NOTAS:

[1] Necesitamos una paz que no sea sólo externa y de pura fórmula, sino que descienda a los corazones, los aproxime, serene y abra de nuevo al mutuo afecto de fraternal benevolencia. (Pío XI: Encíclica Ubi Arcano.)

[2] Gabriel y Galán: El Ama.

[3] Vide Apéndices I y II.

[4] Precisamente porque la Iglesia Católica es única e infalible, depositaria de la verdad, ella sola posee verdadera e inextinguible la capacidad de combatir eficazmente el materialismo, que tantas ruinas ha acumulado y tantas amenazas acumula, introduciendo y manteniendo el verdadero espiritualismo, el espiritualismo cristiano, que tanto supera en verdad y practicidad al puramente filosófico, cuando la revelación está por encima de la pura razón (Id., ibíd.)

[5] Estamos asistiendo de nuevo en estos días a esta lucha gigantesca entre el error y la verdad, entre la vida y la muerte, “mors et vita duello conflixere mirando”, lucha terrible entre el espíritu de Dios y el espíritu del mal. ¡Campo de batalla hermoso en que vemos a tantos de nuestros hermanos luchar como héroes y morir como mártires! (Discurso de Su Santidad Pío XI, 3 junio 1922.)

[6] Ese es el deseo más ardiente del Corazón de Jesús; el Corazón de Jesús, que en aquella, me atrevo a decir, descorazonada, divinamente descorazonada palabra, se veía obligado a exclamar: ¿Quæ utilitas in sanguine meo? (Id., ibíd.)

[7]... A todos los males mencionados hay que añadir y poner encima aquellos que más se ocultan al observador superficial; al hombre de los sentidos, el cual, como dice el Apóstol: no comprende las cosas que son del espíritu de Dios y que constituyen lo más grave y profundo de las modernas llagas sociales. (Pío XI: Encíclica cit.)

[8] Dichosos de vosotros, que habéis concebido tan grandioso plan y que lleváis dentro del corazón un ideal tan sublime y tan divino. (Pío XI: Discurso cit.)

[9] Sentimos, además, la voz alentadora del Sumo Pontífice, que nos dice:

Cooperadores de esta gran obra: Contad con mi aprobación, contad con mi apoyo. Yo os le ofrezco complacido como Vicario de Jesucristo en la tierra. A ofrecéroslo incondicional y sinceramente me siento obligado por Jesucristo mismo en el fondo de mi alma. Dichosos de vosotros, que, con vuestra cooperación a la divina obra del Apostolado, os hacéis partícipes de tanta gloria y de tan inmarcesible corona. Benditos seáis vosotros y todos cuantos en vuestras respectivas patrias y regiones sigan vuestras insinuaciones y respondan a vuestra voz.

También Nos queremos cooperar a la medida de nuestras fuerzas a esta obra tan Nuestra y ocupar el puesto que en ella Nos corresponde y cumplir el deber que nos incumbe.” (Ibíd.)

[10] Reina Cristo en la sociedad cuando es reconocida y reverenciada la suprema y universal sabiduría de Dios y el origen divino de los poderes sociales. (Id.: Encíclica.)

[11] Cuando salió del abismo Martín Lutero, como monstruo infernal, acompañado de un escuadrón de abominables y diabólicos ministros, para hacer horribles estragos en el mundo, y para llevar tras sí, a guisa de otro dragón que cae del cielo, la tercera parte de las estrellas, envió Dios de socorro a otro varón insigne y capitán valeroso contrario a Lutero, para que con su espíritu invencible y armas poderosas y divinas le resistiera y pelease las batallas del Señor. Éste fué Ignacio de Loyola.

[12] Vide San Ignacio, según Castelar, por Justo Alarcón.

[13] 23 de diciembre 1922: Ubi Arcano.

