1.—Culturas neolíticas. 2.—"Kiokkenmodingos", "Sambaquis" y "Paraderos". 3.—Las Cavernas. 4.—Los "Mounds" ó "Montículos". 5.—Recintos y Talleres. 6.—Útiles y adornos. 7.—Antigüedad de los "Mound-builders". 8.—Los "Cliff-dwellers". 9.—Los "Cave-dwellers". 10.—"Los Pueblos". 11.—Antigüedad de estas Ruinas. 12.—Conclusiones generales.
1.—Entre el hombre cuaternario ó paleolítico y sus sucesores en América, existe un vasto abismo imposible de llenar hasta el presente[55].
Fig. 22.—Cráneo neolítico (California).
Desaparecen para siempre los Americanos primitivos, los contemporáneos de los grandes mamíferos, los que asistieron acaso á las convulsiones glaciales. Con distinta condición de cosas, con especies animales semejantes á las de hoy y con una conformación de tierras y mares no alterada en lo esencial hasta el presente[56], aparecen otros hombres y otras razas que designaremos con el nombre de "neolíticos". Es tan abrupta la transición entre unos y otros, que no puede menos de pensarse en alguna dislocación ó cataclismo violento que trastornó su evolución progresiva[57].
Las culturas neolíticas se extienden en América hasta los tiempos históricos. Pertenecen á ellas, desde los más rudimentarios "Paraderos" Patagónicos y las hachas del Ohio, hasta las soberbias construcciones de Mitla ó Tiahuanaco y las cerámicas Incásicas.
Fig. 23.—Útiles neolíticos (puntas de flecha). Estados Unidos.
Dejando para más adelante la enumeración de los monumentos y restos arqueológicos de Méjico, Perú, y América Central, relacionaremos brevemente los más característicos de otras regiones, fijando especialmente nuestra atención en aquellos que por su extraña construcción ó peculiar estilo han sido fuente de dudas y aventuradas hipótesis sobre el origen y antigüedad de sus constructores.
Fig. 24.—Resto de alfarerías neolíticas. (Shell Heaps-Luisiana).
2.—En todas partes del mundo han observado los naturalistas y arqueólogos, en las costas del mar y de los ríos, acumulaciones extensas de conchas y otros desperdicios de la vida diaria de algunos pueblos primitivos. Bajo el limo que generalmente les cubre, se han encontrado conchas de moluscos alimenticios, útiles, armas adornos vasijas, etc., que claramente demuestran la permanencia prolongada del hombre en aquellos lugares. Los arqueólogos Europeos dieron á tales montículos el nombre de "Kjœkkenmœddinger" (desperdicios de cocina), describiendo después de investigarlos el rudimentario vivir de sus moradores prehistóricos[58].
Abundan semejantes depósitos (Shell-Heaps) en el Continente Americano. Se extienden á través de sus costas, desde Terranova, Nueva Escocia, California, Luisiana y Nicaragua, hasta las Guayanas, el Brasil, la República Argentina y Tierra del Fuego[59].
También se han observado en las orillas de algunos ríos. Hart[60] nos describe los de "Marajo Island" (Pará); Whitte[61], los del Missisipí y el Misouri; Wyman[62], los del Río San Juan y el Lago George; Ameghino[63], los de los ríos Argentinos.
Fig. 25.—Instrumento punzante (neolítico)
Los "sambaquis" están formados por desperdicios de alimentos, etc., de una raza ó razas que habitaron largo tiempo en las costas del Brasil (Orillas del Amazonas y Pcia. del Paraná especialmente). Son muy numerosos y alcanzan algunos considerable altura. En todos los investigados se han hallado curiosos vestigios de la industria humana, asociados con cráneos que algunos comparan con los célebres de Lagoa-Santa[64].
En la República Argentina se han investigado depósitos parecidos á los anteriores, conocidos con el nombre de "Paraderos". Como en los de América del Norte (Shell Heaps), se han encontrado en ellos huesos estriados, cráneos, puntas de flechas y fragmentos de groseras cerámicas[65].
Fig. 26.—Hacha neolítica (M. B.)
De formación análoga á los Paraderos y Sambaquis, son los depósitos de guano de las Islas Chinchas. Se ha extraído de ellos curiosas laminillas de oro y plata, ídolos groseros y fragmentos de vasijas, etc., que demuestran la permanencia del hombre en aquellas islas al acumularse las capas de guano que en gran extensión las cubren[66].
Fig. 27.--Hacha neolítica (California).
