Donde existe en todo caso alguna dificultad en el empleo de la h, es, indudablemente, en la unión de dos ó tres vocales, cuando alguna de ellas es débil; de una parte, la caprichosa ortografía de los documentos, y de otra, las encontradas reglas que rigen el uso de esta letra en catalán y en castellano, lenguas ambas de indudable y legítima influencia en la nuestra, han producido tal variedad en la manera de escribir una misma palabra que ya no podemos atenernos á los buenos modelos por cuanto se encuentran para todos los gustos; consúltese cualquier escrito, no sólo del valenciano popular, sino del literario, y se verá por todas partes un galimatías de palabras escritas sin sujeción á ninguna regla fija, como las siguientes: creuar, crehuar, creuhar; dihuen, diuhen; ruhido, ruido; creheu, creéu, creihem, crehien; escrivihem, duhen, escriuhen, etc.; porque sería el cuento de nunca acabar.
Pues bien; para evitar esto, basta con tener presente:
1.º Que en el valenciano escrito no existe la sílaba ie; siempre que así suena debe escribirse ye; v. gr.: reyet, joyes, duyen.
2.º Que la i con acento prosódico, aunque vaya seguida de e, nunca forma digtongo con ésta por pertenecer en realidad á una sílaba diferente; bastará, por lo tanto, con acentuarla para evitar confusiones; por ejemplo: eixíeu, caíen, creíem.
3.º Que las sílabas ue y ui han de llevar siempre h vengan de donde vengan; v. gr.: del latino octo se deriva huit, de meua, teua, seua, se forman mehues, tehues, sehues; de creure, caure, moure y viure, crehuen, cahuen, mohuen, vihuen; de creu, crehueta; de Lluís, Huiso; lo mismo hacen castellanos y franceses que han estudiado sus respectivas ortografías mucho mejor que nosotros los valencianos, y obraremos muy prudentemente imitándolos por las grandes ventajas que esta regla ofrece para facilitar la lectura; véase, en prueba de ello, como los castellanos transforman el verbo oler en las voces huelo, hueles; de aldea hacen el diminutivo aldehuela, y derivan las palabras hueso, huevo y huérfano, de las latinas os, ovum y orphanus; asimismo los franceses escriben huile, huit y huitre, aunque estas voces proceden de las latinas oleum, octo y ostrea, que no llevan h.
4.º Y que fuera de estos casos y los antes indicados, es lo más natural suprimir la h— salvo en contadas voces de uso constante, como ahont, ahí (9)—si queremos facilitar en gran manera la escritura y la lectura de nuestra lengua; ya que no podamos suprimirla por completo como los italianos, eliminémosla al menos de todas aquellas voces que nuestros clásicos escribieron caprichosamente en una ú otra forma sin que nadie haya aducido para ello razones de peso; repásense, en efecto, los antiguos escritores como Llull, Eximenis, March, Martorell, Roig ó Tarazona, y se verá que escriben indistintamente rahó y raó, plaher y plaer, ohir y oir, trahició y traició, dihèm y dièm, sarrahí y sarraí, etc., etc.
Algunos gramáticos catalanes sostienen que esta h debe conservarse para significar que del sitio ocupado por ella se ha quitado una letra; como en acrehdor, provehir, creheu, ruido, que proceden de creditor, provedere, credete, rugitus; pero aparte de que castellanos y franceses prescinden de tal consideración y escriben acreedor, proveer, creed y ruido, creancier, pourvoir, croire y bruit; también los mismos catalanes empiezan á transigir con tal modificación, pues en la más reciente de todas sus gramáticas, la de D Juan Bardina, publicada el pasado año de 1907, dice este preceptista (n.° 262) que estas voces pueden escribirse de tres maneras: pintando acento en la vocal que lo lleve, poniendo h entre las dos vocales, ó escribiendo con diéresis una de ellas; y añade á continuación: «Lo mes rápit es posar accent». Y aún no contento con esto, remacha el clavo diciendo, con mucha razón, en el apéndice V: «Si haguessim d’escriure h sempre que ha caigut una consonant, hauríem d'escriure trahició, rehina, y altres mots que ni 'ls classichs ni nosaltres escrivím aixís».
Réstanos únicamente hablar de las dos principales dudas que en nuestra ortografía presenta el uso de la h; son estas las de algunas formas del verbo haver y la del pronombre neutro ho ó hu cuando se afija al verbo.
En las voces del verbo haver que al usarse como impersonales van en el lenguaje hablado precedidas de una i, ¿qué forma debe adoptarse? ¿Debe escribirse hi ha como lo hacen los catalanes, y ha como los franceses (salvo la h que éstos no emplean en el verbo avoir), ó hia como equivalente del hay castellano?
Aunque todas estas tres formas se encuentran en escritos valencianos antiguos y modernos, no cabe la menor duda que debemos emplear únicamente la última, puesto que hace ya siglos que hemos perdido como los castellanos el adverbio hi ó y que conservan todavía catalanes y franceses.
Sin embargo, si bien tales formas al aparecer aisladas en la frase no presentan la menor dificultad, puesto que decimos no hia, encara que hiaja, etc., al unirse á la partícula en ó ne, suenan como partiendo el diptongo ia en dos sílabas; v. gr.: no n’hi-a, encara que n’hi-aja, lo cual parece que sonaría mejor escribiendo no n’hi ha, no n’hi haja. Pero si consideramos que el antiguo adverbio hi no aparece nunca en ninguna forma en el valenciano moderno, y debiendo procurar que la escritura, en los casos dudosos, sea lo más sencilla posible para facilitar su inteligencia, aconsejamos que se escriba no ne hia, como se pronuncia en algunos pueblos, ó bien no n’hia, aunque se parta el diptongo al leer, pues también lo partimos sin el menor tropiezo en otras muchas voces similares, como fiar, triar, criá, riá, etc.
La duda relativa al pronombre neutro ho ó hu es la siguiente: cuando se afija al verbo ¿debe suprimirse la h?
La mayoría de los escritores populares lo hacen así; es decir, escriben dimeu, pòrtau, diso, miraro, creureu, etc., en vez de dimehu, pòrtahu, disho, mirarho, creurehu, etc. (dímelo, llévalo, dilo, mirarlo, creerlo, etc.)
En cuanto á los preceptistas catalanes, el señor Estorch, en su Gramática catalana, al hablar de la sinéresis del pronombre ho suprime la h y escribe deuxau, comprau, no u’ cregas, etc.; pero otros autores posteriores á éste conservan la h al afijar el pronombre neutro al verbo (y con mayor motivo, por lo tanto, al quedar como voz aislada en lo escrito, precedida de otras partes de la oración).
Creo, como estos últimos, que no debe suprimirse nunca la h de este pronombre, no sólo por razón de etimología, puesto que procede del latino hoc, sino para evitar confusiones en la escritura.
Ultima duda: el pronombre indeterminado ó adjetivo numeral ú ¿debe llevar h?
Hay que confesar que en la mayoría de los libros y documentos antiguos de nuestra lengua se escribe efectivamente hu; pero, á pesar de ello, sería muy conveniente que lo escribiéramos sin h, porque no sólo su plural uns y su femenino una, sino él mismo en la forma un, se escribieron siempre sin ella; porque etimológicamente no debe llevarla, puesto que procede del latín unus, y porque se presta á confusiones con el pronombre neutro hu. Indudablemente, el escribir el numeral hu con h ha sido una forma abusiva, propia de aquellos tiempos de anarquía ortográfica en que cada cual escribía como le daba la gana.
No hay en todo el léxico valenciano ninguna palabra que empiece por l, salvo los artículos lo, la, los, les, y el pronombre li; cuantas voces de origen latino llevan esta inicial en la lengua madre y en las derivade ésta, empiezan en valenciano por ll; v. gr.: llabi, lletra, llibre, llop, lluna, llavar, llegir, lliurar, lloar, lluir, etc.
Es verdad que actualmente empleamos á toda hora algunas voces, como loco, limosna y lograr, que empiezan por l; pero si nos fijamos bien, veremos que todas ellas son importadas del castellano en época relativamente reciente; el instinto popular tiende á valencianizarlas, no siendo raro entre las clases bajas el pronunciar llimosna y llograr; en cuanto á la palabra loco es aún sustituida en muchos pueblos por las clásicas foll y bòig, que es lo que deben hacer los escritores cultos.
Aunque antiguamente solía escribirse l en principio de dicción para indicar el sonido de la ll, hace ya muchos años que los escritores valencianos han adoptado esta letra; no debe, pues, escribirse hoy labi, legat, libertad, lop, sino llabi, llegat, llibertad, llop.
Tampoco se dobla nunca la l en valenciano, como se hace en catalán; no lo necesitamos, puesto que nuestra prosodia no tiene eles dobles; no escribiremos, pues, il-lustrar, il-luminat, sino ilustrar, iluminat.