[14] Honda pena nos causa entender que no han faltado católicos que han creído poder ir a remolque de una Filosofía que, so pretexto de emancipar la razón humana de toda ilusión y de toda idea preconcebida, le niega el derecho a afirmar más allá de sus propias operaciones, sacrificando así a un subjetivismo radical todas las certezas que la metafísica tradicional, consagrada por la autoridad de los más preclaros talentos, ponía como necesarios e inmutables fundamentos de la demostración de la existencia de Dios, de la espiritualidad e inmortalidad del alma y de la realidad objetiva del mundo externo. (León XIII: Encíclica a los arzobispos, obispos y clero de Francia, 1900.)

[15] De ahí que el inmortal León XIII dijera:

“La causa de los males que nos afligen, como de los que nos amenazan, consiste en que las opiniones erróneas sobre todas las cosas divinas y humanas de las escuelas filosóficas se han infiltrado, poco a poco, en todos los órdenes de la sociedad y han llegado a apoderarse de gran número de espíritus”{*}.

Y en otro lugar dice{**}:

“Reprobamos las doctrinas que, de la sana Filosofía, no tienen más que el nombre, y que, haciendo bambolear la base misma del ser humano, conducen lógicamente al escepticismo universal y a la irreligión.”

{*} Encíclica Aeterni Patris.

{**} Encíclica a los arzobispos, obispos y clero de Francia. Año 1900.

[16] Heterodoxos, tom. II, lib. V, cap. I, p. 3.

[17] Conf. Franc. de Hummelaver: Meditationum et contemplationum Sancti Ignatii de Loyola. Praenotanda, párrafo 2.

[18] De Religione Soc. Jesu. Exercitiorum.

[19] Ejercicio de Perfección y virtudes cristianas. En la pág. I, tomo V, caps. VII y VIII. De la oración; tomo VII. Del examen de conciencia; página II, tomo IV. De las tentaciones.

[20] El original en español, que escribió el Padre Palma, se perdió, y sólo existen ejemplares, traducidos al español, de la primera versión que de él se hizo en latín y se editó en Barcelona el año 1700.

[21] Ésta se encuentra en el número 9 de la Collection de Bibliothèque des Exercices. Enghien. Bélgica.

[22] Regensburgs, 1908.

[23] Regensburgs (Roma), 1914.

[24] Conf. Astraín: Historia de la C. de Jesús, tomo I. Debuchy: The Catholic Encyclopedia, en el artículo Spiritual exercices of Saint-Ignatius. Volumen XIV.

Introduction a létude des Exercices spirituels.

[25] De Religione Societatis Jesu, libro IX, capítulo VI.

[26] Edimburg Review. Noviembre, 1842.

[27] Spiritual Exercices of S. Ignatius of Loyola. by the Reverend Orby Shipley M. A. London, 1870.

[28] Introduction a l’étude des Exercices spirituels de Saint-Ignate, par le Paul Debuchy, S. J. 1906.

[29] En la Revue Occidentale dijo también: Ces exercices sont a mon avis un vrai chef-d’œuvre de sagesse politique et morale de l’individu, de na niere a cé qu epar un travail personel, solitaire et prologé, il réalize en lui le meilleur équilibre moral. 1894

[30] Ibídem.

[31] El año 1553. Polanci Chronicon, III.

[32] Acta Sanctorum, tomo I. Vita venerab. Ludovici Blossii, por un monje benedictino.

[33] Ephemerides ordinis cartusiensis, tomo III, 1891. Fabri Monum.

[34] 1544. A. D.

[35] Monumenta Ignatiana, sección cuarta, II.

[36] Vida de San Francisco de Sales, escrita en francés, según los manuscritos y autores contemporáneos, por el señor Cura de San Sulpicio, y traducida por una religiosa de la Visitación... Madrid, 1892; libro III.

[37] Die Idceder geistlichen Übungen nach dem Plane des heiligen Ignatius von Loyola.

[38]


Estos ejercicios—dice—,
desconocidos
hasta entonces, resultan
del todo maravillosos,
pues se fundan en verdades
irrefutables, como
es el sistema de las
eternas verdades de la
fe existente, unidas íntimamente
y encadenadas
entre sí, y que encierra
todo lo que el
alma puede purificar,
limpiar, fortalecer y salvar,
y, especialmente,
ponerla en el dintel de
la perfección que Dios
puso en ella y en el plan
que debe vivir, según
predestinación divina.

