Descripcion de la provincia de Maule, en el reino de Chile.

Los geógrafos modernos dividieron el reino de Chile en trece provincias ó subdelegaciones, en las que está comprendida la provincia de Maule, con una buena ensenada y regular capacidad, á veinte y mas leguas de la ciudad de San Agustin de Talca, capital de dicha provincia; la que fué descubierta por los desvelos y excesivos gastos de D. Vicente de la Cruz y Bahamonde, hoy super-intendente de dicho puerto, con otros dos asociados, vecinos y oriundos de dicha ciudad: en esta ensenada la Providencia ha colocado un buen puerto, de bastante magnitud para el comercio maritimo de los puertos intermedios y de todo el Pacífico. En él, D. Vicente de la Cruz, como su super-intendente, ha construido y fabricado un astillero, por la mucha abundancia de maderas esquisitas que producen aquellas montañas que lo rodean, y todas muy superiores para la fabrica de navios mercantes, y tambien para fragatas de guerra.

Maule, provincia de la América Meridional y la nona del reino de Chile, confina por el E con los indios Peguenches y Chiquilanes; por el septentrion con la provincia de Colchagua, por el occidente con el Mar Pacífico, y por la parte meridional con la provincia de Itata. La gran cordillera de los Andes la circuye por el oriente, y la hace por consiguiente casi inaccesible por la parte de tierra: pues por la del mar tiene el Oceano que le sirve de barrera, que es el occidente. Tiene 46 leguas de largo N y S, y 50 de ancho E O. Su clima es muy benigno, y el mas saludable de todo el reino de Chile; algo mas que templado en las costas, y en la sierra se experimentan ambas estaciones favorables; pero algo frígidas, y generalmente humedo por los muchos rios que cruzan su territorio: como son, Mataquito, Rio Claro, Lircay, Maule, que da su nombre á la provincia, Putagan, Archihuenú, ó como los españoles llaman Archigueno, Liguay, Longabí, Loncomilla, Purapel y Perquilauquen, sin tener en consideracion muchísimos arroyos, arroyitos y esteros, con infinitas lagunas que la bañan y hacen abundantísimas aguas de las nieves que se derriten y se desembocan en el mar, dentro de los actuales tèrminos de Maule, que es el principal: por los cuales se interna el mar bastantes leguas en la tierra, y en cuyos recodos se cria en número extraordinario un pescado muy regalado y las mejores truchas que se conocen. Abunda toda la costa del mar de otros muchos sabrosos pescados y mariscos. Tiene varios puertos chicos, y entre ellos, la nueva villa de Bilbao y el Astillero, que estableció en esta ensenada el Señor D. Vicente de la Cruz y Bahamonde, con su propio peculio.

Su terreno, que por la mayor parte forma hermosos valles y vegas fértilisimas, (como en todo lo demas de este feliz reino), llenas de maderas para la construccion de edificios y navios, como tambien de árboles frutales y arbustos con frutas silvestres y de buen paladar, es de los mas feraces, y propio para todos los frutos precisos, como son el mais y trigo, vino, lino, legumbres etc.

Mantiene en sus prados ó potreros, y aun dentro de la Cordillera y en los terrenos de los Peguenches, gran número de ganado vacuno, lanar y cabras, caballar y mular. Hay en los montes y serranias minas de oro y plata, de cobre en abundancia y superior, plomo, fierro, imán, piedras preciosas, varias especies de bermellon, abundancia de salinas, y no falta quien diga con certeza de que hay fuentes de brea y arbustos que la producen; como tambien, alquitran y carbon de piedra.

El boquete por donde he entrado, que los caciques de las parcialidades que viven en aquellas serranias, me aseguran que lo llaman el boquete de Atuel, abunda en cal, fierro, aguas minerales, y con proporcion para excelentes baños, alcaparrosa, muchas minas de oro y plata, cobre, &a., las que no se trabajan porque pertenecen á los indios Peguenches.

La mayor industria de la provincia consiste en el trabajo de las mugeres, que hacen mantas, esto es, ponchos de una pieza y de dos, frezadas de todas clases, alfombras ordinarias y finas, bayetas de todos colores, con que se viste la gente pobre. Faltan en esta provincia artes liberales y mecánicas, como tambien la industria del comercio, teniendo mucha proporcion para este, y no pocas para aquellas.