Un problema: cuando los pronombres lo, la, li, les se afijan á un verbo que termina en l ó ll, ¿qué debe hacerse?; ¿debe separarse por medio de un guión, ó debe escribirse separado, faltando á la regla general de los afijos?
Y no se crea que estas combinaciones son raras en nuestra lengua; las vemos todos los días en frases como las siguientes: Cull-li al chic una poma; cull-les totes; eixe caldo bull-lo ben bollit; la farina mòl-la be; resòl-li prònte eixe expedient á mon cosí; á tes germanes vull-les molt, que s' ho mereixen.
Como se vé por los anteriores ejemplos, mi opinión es que en este caso debe emplearse el guión; es, á mi ver, la forma que ofrece más ventajas, tanto para el que escribe como para el que lee.
Se escribirá siempre m antes de b y p, y n antes de f, m y v: emboticar, impresió, unflar, inmoral, enveja, invicte.
Esta letra doble representa en nuestra ortografía á la ñ castellana, la gn italiana y francesa y la nh portuguesa.
¿Convendría sustituirla por la ñ castellana, como pretenden nuestros escritores populares? Aunque esto facilitaría indudablemente la lectura y la escritura á las gentes poco ilustradas (10), debemos conservar la ny, por respeto á la tradición, ya que todos los idiomas latinos, excepto el castellano, representan este sonido con una letra doble.
Como ya se dijo al hablar de la b, terminan en p muchas voces valencianas que parece debían terminar en aquella letra, como cap, llop, etc.
La antigua ph, que sonaba como f, ha sido sustituida ya por este signo en las ortografías castellana, catalana y valenciana desde hace algunos años; algunos de nuestros escritores se empeñan, sin embargo, en conservarla en el nombre propio Joseph; no hay razón alguna que abone este empeño, puesto que todos pronunciamos Josep ó Jusep, y ya lo escribían así muchos en el siglo XVII.
La r tiene dos sonidos; uno suave, como en cara, y otro fuerte, como en carro; el primero se representa con una sola r en todos los casos, fira, mare, carinyo, aro, poruch, carta, ser, firma, còr, burla, abre, cristiá, pruna, etc.; el fuerte se expresa doblando esta letra en medio de dicción cuando va entre vocales, como en parra, carrer, barril, morro, arruixar; pero se escribe con una sola cuando está en principio de dicción ó cuando va precedida de las letras l, n, s, por la sencilla razón de que ninguna palabra valenciana empieza con r suave ni lleva este sonido después de las citadas letras; ejemplos: ram, resar, rich, rosa, rulla, tòlre, honrat, israelita.
Antiguamente solían escribirse con una sola r las voces notoriamente compuestas, cuyo segundo elemento empieza con esta letra; pero convendría doblarla en tales vocablos, como lo hacen los castellanos, ó separar ambos elementos con un guión, á fin de facilitar la lectura; por ejemplo: Vilarreal ó Vila-real, barbarroja ó barba-roja, contrarrèplica ó contra-rèplica.
La s tiene en valenciano dos sonidos, lo mismo que la r, uno suave y otro fuerte; pero es mucho más difícil el reglamentar su uso, y más aún el distinguirla de la c y de la z ó ç, por las siguientes razones que ya expuse en mi Gramática popular:
El sonido castellano de la c antes de e, i y el de la z no existen en valenciano; en la capital del reino las tres letras c, s, ç, se pronuncian como la s de Castilla, desconociéndose en absoluto la s suave; en Castellón y Alicante suenan de aquel modo en principio de dicción y en las sílabas cia, cie, cio, ciu; en los demás casos suenan unas veces fuertes y otros suaves, pero de una manera tan anormal y desordenada, que creemos imposible dar una idea de ello, siquiera aproximada, si no es formando un vocabulario completo de todas las voces en que se emplean; ni siquiera las que hemos tomado del castellano ó tienen un origen común con sus equivalentes de dicho idioma y se escriben en él con z, observan entre nosotros una regla fija, pues raça, plaça, caçar, forçar, etc., son fuertes, mientras se pronuncian suaves reçar, almorçar, baça y algunas otras; lo propio sucede con la c antes de e, i, y la s; acer, entonces, concís, suenan fuertes; quince, once, sencillo, suaves; pensar, fòsa, fuertes; ròsa, còsa, suaves. Esto, y más aún el no pronunciarse sino una sola s en la capital y su comarca hace de todo punto imposible el usar dos signos diferentes para los dos sonidos de esta letra; sin embargo, ya que no por el sonido, por la etimología, creo que puede precisarse en la mayoría de los casos el signo que se debe emplear, atendiendo á las siguientes reglas:
1.ª Se emplearán para representar el sonido fuerte la ss doble ó la c, y para el suave la s sencilla y la ç.
2.ª Como en principio de dicción nunca suena suave esta letra, se escribirá cuando sea inicial una sola s (como se hace con la r) ó la c antes de e, i, por razones etimológicas: sac, sòl, sufrir, y lo mismo Saragossa, selós, sisanya, sodiach y such, aunque en su similar castellano y aun en su origen latino lleven z inicial; pero se atenderá á la etimología en las iniciales s y c antes de e, i; v. gr.: secret de secretum, sis de sex, cel de cœlum, ciutat de civitas (11).
3.ª Se escribirán asimismo con una sola s las sílabas inversas as, es, is, os, us, como en aspre, escriure, permís, còs, custodia, aun en el caso de que en castellano lleven z; ejemplos: cabás, mesclar, mesquita, tramús, almiscle, panís, sobrepellís. Los que dejándose llevar de la influencia castellana escriben estas voces con c, deben considerar que, si bien en algunas de ellas podría legitimarse esto por la etimología, como en capás (de capax, capacis), y en panís (de panicum, panici), en otras muchas, como nas de nasus, mesclar de miscere y almiscle de muscus, no puede admitirse tal legitimidad, y en puntos tan dudosos como éste, la misión de la Ortografía consiste en facilitar la escritura, ensanchando las reglas generales y reduciendo al mínimum las excepciones.
4.ª Se escribirán siempre con c las voces terminadas en encia, como Valencia, ciència, prudència; y con c ó s, según su origen, las demás terminadas en cia ó en cio; ejemplos: iglesia, Asia, gracia, Grecia, concepció de conceptio, passió de passio, acció de actio, dicció de dictio, pressió de pressio.
Fuera de estos casos, es tan difícil dar una norma en el empleo de estas letras para aquellos que no distinguen la fuerte de la suave (que son la mayoría de los que escriben en valenciano), que sería una temeridad el intentarlo; haga, pues, cada cual lo que pueda según su leal saber y entender, dejándose guiar en primer lugar por la etimología, y cuando esto no sea posible, por la voz similar castellana; al fin y al cabo ni aun los catalanes que distinguen los dos sonidos, tienen en ninguna de sus gramáticas reglas claras que puedan servir de guía en el empleo acertado de estas letras.
Respecto á la duda expuesta alguna vez de si en valenciano y en catalán debe emplearse la z ó la ç, nada puede contestarse en un tratado de ortografía; estos dos signos no son en realidad sino dos formas diferentes de una misma letra, y por lo tanto no es la ortografía la que debe resolver cuál de ellos debe emplearse, sino la caligrafía ó la tipografía; las imprentas que no tengan cedillas, pueden en su lugar emplear la z sin ningún inconveniente.
«Altres punts dificultosos hi ha y lo qui per nosaltres ho es mes, es el de la x»; esto dice el ¡lustre profesor de literatura de la Universidad de Barcelona, doctor Milá y Fontanals, en un artículo titulado: Quatre mots sobre ortografia catalana (12), y esto con mayor motivo debemos decir nosotros, ya que ni siquiera tenemos el recurso de seguir á tan sabio maestro en este escabroso punto, puesto que son de muy diferente índole las dificultades que esta letra ofrece en una y otra lengua.
El problema de esta letra en el valenciano moderno es el siguiente: ¿Tiene la x, en la actualidad, dos sonidos diferentes, como los tuvo en otro tiempo y los tiene aún en Cataluña, ó sólo uno como en Castilla?
Para nosotros ha desaparecido— por lo menos en la mayoría de los pueblos— el sonido de ch francesa que esta letra tenía en principio de dicción y en medio ó en final cuando iba precedida de la vocal i; pero algunos sostienen que sigue percibiéndose. En tal supuesto, debemos fijar el uso racional de esta letra, hoy bastante descuidado, y empezar por resolver la siguiente duda: ¿Cuándo después de i, precedida ó no de otra vocal, se ha de escribir x, y cuándo s?
Tres caminos hay para resolver cualquier duda en ortografía; el uso, la pronunciación y la etimología; veamos, pues, cuál de ellos nos resuelve la presente.