Es sind—dice—die
exercitien ein wundernich
genauntes auf unbaris;
bis dahin noch
widerstehlicher Consequeur
gegründetes, in
sich getrage nes und abgeschlossenes
system, en
aus der ewigen Wahrheiten
des Glaubeus
bestehen des iuning
verbundenes und inerlich
gegliedertes Gauze
das alles euthalt, was
immer die Seele lauteru,
reinigen, bilden, und
retten kann, gaud beso
siders aber am sie jener
Stuje der wollkommenheit
eutgegenzujührieu,
die sie nach von
Gott in sie gelegteu Aulagen
und dem plane
der gatlichen pradestination
emzunchmen berufen
ist.

[39] Revista Études, de París; marzo 1912.

En la gran obra Monumenta Ignatiana se dice lo siguiente, al tratar de los Ejercicios:

“S. Ignatii de Loyola, Exercitia Spiritualia, inter ejusdem monumenta calamo scripta primum locum tenere, nemo jure ambigat. Illa, enim, exercicia non modo Ignatii animum, ubi primum se ad bonam frugen recepit, Manresa conformarunt; sed ex illius apperibus scriptis, qua ad nos usque pervenerunt, antiquissimum opus. Exercitia sicut.” Proemio, tomo 51.

[40] Monumenta Ignatiana, serie primera, I.

[41] Vide Apéndice, núm. III.

[42] S. S. Pie X et les œuvres de retraites, par Paul Debuchy, S. J., 1906.

[43] Promulgado por Benedicto XV. Vide Cánones 126, 541, 571, 595, 1.001, 1.367.

[44] 30 agosto 1732.

[45] Saint Charles Borromée et les Exercices de Saint Ignace; 1911.

[46] “Che con un corso di esercici spiritualli, propriamente detti, San Carlo inaugurasse quella che puó ben dirse la sua conversione, é chello che i moi biografi concordemente dicono ed essi sono pure concordinell’attestare la pia consuetudine del Santo, di tornare fidelmente ai santi spiritualis esercizi, non una, ma due volte l’auno; che quei suoi primi esercizi spirituali San Carlo li facesse secondo il metodo de Saint Ignazio, non sembra potersi mettere in dubio, dal momento che li fece sotto la scorta del P. Ribera, della Compagnia di Jesú.”

[47] Quanto agli essercitii spirituali cheffan no gli ordinandi a i sacri ordini, il tempo determinato del visitatore apostolico e dal concilio nostro provinciale era di un mese in circa, ma ne la practica é di quindici giorni in circa... In torno poi al modo, si creca di imitare i Padri Giesuiti et pigliare lume dalle regole eoro, i cuali anni ancor una certa forma dal P. Egnatio stampa in quel libretto che dev’essere notissimo a V. S. Illma. haverme ogni pinea instructione.

[48] “Anche dopo lo sua conversione S. Carlo amava prendere per guida nei suvi spirituali esercizi i figli di colui che ne era stato il providenziale inventore.”

[49] “A quel primo direttorio ignaziano, volse l’occhio e la mano San Carlo nostro; et raccogliendone gli sparsi elementi, coordinandoli et iluminandoli qualche volta con titoli e didascolie, prese a comporne un corpo solo. Coerentemente ai titoli scritii in capo al codice della mano stesse di San Carlo, troviamo racolti tutti e soli quei cenni, quelle regole e note que riguardano l’uffiecio e l’opera del direttore, omesse tute le altre. I vari testi sono presi e trascritti alla lettera dal volume. Exertitia spiritualia, etc.”