Las poblaciones principales de esta provincia, son: — la villa de Rancagua, que tiene subdelegado y cabildo; San Fernando, idem; Curicó, subdelegado y dos alcaldes; la ciudad de San Agustin de Talca, subdelegado y cabildo; Linares (villa), tiene subdelegado é inclusive en su partido una pequeña aldea ó villa, titulada el Parral de la Reina Luisa, á donde está un alcalde ordinario, sugeto al subdelegado de la Cabecera; Cauquenes, subdelegado y cabildo; la ciudad de Chillan, subdelegado y cabildo; Cuinigue, es villa, tiene solamente subdelegado; Rere, es una pequeña villa nominada el Pantí de la estancia del Rey, y solo tiene subdelegado. Ignoro por ahora todas sus poblaciones, número de gente, y frutos, &a. Su comercio activo consiste en sus producciones, que son, oro, plata, cobre, vino y aguardiente, trigo y maiz, frutas excelentes y secas, maderas buenas para edificios y para la construccion de navios; muchos ganado vacuno, lanar y de cerdos; cueros, suelas, cordobanes, entapetados y badanas, &a.

El comercio pasivo consiste en géneros de Castilla, del Paraguay y de Lima. Son los mauleños, honrados, fieles, valerosos y robustos, pero muy tenaces en sus pareceres, como los paraguayos y sus hermanos los cruceños, y amigos de su libertad como los vecinos de Santa Cruz de la Sierra, que para no servir á nadie andan desnudos. Son á propósito para las armas, pero no tienen quien los discipline. Su capital es San Agustin de Talca, que dista de Santiago de Chile 69 1/2 leguas; de la Concepcion de Penco, 65, de Valparaiso 83 1/2; y del rio Diamante, á donde se construye el Fuerte de San Rafael, 65 leguas. Su latitud meridional es de 34 grados, 57 minutos y 30 segundos.

Talca, (San Agustin de) ciudad capital de la provincia de Maule, en el reino de Santiago de Chile, con una buena ensenada y un regular puerto, que llaman la Nueva Bilbao ó el Astillero, en el Mar Pacífico, que dista de esta ciudad 20 leguas para el occidente. Sus casas de tapiales y adobes crudos con bastantes ranchitos de tabique frances en los arrabales; todas muy expuestas á una ruina, y los ranchos á un gran incendio, por la poca precaucion que guardan con las aguas y el fuego de las casas, porque toda la gente pobre cocina en las veredas. Está á un cuarto de legua del Rio Claro, (que es lo que distan los conventos de San Agustin y de San Francisco), y á la orilla del occidente, en un sitio agradable y delicioso, en una llanura y á la orilla del septentrion del estero que llaman Cahiban, (estero grande), y la divide en dos partes desiguales otro estero menor que el primero, llamado Piduco, (que es el que se encuentra á la entrada, cuando los caminantes vienen de Buenos Aires ó de Santiago de Chile), y á las dos cuadras pobladas de la ciudad; el que dista de la plaza mayor una cuadra.

Por sus calles corren canales de agua de los citados esteros, para las huertas y jardines de las casas, que están llenas de árboles frutales de Europa, especies muy sabrosas y delicadas, como son, naranjos, limas, limones y cidras, parras, perales, manzanos, duraznos, membrillos y olivos, que es lo que abunda en esta ciudad. El comercio es como el de toda la provincia, el cual consiste en los frutos del país, como se ha dicho, menos de algodon, que no lo produce la tierra, el cual lo traen de Lima.

Hay en los contornos de esta ciudad cinco trapiches para moler metales, y muchos molinos para moler cualquiera especie de granos.

La matriz, ó iglesia parroquial es de ladrillo, y de una arquitectura regular, lo mismo que el consistorio, ó sala capitular, cuyo edificio no está concluido, pero se pretende concluirlo por los desvelos del Señor Cura y Vicario de esta ciudad, D. Ignacio Cienfuegos, que ha vendido todo su patrimonio para verificar su colocacion el dia 10 de Noviembre de este presente año de 1805.

Ademas de este hermoso templo, tiene la ciudad varios conventos, con un hospital gobernado por los PP. de la religion de San Juan de Dios, el cual se fundó á expensas del caballero Cruz y Bahamonde, que por sus cuidados y gastos ha merecido del Señor Carlos IV, que esta villa en lo sucesivo se llame la ciudad de San Agustin de Talca.