El uso no nos sirve en este caso, puesto que desde los orígenes de las lenguas romances se nota cierta indecisión en los escritores al tratarse de esta letra; el Marqués de Villena, en el Arte de trovar ó Gaya ciencia, dice lo siguiente:
«La x muda algunas veces su son; á veces en c, á veces en g... E cuando la i se encuentra con la s suena poco; e por eso la ayudan con la consonante de la x, así como por decir misto se pone mixto... E la x al principio retrae el son de s, mas face el son más lleno; e por eso por decir Setaf, escriben Xetaf (13).»
A fin de no alargar este asunto, y como son además bastante conocidos los cambios que algunas letras han sufrido en siglos anteriores, prescindimos de otros textos que pensábamos transcribir (de Antonio de Nebrija, del Diálogo de las Lenguas y otros) para comprobar la confusión que siempre ha habido de la x y la s, que es lo que á nuestro intento importa.
En la actualidad, todos los idiomas neolatinos han fijado ya el uso de esta letra y convendría que también nosotros lo fijáramos: los italianos la han suprimido en absoluto; los castellanos la han reducido á representar tan sólo su sonido latino; los franceses han hecho lo mismo, pero confiesan que en fin de dicción, si se une á la vocal siguiente, toma el sonido de z al igual de la s, lo cual es otra prueba en favor nuestro (14); en cuanto á los catalanes y portugueses, la conservan como nosotros, pero con reglas claras y precisas que desgraciadamente no sirven para nuestra lengua en todos los casos, ni resuelven en absoluto para nosotros este asunto; marcamos demasiado la i que precede á la x, cosa que ellos no hacen.
Si nos fijamos en la pronunciación, la duda no sólo continúa, sino que en realidad de aquí es de donde nace; demos por sentado que en algunas comarcas valencianas, y hasta en todo el reino si se quiere, suene como ch francesa la x precedida de i; pero es el caso que cuantos le dan este sonido (perdonen los amigos que han querido convencernos de lo contrario), se lo dan también á la s en igualdad de circunstancias; jamás hemos podido notar diferencia entre la manera de pronunciar una misma persona, no prevenida de antemano, las siguientes palabras, por ejemplo: Peix, feix, lleys y reys; patix, cumplix, permís y consis; faixá (golpe dado con una faja ó abundancial de faja) y faisá (faisán, ave); y hasta en la unión de palabras hablando de prisa y sin fijar la atención, suena lo mismo la s de la frase remeys inútils, que la x de pareix inútil.
Es imposible, por lo tanto, que la sola pronunciación pueda servir de norma para fijar la Ortografía de esta letra en valenciano.
¿Y la etimología? Tampoco puede servirnos en absoluto, pues sería demasiado desbarajuste; habríamos de empezar por escribir con s todos los verbos acabados en áixer y éixer, puesto que todos han convertido en ix el antiguo sc de nascere, cognoscere, etc.
En vista de todo lo expuesto, no hay más remedio que atenernos al uso, pero modificándolo racionalmente atendiendo á la etimología y á los preceptos de la Ortografía catalana, única que en este punto debe servirnos de norma.
Así, pues, creemos que debemos conservar la x de las sílabas aix, eix, oix, uix, hasta en las palabras que tuvieron s en su origen, como peixcar (de piscari), feix (de fascicutum), ó las que la tienen en las lenguas hermanas, como arruixar (rociar en castellano y arroser en francés), exceptuando tan sólo aquellas palabras de formación tan clara que no dejen lugar á la menor duda, v. gr.: paisá, faisá, lleys y reys (plurales de lley y rey).
En cambio debemos convertir en s la x que sólo va precedida de i sin otra vocal anterior, aunque la mayoría de los escritores modernistas siguen empleándola todavía; al tratar del verbo, hemos hecho ya esta innovación convirtiendo en s la x de las terminaciones en ix, ixes, etc., de la tercera conjugación; nos ha movido á hacer esta reforma el haber observado que la sílaba ix no precedida de otra vocal es lo que más confunde en la lectura á nuestros paisanos, y nos hemos creído autorizados para ello, al menos en lo que se refiere á los verbos de la tercera conjugación, porque los mejores preceptistas catalanes escriben agraesch, agrahis, agrahissis; visch; visqui, (Milá y Fontanals); cumplis, cumplises, cumplís; visch, visqui, visca; y hasta isch, isca, isques, de eixir, (Bofarrull y Blanch); feresch, feresca, feris, ferisses; isch, isques, isca, isqui, (Estorch).
Respecto á la x en principio de dicción, hay que confesar con entera franqueza, quieran ó no quieran los partidarios de la catalanización del valenciano, que hace ya muchos años que no existe en nuestro lenguaje hablado; y hay que desterrarla del escrito, por lo tanto, para evitar dificultades y confusiones; todo lo más que puede concederse, es que la conservemos en media docena de nombres geográficos por respeto á la tradición.
Ya Ros en su Diccionario valenciano-castellano, publicado en 1764, decía al tratar de la x (pág. 248): «En esta letra solo en lo inicial se escriven y escrivían en lo antiguo, los nombres propios; por lo que se omiten los exemplares: y las demás dicciones van inclusas en la articulación Ei».
Y tiene razón Ros, pues si en el lenguaje hablado tal vez hayan usado nuestros abuelos la x inicial con sonido de ch francesa como la usan todavía los catalanes, en el valenciano escrito é impreso en Valencia puede afirmarse que no se la encuentra nunca más que en nombres propios.
Es preciso, por lo tanto, prescindir de esta letra en principio de dicción aunque la defiendan los que consciente ó inconscientemente tienden á hacer de la literatura valenciana una hijuela de la catalana; todas las palabras que en valenciano pueden ofrecer alguna duda en este punto, deben escribirse de una de las tres maneras siguientes según sea su pronunciación: con eix, como eixaròp, eixam, eixeringa, con ch, como churro, charòl, chocolate, chica; ó con j, como jerra, jipó, Júquer, Jusèp.
De todo lo dicho se deduce:
1.º Que se escribe x entre vocales para representar el sonido castellano, ó mejor dicho latino, de esta letra; v. gr.: axioma, examen, pròxim; y en las voces que empiezan con la preposición ex, como excelent, excitar, exposar, extranger. Téngase presente, sin embargo, que en valenciano hay muchas palabras cuya pronunciación es casi igual á la de las anteriores y á pesar de ello no tienen x; tales son, por ejemplo: accident, secció, diccionari, cocció, succió.
2.º Que se escribe también dicha letra en las sílabas aix, eix, oix, uix, sea cualquiera el sonido que se les dé según las comarcas, con la sola excepción de algunas voces en que notoriamente la sustituye la s por razón de procedencia gramatical, no de etimología; como paisá derivado de país, lleys plural de lley.
3.º La sílaba is no precedida de vocal se escribirá con s sea la que sea su procedencia y pronunciación, excepto en los casos en que suena francamente como ix castellana: escribiremos, pues, patisc, patises, patís, patisca, llissó, sis, sisanta, sisents, etc.; pero se escribirán con x, fixar, mixtió y en nuestro sentir (como excepción) los tiempos de los verbos en eixir en que se suprime la e, como ixc, ixes, ix, tixca, tixquen, por respeto á las reglas de derivación.
4.º Ninguna palabra valenciana empieza por x; si no se la quiere suprimir en absoluto de ciertos nombres propios como lo han hecho los castellanos, consérvese únicamente en los tres ó cuatro que en el lenguaje hablado suenan como eix (Xátiva, Xixona, y pocos más); pero de ningún modo en los que suenan con ch fuerte (Chèrt, Chirivella, Chòdos, Chulilla) ó con j suave (La Jana, Gilet, Júquer).
Basta con esto por ahora para ponernos en camino de normalizar el uso de esta letra; no se crea, sin embargo, que está todo hecho, pues hay en nuestra lengua una porción de voces de dudosa etimología cuya ortografía será siempre difícil de precisar; ¿debe escribirse, por ejemplo: daxa, saxó, llixó, aixa, guixa, ó dacsa, sacsó, llicsó, aiza, guissa? Sería necesario para decidirlo, entrar en largas disquisiciones etimológicas impropias de este sitio; haga, pues, cada cual en estos casos, según su cultura, lo que su buen criterio le dicte.
Y con esto queda terminado lo relativo al uso de las letras en el lenguaje valenciano escrito, problema más intrincado de lo que creen, ó aparentan creer, muchos que nunca han probado á resolverlo; si la solución que yo le doy es buena ó mala, no lo sé; pero diré con el clásico latino: «Fecí quod potui, faciant meliora potentes.»
El apóstrofo es un signo ó virgulilla que se coloca á la mayor altura del palo de las letras, con el fin de indicar la omisión ó elisión de una vocal.
La primera dificultad relativa á este punto es la siguiente: ¿qué partes de la oración admiten el apóstrofo y cuáles no?
En valenciano debe usarse tan sólo este signo en el artículo, el pronombre, la preposición y la conjunción; pero nunca en las demás partes del discurso; no debe escribirse, por lo tanto, ya 'stá, no 's asò, sí que 'staven; sino ya está, no es asò, sí que estaven ó si qu’ estaven; no se escribe hòm' entes ni hòme 'ntés, cas' alta ni casa 'lta; sino hòme entés y casa alta; nunca se ha de escribir y'aní ó y’ha anat ni darrer' entrarán; sino ya aní, ya ha anat, darrere entrarán.