[50] “Dell’amore e dello studio da lui (S. Carlo) posto agli esercizi di Sant’ Ignazio e nel metodo che ne governava l’applicazione. Era del resto ben naturale per non dire felicemente inevitable, che cosi fosse. Un libro come quello degli “Esercici di S. Ignazio”, che quasi subito si affermó ed impose quale il piú sapiente ed universale codice di governo spirituale delle anime, cuale sorgente inesauribile della pietá piu profonda ad un tempo e piu, solida quale stimolo irresistibile e guida sicurissima alla conversione ed alla piu alta spiritualitá e perpezione, un tal libro non poteva non mettersi in prima fila fra i libri prediletti del nostro Santo, di cui cosi bene rispechiava e il genio caracteristico e le piu nobili aspirazioni, e in una parola, tutto lo spirito.” (Id. ibíd.)

[50a] Carta Ignatianæ commentationes al Padre Luis Martín, Prepósito general, S. J.

[51] Carta encíclica Editae soepe.

[52] Benedicto XV, en su carta apostólica: Quantum secessus.

[53] Jerem., XII, II.

[54] Letras apostólicas: Pastoralis oficii.

[55] Crónica de la Orden de San Benito, tomo IV. Vide De Religiosa S. Ignatii sive S. Euneconis, fundatoris, S. J., per Patres benedictinos institutiones. Constantino Cayetano.

Revue des questiones historiques. Jean Martial.

Revista Eclesiástica. Luis Pierdet. Valladolid, VI, 16.

[56] Monumenta Ignat, serie IV, 1.ª

[57] Camino espiritual, pág. I, lib. I, cap. II.

[58] Epist. Padre Nadal, IV.

[59] Prefacio de la Vulgata de los Ejercicios, antes del texto.

[60] De Religione S. J., libro IX, cap. IV, número 2.

[61] Ibíd., cap. VII, núm. 1.

[62] Ibíd., cap VI, núm. 2.

[63] Relación hecha por Paulo V sobre la vida y milagros del B. P. Ignacio: Monumento Ignat., serie cuarta, II.

[64] En los Anal. Bell, tomo XVII, Bruselas, 1878, pág. 383, leemos: En fin, je ne comprends pas qu’au début da sa disertation (p. q.) le P. Watrigant réserve la question de l’inspiracion du livre des Exercices. Quand il ne s’agit pas de l’Escriture Saint ces sortes de preocupations semblent tout a fait déplacées et de nature a engendrer bien des méprises.”

[65] Geschichte de Paspste seit dem Ausgang des Mittelalters, 1909.

[66] Camino espiritual, nota 7.

[67] De Fontibus Exercitiorum internis, artículo II, pág. 39.

[68] Francisco García, S. J.: Vida, virtudes y milagros de San Ignacio de Loyola, tomo I, capítulo IX. Madrid, 1685.

Virgilio Nolasco: Vita del Patriarca Sant Ignatio di Lojola, cap. VI. Venecia, 1701

Adriano Sireo: Apophtegmatum Sti Ignatii, libro I.

[69] Monum. Ignat., serie cuarta, I.

[70] San Ignacio en Manresa.

[71] Heterodoxos, tomo II, libro V, cap. primero, párrafo primero.

[72] Sus principales obras fueron: Comentarios a la Sagrada Escritura, entre los que sobresale la Exposición de los salmos de David y el Tratado de remedios contra tentationes spirituales novissimi temporis. (Annales ordinis cartuniensis ab anno 1084 ad annum 1429. Auctore Carolo lo Contenlx, cartusiano. Monostroli. MDCCCXC, páginas 231-234.)

[73] En 1521 fué cuando el Santo estaba convaleciente de la herida recibida en Pamplona, y comenzó a leer las vidas de Cristo Nuestro Señor y de los Santos. (N. del A.)

[74] Encíclica Providentissimus; 18 de noviembre 1893.

[75] 1543.

[76] 1515. De suponer es que leyera ésta primero, sin perjuicio de que ya de sacerdote leyera la costeada por Felipe II.

[77] Qui (Fr. Xanones) illi (Ignatio) dedit (eunque) docuit aliqua exercitia spiritualia, in quibus se exercuit Ignatius, et cum Manressae versaretur veniebat interdum (in Montem Serratum) ut rationem redderet dictorum exercitiorum.

