tomare y hagan al braço derecho principiando de la punta de los dedos de la mano hasta encima del codo, y buélbalas á poner las manos sobre la tal cosa, y hará de aquella mesma manera al braço yzquierdo, sin lebantar la mano hasta que buelba á salir por los mesmos dedos por donde principia: de manera que de subida y baxada comprenda bien todo el braço.»

[204] Véase Clemente Tosius, abad de la Congregacion Sylvestrina, en su obra India oriental, tomo I.

[205] Véase Marraccio, obra cit., y la interesante obra titulada Viaggio all'Indie Orientali, etc., del P. Vicente María de Sta. Catalina de Sena, carmelita descalzo.

[206] Los sectarios de Alí pretenden que las abluciones deben empezarse por el codo, y los de Omar sostienen que por las puntas de los dedos. Les Mahométans disputent entre eux des pratiques (dice Mr. de Bonald), les chrétiens du dogme. Législation primitive, tomo 3, pág. 345, nota.

[207] Alicama. Convocacion interior que se hace en las mezquitas con el fin de llamar á los fieles á la oracion. Diferénciase de la otra convocacion llamada aliden, en que esta se hace á la parte esterior, desde los alminares ó torres, en las que se construyen unas terrazas ó balcones que las ciñen en contorno, para que los almuedanes puedan dar el pregon á los cuatro vientos, girando hácia la derecha.

[208] «Si steterit mulier ad latus viri, ita ut ambo conjungantur in oratione, vitiabitur oratio viri. Non decet mulieres interesse cœlui (virorum).» Marrac. op. cit., cap. V De eo quod convenit orationi. Y no solo han de estar separados los sexos, sino que entre los de un sexo mismo hay preferencias reconocidas: así v. g. «Qui mundus est non orabit post eum qui patitur frecuentem fluxum urinæ: neque, quæ munda est, post eam cui menstruorum reliquiæ perseverent, etc. A tal punto se lleva la distincion de gerarquías, que se manda que en el templo el que sabe leer no esté detrás del ignorante, ni el vestido detrás del desnudo. Ibid.

[209] Marrac. Ibid.

[210] Giaab, citado por Savary en su traduccion del Koran. Cap. I. ó Introduccion.

[211] Suprimimos estas minucias y vaciedades por demasiado prolijas y fastidiosas; quien quiera enterarse de todas ellas las hallará detalladas con la suficiente claridad en la citada obra de Marrac. Refutacion del Koran, y en el cap. XI de la Suma de los principales mandamientos y devedamientos, tambien citada. En este capítulo hallará el siguiente curioso trozo: «Asiéntese en tierra las pulpas de los pulgares de los piés, y diga tres beces çubhana rabbi lealé como se dice, y asiéntese sobre la pierna izquierda, de manera que no se asiente sobre ninguno de sus piés, sacándolos al lado drecho y el bientre del pulgar del pied drecho, y se asiente en la tierra; ó si quiere ponga la planta del pied izquierdo con el muslo del drecho, y ponga las manos sobre las rodillas y buélbase á açaxdar (postrar en tierra) como de primero con Allah ua aqbar, y dispues lebántese con Allah ua aqbar, y hará otra arraca (incurvacion) con aquella, y asiéntese y diga: etc.» ¡Que así se haga consistir en la mímica el mérito de las preces del Altísimo!

[212] El curioso M. S. del Sr. Gayangos citado en otra nota contiene el siguiente párrafo sobre la necesidad de seguir escrupulosamente al Imam en la azala pública, que corrobora la exactitud de la comparacion que acabamos de hacer. «Y se advierta que la intencion de seguir al Imam es fard (precepto forzoso) sobre el que le sigue, y que el seguirle ha de ser que despues que el Imam vaya á los actos della de bajar ó subir, vaya en su seguimiento, porque de hacellos igual con él es macuh (acto laudable no obligatorio), y si antes que él es muharam (cosa prohibida). Y si es en taqbirat alyhram y el çalam (salutacion que se hace al fin de la oracion) decirlo junto con él ó antes que él, es perdida su çala; y esto se advierte porque muchos no salen della sino con un haram (condena) acuestas, demas que hay opinion de que es perdida si lo hace adred el anticiparse en los actos. Y todo esto por la poca consideracion que se tiene de no hacer la obra como se debe ó porque piensan que han de acabar primero que el Imam y estan engañados, por cuanto no pueden salir de la çala hasta que el Imam abra la puerta con dar el çalam. Y se echa de ver en actos tales la poca debocion que tienen en esta escelente obra, pues no ben la ora de salir della, etc.»

