De otro género de idolatría con los difuntos.
Otro género de idolatría muy diverso de los referidos es el que los Gentiles han usado por ocasion de sus difuntos, á quien querian bien y estimaban. Y aun parece que el Sabio da á entender, que el principio de la idolatría fué esto, diciendo así[21]: El principio de fornicacion fué la reputacion de los Idolos; y esta invencion es total corrupcion de la vida. Porque al principio del mundo no hubo Idolos, ni al fin los habrá para siempre jamás. Mas la vanidad y ociosidad de las hombres trajo al mundo esta invencion, y aun por eso acabaron sus vidas tan presto. Porque sucedió que sintiendo el padre amargamente la muerte del hijo mal logrado, hizo para su consuelo un retrato del difunto, y comenzó á honrar y adorar como á Dios, al que poco antes como hombre mortal acabó sus días; y para este fin ordenó entre sus criados, que en memoria suya se hiciesen devociones y sacrificios. Despues pasando dias, y tomando autoridad esta maldita costumbre, quedó este yerro canonizado por ley; y así por mandado de los tiranos y Reyes eran adorados los retratos é Idolos. De aquí vino que con los ausentes se comenzó á hacer lo mismo; y á los que no podian adorar en presencia por estar lejos, trayendo los retratos de los Reyes que querian honrar, por este modo los adoraban, supliendo con su invencion y traza la ausencia de los que querian adorar. Acrecentó esta invencion de idolatría la curiosidad de excelentes artífices, que con su arte hicieron estas imágenes y estatuas tan elegantes, que los que no sabían lo que era, les provocaban á adorarlas. Porque con el primor de su arte, pretendiendo contentar al que les daba su obra, sacaban retratos y pinturas mucho mas excelentes. Y el vulgo de la gente, llevado de la apariencia y gracia de la obra, al otro que poco antes habia sido honrado como hombre, vino ya á tenerle y estimarle por su Dios. Y este fué el engaño miserable de los hombres, que acomodándose ahora á su afecto y sentimiento, ahora á la lisonja de los Reyes, el nombre incomunicable de Dios, le vinieron á poner en las piedras, adorándolas por Dioses. Todo esto es del libro de la Sabiduría, que es lugar digno de ser notado. Y á la letra hallarán los que fueren curiosos desenvolvedores de antigüedad, que el origen de la idolatría fueron estos retratos y estatuas de los difuntos. Digo de la idolatría, que propiamente es adorar Idolos é imágenes, porque eso otro de adorar criaturas como al Sol y á la malicia del Cielo, de que se hace mencion en los Profetas[22], no es cierto que fuese despues; aunque el hacer estatuas é Idolos en honra del Sol y de la Luna y de la tierra, sin duda lo fué. Viniendo á nuestros Indios, por los mismos pasos que pinta la Escritura, vinieron á la cumbre de sus idolatrías. Primeramente los cuerpos de los Reyes y Señores procuraban conservarlos, y permanecian enteros, sin oler mal, ni corromperse mas de doscientos años. De esta manera estaban los Reyes Incas en el Cuzco, cada uno en su capilla y adoratorio, de los cuales el Virey Marqués de Cañete (por extirpar la idolatría) hizo sacar y traer á la ciudad de los Reyes tres ó cuatro de ellos, que causó admiracion ver cuerpos humanos de tantos años con tan linda tez y tan enteros. Cada uno de estos Reyes Incas dejaba todos sus tesoros, y hacienda y renta para sustentar su adoratorio, donde se ponia su cuerpo y gran copia de ministros, y toda su familia dedicada á su culto. Porque ningun Rey sucesor usurpaba los tesoros y vagilla de su antecesor, sino de nuevo juntaba para sí y para su palacio. No se contentaron con esta idolatría de los cuerpos de los difuntos, sino que tambien hacian sus estatuas; y cada Rey en vida hacía un Idolo ó estatua suya de piedra, la cual llamaba Guaoiquí, que quiere decir hermano, porque á aquella estatua en vida y en muerte se le habia de hacer la misma veneracion que al propio Inca; las cuales llevaban á la guerra, y sacaban en procesion, para alcanzar agua y buenos temporales, y les hacian diversas fiestas y sacrificios. De estos Idolos hubo gran suma en el Cuzco y en su comarca: entiéndese que ha cesado del todo, ó en gran parte la supersticion de adorar estas piedras, despues que por la diligencia del Licenciado Polo se descubrieron; y fué la primera la de Ingaróca, cabeza de la parcialidad principal de Hanan Cuzco. De esta manera se halla en otras naciones gran cuenta con los cuerpos de los antepasados y sus estatuas, que adoran y veneran.