¡MISTRAL! LA COPA SANTA LLENA DE SANTO VINO
alza el mundo por ti,
y lleva nueva sangre al corazón latino
su líquido rubí.
¡Gran patriarcal! ¡Tu canto lleva el mistral sonoro,
canto de amor y fe,
y alza su palma lírica tu Provenza de oro
por su gran Capoulié!


EL CLAVICORDIO DE LA ABUELA

EN EL CASTILLO, FRESCA, LINDA,
la marquesita Rosalinda,
mientras la blanda brisa vuela,
con su pequeña mano blanca
una pavana grave arranca
al clavicordio de la abuela.
¡Qué linda está la marquesita!
Es una blanca margarita,

Tiene en su rostro abril y mayo;
en su mirada brilla un rayo;
con la cabeza hace el compás.
¡Qué linda está la marquesita!
Es una blanca margarita,
es una rosa, es un jazmín.
Su cabellera es un tesoro;
si ríe, brota un canto de oro
en su reir de querubín.
El cielo tiene sobre el traje:
si hay una nube, es un encaje,
espuma, bruma, suave tul;
como ella es blanca y sonrosada,
y de oro puro coronada,
¡qué bien le sienta el traje azul!
OTROS POEMAS


LA CARTUJA

ESTE VETUSTO MONASTERIO HA VISTO,
secos de orar y pálidos de ayuno,
con el breviario y con el Santo Cristo,
a los callados hijos de San Bruno.

Vieron la nada amarga de este mundo,
pozos de horror y dolores extremos,
y hallaron el concepto más profundo
en el profundo «De morir tenemos».
Y como a Pablo e Hilarión y Antonio,
a pesar de cilicios y oraciones,
les presentó con su hechizo, el demonio
sus mil visiones de fornicaciones.
Y fueron castos por dolor y fe,
y fueron pobres por la santidad,
y fueron obedientes porque fué
su reina de pies blancos la humildad.



PEQUEÑO POEMA DE CARNAVAL

A Madame Leopoldo Lugones.

del fuego del diamante
de la rue de la Paix.
Creí tras los macizos
de un jardín, los carrizos
oir, llenos de hechizos,
de la flauta de Pan.
Reía Primavera
de la canción ligera:
el griego dios no era.
Era el pobre Lelián.

VALLDEMOSA VALLDEMOSAVALLDEMOSA

VAGO CON LOS CORDEROS Y CON LAS CABRAS TREPO
como un pastor por estos montes de Valldemosa,
y entre olivares pingües y entre pinos de Alepo
diviso el mar azul que el sol baña de rosa.


LOS
MOTIVOS
DEL LOBO

Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo:—¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,

cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo:—¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo!—exclamo el santo.—¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor?
¿No han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde:—¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo ví más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno ví

mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco, responde:—El hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy que comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
—Está bien, hermano Francisco de Asís.
—Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
... Padre nuestro, que estás en los cielos ...

y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.
Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo:—He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya nuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios.—¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.

LA ROSA NIÑA

A Mademoiselle Margarita M. Guido.

CRISTAL, ORO Y ROSA. ALBA EN PALESTINA.
Salen los tres reyes de adorar al rey,
flor de infancia llena de una luz divina
que humaniza y dora la mula y el buey.
su cuerpo hecho pétalos y su alma hecha olor.

En las cercanías de Belén se para
el cortejo. ¿A causa? A causa de que
una dulce niña de belleza rara
surge ante los magos, toda ensueño y fe.
—¡Oh, Reyes!—les dice—Yo soy una niña
que oyó a los vecinos pastores cantar,
y desde la próxima florida campiña
miró vuestro regio cortejo pasar.
Yo sé que ha nacido Jesús Nazareno,
que el mundo está lleno de gozo por él,
y que es tan rosado, tan lindo y tan bueno,
que hace al sol más sol, y a la miel más miel.


LA CANCIÓN
DE LOS OSOS

Osos,
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
Osos,
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.