En cuanto á su uso acertado en aquellas otras partes de la oración, debe observarse lo siguiente:
En el artículo.— El masculino el ó lo pierde la vocal, tomando en su consecuencia el apóstrofo, siempre que va seguido ó precedido de vocal; verbigracia: l' aragonés, l’ ermitá, l’ infinit, l’ òrfe, l’ utilitarisme, contra’l vent, sense´l paper, tú´l tindrás; la h no impide esta regla, y, por lo tanto, se escribe: l' hábito, l' heroisme, l’ hipócrita, l’ honrat, l’ humil.
Su plural els sólo pierde la e cuando le precede vocal, v. gr.: contra 'ls vents, sense 'ls papers, tú 'ls tindrás; pero no cuando le sigue, v. gr.: els aragonesos, els òrfens, etc.
El femenino la pierde la vocal únicamente cuando va seguido de otra a, con h ó sin ella; v. gr.: l' amistad, l’ afecció, l’ habilitat; no debe, por lo tanto, escribirse l' enseñanza, l’ hipocresia ó l' honestitat, sino la enseñanza, la hipocresia, la honestitat.
Su plural les no lleva nunca apóstrofo
Tampoco lo admite en ningún caso el artículo neutro lo ni aun cuando vaya seguido de otra o; debe escribirse siempre lo honest, lo osiós, para evitar confusión con el masculino.
En el pronombre.— Entre los personales admiten apóstrofo me, te, se, el, precedidos ó seguidos de vocal; v. g.: m' han dit, t’ estás, s' apara, l’ esperaré, si 'm tròbes no ‘t miraré, ni 's cuida ni ‘l cuiden, disli que ‘l busque.
El plural els, masculino ó femenino, sólo lo admite cuando le precede vocal; por ejemplo: si 'ls tròbes, no ‘ls mires; si les veus, no ‘ls digues res.
Los demás personales, incluso el femenino la, no deben llevar nunca apóstrofo.
Los pronombres demostrativos este, eixe, esta, eixa, suelen escribirse con apóstrofo cuando van seguidos de e los primeros y de a los segundos; pero creemos que es mejor escribirlos siempre con todas sus letras.
El demostrativo en ó ne admite la elisión de la e siempre que va precedido ó seguido de vocal con h ó sin ella; v. gr.: ya 'n tinc, no 'n vullc, ¿tu 'n vòls?, n’ acaben d' entrar, n' ixqueren dos, n' habiten molts n’ humillarem algú.
En los posesivos ma, ta, sa, también se elide la vocal cuando van seguidos de otra a; hoy puede decirse que ya no ocurre esto sino en la voz agüela; con el sustantivo agüelo, aunque masculino, unimos al parecer el pronombre femenino, pues no hay en todo el reino quien diga mon agüelo, sino m’ agüelo; esta es, indudablemente, una forma defectuosa, pero debemos transigir con ella por lo general y arraigada.
Los plurales nòstre, vòstre, nòstra, vòstra, también suelen escribirse con apóstrofo cuando van seguidos de e los masculinos y de a los femeninos; v. gr.: el nòstr’ enemic, la vòstr' amiga; creemos que puede admitirse la elisión en estos casos; pero no en la unión de otras vocales como algunos suelen hacerlo.
De los relativos sólo el que admite apóstrofo cuando va seguido de vocal; v. gr.: el qu' anirá, la qu' haja cantat, els qu' entrarán, les qu' ixquen, lo qu’ útil siga; sin embargo, antes de i, de o y de u, es muy común pronunciar la e de este relativo, diciendo, por ejemplo: les que ixquen, la que obria, lo que útil siga. En qui y quina nunca debe elidirse la vocal.
En la conjunción. — Las únicas que admiten apóstrofo son que y perque; v. gr.: ¿Còm es qu' estás asi? Perqu' he vingut.
En la preposición.— Admiten apóstrofo al principio las preposiciones en y entre, y al final de, desde, caba, contra, entre, pera y sobre; pero no todas siempre y en las mismas circunstancias; creemos que convendría emplear este signo sólo en las cuatro primeras, en, entre, de y desde; las restantes sería mejor escribirlas siempre completas.
Respecto al orden de preferencia en el apóstrofo entre estas partes de la oración cuando se unen unas con otras, puede decirse que es el mismo en que las acabamos de estudiar; así en la unión del artículo con el pronombre, ó la preposición, se elide la vocal del artículo; v. gr.: ¿Me ‘l dones? Te ‘l donaré demá, perqu' entre 'ls amics y les families dels amics se ´ls han endut tots.
Una observación para terminar lo relativo á este signo; creemos que en el lenguaje escrito convendría no contraer nunca los pronombres personales de plural seguidos de la partícula en cuando no se afijan á un verbo; debe escribirse, por ejemplo: mos en anem, no vos en eixíu, como los franceses escriben, nous en allons, ne vous en allez pas; sin embargo, si alguna vez quiere hacerse aquello, nos parece que no debe escribirse mon anem, von entréu, sino usar el apóstrofo en esta forma: mo'n anem, vo'n entréu, á fin de evitar confusiones.
En la ortografía valenciana empleamos dos clases de acentos; el grave y el agudo.
El acento grave es una rayita oblicua que baja de izquierda á derecha del que escribe (`) y se emplea únicamente poniéndolo sobre las vocales è y ò abiertas á fin de diferenciarlas de las cerradas, según ya dijimos al tratar de estas letras en su lugar correspondiente; debe escribirse, por lo tanto, Jusèp y Pepe, Vicènt y Vicenteta, Tòni y Toneta, dèu (diez) Deu (Dios), mòro y moròt, fe y chè.
El acento agudo se traza en dirección contraria al grave, es decir, de derecha á izquierda del que escribe (´) y se pone, en los casos que se dirán, sobre la vocal de la sílaba donde carga la fuerza en la pronunciación del vocablo.
Para el uso de este acento hay que tener presente que en las voces valencianas puede cargar la pronunciación, ya en la última, ya en la penúltima, ya en la antepenúltima sílaba; como en este ejemplo: animá, anima y ánima. A la primera de estas tres clases llamamos voces agudas; á la segunda, llanas, y á la tercera, esdrújulas. También las hay sobresdrújulas, y son las que llevan el acento hasta tres y aun cuatro sílabas antes de la última, como: dónamela, endúgasemeles.
Debe asimismo recordarse que en valenciano no hay diptongo sino cuando las vocales débiles i u se juntan entre sí (15), ó con cualquiera de las fuertes a e o; v. gr.: viuda, cuina, taula, guano, rabieta, graciosa, cuento, faixa, teixir, cuixa.
Téngase presente, además, que para haber triptongo se han de unir dos débiles á una fuerte, como en aguaitar, ensayéu.
Cuando se juntan dos vocales fuertes no existe diptongo; v. gr.: tea, poeta, lloa.
Con estos antecedentes prosódicos es muy fácil la aplicación de las reglas que siguen, para el buen uso del acento ortográfico agudo:
1.ª Las voces agudas de más de una sílaba terminadas en vocal, se acentúan: germá, rossí, llisó, algú, anirá, vindré, cantí, Polinyá, Novelé, Bechí, Benicarló.
Si acaban en una ó más consonantes, no se acentúan: gemech, caduf, desig, bateig, animal, anell, ensisam, estany, aljup, calor, azut, calaix, pareix, remey, valent, pagant, asserp, Sogorp.
La y griega final y la i latina de las sílabas aix, eix, oix, uix, aunque suenan como vocal, se consideran como consonantes para los efectos de la acentuación.
Exceptúanse las que acaban en n, en s precedida de n ó vocal, y en u precedida de vocal formando diptongo: anirán, vindrán, cabás, entés, precís, graciós, confús, cacáu, bevéu, estíu, remóu, Alacuás, Masalavés, Tarís, Catadáu, San Felíu, dijóus, dillúns.
2.ª Las voces llanas terminadas en vocal no se acentúan: filla, mare, casi, carro, entra, fesme, disli, traulo; llevan, sin embargo, el acento grave la è y la ò abiertas de la penúltima sílaba, como en tèrra, vèla, còssi, pòrche.
Si acaban en consonante, se acentúan: cárrech, tráfich, Cálig, Bárig, dátil, Aníbal, céntim, cánter, Alcácer, ánet, mérit.
Exceptúanse las que acaban en las consonantes n ó s precedidas de vocal: donen, venen, sintaxis, Fòyos, Museros.
3.ª Todos los esdrújulos se acentúan: máquina, música, tórtola, Bárbera, Náquera, Penyíscola.