Redúcense realmente las oraciones de los mahometanos á verdaderas gesticulaciones con el cuerpo, las manos y los piés: incurvaciones de la cabeza y de la espalda, postraciones ó humillaciones de toda la persona en tierra, y otros actos propios de histriones. Su oracion apenas puede llamarse tal: el mismo favor que se les dispensa diciendo que tienen una religion (puesto que no hay rigorosamente hablando religion donde no hay ademas del templo una ara y un sacrificio, y ellos no tienen sacrificio ni ara), se les concede suponiendo que en sus azalas hacen oracion, dado que la oracion supone deprecaciones y plegarias. Solo de vez en cuando entre la multitud de sus gestos corporales van mezcladas las esclamaciones: ¡Solo Dios es grande! ¡A Dios las alabanzas! ¡No hay mas Dios que Dios! y otras por este estilo, con algunos versículos del Koran, especialmente los siete de la primera Sura, que es mas bien un himno que una deprecacion, á la manera de muchos Salmos de David. La devocion y atencion suma que los mahometanos afectan en sus azalas nace, observa Marraccio, en parte de la mera costumbre, en parte tambien de verdadera hipocresía. En suma, estos actos puramente exteriores nada de por sí influyen en la santificacion del hombre, y nada significan no animándolos las virtudes interiores, la caridad, la fé, la piedad, y otras que solo el cristianismo inculca y hace de rigoroso precepto. Los desmedidos elogios que hoy es moda prodigar á todo lo de los árabes, nos obliga á entrar en esta clase de consideraciones.

[213] Véase la lámina Vista interior de la mezquita.

[214] Véase la nota 2, pág. 122.

[215] Debió ser en idioma arábigo esta predicacion de los dos cristianos dentro de la mezquita mayor, porque de lo contrario no hubieran sido comprendidos. Por lo tocante á Serviodeo, como natural de Siria, no hay la menor duda; y en cuanto á Rogelio es de creer que hablase aquella lengua, como casi todos los mozárabes españoles, cuando se arrojó á evangelizar á los mahometanos. Consta que era cosa comun entre los naturales hablar y hasta manejar con elegancia la lengua de los dominadores, por lo cual algunos de ellos, aunque cristianos, obtenian cargos y empleos en la corte de los Umeyas, escribanías y otros oficios del gobierno. Sábese por S. Eulogio (Memorial de los Santos) que los dos jóvenes Emila y Jeremías, que hemos nombrado poco há, eran doctísimos en la lengua árabe. Del abad Sanson, que en el tiempo á que nos referimos tenia 42 años, consta, que se valian de él los reyes de Córdoba para traducir del arábigo al latin las cartas que dirigian al rey de Francia. (S. Eulogio, Memoriale Sanctorum, lib. 2, c. 2:—Florez, Vida del abad Sanson, t. 11, España Sagrada:—Masdeu, Hist. crit., t. XIII, España Arabe, p. 176: etc.)

[216] «Concluida la oracion, id libremente. Proporcionaos los bienes que el cielo ha dispensado á los humanos.» Sura LXII. El viernes, vers. 10.

[217] «Los moros (dice Ambrosio de Morales copiando á S. Eulogio) cargaron con tanto ímpetu sobre los dos cristianos, derribándolos en el suelo y hiriéndolos, que los uvieran allí muerto, si no acudiera el juez, para librarlos de aquella furia, mandándolos llevar á la cárcel.»

[218] «A este fin hizo (el rey moro) venir á la corte á los metropolitanos de diversas provincias, para que juntos los obispos decretasen lo que deseaba.» Florez, trat. 33, cap. 10, §. III. Del Concilio tenido en Córdoba acerca de los que se presentaban al martirio.

[219] Florez, loc. cit.

[220] «Esta simulacion, dice Gomez Bravo, t. 1, p. 132, desagradó á S. Eulogio por el escándalo y error que causaba en los ignorantes, que no penetraban lo alegórico del conciliar decreto, y creerian prohibido el martirio.» El P. Florez es de contrario sentir, y de aquellas palabras eademque schæda minimè decedentium agonem impugnans, quod futuros laudabiliter extolleret milites, percipitur, deduce que el santo declaró ser buenos y favorables á los mártires, no solo la intencion, sino tambien el sentido formal de la sentencia. Lo cierto sin embargo es que S. Eulogio fué perseguido y se vió en la precision de ocultarse.

