Ilustración de cabeza de capítulo

LA LEALTAD CONTRA LA ENVIDIA

JORNADA 2.ª, ESCENA II.

FERNANDO PIZARRO

Gonzalo, ¿cómo es posible

que el ánimo os satisfaga

si por el premio o la paga

hacéis el valor vendible?

Hasta ese punto invencible,

ya os habéis afeminado,

que quien hace interesado

cuando de su esfuerzo fía

las hazañas granjería,

mercader es, no soldado.

Hágase al plebeyo igual,

pierda de noble la ley

quien a su patria o su rey

le sirve por el jornal;

que el generoso, el leal,

el premio que ha de adquirir

es la fama hasta morir,

y ésta estriba en pretender

merecer por merecer,

servir sólo por servir.

Fuí a España, y a Carlos Quinto

le presenté este occidente,

y ya veis si del presente

lo que se vende es distinto.

Cuanto esta zona, este cinto

ciñe y abraza este mar

le di; no había de tomar

corta paga, a no ser necio,

que lo que no tiene precio

mejor se está sin premiar.

En Almagro el César doble

gobiernos que ha menester;

cobre él como mercader,

sírvale yo como noble.

De estéril laurel y roble

coronó la antigüedad

al valor y a la lealtad

y de infructífera grama,

en prueba de que la fama

sólo busca eternidad.

Viñeta de adorno