Nota bene.— Los plurales valencianos deben conservar, por regla general, la acentuación de sus respectivos singulares: germáns, rossíns, llissóns, geméchs, animáls, anélls, estánys, reméys, caláixos, valénts, assérps, cacáus, estíus, filles, mares, carros, cárrechs, dátils, céntims, cánters, mérits; se exceptúan únicamente las voces agudas terminadas en a (sólo las femeninas) ó en s precedida de vocal, que se convierten en llanas al pasar al plural, como tronaes, albaes, cabasos, precisos, graciosos, de troná, albá, cabás, precís, gracias; las agudas en ix y en ig que también hacen lo mismo, no pierden como éstas el acento porque ya no lo llevan en el singular: calaix y calaixos, mateix y mateixos, desig y desijos, bateig y batejos.
Hay casos en que por juntarse á la dicción algunos pronombres como afijos, pasa aquélla de unos á otros grupos de los que estamos estudiando, y hay que fijarse bien en ello para evitar incorrecciones en la acentuación; ejemplos: mira, míral, míralo; portéu, porteula, portéumela; permitís, permitismos, permitísmosho.
Excepciones y explicaciones relativas á las tres reglas anteriores.
En las voces agudas donde haya encuentro de vocal fuerte con una débil acentuada, ésta llevará acento ortográfico; v. g.: país, raíl, pesích, baúl, reúll.
Las voces llanas terminadas en dos vocales se acentuarán si la primera de éstas es débil y sobre ella carga la pronunciación, vayan ó no seguidas de n, de s ó de u final: poesía, tío, cúa, dúo, tenía, volía, teníes, volíen, súa, júa, súes, júen, teníeu, volíeu.
Pero siguen la regla general de no acentuarse los vocablos llanos que finalizan en diptongo ó en dos vocales fuertes, vayan ó no seguidas de s ó n final: patria, iglesia, serio, aigua, llengua, iglesies, serios, llengües, capien, rabien, dihaen, crehuen, albaes, teulaes.
Si hay diptongo en la sílaba de dicciones agudas, llanas, ó esdrújulas que, según lo prescrito, se deba acentuar, el signo ortográfico irá sobre la vocal fuerte ó sobre la i si el diptongo es de esta con la u: capiém, sapiéa, clauá, riuá, estíu, hui, recuit, después, cuídal, ríute, guárdat, tráumela, buídales, chíulali.
Acentúanse ortográficamente ciertos monosílabos que en la cláusula se pronuncian con acento prosódico, para diferenciarlos de otros que en ella no suenan como acentuados; v. gr.: mes, sustantivo, y més, adverbio de comparación; si, conjunción condicional, y sí, adverbio de afirmación; se, pronombre, y sé, persona del verbo saber; te, pronombre, y té, persona del verbo tindre; u, conjunción (16), y ú, pronombre indeterminado ó adjetivo numeral. Ejemplos: Ya fa més d' un mes; si vòls vindre digues que sí; ya sé que se día aixina; te crida perque té pòr; bò u mal; el ú y el dos (17).
La mayor acentuación prosódica que en la cláusula toman determinadas voces, cuando se emplean, ya separadas de aquellas á quienes se refieren, ya con énfasis, ya en tono interrogativo ó afirmativo, pide acento ortográfico también, innecesario por regla general en las mismas palabras; ejemplos: Anaren al mas Vicent y Batiste, éste á cavall y aquéll en bicicleta. ¿Quí es? ¿Qué vòls? ¡Cuán bòna es la mare! De les dos germanes ¿á quina vòls més?
Los tiempos de verbo que llevan acento ortográfico, lo conservan aun cuando acrecienten su terminación tomando un afijo: miréula, dónamen, escríume, conéixerlos, pòrtala, pòsan.
Los dos elementos de las voces compuestas conservan su acentuación prosódica, y deben llevar la ortografía que como simples les corresponda; v. gr: cortésment, ágilment, llícitament, ferrocarril, pòrtallibres.
Los términos latinos ó de otras lenguas usados en la nuestra, y los nombres propios extranjeros, se acentuarán con sujeción á las leyes prosódicas para las dicciones valencianas; v. gr: Còrpus, accèsit, memorándum, París, Tetuán, Amiéns.
Los que se emplean en valenciano, como en castellano, son los siguientes: coma (,), punto y coma (;), dos puntos (:), punto final (.), puntos suspensivos (…..), interrogante (¿?), admiración (¡!), paréntesis ( ), diéresis (¨), guión (-), comillas («»), raya (—) y dos rayas (=).
Hacemos uso de la coma para separar las partes semejantes de una misma proposición, ó las proposiciones que tienen poca extensión, ó cuando se invierte el orden natural de ellas. Ejemplos: Mallòrca, Menòrca, Ibisa, Formentera y Cabrera, son les principals de les isles Balears.
Se usará del punto y coma para separar las proposiciones semejantes de cierta extensión, las que se oponen ó comparan entre sí por medio de las conjunciones adversativas y las partes principales de cualquier período cuyas partes subalternas exijan la coma.
Ejemplos:
«Abaixa á mon capsal fosca la nit;
mes encara tinch l’ ánima despérta
y pie de dorats sòmnis l’ esperit.»
T. LLORENTE.
Se emplearán los dos puntos después de terminada una frase, cuando se sigue otra que la explica ó la aclara, cuando se comienza ó termina una enumeración, y al citar palabras textuales; en este último caso el primer vocablo de la cita que sigue á los puntos se empieza con letra mayúscula. Ejemplos:
«si hia algún ferit ó mórt...,
eixa era la seua sórt:
qui reventa, que revente.»
J. ESPIAU BELLVESER.
Se pone punto final cuando el período forma completo sentido, de modo que pueda pasarse á otro nuevo sin quedar pendiente la comprensión de aquél.
Empleamos los puntos suspensivos cuando nos conviene dejar la cláusula incompleta y el sentido suspenso; cuando se necesita parar un poco la lectura expresando temor ó duda, ó deseamos sorprender al lector con lo inesperado de la salida; también deben emplearse cuando se copia algún texto que no hay necesidad de insertar íntegro, indicando así lo que se omite. Ejemplos:
«En mos sòmnis en forma
te mire d' ángel;
pero... ¡qué més prengueren
ells que semblarte!»
F. BARBER BAS.
Se pone interrogante al principio y al fin de las frases interrogativas. Ejemplos:
«¿Qué tens?— li díu sa mare, mirantla ab ulls plorosos—
¿Per qué has perdut les ròses de tos colors hermosos?
¿Per qué reses y plòres, mirant sempre al espay?»
F. PlZCUETA.
La admiración se emplea antes y después de las interjecciones, de algunos apostrofes, y de todas las frases que expresan algún vivo movimiento del ánimo, como la sorpresa, la extrañeza, el terror, la indignación, la ternura, la piedad, la alegría, etc. Ejemplos:
«¡Oh tèrratremols deis pòbles!
¡Llampegades! ¡Convulsións!
¡Quí sap si en eixes tempèstes
s' afona ó s' aixeca 'l mon!
T. LLORENTE.
El paréntesis sirve para encerrar palabras ó proposiciones que, aunque pueden suprimirse sin alterar el sentido de la frase principal, la hacen, sin embargo, más clara ó más viva. Ejemplos:
«Perque (dit siga en llahor
dels pòbles ahon se fa encara)
allí el tranquil llaurador,
donant pròves de valor,
mira el perill cara á cara.»
J. ESPIAU BELLVESER.
Las comillas se ponen al principio y al final de las frases que se citan.
El guión sirve para indicar que una palabra está partida, ya sea por no caber entera al final de un renglón, ó por otra causa cualquiera.
Se usa la raya para anunciar en los diálogos el cambio de interlocutor y evitar la repetición de dijo, respondió, etc.
Las dos rayas sólo se emplean actualmente en las copias para denotar que en el original se pasa á párrafo distinto.
Aunque haya tenido la suficiente paciencia para estudiar con detención y cariño cuanto hasta aquí llevamos escrito, no crea, sin embargo, el joven que aspire á escribir bien el valenciano, que lo tiene ya todo hecho; no es bastante, en efecto, saber cuándo se ha de emplear una letra y cuándo otra; no basta colocar los acentos en los casos y en los sitios que la ortografía enseña; es necesario, además de todo esto, y aun antes que ello, elegir bien las palabras que sean netamente valencianas y separarlas debidamente no haciendo una de dos, ni dos de una sola.
Porque lo que ocurre actualmente con el valenciano escrito, no ha ocurrido jamás en ninguna lengua literaria del mundo, y estoy seguro de que se han de resistir á creerlo quienes no hayan leído escritos valencianos; que hombres que escriben correctamente en castellano, escriben su lengua propia como pudiera escribirla el soldado ó el labriego menos letrado.
