LA DANÇA GENERAL DE LOS MUERTOS.
The next of the Inedita is the “Danza General,” which I have noticed, (Vol. I. pp. 89-91,) and which is found in the Library of San Lorenzo del Escorial, MSS., Cas. IV., Let. b, No. 21. In note 27 on the passage referred to I have suggested a reason for conjecturing that the Spanish poem may be taken from an earlier French one; but I ought to add, that, so far as I am aware, this ghastly fiction is not known to exist in any earlier form, than that in which it appears in this Manuscript.
Aqui comienza la danza general, en la qual tracta como la muerte dice abisa á todas las criaturas, que pare mientes en la brevedad de su vida, é que della mayor cabdal non sea fecho que ella meresce. E asy mesmo les dice é requiere que bean é oyan bien lo que los sabios pedricadores les disen é amonestan de cada dia, dandoles bueno é sano consejo, que puguen en fazer buenas obras por que ayan conplido perdon de sus pecados. E luego syguiente, mostrando por espiriençia lo que dise, llama e requiere á todos los estados del mundo, que vengan de su buen grado ó contra su boluntad. Comenzando, dise ansy.
DICE LA MUERTE.
Yo so la muerte cierta á todas criaturas
Que son é seran en el mundo durante;
Demando y digo, o orbe, porque curas
De vida tan breve en punto pasante;
Pues non ay tan fuerte nin rescio gigante,
Que deste mi arco se puede amparar;
Conviene que mueras quando lo tirar
Con esta mi frecha cruel traspasante.
Que locura es esta tan magniesta,
Que piensas tu, ome, que el otro morirá
Et tu quedaras por ser bien compuesta
La tu complysion, é que durará?
Non eres cierto, sy en punto verná
Sobre ty á desora alguna corrupcion
De jandre ó carbonco ó tal ynphyçyon,
Porque el tu vil cuerpo se desatará.
O piensas, por ser mancebo valiente
O niño de dias, que á lueñe estaré,
O fasta que llegues á viejo impotente
La mi venida me detardaré.
Abisate bien que yo llegaré
A ty á desora, que non he cuydado
Que tu seas mancebo ó viejo cansado,
Que qual te fallare tal te levaré.
La plática muestra ser pura berdad;
Aquesto que digo, syn otra fallencia,
La santa escriptura con çertinidad
Da sobre todo su firme sentencia,
A todos disciendo, fasced penitencia,
Que a morir avedes non savedes quando;
Sy non ved el frayre que esta predicando,
Mirad lo que disce de su grand sabiençia.
DICE EL PEDRICADOR.
Señores honrados, la santa escriptura
Demuestra e disce, que todo ome nascido
Gostara la muerte, maguer sea dura,
Ca truxo al mundo un solo bocado,
Ca Papa ó rey ó obispo sagrado,
Cardenal ó duque ó conde excelente,
O emperador con toda su gente,
Que son en el mundo de morir han forçado.
BUENO E SANO CONSEJO.
Señores, punad en fascer buenas obras;
Non vos confiedes en altos estados,
Que non vos valdran thesoros nin doblas
A la muerte que tiene sus lasos parados;
Gemid vuestras culpas, descid los pecados,
En cuanto podades con satisfaçion,
Sy queredes aver complido perdon
De aquel que perdona los yerros pasados.
Fasced lo que digo, non vos detardedes,
Que ya la muerte encomienza á hordenar
Una dança esquiva de que non podedes
Por cosa ninguna que sea escapar;
A la cual disce, que quiere levar
A todos nosotros lançando sus redes;
Abrid las orejas que agora oyredes
De su charambela un triste cantar.
DICE LA MUERTE.
A la dança mortal venit los nascidos,
Que en el mundo sois, de qualquiera estado;
El que no quisiere, a fuerça é amidos
Fascer le he venir muy toste privado,
Pues que ya el frayre vos ha predicado,
Que todos vayais á fascer penitencia;
El que non quisiere poner diligencia
Por mi non puede ser mas esperado.
