NOTAS

[1] Frase aprendida de Donoso dos días antes.

[2] Procura recordar un final del párrafo que oyó en el Senado, y al fin lo enjareta como Dios le da á entender.

[3] El orador, que se animaba ya, creyéndose en terreno firme, y dominando toda la fraseología del Senado, se embarulla, y no acierta á terminar la oración.

[4] Encontrando al fin la salida de aquel laberinto.

[5] Adverbios que pescó en el Senado el día anterior.

[6] Frase tergiversada de otra que leyó el día anterior en un periódico.

[7] El orador, animado por los aplausos, habla con una serenidad y un desparpajo que ya quisieran muchos.

[8] Sintiéndose inspirado, y lanzándose sin miedo á la improvisación.

[9] En todos los grupos se comenta favorablemente el discurso, en algunos con calor y entusiasmo. Óyense aquí y allí alabanzas ardientes: «Qué tío más largo. Él será rudo, ¡pero qué juicio tan sagaz, qué sentido práctico!»

[10] El orador conoce al instante su error; pero lo enmienda en seguida, muy terne.

[11] Comentarios de entusiasmo en la concurrencia. «¡Pero qué tuno es! Sabe más que Lepe... ¡Qué gramática parda!»

[12] En el grupo de los críticos, á veces se ríen con descaro, á veces disimulan su hilaridad, aplaudiendo estrepitosamente, en solfa. Morentín: «Pues tiene un no sé qué de elocuente este animal. Rebuzna oratoriamente.»

[13] El orador, sin dejar de hablar, dice para sí: «Voy muy bien. Paréceme que me estoy luciendo. ¡Qué siento que no me oiga Donoso!»

[14] En el grupo de los críticos. Morentín: «¿Pero han visto ustedes un ganso más delicioso?»—Juan de Madrid: «Lo que veo es que es un guasón de primera.»—Zárate: «Como que nos está tomando el pelo á todos los que estamos aquí.»

[15] Sofocadas risas en el grupo de los críticos.

[16] Prepárase el orador á soltar la frase bonita aprendida días antes, y en cuyo efecto confía, si acierta á decirla sin error de pronunciación.

[17] Parándose para recordar bien la frase antes de soltarla.

[18] La cara del orador irradia de júbilo, por lo correcta que le salió la frase.