Léase, en comprobación de esto, cualquier publicación valenciana del grupo popular, desde las obras de Escalante, hasta los llibrets de falla, pasando por El cuento del dumenche, El Palleter, La Troná y demás periódicos, comedias y sainetes, y se verá que escritores á quienes les caería la cara de vergüenza si se les probara que habían escrito en castellano: man dicho, ó mean dicho, teas caído, lotro día, y otras incorrecciones por el estilo, escriben á todas horas en valenciano, que es su lengua propia, man dit, tos caigut, latre día; trabucan los pronombres posesivos hasta el punto de emplear indistintamente masculinos y femeninos; y estampan al pie de la letra barbaridades del vulgo, como: pos, sensia, antenimeni, astirar; porque escribiendo en valenciano, no hay en esta tierra quien se avergüence de nada.
Tampoco es motivo de temor para quien estima su reputación literaria, el escribir el valenciano como lo hablan los muchachos aragoneses dependientes de comercio al cabo de unos meses de trato con sus parroquianos de la huerta; es decir, empleando palabras castellanas, más ó menos valencianizadas; abra el lector, en prueba de esto, el último semanario valenciano que haya llegado á sus manos y de seguro que tropieza en seguida con los verbos crusar, redondechar, rellampaguechar, fijar, despejar, y sustantivos, adjetivos y participios, como: cuadro colgat, trache dominguero, envolt, lujo, renombrat, temblores, desalient, bastant, espejisme...
Cuídese, sin embargo, de caer en el extremo contrario al huir de este escollo, pues lo mismo se peca por carta de menos que por carta de más; y si es malo abusar del castellanismo, no es mejor inclinarse al catalanismo, y, sobre todo, al catalanismo afrancesado que está hoy de moda, hasta el punto de saltar por encima del nosaltres, el papalló y el aixecar, para llegar hasta el nombre, el embaumar y el amusant; que á esto se ha llegado también en escritos valencianos.
Es preciso, pues, tener todo esto muy presente y no dar el espectáculo lamentable de que los mismos que pretenden pasar por restauradores y cultivadores de la literatura valenciana, sean los que consciente ó inconscientemente hagan lo posible para convencer á todo el mundo de que los valencianos, no sólo no sabemos escribir nuestra lengua propia, sino que ni siquiera sabemos hablarla.
Abadejo
Abjurar
Abrasar
Abrassar
Acachar
Accident
Acció
Achatar
Achicar
Achispar
Adjudicar
Afegir
Afluixar
Aginollar
Aissa
Aissá
Aixó
Ajocar
Ajudar
Ajuntar
Ajupir
Alcira
Algemesí
Algeps
Alger
Algimia
Alginet
Aljup
Ambició
Ambulant
Amparar
Angel
Archiu
Argila
Arruissar
Assut
Atrevit
Atribut
Au
Aucell
Auxiliar
Avant
Avespa
Avís
Axioma
Bachiller
Badall
Baixar
Bajòca
Baladre
Baldat
Ball
Barcheta
Bárig
Barrejar
Basa (baza)
Bassa (balsa)
Batall
Bateig
Batejar
Batre
Bechi
Bèlgida
Bellea (belleza)
Bena
Beniajar
Beniarjó
Benifaraig
Beure
Bevedor
Bièni
Bisnet
Bochí
Bòig
Boix
Boja
Bolig
Bolquer
Borracho
Borraja (planta)
Bos
Bossa
Bot
Bota
Botar
Boto
Brisa
Bròssa
Bruixa
Brúixula
Buit
Burjasòt
Cabessó
Cabestre
Cabiró
Cabre
Cabut
Cacherulo
Caixa
Cálig
Calis
Calvari
Capsa
Carcaixent
Carchòfa
Cartagena
Casa (habitación)
Casarse
Cassa (caza)
Cassar (cazar)
Cavall
Cavaller
Ceba
Cebollí
Cèl
Celós
Cèndra
Cèndre
Cep
Cera
Cércol
Cèrt
Certamen
Certesa
Cervell
Cervo
Ciència
Científic
Cilici
Cinc
Cincuanta
Ciprer
Cirera
Ciri
Cirujá
Citar
Ciutadá
Ciutat
Civil
Civilisació
Clahuet
Clahueta
Clau
Coche
Combatre
Convéncer
Convindre
Cosí
Còssi
Còva
Covar
Còve
Crehuela
Creixer
Creu
Creuar
Creure
Chafar
Chala
Changlòt
Chansa
Chapa
Chapí
Charrar
Chasco
Chato
Chavo
Chè
Chella
Chelva
Chera
Chèrt
Chest
Chic
China
Chincha
Chincharra
Chirivella
Chispa
Chiular
Chiva
Chocolate
Chòdos
Chop
Chorís
Chorrar
Chufa
Chulilla
Chulla
Chuplar
Dacsa
Davant
Debaes
Dèbil
Debilitat
Deixar
Dejunar
Dejuni
Desbaratar
Desbastar
Desbrossar
Deshonest
Deshonrar
Desig
Desijar
Desllavassar
Desossar
Desullar
Desviar
Desvirtuar
Deu
Déu
Deure
Deute
Devallar
Dicha
Dichós
Digerir
Digitació
Dijous
Diligència
Dimats
Dirigir
Divèndres
Dòl
Dòldre
Dòna
Donació
Donar
Dòt
Dotació
Dotse
Dumenge
Ebaniste
Egipte
¡Eh!
Eix
Eixaròp
Eixe
Eixecutar
Eixèrcit
Eixeringa
Eixir
Eixugar
Elecció
Elegir
Embaixador
Embalar
Embarcar
Embargar
Embassar
Embastar
Embeure
Embolicar
Emborrachar
Embruixar
Embrutar
Embut
Empèlt
Empeltar
Encaixar
Encendre
Encharcar
Encisam
Endevinar
Endivia
Endurse
Enfit
Engendrar
Enjorn
Entendre
Enteniment
Entusiasmar
Envasar
Enveja
Envellir
Enviar
Enviscar
Escarbar
Escarramar
Esclafar
Esclafit
Esclavitut
Esclavó
Escoltar
Escombrar
Escrivá
Escrivent
Eslida
Esperar
Espigar
Esplugar
Espònja
Est
Este
Esteva
Esteve
Estimar
Estíu
Estival
Estivar
Estivella
Estora
Estovar
Estrambòtich
Estrenar
Estudiar
Esvarar
Evangèli
Evidència
Evolució
Examen
Excelent
Excepció
Excés
Exigir
Existencia
Èxit
Explicar
Extracte
Extranger
Extraure
Extrem
Facha
Faig
Faissá (ave)
Faixa
Faixar
Faròl
Farolejar
Fava
Favor
Fecha
Fege
Feix
Fèl
Ferrija
Ficha
Fillòla
Fingir
Fisiologia
Fixar
Fluix
Fluixejar
Fòja
Forjar
Formage
Fòrsa
Forsejar
Fòssa
Fossar
Fregir
Fugir
Fullejar
Fussar
Ganivet
Garba
Garbejar
Garbell
Gassa
Gavina
Gèl
Gelar
Gemecar
Gèndre
Generació
General
Gènero
Generós
Gènit
Genital
Geniva
Gènova
Genovés
Genoveva
Gens
Gent
Gentil
Gentilla
Gepa
Germá
Gèrra
Gertrudis
Gervasi
Gesmil
Gestalgar
Gil
Gilet
Gimnasia
Ginebra
Ginebre
Giner
Ginesta
Ginet
Ginjol
Ginoll
Gipó
Girar
Girasòl
Girona
Gitano
Gitar
Gòig
Gojar
Gosar
Gracia
Grassa
Grava
Gròc
Gròs
Habit
Habitació
Haca
Hacha
Hacienda
Haja (de haver)
Ham
Haver
Hebreu
Hedra
Herba
Herbolari
Herència
Heretat
Heréu
Héroe
Hidrógeno
Higiene
Himne
Història
Hivèrn
Hòme
Homicidi
Honest
Honor
Honra
Hòra
Horchata
Horó
Horror
Hòrt
Hortolá
Hòspe
Hospici
Hostal
Hòste
Hòstia
Hui
Huit
Huitanta
Humanitat
Humil
Humor
Huracá
Image
Imaginació
Imaginar
Impúber
Indici
Indigent
Indigest
Indulgència
Ingenuitat
Inteligència
Invalit
Invenció
Inventari
Invicte
Jacinto
Jamay
Jáquera
Jaqueta
Jaume
Javalí
Javia
Jehová
Jeremies
Jeresa
Jeròni
Jesús
Jòch
Jolivert
Jònech
Jopetí
Jòrdi
Jornal
Jòta
Jove
Jòya
Juán
Juár
Jubilèu
Judaísme
Judío
Juge
Juí
Juliá
Juliòl
Junch
Junt
Junta
Juny
Jupa
Júquer
Jurament
Jurar
Jurat
Jusèp
Jusgat
Just
Justicia
Juventut
Llabi
Llamp
Llanja
Llansar
Llantia
Llauger
Llaurador
Llavar
Llavor
Llegir
Llegislar
Llegiste
Llegítim
Lleig
Lleja
Lletra
Lletuga
Llevant
Lley
Lliberal
Llibertat
Llicsó
Llissó
Lliteratura
Lliurar
Llòca
Llòca
Llògica
Llònja
Llop
Llorejar