Admiten en general los Arqueólogos que el hombre de los Kiokkenmodingos, en el Continente Antiguo, fué contemporáneo ó sucesor inmediato del cuaternario de las cavernas[67]. No puede decirse otro tanto de los ictiófagos del Continente Nuevo. A pesar de las afirmaciones de Reclus[68], tan vagas al respecto como las tradiciones de los indios Californianos (Athapascos) sobre sus antepasados misteriosos[69], la ausencia en los depósitos conchíferos de América de todo resto de animales cuaternarios, y la presencia de los de especies zoológicas actuales, unidas al estilo generalmente neolítico de los útiles y cerámicas descubiertas, nos permiten deducir con certeza que el hombre de los Kiokkenmodingos Americanos fué varios siglos posterior al cuaternario[70].
Fig. 28.—Ornamento neolítico de piedra serpentina. (Nueva Jersey, E. U.)
3.—Las cavernas prehistóricas exploradas en Europa, proporcionan al Arqueólogo abundantes y claras pruebas de la antigüedad cuaternaria de sus habitantes[71]. No sucede lo mismo con las de América. Exceptuando las descritas por Lund en el Brasil[72], todas excavadas hasta hoy en el Continente Americano patentizan la poca antigüedad de sus moradores[73]. Los fósiles animales encontrados en ellas asociados con restos humanos, pertenecen á las faunas actuales[74]. En las cavernas del Yucatán no se encontró vestigio alguno que indicase culturas distintas de las de las razas indígenas del siglo xv[75]; en las de Kentucky (Gerson Springs, Short Cave), se encontraron sandalias y tejidos indios, unidos á otros restos y útiles, que demuestran haber habitado tales cavernas agrupaciones humanas sedentarias, acaso agrícolas, en nada parecidas á las cuaternarias[76]. Como más adelante veremos, los aborígenes de América destinaban las cavernas á usos ceremoniales, sepulcrales ó de refugio y defensa[77].
Fig. 29.—Cuevas del Oak-Creek. (E. U.)
4.—En la parte oriental y central del Continente Norte-Americano, al Sur del círculo polar ártico[78], se observan gran cantidad de restos del trabajo humano que, aun distintos en el detalle, demuestran semejanza de origen. Se han dividido tales vestigios por su carácter en fijos (monumentos), y movibles (útiles y adornos), subdividiéndose los fijos en montículos propiamente dichos (mounds), recintos fortificados, minas, talleres, etcétera[79].
Fig. 30.—Plano de un grupo de montículos según Thomas. (Wisconsin, E. U.)
Los montículos propiamente dichos (mounds) son cerros artificiales de variadas formas (cónicas, alargadas, piramidales ó de efigie), cuyo tamaño varía entre 25 y 30 metros de altura y 10 á 90 metros de diámetro[80]. Aseméjanse los alargados á grandes murallas. Los piramidales difieren de los cónicos por su cima generalmente plana y á manera de plataforma y sus caras cortadas por terrazas ó rampas[81]. Los llamados de efigie (effigi mounds) imitan groseramente formas animales, acaso emblemáticas ó simbólicas[82]. Los mounds cónicos son comúnmente sepulcrales; los demás fueron probablemente sitios de culto, lugares del Consejo tribal ó habitaciones del jefe ó jefes[83].
Fig. 31.—Sección de un montículo sepulcral. Illinois (E. U.)
5.—Otro importante grupo de monumentos de esta misma región arqueológica toma el nombre genérico de "recintos" (inclosures). Son espacios más ó menos extensos, limitados por groseras murallas ó cercos de tierra y piedras. Se observan por regla general en los cerros y lugares altos y en las costas escarpadas de ríos y lagos. Su objeto defensivo es en la mayoría de los casos evidente[84]. En algunos de estos recintos se perciben huellas de habitaciones circulares ó cuadradas, que sugieren culturas de las épocas históricas[85].
Fig. 32.—Montículo con terrazas (Arkansas).
En muchos lugares se encuentran ruinas y canteras, y en sus inmediaciones gran cantidad de útiles rotos ó imperfectos que denuncian la existencia de "talleres" primitivos donde se fabricaban tales herramientas[86].
La cuidadosa observación de estos depósitos, ha venido á demostrar que muchos objetos de piedra, considerados antes como cuaternarios, no son en realidad sino desechos ó útiles inacabados ó imperfectos procedentes de los talleres neolíticos.
Fig. 33.—Montículo ceremonial, según De Bry.