PRIMERAMENTE LLAMA A SU DANÇA A DOS DONCELLAS.
Esta mi dança traye de presente
Estas dos donçellas que vedes fermosas;
Ellas vinieron de muy mala mente
A oyr mis canciones que son dolorosas;
Mas non les valdran flores ny rosas,
Nin las composturas que poner solian;
De mi si pudiesen partir se querrian,
Mas non puede ser, que son mis esposas.
A estas y á todos, por las aposturas,
Daré fealdad la vida partida,
E desnudedad por las vestiduras,
Por siempre jamas muy triste aborrida.
O, por los palacios, daré por medida
Sepulcros escuros de dentro fedientes;
E, por los manjares, gusanos royentes
Que coman de dentro su carne podrida.
E porque el santo padre es muy alto señor
E que en todo el mundo non ay su par,
E desta mi dança será guiador;
Desnude su capa, comiençe á sotar,
Non es ya tiempo de perdones dar,
Nin de celebrar en grande aparato,
Que yo le daré en breve mal rato;
Dançad, padre santo, sin mas detardar.
DICE EL PADRE SANTO.
¡Ay de mi triste! que cosa tan fuerte
A yo, que tractaba tan grand preslacia,
Aber de pasar agora la muerte,
E non me valer lo que dar solia;
Beneficios é honrras é gran señoria
Tobe en el mundo, pensando vevir;
Pues de ty, muerte, non puedo fuyr,
Valme Jesuchristo e la virgen Maria.
DICE LA MUERTE.
Non vos enojedes, señor padre santo,
De andar en mi dança que tengo ordenada
Non vos valdrá el vermejo manto;
De lo que fuistes abredes soldada;
Non vos aprovecha echar la cruzada,
Proveer de obispados, nin dar beneficios;
Aqui moriredes syn ser mas bollicios.
Dançad, imperante, con cara pagada.
DICE EL EMPERADOR.
Que cosa es esta que á tan syn pauor
Me lleva á su dança, á fuerça, sin grado?
Creo, que es la muerte, que non ha dolor
De ome que sea, grande ó cuytado.
No hay ningund rey nin duque esforçado,
Que della me pueda agora defender;
Acorredme todos; mas non puede ser,
Que ya tengo della todo el seso turbado.
DICE LA MUERTE.
Emperador muy grande, en el mundo potente,
Non vos cuitedes, ca non es tiempo tal
Que librar vos pueda imperio nin gente,
Oro, nin plata, nin otro metal;
Aqui perderedes el vuestro cabdal,
Que athesorastes con grand tyrania,
Faciendo batallas de noche e de dia.
Morid, non curedes. Venga el cardenal.
DICE EL CARDENAL.
Ay, madre de Dios, nunca pensé ver
Tal dança como esta á que me fasen yr;
Querría, si pudiese, la muerte estorcer,
Non sé donde vaya, comienço á thremer.
Siempre trabajé noctar y escrevir
Por dar beneficios á los mis criados;
Agora mis miembros son todos torvados,
Que pierdo la vista e non puedo oyr.
DICE LA MUERTE.
Reverendo padre, bien vos abisé,
Que aqui avriades por fuerça allegar
En esta mi dança en que vos faré
Agora ayna un poco sudar;
Pensastes el mundo por vos trastornar
Por llegar á papa e ser soberano;
Mas non lo seredes aqueste verano.
Vos, rey poderoso, venit á dançar.
DICE EL REY.
Valia, valia, los mis caballeros,
Yo non querria yr á tan baxa dança;
Llegad, vos con los ballesteros,
Hamparadme todos, por fuerça de lança;
Mas, que es aquesto que veo en balança
Acortarse mi vida é perder los sentidos?
El coraçon se me quiebra con grandes gemidos;
Adios, mis vasallos, que muerte me trança.