Lloréns
Llucena
Lluciá
Llúcia
Lluír
Lluís
Macer
Machá
Macho
Maciá
Magestat
Magia
Mágich
Magisteri
Magistral
Mahometá
Maig
Major
Majoría
Malva
Malvat
Malví
Mancha
Manchar
Manossejar
Marbre
Marejar
Martirisar
Masover
Massejar
Máxima
Mege
Mehues
Mèl
Melós
Menjar
Meua
Mig
Migdia
Mijá
Minèrva
Minvar
Miserable
Misèria
Missa
Missal
Missericòrdia
Mòble
Mochilla
Moixent
Moixeta
Mòla
Mòldre
Mòll
Mòlla
Mòlt (Molido)
Molt (Mucho)
Mon
Mònja
Mont
Morería
Mòro
Morrejar
Mòrt
Mòs
Mossegar
Moure
Mòvil
Moviment
Mussòl
Nau
Naufragi
Navaixa
Navegar
Nebot
Nèrvi
Nerviós
Netejar
Neu
Nevar
Nicho
Nihuet
Niu
Niuá
Nivell
Nòm
Nòsa
Nou
Nòva
Nuet
Nugar
Òca
Occident
Òci
Ociós
Òdi
Ohuet
Oír
Oliva
Oliva
Òlla
Om
Òr
Òrfe
Òrgue
Oriòla
Orseta
Òs
Òsca
Ou
Ovella
Ovispo
Oxígeno
Oyent
Page
Pagés
Página
Paissá
Palis
Pancha
Panís
Passejar
Passió
Pateig
Patejar
Patèrna
Pechina
Pedrís
Pege
Péndula
Penjar
Penjoll
Perdició
Perfecció
Perjuí
Permís
Picher
Pijor
Pilòta
Plaja
Plancha
Pluja
Pòrche
Posar
Precís
Previssió
Professió
Pròssa
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Pròxim
Pujar
Punchar
Pussòl
Quéixa
Quince
Quixal
Rafèlbunyòl
Rajá
Rajòla
Rajoleta
Ras
Rasa
Rassa
Rave
Rebotar
Rebre
Recalsar
Regent
Règimen
Regiment
Regió
Regir
Regirar
Reixa
Relijó
Rellám
Rellampegar
Relónje
Resar
Reso
Resòldre
Revisar
Reviure
Revolar
Revòlta
Revolució
Revólver
Ribarròja
Ribás
Ribera
Riberenc
Ribesalbes
Rissa
Rissar
Ròba
Ròca
Rocafòrt
Rocam
Rógle
Ròig
Ròja
Rojura
Romans
Ròsa
Rosari
Rosegar
Roser
Rossar
Rossí
Ròtul
Rovell
Sabater
Sabi
Sabó
Sacsar
Sacsó
Sagí
Sagunt
Salvage
Salvia
Saó
Sargento
Savia
Secció
Sedaví
Sèrra
Servici
Sessió
Sèt
Set
Setse
Sexo
Sèxt
Sexual
Sija
Silogisme
Sis
Sissanta
Só
Sòca
Sofre
Sogorb
Sògra
Sòl
Sòli
Sòlt
Soltar
Son (de ser)
Són (sueño)
Sort (sordo)
Sòrt (suerte)
Sòt de Chera
Succió
Sugerir
Sugestió
Suja
Sujecció
Sujècte
Tabac
Tabal
Tacha
Tangent
Tánger
Tarònja
Taronjer
Tarrons
Tarròs
Teixir
Tenalles
Terbol
Teròl
Terrateig
Text
Tirig
Tisores
Torbar
Tossal
Tovalles
Traducció
Trage
Tragèdia
Trágich
Traginar
Tramús
Transacció
Transigir
Travessar
Treballar
Trescents
Trespòl
Tretse
Trò
Trobar
Tronar
Tròs
Trossejar
Tròt
Trotar
Trotejar
Trovar
Truja
Tutejar
Tutèla
U
Ull
Ullejar
Ultraje
Un
Una
Unció
Ungla
Univers
Universitat
Urgell
Urgència
Urgent
Usage
Useres
Vacá
Vacacions
Vagar
Valdre
Valencia
Valent
Vall
Vallá
Vara
Varal
Vas
Vast
Vat
Vedell
Vegá
Vegetal
Vehueta
Vèla
Vell
Vellea
Vellut
Velluter
Vena
Véncer
Vensut
Vent
Ventre
Vèrb
Veremar
Verger
Veritat
Vèrs
Vèrt
Veta
Veu
Vi
Viajar
Viaje
Vicènt
Vicenteta
Vici
Viciós
Vidre
Vigilant
Vilahermosa
Vilajoyosa
Vilanòva
Vilarreal
Vilavella
Vint
Violencia
Visc
Vissió
Vistabella
Vitòria
Viure
Viver
Vocació
Vocal
Vòl
Volar
Volcá
Volcar
Voler
Vòlta
Voltejar
Vòra
Voretar
Vosté
Vòstre
Vòt
Votar
Ya
Yò
Si bien es verdad qne ninguna de las lenguas literarias ha logrado realizar todavía el bello ideal de todas ellas, que es el de tener un signo para cada sonido y un solo sonido para cada signo, no cabe la menor duda de que siendo hoy fonética la escritura en todos los pueblos civilizados, conviene estudiar con la mayor atención las leyes prosódicas de un idioma, si se quieren resolver con verdadero conocimiento de causa los problemas que puedan surgir al fijarlo gráficamente.
Pero este estudio, que para ser completo debe ser retrospectivo, es decir, comparativo entre la fonética de una lengua en el pasado y en el presente, es dificilísimo, porque hasta el reciente descubrimiento del fonógrafo no ha sido posible fijar de manera precisa é indudable los sonidos para transmitirlos á la posteridad.
Sin embargo, con un poco de atención y de paciencia para investigar, no es completamente imposible allegar datos en los documentos escritos de pasadas edades para dilucidar los problemas relativos á la prosodia.
De entre los documentos escritos, son los más útiles para este estudio las obras en verso, pues la harmonía de éste y la rima son factores importantes que en todo tiempo pueden servir de piedra de toque para comprobar la manera como un poeta habla su lengua; siempre, naturalmente, que de buenos poetas se trate.
Son asimismo preferibles, á mi ver, los documentos impresos á los manuscritos, porque éstos son generalmente debidos á escribientes ó copistas de escasa ilustración, mientras que en lo impreso, fácil de corregir en las pruebas, es más común la intervención del autor (19); puede haber en éstos más errores pequeños que en aquéllos (erratas de imprenta), pero no tantos prejuicios por falta de ilustración.
Estudiando, pues, los libros valencianos de los siglos XV y XVI, se puede adelantar mucho en el conocimiento de nuestra lengua; y como es este, desgraciadamente, un estudio que todos hemos hecho poco, á pesar de su indudable importancia, me atreví hace poco á llamar hacia él la atención de los escritores valencianos en una de las conferencias en la sociedad Lo Rat Penat, sacando varias notas de algunos antiguos libros valencianos, las cuales me sirven hoy para confeccionar el presente articulillo, que no tiene otro objeto que el que acabo de indicar; el de llamar la atención de los escritores de Valencia acerca de estos asuntos, á fin de que se ponga pronta remedio al desbarajuste actual de la gramática de nuestra lengua; desbarajuste que todos lamentamos, pero que nadie se atreve á corregir.
Como este es un asunto de autoridad, he procurado que los libros de que proceden las notas comprobantes, sean precisamente los más antiguos impresos en Valencia y escritos por poetas de indiscutible valer, por clásicos, por verdaderas autoridades en nuestra lengua; estos libros son los siguientes:
Les òbres ó tròbes en lahors de la Vèrge Maria.— Colección de poesías valencianas de los mejores poetas de aquella época, impresa en Valencia en 1874; primer libro impreso en España (20).
Lo procés de les olives e disputa dels jovens y dels vells.— Disputa en que intervienen los poetas Fenollar, Moreno, Vinyolas, Gagull, Portell y un anónimo que se firma Lo síndich.— Impresa en Valencia por Lope de la Roca, en 1497.
Lo sòmpni de Johan Johan, per Mosen Jaume Gaçull Cavaller.— Impreso en Valencia, por Lope de la Roca, en 1497.
Libre de concells, fet per lo magnífic mestre Jaume Roig.— Impreso en Valencia, por Francisco Díaz Romano, en 1531.
Y vamos á ver lo que estos libros nos dicen sobre fonología.
Del sonido de las vocales, poco hay que decir; eran éstas en el siglo XV las mismas siete que hoy tenemos.