6.—En las repetidas excavaciones practicadas en los montículos sepulcrales, se han encontrado al lado de esqueletos en diversas posturas[87] numerosísimos artefactos y adornos, cerámicas groseras y á veces grotescas[88], pipas de efigies extrañas, objetos simbólicos de concha y cobre[89], variadísimos objetos de piedra (armas, herramientas, mazas ceremoniales, idolillos de forma humana, etcétera), que evidencian culturas análogas á las de las razas indígenas que habitaban aquellas regiones á la llegada de los blancos[90]. Algunos de los objetos encontrados demuestran el indudable contacto de sus artífices con los Europeos, y ninguno es superior en factura á los que podía hacer y hacía el indio de las épocas históricas[91].
Fig. 34.—Posición de los esqueletos en un mound sepulcral. (Thomas).
Fig. 35.—Medallas católicas encontradas en un montículo. (Hale, E. U.)
7.—A pesar de estos hechos y de varios otros que patentizan conclusiones idénticas, se ha sostenido hasta hace poco por muchos arqueólogos, que los constructores de los túmulos (Mounds) pertenecieron á un pueblo más ó menos antiguo ó legendario, y de muy superior cultura á la de los indígenas que los exploradores Europeos encontraron en aquellas regiones[92].
Las científicas y repetidas excavaciones practicadas en estos últimos años han demostrado la insubsistencia de semejantes hipótesis[93], comprobando la exactitud de las relaciones de los Conquistadores Españoles del siglo xvi[94], que atribuyeron á los indios la construcción de los montículos que observaron, y hasta describieron los artificios de que se valían para edificarlos[95].
Fig. 36—Pipa de esteatita. (Grave-Creek, E. U.).
Fig. 37.—Pedazo de tejido de fibras encontrado en un montículo sepulcral. (Ohio, E. U.).
8.—En la parte Occidental de Norte América, desde Panamá al territorio de Alaska[96], hay además de la Mejicana varias zonas geográficas cuyos monumentos son distintos de los de las regiones Orientales[97].
Fig. 38.—Olla encontrada en un montículo de Arkansas. (Thomas).
Fig. 39.—Concha grabada descubierta en el Mound Etowa (Georgia).
La más curiosa de estas zonas culturales es la llamada "Región de los Pueblos". Se extiende desde el estado de Tejas al de California, y desde la parte central del de Utah á las inmediaciones del trópico de Cáncer[98].
Su aspecto físico es peculiarísimo. Es un país desolado, de valles escondidos y escasos, rocas enormes, alturas pedregosas y hondonadas profundas. Cortan las llanuras numerosas gargantas que, ahondadas por los arrastres de ríos torrentosos, accidentan el terreno con altiplanicies escuetas y barrancos hondísimos (Cañons)[99].
En las más altas laderas y escarpados taludes (Cliffs) de tan gigantescos barrancos, hoy secos, despoblados y aridísimos, se han descubierto ruinas casi inaccesibles de edificios de uno ó más pisos, conteniendo desde una sola habitación á más de ciento, verdaderas colmenas humanas colgadas en las grietas de las rocas, falansterios de piedra que albergaron á las tribus ó fragmentos de tribu, conocidas con el nombre genérico de cliff dwellers (Moradores de los cliffs)[100].
Fig. 40.—Plancha de cobre grabada. Etowa Mounds (Georgia).
Abundan en especial tales ruinas en la región de la "Mesa Verde" (Márgenes del Río Mancos), en muchas de las gargantas cercanas (cañons) de la orilla Oeste del Río Colorado y en el Norte de Méjico[101]. Como están protegidas por los salientes del barranco, no sólo se conservan hasta hoy parte de las paredes de piedra, sino también algunas de las vigas de madera de los varios pisos. En todos ellos se observa una habitación circular (kiva ó estufa), característica de las antiguas y modernas tribus de Arizona y Nuevo Méjico, y destinada á sus asambleas ó ritos[102].
Fig. 41.—Idolillo de piedra de los montículos de Tennessee. (U. S.)
Al excavar estas ruinas se han encontrado gran cantidad de interesantes objetos de piedra, hueso, madera, lienzo, etc., varias alfarerías y algunas momias y esqueletos[103].
Fig. 42.—Las ruinas de "Casa Grande" (Mindeleff).
9.—Además de las habitaciones descritas edificadas en las laderas ó escarpes, se encuentran también cuevas naturales ó artificiales en la parte baja de las paredes del barranco y á poca distancia del talud pendiente que baja hasta su fondo. Abundan principalmente estas cuevas, parecidas á celdas de ermitaños en la margen Oeste de Río Grande, y en el valle alto del Río San Juan. Su objeto defensivo ó de refugio, aparece confirmado por las ruinas de torres ó atalayas observadas en las altas mesetas que inmediatamente las dominan[104].