DICE LA MUERTE.
Ay, fuerte tirano, que siempre robastes
Todo vuestro reyno ó fenchistes el arca;
De fazer justicia muy poco curastes,
Segunt es notorio por vuestra comarca;
Venit para mi, que yo so monarca,
Que prenderé á vos é á otro mas alto;
Llegat á la dança cortés en un salto;
En pos de vos venga luego el patriarca.
DICE EL PATRIARCA.
Yo nunca pensé venir á tal punto,
Nin estar en dança tan sin piedad;
Ya me van privando, segunt que barrunto,
De beneficios e de dignidad.
O home mesquino! que en grand ceguedad
Andove en el mundo non parando mientes,
Como la Muerte, con sus duros dientes,
Roba á todo home de qualquier edad.
DICE LA MUERTE.
Señor Patriarca, yo nunca robé
En alguna parte cosa que non deva;
De matar á todos costumbre lo he;
De escapar alguno de mi non se atreva.
Esto vos ganó vuestra madre Eva
Por querer gostar fruta derredada.
Poned en recabdo vuestra cruz dorada;
Sygase con vos el Duque antes que mas veva.
DICE EL DUQUE.
O, que malas nuevas son estas syn falla,
Que agora me trahen, que vaya á tal juego!
Yo tenia pensado de faser batalla;
Esperame un poco, Muerte, yo te ruego.
Sy non te detienes, miedo he, que luego
Me prendas ó me mates; abré de dexar
Todos mis deleytes, ca non puede estar,
Que mi alma escape de aquel duro fuego.
DICE LA MUERTE.
Duque poderoso, ardit e valiente,
Non es ya tiempo de dar dilaciones;
Andad en la dança con buen continente!
Dexad á los otros vuestras guarniciones!
Jamas non podredes cebar los alcones,
Hordenar las justas, nin faser torneos;
Aqui avran fin los vuestros deseos.
Venit, Arçobispo, dexat los sermones!
DICE EL ARÇOBISPO.
Ay, Muerte cruel, que te merescí!
O porque me llebas tan arrebatado?
Viviendo en deleytes nunca te temí;
Fiando en la vida, quedé engañado.
Mas sy yo bien rrijera mi arçobispado,
De ti non oviera tan fuerte temor,
Mas siempre del mundo fuy amador;
Bien se que el infierno tengo aparejado.
DICE LA MUERTE.
Senor Arçobispo, pues tan mal registres
Vuestros súbditos é cleresçia,
Gostad amargura por lo que comistes
Manjares diversos con grand golosya.
Estar non podredes en Santa María
Con palo Romano en pontifical;
Venit á mi dança pues soes mortal!
Pare el Condestable por otra tal vía!
DICE EL CONDESTABLE.
Yo vi muchas danças de lindas doncellas,
De dueñas fermosas de alto linaje,
Mas, segunt me paresce, no es esta dellas,
Ca el thañedor trahe feo visaje.
Venit, camarero! desid á mi paje,
Que trayga el caballo, que quiero fuir,
Que esta es la dança que disen morir;
Sy della escapo, thener me han por saje.
DICE LA MUERTE.
Fuyr non conviene al que ha de estar quedo;
Estad, Condestable, dexat el caballo!
Andad en la dança alegre muy ledo,
Syn faser rruydo, ca yo bien me callo.
Mas verdad vos digo que, al cantar del gallo,
Seredes tornado de otra figura;
Alli perderedes vuestra fermosura.
Venit vos, Obispo, á ser mi vasallo!
DICE EL OBISPO.
Mis manos aprieto, de mis ojos lloro,
Porque soi venido á tanta tristura;
Yo era abastado de plata y de oro,
De nobles palacios é mucha folgura:
Agora la Muerte, con su mano dura,
Traheme en su dança medrosa sobejo;
Parientes, amigos, ponedme consejo,
Que pueda salir de tal angostura!
DICE LA MUERTE.