[221] Guadalquivir (wada-l-kebir) significa en árabe el rio grande.

[222] Los historiadores árabes refieren la muerte de Abde-r-rahman II como natural y tranquila. Nosotros hemos preferido sin embargo la relacion de S. Eulogio, porque ademas de ser contemporáneo, podia estar muy enterado de la verdad de los hechos por tener un hermano empleado en el palacio del sultan. Nuestros mas juiciosos historiadores, Morales, Roa, Gomez Bravo, Florez, etc., han seguido esta version.

[223] Kalam era muy querida de Abde-r-rahman por lo bien que escribia, recitaba versos, referia cosas históricas, y sabia tocar y cantar. Véase Al-Makkarí, l. VI, c. IV.

[224] Amaba tambien tiernamente á sus concubinas Mudathirah y Ashifá, que de esclavas habia convertido en esposas. Ibid.

[225] Distinguia al célebre poeta Abdallah ben Xamri, y á Yahye ben Hakem. Véase Conde, t. 1.º, cap. XL.

[226] «Bajándole á su lecho, murió aquella misma noche, antes que acabase de consumir el fuego los cuerpos de los sagrados mártires.» Bravo, t. 1, p. 133.

[227] De estos pseudo-cristianos, cooperadores de la tiranía sarracénica, haremos mencion especial mas adelante, en el capitulo Córdoba mozárabe.

[228] El mismo dia que le proclamaron rey echó del palacio y casa real á todos los cristianos que en ella servian, quitándoles las raciones y sueldo que tenian; y entre ellos fué tambien echado Joseph, hermano de S. Eulogio, como el santo refiere.

[229] De esta destruccion de los templos de los cristianos en tiempo de Mohammed nos ocuparemos tambien en el capítulo Córdoba mozárabe.

[230] S. Eulogio: Docum. Mart., cap. 7, núm. 6.

[231] Véase Conde, Cap. XLVIII. t. 1.º Victoria del principe Almondhir contra los rebeldes de Toledo. «El principe... envió 700 ú 800 cabezas de rebeldes á Córdoba... y el rey las mandó poner en las almenas, etc.»

[232] Véase Ambrosio de Morales, con la autoridad de Luis de Mármol. Crón. gen., lib. XIV, cap. 32.

[233] Refiere esta anécdota Conde, t. 1.º, cap. LIV.

[234] Véase arzob. D. Rodrigo, Hist. de los árabes.

[235] De los cristianos vergonzantes confundidos con los árabes por la lengua, por el trage y por el modo de vivir, se hace mencion frecuente en la Esp. Sagr. del P. Florez, trat. 33.

[236] Véase Conde, t. 1, cap. LV.

[237] Conde, ibid., y Al-Makkarí convienen en este suceso. Véase la obra del último, lib. VI, cap. IV.

[238] «Asi fué que el rey Mohammad estando sin dolencia alguna, y recreándose en los huertos de su alcázar con sus wazires y familiares, le dijo Haxem ben Abdelasis ben Chalid, Walí de Jaen, ¡cuán feliz condicion la de los reyes! para ellos solos es deliciosa la vida, para los demas hombres no tiene el mundo tantos atractivos: ¡qué jardines tan amenos, qué magníficos alcázares, y en ellos cuántas delicias y recreaciones! Pero la muerte tira la cuerda limitada por la mano del hado, y todo lo turba, y acaba el poderoso príncipe como el rústico labriego. Mohammad le respondió: en apariencia la senda de la vida de los reyes parece llena de flores aromáticas; pero en verdad son rosas con agudas espinas: la muerte de las criaturas es obra de Dios, y principio de bienes inefables para los buenos; y sin ella yo no seria ahora rey de España. Retiróse el rey á su estancia, y se reclinó á descansar, y le salteó el eterno sueño de la muerte, que roba las delicias del mundo, y ataja y corta los cuidados y vanas esperanzas humanas.» Conde. Hist. cit., tomo I, cap. LVII.