[78] Dedit illi exercitia spiritualia hujus domus Fratris Garciæ de Cisneros.

[79] Dedit illi exercitia spiritualia Cisnerii. Vide el prefacio de la edición que de esta obra hizo, en 1912, el Padre Faustino Curiel, O. S. Ben, de la que hemos tomado estos testimonios.

[80] Crónica general de la Orden de San Benito. Valladolid, 1613. Vid. f. 235 v.

[81] (Ibíd.)

[82] “Les primiers chapitres du second livre essaient vainement d’établir contre Ribadeneyra que les Exercices Spirituels s’ont pas été compasés a Manrése. Puis l’auteur cherche et reléve minutieusement ce qu’il peut y avoir de commun entre le livre de Cisneros et celui de Saint Ignace. Ce qui améne cette conclusion... Fauait-il ajouter de l’importance a la thése soutenne dans cet ouvrage?... Le bon seus en aurait en, saus doute, promptiment raison.” (Revista Eclesiástica. Valladolid, 15-junio-1916.)

[83] Revue des Questions Historiques, tomo LXI; 1897, pág. 46. Der Geist des hl. Benedictus in seinem Wesem und seinem Grundsügen dargestellt: “Sells die Jesuitem verdauken ihren Usprung und ihre Exercitien dem Benediktiner-Orden Schon 1496 liess der Abt Garcia zu Monteserrato das Exercitienbüchlein drucken, Welches spater der Stifter der Jesuiten ein weningveranderte und daun seinen Jüngern gab.”

[84] Vide Monumenta Ignatiana. Fontes Externi. Cisneri Exercitatorium, páginas 98 y siguientes.

[85] Vide La Meditación fundamentale, del Padre Weruero.

[86] Ya lo dice también Su Santidad Pío XI en el breve en que le declara Patrono de los “Ejercicios”: “San Ignacio fué el primero que, en el librito compuesto por él, cuando todavía estaba desprovisto de letras...”

[87] De este libro se hizo una edición en 1907 y se reimprimió en 1914.

[88] En este tomo el lector puede encontrar cuantos datos necesite, pues aquí se dan a conocer todos los biógrafos del Santo, con ediciones, lugar, año, etc., etc.

[89] Apéndice IV.

[90] Historia religiosa, política y literaria de la Compañía de Jesús; 1853, tomo I.

[91] Los escritores de la Historia Eclesiástica, con mucha razón, advirtieron que el mismo día que en Inglaterra nació Pelágio, para pervertir con sus errores el mundo, ese mismo día nació en Africa aquel gran Sol de la Iglesia Católica, San Agustín, para deshacer con sus rayos y resplandor las tinieblas del malvado y perverso hereje.

Cuando los albigenses y otros herejes turbaron la paz de la Iglesia de Dios y las espinas de los vicios y maldades estaban más crecidas y ahogaban la buena semilla, envió al mundo aquellos serafines y lumbreras del Cielo: Santo Domingo, San Francisco y Santa Teresa, para que por sí y por sus hijos y discípulos resistiesen a los herejes, desarraigasen los errores, reformasen las costumbres, alumbrasen y santificasen el Universo con su admirable ejemplo y doctrina, como lo hicieron los Santos Padres y lo siguen haciendo sus hijos.

[92] Este retrato es del P. Juan José de la Torre, más parecido que el de Alonso Sánchez Coello, y es más retrato de alma que de cuerpo.—N. del A.

[93] San Ignacio de Loyola.

[94] Historia de la Filosofía, pág. I.

[95] Lecciones de Filosofía Ecléctica, libro 7.º, página 20.

[96] La historia de la Filosofía—dice Balmes—es la historia de las evoluciones del espíritu humano en su porción más activa, más agitada, más libre.