Obispo sagrado, que fuestes pastor
De animas muchas, por vuestro pecado
A juicio yredes ante el Redentor,
E daredes cuenta de vuestro obispado.
Syempre anduvistes de gentes cargado,
En corte de rey é fuera de ygreja,
Mas yo gorsiré la vuestra pelleja.
Venit, Caballero, que estades armado!
DICE EL CABALLERO.
A mi non paresce ser cosa guisada,
Que dexe mis armas e vaya dançar
A tal dança negra, de llanto poblada,
Que contra los vivos quesiste hordenar.
Segunt estas conviene dexar
Mercedes e tierras que gané del rrey;
Pero, á la fyn, sin dubda non sey
Qual es la carrera que abré de levar.
DICE LA MUERTE.
Caballero noble, ardit, é lijero,
Fased buen semblante en vuestra persona!
Non es aqui tiempo de contar dinero;
Oyd mi cancion, por que modo entona!
Aqui vos faré mover la athaona,
E despues veredes como pone freno
A los de la banda que roban lo ageno.
Dançad, Abad gordo, con vuestra corona!
DICE EL ABAD.
Maguer provechoso só á los religiosos,
De tal dança, amigos, yo non me contento;
En mi celda avia manjares sabrosos,
De ir non curava comer a convento.
Darme hedes sygnado como non consyento
De andar en ella, ca he grand rescelo,
E, sy tengo tiempo, provoco y apelo;
Mas non puede ser que ya desatiento.
DICE LA MUERTE.
Don Abad bendicto, folgado, vicioso.
Que poco curastes de vestir çelicio,
Abraçadme agora, seredes mi esposo,
Pues que deseades placeres é vicio;
Ca yo so bien presta á vuestro servicio,
Avedme por vuestra, quitad de vos saña,
Que mucho me plaze en vuestra compaña.
E vos, Escudero, venit al oficio!
DICE EL ESCUDERO.
Dueñas é doncellas, aved de mi duelo!
Que fasenme por fuerça dexar los amores,
Echome la muerte su sotil ansuelo,
Fasenme dançar dança de dolores;
Non trahen por cierto firmalles nin flores
Los que en ella dançan, mas grand fealdad;
Ay de mi cuytado! que en grand vanidad
Andove en el mundo sirviendo señores.
DICE LA MUERTE.
Escudero polido, de amor sirviente,
Dejad los amores de toda persona!
Venit! ved mi dança é como se adona!
E á los que dançan acompañaredes.
Mirad su figura! tal vos tornaredes,
Que vuestras amadas non vos querran ver.
Abed buen conorte que ay ha de ser.
Venit vos, Dean, non vos corrçedes!
DICE EL DEAN.
Que es aquesto que yo de mi seso salgo?
Pensé de fuyr é non fallo carrera;
Grand venta tenia é buen deanasgo
E mucho trigo en la mi panera.
Allende de aquesto estava en espera
De ser proveido de algund obispado;
Agora la Muerte enbiome mandado,
Mala señal veo, pues fasen la sera.
DICE LA MUERTE.
Don rico avariento, Dean muy ufano,
Que vuestros dineros trocastes en oro,
A pobres é á viudas cerrastes la mano
E mal despendistes el vuestro tesoro;
Non quiero que estedes ya mas en el coro;
Salid luego fuera sin otra peresa!
Yo vos mostraré venir á pobresa.
Venit, Mercadero, á la dança del lloro!
DICE EL MERCADERO.
A quien dexaré todas mis riquesas
E mercadurias que traygo en la mar?
Con muchos traspasos é mas sotilesas
Gané lo que tengo en cada lugar;
Agora la Muerte vinome llamar:
Que será de mi? Non se que me faga.
O Muerte, tu sierra á mi es grand plaga!
Adios, mercaderos, que voyme á finar!
DICE LA MUERTE.