Fig. 43.—Gran Cañón (Río Colorado).
10.—En las mesetas y los valles del Sud-Oeste, hasta el meridiano 113º abundan las ruinas de edificios de piedra[105]. Las más grandes, más características, y mejor estudiadas son acaso las inmediatas al Río San Juan, muchas de las cuales estaban habitadas al llegar los exploradores del siglo xvi[106]. Las habitaciones de la conocida con el nombre de "Pueblo Bonito", por ejemplo (Cañon Chaco), están colocadas alrededor de un patio central y en varias filas de uno, dos, tres y hasta cuatro pisos como pilas de cajones ó hilera de estantes, forma típica de la vivienda "comunal", de los indígenas de estas regiones. Al comparar estas ruinas con los "cliffs-dwellings" del Río Mancos, notamos semejanzas indudables. En ambas partes estaban las viviendas defendidas contra posibles ataques de enemigos; en Mancos por su situación en precipicios inaccesibles, en el "Chaco Cañon", por sus altas murallas sin salida; la construcción en ambas localidades era uniforme; las cerámicas encontradas, idénticas[107]. Puede, pues, afirmarse la afinidad etnológica de sus constructores, que por otra parte esclarece la observación de la célebre "Casa Grande"[108], y otras estructuras similares de adobe, observadas en los valles del Río Gila[109], en la provincia de Sonora[110], y en el curso del Río Salado[111].
Fig. 44.—Cave Dwellings en el Río Grande (E. U.) Mindeleff (B. A. E.)
En el Norte de Méjico, en la parte Oeste del estado de Chihuahua, se encuentran las notables ruinas, llamadas "Casas Grandes"[112] en todo semejantes á las anteriores. En otros lugares del territorio Mejicano, existen también parecidas viviendas ocupadas hasta hoy por los indígenas de aquellas regiones[113].
Fig. 45.—"Cliff Dwelling" en Arizona (Fewkes).
11.—¿Quiénes fueron los constructores de estos monumentos?
Respecto á los "cliff-dwellers" en particular, se han lanzado numerosas hipótesis, atribuyéndolos á misteriosas y antiquísimas razas[114]. Tales afirmaciones son erróneas. No hay prueba alguna seria de haber existido semejantes razas, y todo evidencia, en cambio, que las discutidas construcciones de los "cliff-dwellers" son una simple variación de las de los "Pueblos" de los valles, hechas como estas por las tribus indígenas de aquella sección del Continente[115]. Los indios Hopis, sostienen haber vivido en los barrancos del Chelly[116]. La reclamación de los Acomas á la "Mesa Encantada" (Meseta Katzimo-Acoma), fundada en la posesión que de ella tuvieron sus antepasados, se justificó plenamente[117]. La "Casa Grande", fué indudablemente construída por los indios, acaso por las mismas tribus Pimas, que todavía habitan sus inmediaciones[118]. Estas y otras palpables pruebas nos permiten en definitiva afirmar, que si bien las más antiguas de estas ruinas parecen ser anteriores al siglo xvi[119], ninguna ultrapasa el límite de las edades históricas.
Fig. 46.—Ruinas de un "Pueblo" (Arizona).
Fig. 47.—En la Kiva ó estufa. (Walpi).—(B. A. E.)
12.—Teniendo en cuenta los datos y observaciones anteriores, podemos sintetizar los resultados actuales de los estudios sobre la antigüedad del hombre en América, en las conclusiones siguientes:
1.ª El hombre paleolítico del Continente Sud-Americano, fué contemporáneo de los mamíferos extinguidos.
2.ª Ya fuese por transformaciones geológicas graduales ó por repentinos cataclismos, desaparecieron éstos hombres de la faz de la tierra al par de las grandes faunas fósiles.
3.ª Ni el período ó períodos glaciales, ni los cuaternarios de duración y fecha incierta, tienen la remotísima antigüedad que algunos geólogos han querido atribuirles.
4.ª Las culturas de los "Mound-builders", "Cliff-dwellers", etc., son indígenas, neolíticas y de antigüedad relativamente reciente.
5.ª Todas las teorías é hipótesis sobre la fecha cierta de la aparición del hombre en América, son especulaciones caprichosas y prejuicios insubsistentes.
Debemos, pues, confesar nuestra ignorancia; abstenernos humildemente de fijar fechas históricas á lo acaecido fuera de la historia, y guardarnos de medir por años ó siglos la ignota antigüedad de nuestra especie[120].