El primer sistema filosófico de que se tiene noticias es el de la India y la más semejante a la católica, ya que supone un solo Dios, Brahma, principio y término de todo, con tres facultades, a saber: Brahma, en cuanto crea; Vichnou, en cuanto conserva; Siva, en cuanto conserva o destruye las formas de la materia. Supone premio y castigo en las almas, según sus actos. Distingue entre el cuerpo y el alma, la inmortalidad de ésta. (Id., Ibíd.)

[97] O vita philosophia dux, o virtutis indagatrix, expultrisque vitiorum! quid non modo nos, sed omnino vita hominum sine te esse potuisset! Tu urbes peperisti: tu dissipatos homines in societatem vita convocasti; tu eos inter se primo domiciliis, deinde conjugiis tum litterarum et vocum communione junxisti: tu inventrix legum, tu magistra-morum et disciplina fuisti! (Tusculanorum disputationum, liber V.)

[98] Leçons de Laromignière jugèes, por Cousin et Maine Birau.

[99] Cours de philosophie. Introduction.

[100] “Divinarum humanarumque rerum, tum initiorun causarunque, cujusque rei cognitio.” (Lib. de Officis.)

[101] Ojeada sobre la Filosofía y su historia, LXIII. 373. Pág. 189.

[102] Esquises d’une philosophie.

[103] Filosofía del Progreso, párrafo X, página 38.

[104] Idem, Ibíd., nota 20, pág. 212.

[105] Libro de la Sabiduría, capítulo 7, versículos XXII, XXIII y XXIV.

[106] Ciudad de Dios, tomo 2.º, libro VIII, capítulo I.

[107] Parte primera. Punto primero.

[108] Idem segunda. Punto primero.

[109] Idem primera. Punto tercero y primero del séptimo principio y fundamento.

[110] Parte segunda. Punto tercero.

[111] XXI a LVII.

[112] LVIII.

[113] XII, De los tres pecados; y XXI, XXII y XXIII.

[114] “Dios me crió, sin duda, porque sólo Dios puede sacar las cosas de la nada. La razón lo dicta.”

[115] “Para mi gloria te crié (in gloriam meam creavi eum. Isaí, XLIII-7), díceme el señor—¿lo oyes, alma mía?—Mira aquí ya cuál es tu fin y el de todo el género humano. Mi fin último es ver y poseer a Dios.”

[116] “Hízolas todas primero, y cuando ya estaba el mundo lleno y provisto de tantas como son... crió al hombre y le dió de todas el señorío”. (Constituit eum super opera manum suarum. Pr., VIII-9).

[117] Parte primera. Puntos primero y tercero

[118] Arteaga: Belleza ideal.

[119] Isa Ompanichad.

[120] Mr. Paley: El Katana-Jupanichad.

[121] Los Nombres de Cristo.

[122] Ad Corinthios, I, cap. 13, vers. 12.

[123] Idem, ibíd.

[124] Parte primera. Punto tercero.

[125] Parte tercera. Punto segundo, primera.

[126] De los tres pecados. Puntos primero y segundo.

[127] Ibídem. Punto tercero.

[128] Ibídem. Coloquio.

[129] Ibídem. Punto cuarto.

[130] Ad Romanos, cap. VI, vers. 22.

[131] Contemplación para alcanzar el amor divino. Punto tercero.

[132] Ibidem. Punto cuarto.

[133] Leçons de philosophie, 2 partie, 5 leçon.

[134] Infierno del alma.

[135] Examen para la confesión general.

[136] Psicología, cap. I, 5.

[137] Leçons de philosophie, 2.ª parte, lec. undécima, tercer volumen.

[138] Ibídem.

[139] Constituit eum super opera manum suarum. Ps. VIII, vers. 9.

[140] In hoc enim vocati estis... quia et Christus passus est pro nobis vobis relinques xemplum, ut sequamini vestigia ejus. (I. Pet. II, 21.)

[141] Memorare novissima tua et in aeternum non pecabis.

[142] De la muerte. Punto cuarto.

[143] De la conquista del Reino de Cristo. Segunda parte. Punto segundo.

[144] Diligite ad invicem sicut fratres.