De oy mas non curedes de pasar en Flandes;
Estad aqui quedo e iredes ver
La tienda que traygo de buvas y landres;
De gracia las do, non las quiero vender;
Una sola dellas vos fará caer
De palmas en tierra dentro en mi botica,
E en ella entraredes, maguer sea chica.
E vos, Arcediano, venid al tañer!
DICE EL ARCEDIANO.
O, mundo vil, malo, é fallescedero!
Como me engañaste con tu promision;
Prometisteme vida, de ty non la espero,
Siempre mentiste en toda sason.
Faga quien quisiere la vesytacion
De mi arcedianasgo por que trabajé!
Ay de mi cuytado! grand cargo tomé;
Agora lo siento, que fasta aqui non.
DICE LA MUERTE.
Arcediano, amigo, quitad el bonete!
Venit á la dança suave e onesto!
Ca quien en el mundo sus amores mete,
El mesmo le faré venir a todo esto.
Vuestra dignidad, segund dice el testo,
Es cura de animas, é daredes cuenta;
Sy mal las registes, abredes afruenta.
Dançad, Abogado; dexad el digesto.
DICE EL ABOGADO.
Que fue ora, mesquino, de quanto aprendy,
De mi saber todo é mi libelar!
Quando estar pensé, entonçe cay;
Çegome la muerte; non puedo estudiar;
Resçelo he grande de yr al lugar,
Do non me valdrá libelo nin fuero,
Peores amigos que syn lengua muero;
Abarcome la Muerte, non puedo fablar.
DICE LA MUERTE.
Don falso Abogado, prevalicador,
Que de amas las partes levastes salario,
Venga se vos miente como syn temor
Volvistes la foja por otro contrario;
El chino é el Bartolo é el coletario
Non vos libraran de mi poder mero;
Aqui pagaredes, como buen romero.
E vos, Canónigo, dexad el breviario.
DICE EL CANÓNIGO.
Vete agora, Muerte, non quiero yr contigo;
Dexame yr al coro ganar la rracion;
Non quiero tu dança, nin ser tu amigo;
En folgura vivo, non he turbacion.
Aun este otro dia obe provysion
Desta calongya, que me dio el perlado;
Desto que tengo soy bien pagado;
Vaya quien quisiere á tu vocacion.
DICE LA MUERTE.
Canonigo, amigo, non es el camino
Ese que pensades. Dad aca la mano;
El sobrepeliz delgado de lino
· · · · · ·
Darvos he un consejo que vos sera sano;
Tornad vos á Dios, e fased penitencia,
Ca sobre vos cierto es dada sentencia.
Llegad acá, Fisico, que estades ufano.
DICE EL FISICO.
Myntiome, sin duda, el fin de Abicenna,
Que me prometio muy luengo vevir,
Rygiendome me bien á yantar é cena,
Dexando el bever despues de dorrmir.
Con esta esperança pensé conquerir
Dineros é plata, enfermos curando;
Mas agora veo que me va llevando
La Muerte consygo; conviene sofrir.
DICE LA MUERTE.
Pensaste vos, Fisico, que, por Galeno
O Don Ypocras con sus inforismos,
Seriades librado de comer del teno
Que otros gastaron de mas sologismos?
Non vos valdrá faser gargarismos,
Componer xaropes, nin tener dieta;
Non só sy lo oystes, yo só la que aprieta.
Venid vos, Don Cura, dexad los bautismos.
DICE EL CURA.
Non quiero exebçiones, ni conjugaciones;
Con mis perrochianos quiero yr folgar;
Ellos me dan pollos é lechones
E muchas obladas con el pié de altar.
Locura seria mis diesmos dexar,
E ir a tu dança de que non se parte;
Pero, á la fin, non se por qual arte
Desta tu dança pudiese escapar.
DICE LA MUERTE.