[239] La comprobacion de esta verdad se halla en la historia de nuestro arte nacional. Asimiladas en cierta manera las dos arquitecturas árabe y goda en el siglo de Carlomagno por la visible inoculacion del gusto bizantino en ambas, empiezan á seguir una marcha divergente desde que acaba en Europa el influjo de la restauracion Carlovingia. Entregado entonces el genio occidental á sus propias fuerzas, el gusto bizantino ó neo-griego solo entra en sus concepciones como auxiliar para la ornamentacion, al paso que el genio arábigo le adopta como fundamento. Esta diferencia se manifiesta ya muy marcada en el décimo siglo, y desde el undécimo en adelante se señala aun mas, para formar luego dos sistemas enteramente opuestos en el siglo XIII y siguientes. Los caractéres mas aparentes de estos dos sistemas occidental y oriental son la tendencia del primero á la vertical, y la propension al desarrollo horizontal en el segundo. Aquel aspira á la elevacion, estrecha los vanos, aguza las armaduras, acaba por romper el arco para reunir sus apoyos sin disminuir su altura; el oriental por el contrario se dilata á placer sobre la tierra, aplana sus techumbres convirtiéndolas en terrazas, ensancha sus vanos, se corona de cúpulas.

En España sin embargo la escuela neo-griega ejerce su influjo desde mas temprano y de una manera mas marcada que en el resto del Occidente, lo cual se debe quizás al dominio que sobre nuestras costas meridionales mantuvo el imperio griego en el sexto siglo, y al trato y comercio en que desde el siglo VIII vivió el pueblo conquistado con el sarraceno conquistador, que propiamente hablando fué para nosotros el vehiculo de las prácticas y tradiciones orientales. Para citar un ejemplo de esta singularidad que nuestra arquitectura nacional ofrece, entre muchos que pudiéramos citar y que suprimimos por no estraviarnos demasiado de nuestro propósito, mencionaremos la iglesia de S. Miguel de Lino, en Asturias, que siendo construccion del noveno siglo, ofrecia, segun de su actual estado pudo colegir Ambrosio de Morales, la singularidad de ostentar un cimborio bizantino en su crucero. Este precioso ejemplo de nuestra temprana aficion al gusto oriental, merece tenerse muy en cuenta hoy que parece probado de una manera inconcusa que los templos mas antiguos de Francia coronados de cúpulas bizantinas son en un siglo posteriores á nuestro modesto templo asturiano. (Véase la reciente obra de M. Felix Verneilh L'architecture Byzantine en France.) El punto que en esta nota hemos tocado merece estudiarse detenidamente: el Ensayo histórico sobre la arquitectura española del Sr. D. José Caveda puede facilitar mucho el estudio analítico que conviene hacer antes de deducir conclusiones demasiado generales.

[240] ¿Quién ignora el orígen de la fábula de Leda? Era tal la belleza de los dos jóvenes Cástor y Pólux, y de su hermana Helena, la del cuello de cisne, segun la pintan los poetas, que los griegos, propensos á materializarlo todo con su risueña mitología, los supusieron hijos del mismo Júpiter. Cástor sin embargo no era inmortal, porque en realidad el huevo de donde salió juntamente con Clitemnestra, habia sido fecundado por Tindaro y no por Júpiter. Pólux y Helena lo eran: ambos habian salido del huevo fecundado por el padre de los dioses. Cástor y Pólux eran reputados como inmortales, pero cesó el error cuando murió el primero.

Permitaseme simbolizar con esta fábula la historia de los dos artes musulman y cristiano: los dos derivan en su orígen del arte clásico griego; pero el uno manifiesta en su desarrollo, degeneracion y muerte, el gérmen puramente materialista, mientras el otro revela en su crecimiento, siempre progresivo, que lleva por decirlo asi el aliento de la Divinidad. El arte cristiano es en efecto producto espontáneo del consorcio de la belleza antigua con el espiritu fecundo de la nueva ley moral con que Dios dirige á la humanidad.

Tambien simboliza el llanto de Pólux por la muerte de su hermano la degeneracion del arte cristiano en ciertas épocas, el cual por ceder á una ciega y fanática admiracion hácia las creaciones del arte materialista, abjura de su inmortalidad, es decir, de sus altas y genuinas aspiraciones, y consiente que usurpe su puesto un arte alucinador é impotente, cuyos medios no corresponden al objeto final del arte en la sociedad cristiana.