Respecto á si los valencianos de entonces tenían el diptongo prosódico de ae como los catalanes y como lo tienen hoy algunos pueblos valencianos (Alcoy, Sueca y muy pocos más), me decido por la negativa, pues no he podido encontrar, ni una sola vez entre nuestros poetas de entonces quien haga consonantes la a y la e, y en cambio, el catalán Vallmanya, en su poesía inserta en Les Tròbes, escribe:
Alt es lo cors, quis consagra sus lara
Lar bell e net es per vos dedeu mare.
(Llamo hacia esto la atención de los que creen que ya entonces el catalán y el valenciano eran dos lenguas diferentes y que deben seguir siéndolo.)
Pero, si no había diferencia entre antiguos y modernos valencianos en el sonido de las vocales, la había, al parecer, y grande, en la manera de pronunciarlas al estar unidas en una misma palabra: así, por ejemplo, hoy decimos rei-na, o-ra-ció; mientras nuestros antepasados separaban estas vocales y decían re-i-na, o-ra-ci-ó; cosa que puede comprobarse fácilmente hojeando cualquier libro de aquella época.
Para no abusar de las citas, véanse tan sólo estas dos:
Coronada molt contenta
En la saluació (sa-lu-a-ci-ó)
Quant humil feta serventa
Fuí del fill concepció (con-cep-ci-ó).
(Les Tròbes. Respòsta de la gloriosa Verge María.)
Compasció me fa esser vehina
Y entrar en part hon may tingui posada
Ques tan gran cort molt excellent reyna
Hon res de meu siy sopa no si dina
Hi per çom par quey estich manleuada.
(Lo Sòmpni.— Signatura e.)
Y pasemos á las consonantes: la mayoría de estas no han variado; pero hay, en cambio, tres que son hoy completamente desconocidas en esta ciudad, aunque se conservan en gran parte del reino: son estas la V, la S suave y la Ch suave.
Para convencerse de que estas letras se pronunciaban antiguamente, basta mirar con alguna atención los escritos de los poetas de entonces.
B y V.— Poco hay que decir de estas dos letras; no recordamos haber visto nunca que los poetas antiguos las consonantarán entre sí, como lo hacen algunos modernos valencianos de la capital, y muchos castellanos que también las confunden.
S fuerte y S suave.— También marcan la diferencia entre estas dos letras los poetas antiguos y no las confunden en la rima: la fuerte la escriben doble, como la rr, cuando no es ç ó c antes de e i.
En Les Tròbes abundan los ejemplos: Jordi Centelles rima rosa, esposa y closa; Bernat Fenollar, avança y França, Muntesa y saviesa; Bernat Despuig, rigorosa y victoriosa, cobeiança y semblança; Arcis Vinyoles, precioses y luminoses; etc., etc.
También en Lo Sòmpni se lee: gloses, coses (b ij) caça, gaça, goços, moços (d iiij vuelto); causa, pausa, pressa, deessa (d viij vuelto); atiesa, ofesa (f vuelto); falssa, salssa, nosa, glosa (f v); y otros mil.
Cualquier habitante de las comarcas valencianas en que se pronuncian las dos eses, puede comprobar que aun hoy son consonantes las voces que hemos puesto como ejemplo.
Ch y G.— En las lenguas neolatinas tenemos cuatro sonidos de ch: la continua ó fricativa fuerte (ch francesa ó x catalana); la continua ó fricativa suave (j francesa y catalana) la explosiva fuerte (ch castellana ó c italiana antes de e i, ce ci); y la explosiva suave (g italiana antes de e i, ge gi).
De estos cuatro sonidos, los franceses sólo emplean dos (21): la continua fuerte (chifler, chocolat) y la continua suave (Jesús, girafe.)
Los italianos, en cambio, sólo tienen las dos explosivas (cittá, cioccolata, Gesu, giraffa.)
Los castellanos sólo tienen una, la explosiva fuerte (chico, chocolate), y substituyen la explosiva suave con la j árabe que no conocen los demás latinos (Jesús, girafa.)
Los catalanes (fíjense en esto los escritores valencianos) sólo emplean las dos continuas como los franceses; pero con la diferencia ortográfica de que la fuerte, ó sea la ch francesa, la escriben x (xiflar, xocolat), aunque la pronuncian lo mismo que los franceses, y no como la ch castellana, ni como la x.
En cuanto á los valencianos, hay que distinguir entre los del centro y los de las comarcas extremas del reino: los de la capital y su provincia tienen hoy las dos fuertes y ninguna débil, y escriben la fuerte continua ó ch francesa con x, como los catalanes (Xátiva, coixí), y la fuerte explosiva ó ch castellana de varias maneras que luego indicaremos. Los de las comarcas extremas, ó sean alicantinos y castellonenses, usan las dos explosivas, como los italianos, y tal vez en algunos pueblos la continua fuerte; aunque creemos que, al menos en la Plana, ésta la convierten en s fuerte, reissa, coissí.
Tenemos, pues, que ninguno de los pueblos neolatinos emplea los cuatro sonidos, y que cada uno de éstos se representa en los distintos pueblos por diferentes signos: la ch continua fuerte es, en la ortografía francesa ch y en la catalana x; la continua suave es según los casos (por etimología) j ó g para unos y otros; la explosiva fuerte es ch en la gramática castellana y ce ci en la italiana; la explosiva débil, ge gi entre los italianos.
* *
Y los valencianos ¿qué hacemos de estos sonidos? En lo hablado ya hemos marcado las diferencias que hay entre las diversas comarcas; en lo escrito... hacemos un batiburrillo, una merienda de negros; hay quien escribe con ch todos los matices, fuertes ó suaves, y hay quien los escribe todos con g ó j; y ni una cosa ni otra tienen legitimación posible. Lo legítimo, lo clásico, lo castizo en ortografía valenciana, es escribir la ch francesa, ó sea la continua fuerte con x, como los catalanes (xarop, coixi); la explosiva suave, con g ó j según la etimología (Jesus, geniva); y la explosiva fuerte con ch como los castellanos (chala, chiquet, porche, dicha.)
Y como serían ociosos cuantos argumentos expusiéramos en favor de esto por nuestra cuenta, puesta que se trata pura y simplemente de un criterio de autoridad, ahí van en montón una porción de citas de los clásicos valencianos antes nombrados; y quien desee mayor caudal de ellas, que las busque en sus fuentes.
Les Tròbes (22).— Berenguer Cardona: Sagrat vaxell archiu sobreycellent. — Joan de Nágera: E donchs qui pot áir en tal sement tacha (23).— Miqualot Pereç: En res en vos de tacha no volia: Vos son larchiu de gracies cumplida.— ]aume Gaçull: E bell palau y archíu doració: A grans e chichs y á tots en general. — Genis Fira: Archiu sagrat hon reposa nou mesos.
Lo procés de les olives (24).— Ni com de la closca lo chich caragol (a ij): puig que sia destre deffer bon choquer (c vj vuelto): y á voltes li tira lo macho gran coç (c vij): per que ja no punchen los seus esperóns (c vij vuelto): roman en la percha estés y penjat (c viij): soltaull donchs vos lo vostre charnego (d vuelto): donchs á Joachim donaull Sentana (d vij): del chich fins al rey (e x).
Lo sòmpni de Johan Johan.— Que sils sou prop sols lo chiu chiu bastaxordarvos (a v): com aja yo bolcat lo chich (b jv): en eix ganchet sol se aferra (e v): ab prou ganchets (f iij): essent molt prest nostra justicia desempachada (f v vuelto).
Libre de concells (25).-Qu¡ com oçells passen chillant (5 vuelto): chiques, menors, jovens é velles, leges é belles (26) (7 vuelto): tendrá la pancha ab plechs com mancha (13 vuelto): á hun marchant fon empachant (15 v.): unan penjaren viva scorcharen (18 v.): bossa, aguller, pinta, crencher (22): tant empachades ni agreujades (26 v.): qui visten capes, dels temps de chapes son é dantany (26 v.): é tret del corro hon mescorchava emgarrochava la carnicera (30 v.): una cantant alt endechava é coblejava (32); ab una gulla totes punchava (37): criats de chichs (41): lo chich mamava (34): quera chiqueta quant fon mongeta (45):(27)dix spachem que á fer havem (53): algún cuquet chich del forment (54 v.) ab una gulla te pots punchar (54 v.): lo chich respós (l 33): com no scorchá en Assuer á sa muller (136).
No hemos podido consultar ninguna edición valenciana de las obras de Ausias March; pero en la de Barcelona del año 1563 leemos fleches (fol. 76): empachada (46) y empachar (94 v.).
En el libro titulado Institucions dels Furs, per Micer Pere Tarazona, impreso en Valencia por Pedro de Huete en 1580 (que es indudablemente uno de los más correctos en lo relativo á ortografía entre los impresos valencianos), se encuentran las palabras porche (pág. 7), despachar {45), archiu, archiver {41), tachar, chirurgia (161), chichs, lachen (162), xixanta, nauxer (169), vexells (170).