Ya non es tiempo de yaser al sol
Con los perrochianos beviendo del vino;
Yo vos mostraré un semifasol
Que agora compuse de canto muy fino;
Tal como á vos quiero aver por vecino,
Que muchas animas tovistes en gremio;
Segunt los registes, abredes el premio.
Dance el Labrador, que viene del molino.
DICE EL LABRADOR.
Como conviene dançar al villano
Que nunca la mano sacó de la reja?
Busca, si te place, quien danse liviano.
Deja, Muerte, con otro treveja,
Ca yo como toçino é á veces oveja,
E es mi oficio trabajo é afan,
Arando la tierra para sembrar pan;
Por ende non curo de oyr tu conseja.
DICE LA MUERTE.
Si vuestro trabajo fue syempre sin arte,
Non fasiendo furto en la tierra agena,
En la gloria eternal abredes grand parte,
E por el contrario sufriredes pena.
Pero con todo eso poned la melena;
Allegad vos á me, yo vos buire,
Lo que á otros fise, á vos lo faré.
E vos, Monje negro, tomad buen estrena.
DICE EL MONJE.
Loor é alabança sea para siempre
Al alto Señor, que con piedad me lieva
A su santo reyno, á donde contemplo
Por siempre jamás la su magestad;
De carcel escura vengo á claridad,
Donde abré alegria syn otra tristura;
Por poco trabajo abré grand folgura;
Muerte, non me espanto de tu fealdad.
DICE LA MUERTE.
Sy la regla santa del Monje Bendicto
Guardastes del todo syn otro deseo,
Sin duda temed que soes escripto
En libro de vida, segunt que yo creo;
Pero, si fesistes lo que faser veo
A otros, que andan fuera de la regla,
Vida vos daran que sea mas negra.
Dançad, Usurero, dexad el correo!
DICE EL USURERO.
Non quiero tu dança nin tu canto negro,
Mas quiero prestando doblar mi moneda;
Con pocos dineros, que me dió mi suegro,
Otras obras fago que non fiso Beda.
Cada año los doblo, demas está queda
La prenda en mi casa que está por el todo;
Allego rriquezas y hyariendo de cobdo;
Por ende tu danza á mi non es leda.
DICE LA MUERTE.
Traydor Usurario, de mala concencia,
Agora veredes lo que faser suelo;
En fuego ynfernal sin mas detenencia
Porné la vuestra alma cubierta de duelo;
Allá estaredes, do está vuestro abuelo,
Que quiso usar segund vos usastes;
Por poca ganancia mal syglo ganastes.
E vos, Frayre Menor, venit á señuelo!
DICE EL FRAYRE.
Dançar non conviene á maestro famoso,
Segunt que yo so en religion;
Maguer mendigante vivo vicioso,
E muchos desean oyr mi sermon,
Desidesme agora que vaya á tal son;
Dançar non querria sy me das lugar;
Ay de mi cuydado! que abré á dexar
Las honrras e grado, que quiera ó que non.
DICE LA MUERTE.
Maestro famoso, sotil, é capaz,
Que en todas las artes fuistes sabidor,
Non vos acuytedes, limpiad vuestra faz,
Que á pasar abredes por este dolor;
Yo vos levaré ante un sabidor
Que sabe las artes syn ningunt defecto,
Sabredes leer por otro decrepto.
Portero de Maça, venid al tenor!
DICE EL PORTERO.
Ay, del rey barones, acorredme agora!
Llevame syn grado esta muerte brava;
Non me guarde della, tornome á dessora,
A puerta del Rey guardando estava;
Oy en este dia al Conde esperava,
Que me diese algo por que le dy la puerta;
Guarde quien quisyere ó fynquese abierta,
Que ya la mi guarda non vale una fava.
DICE LA MUERTE.
Dexad esas vozes, llegad vos corriendo,
Que non es ya tiempo de estar en la vela;
Las vuestras baratas yo bien las entiendo
A vuestra cobdicia por que modo suena;
Cerrades la puerta de mas quando yela
Al ome mesquino que vien á librar;
Lo que del levastes abres á pagar.
E vos, Hermitaño, salid de la celda!
DICE EL HERMITAÑO.
La Muerte reçelo, maguer que so viejo,
Señor Jesu Christo, a ty me encomiendo;
De los que te sirven, tu eres espejo;
Pues yo te servi, la tu gloria atiendo;
Sabes, que sufri lazeria viviendo
En este desierto en contemplacion,
De noche é de dia faziendo oracion,
E por mas abstinencia las yerbas comiendo.
DICE LA MUERTE.
Fazes grand cordura; llamarte ha el Señor,
Que con diligencia pugnastes servir;
Sy bien le servistes abredes honor
En su santo reyno, do abes á venir;
Pero con todo esto abredes á yr
En esta mi dança con vuestra barvaça;
De matar á todos aquesta es mi caça.
Dançad, Contador, despues de dormir!
DICE EL CONTADOR.
Quien podria pensar que tan syn disanto
Abia á dexar mi contaduría?
Llegué á la Muerte, e vi desbarato
Que faria en los omes con grand osadia;
Alli perderé toda mi valía,
Averes, é joyas, y mi grand poder;
Faza libramientos de oy mas quien quisiere,
Ca cercan dolores el anima mia.
DICE LA MUERTE.
Contador, amigo, ssy bien vos catades,
Como por favor é averes por don;
Librastes las cuentas, razon es que ayades
Dolor é quebranto por tal ocasyon.
Cuento de alguarismo nin su division
Non vos ternan pró, e yredes comigo;
Andad aca luego asy vos lo digo.
E vos, Diacono, venid á leccion!
DICE EL DIACONO.
Non veo que tienes gesto de lector
Tu que me convidas que vaya á leer;
Non vy en Salamanca maestro nin doctor
Que tal gesto tenga nin tal paresçer.
Bien sé que con arte me quieres fazer,
Que vaya á tu dança para me matar;
Sy esto asy es, venga administrar
Otro por mi, que yo vome á caer.
DICE LA MUERTE.
Maravillome mucho de vos, Diacon,
Pues que bien sabedes, que es mi doctrina
Matar á todos por justa rraçon,
E vos esquivades oyr mi bocina;
Yo vos vestiré almatica fina,
Labrada de pino en que miniestredes,
Fasta que vos llamen en ella yredes.
Venga el que rrecabda, é dance ayna!
DICE EL RECABDADOR.
Asaz he que faga en recabdar
Lo que por el rey me fue encomendado;
Por ende non puedo nin devo dançar
En esta tu dança que non he acostumbrado.
Quiero yr agora apriessa priado
Por unos dineros que me han prometido;
Ca he esperado é el plazo es venido,
Mas veo el camino del todo cerrado.
DICE LA MUERTE.
Andad acá luego syn mas tardar,
Pagad los cohechos que avedes levado,
Pues que vuestra vida fue en trabajar
Como robariedes al ome cuytado;
Dar vos he un pago en que esteys asentado,
E fagades las rentas que tenga dos pasos;
Alli dares cuenta de vuestros traspasos.
Venid, Subdiacono, alegre é pagado!
DICE EL SUBDIACONO.
Non he menester de yr á trocar
Como fazen esos que traes á tu mando;
Antes de evangelio me quiero tornar
Estas quatro témporas, que aun seran llegando.
En lugar de tanto, veo que llorando
Andan todos essos, no fallan abrigo;
Non quiero tu dança, asy te lo digo,
Mas quiero pasar el salterio reszando.
DICE LA MUERTE.
Mucho es superfluo el vuestro alegar;
Por ende dexad aquesos sermones;
Non tenes maña de andar á dançar,
Nin comer obladas cérca los tizones;
Non yredes mas en las proçysiones
Do davades vozes muy altas en grito,
Como por enero fazia el cabrito.
Venid, Sacristan, dexad las rraçones.
DICE EL SACRISTAN.
Muerte, yo te rruego, que ayas piadad
De mi que so moço de pocos dias;
Non conosci á Dios con mi mocedad,
Nin quise tomar nin seguir sus vias.
Fia de mi, amiga, como de otro fias,
Porque satisfaga del mal que he fecho.
A ty non se pierde jamas tu derecho,
Ca yo yre, sy tu por mi envias.
DICE LA MUERTE.
Don Sacristanejo, de mala picaña,
Ya non tienes tiempo de saltar paredes,
Nin andar de noche con los de la caña,
Faziendo las obras que vos bien sabedes.
Andar á rondar vos ya non podredes,
Nin presentar joyas á vuestra señora;
Sy bien vos quiere, quinte vos agora.
Venit vos, Rrabi, acá meldaredes.
DICE EL RRABI.
Heloim e Dios de Habrahan,
Que prometiste la redepçion!
Non sé que me faga con tan grant afan;
Mandadme que dançe, non entiendo el son.
Non ha ome en el mundo de quantos y sson
Que pueda fuyr de su mandamiento.
Veladme, dayanes, que mi entendimiento
Se pierde del todo con grand afliccion.
DICE LA MUERTE.
Don Rrabi, Rrabi barbudo, que siempre estudiastes
En el talmud é en sus doctores,
E de la verdad jamas non curastes,
Por lo cual abredes penas é dolores,
Llegad vos acá con los dançadores,
E diredes por canto vuestra beraha,
Dar vos han possada con Rrabi aça.
Venit, Alfaqui, dexad los sabores.
DICE EL ALFAQUI.
Sy Allaha me vala, es fuerte cosa
Esto que me mandas agora facer;
Yo tengo muger discreta, graciosa,
De que he garajado é ausar plazer;
Todo quanto tengo quiero perder,
Dexame con ella solamente estar;
De que fuere viejo mandame levar,
E á ella conmigo, sy a ty pluguiere.
DICE LA MUERTE.
Venit vos, amigo, dexar el zalá,
Ca el gameño pedricaredes
A los veinte é siete: vuestro capellá
Nin vuestra camisa non la vestiredes
En Meca ni en layda, y non estaredes
Comiendo buñuelos en alegría;
Busque otro alfaquí vuestra moreria.
Passad vos, Santero, veré que diredes.
DICE EL SANTERO.
Por cierto mas quiero mi hermita vivir
Que non yr allá do tu me dizes;
Tengo buena vida aunque ando á pedir,
E como á las veces pollos é perdices;
Sé tomar al tiempo bien las codornices,
E tengo en mi huerto asaz de repollos.
Vete, que non quiero tu gato com pollos;
Adios, me encomiendo y á señor San Helices.
DICE LA MUERTE.
Non vos vale-nada vuestro recelar;
Andad acá luego vos, Don Taleguero,
Que non quisistes la hermita adobar;
Fezistes alcuza de vuestro garguero;
Non visitaredes la bota de cuero
Con que á menudo soliades beber;
Çurron nin talega non podres traer,
Nin pedir gallofas como de primero.
LO QUE DICE LA MUERTE Á LOS QUE NON NOMBRO.
A todos los que aqui no he nombrado,
De qualquier ley e estado ó condicion,
Les mando que vengan muy toste priado
A entrar en mi dança sin escusaçion;
Non rescebiré jamas exebcion,
Nin otro libelo, nin declinatoria;
Los que bien fizieron abran syempre gloria;
Los que al contrario abran dapnacion.
DICEN LOS QUE HAN DE PASAR POR LA MUERTE.
Pues que asy es que á morir avemos
De necesidad syn otro remedio,
Con pura conciencia todos trabajemos
En servir á Dios sin otro comedio;
Ca el es Principe, fin, é el medio,
Por do, sy le place, abremos folgura;
Aunque la Muerte, con dança muy dura,
Nos meta en su corro en qualquier comedio.