[145] Sobre el seguir a Cristo Nuestro Señor. Punto tercero.

[146] Cap. I, vers. 2.

[147] Ojeada sobre la Filosofía y su historia. Números 387, 388 y 389, págs. 194-95.

[148] Stultus fias ut sis sapiens. San Pablo ad Cor., cap. III, vers. 20.

[149] Dice Cicerón, en su libro de la Naturaleza de los Dioses, que “entre las muchas cosas que aun no están bastante aclaradas en Filosofía, una de las más difíciles y obscuras es la cuestión de la naturaleza de los Dioses...”

“En esta cuestión, la mayor parte de los filósofos, inclinándose a lo más verosímil y siguiendo el instinto de la naturaleza (que a todos nos impulsa), afirmaron que existían Dioses. Protógoras dijo que lo dudaba, Diágoras, Melio y Teodoro de Cyrene absolutamente los negaron. Los que afirman la existencia de los Dioses ofrecen, entre sí, tanta variedad y disensión, que sería molesto enumerar los pareceres de todos.” (Libro I.)

[150] El orador Romano dice: “Es preciso creer que hay Dioses, porque tenemos innato el conocimiento de ellos. Y aquello en que toda la humanidad consiente, necesario es que sea verdadero... Hemos de confesar que existen Dioses; y como esta creencia no es sólo de los filósofos, sino también de los indoctos, hemos de confesar asimismo que tenemos esta anticipación o pronoción de los Dioses”. (Ibídem.)

[151] ¿Qué cosa eres comparado con todos los hombres juntos? Un átomo. ¿Qué son los hombres en comparación de los ángeles y de los santos? Poquísima cosa. ¿Qué son los ángeles y los santos comparados con Dios? Nada. Conque tú, comparado con el mismo Dios, ¿qué vendrás a ser? ¿Qué cosa eres si miras al cuerpo? Un puñado de tierra, un poco de inmundicia, una sentina hedionda, casa de miserias, orcina de dolores, pasto de gusanos. ¿Y si miras al alma? Es como una postema muy asquerosa, de donde corre podredumbre de vicios y pecados. (De los pecados propios. Punto tercero.)

En el orden de la naturaleza somos de nuestra parte un puro nada en el ser, nada en la duración, nada en el obrar. En el orden de la gracia, somos también nada, de nuestra parte. (Del propio conocimiento. Puntos primero y segundo.)

[152] Meditaciones sobre la vida, pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, así como los demás misterios gloriosos que cita en la cuarta semana.

[153] Imitando a Jesucristo en todos los estados, sirviendo al corazón de Jesús, perfeccionándose en las bienaventuranzas y guardando los mandamientos de Dios y de la Iglesia.

[154] Vide: Reforma de vida, Del Juicio Universal, De las dos banderas, Del Hijo Pródigo, Del Reino de Cristo.

[155] Vide: Fuentes internas de los Ejercicios.

[156] Vide: De los pecados propios, Del Infierno.

[157] Tercer binario y Reflexión. El Reino de Cristo y Las tres banderas.

[158] Nuestras propias inclinaciones nos arrastran al mal. (Fin y uso de las criaturas, pág. III.)

Sensus et cogitatio humani cordis in malum prona sunt et adolescentia sua. (Gén., cap. VIII, versículo 21.)

Video meliora, proboque, deteriora sequor. (San Pablo.)

[159] Quid nobis profuit superbia? aut divitiarum jactancia quid contulit nobis... quid nobis profuerunt? (Sap., cap. V, versículos 8 y 9.)

[160] Espronceda dijo:

“Que en este mundo,
para vivir en santa calma,
o sobra la materia
o sobra el alma.”

Lo que estimamos un juicio herético, puesto que debemos de vivir en santa calma con la materia, sí, pero purificada por la virtud y el alma limpia. Formavit Deus hominem de limo terrae in animam viventem. (Gén., cap. II, vers. 7.).—N. del A.

[161] Dicentes se esse sapientes, stulti facti sunt. (Ad Rom., cap. I, vers. 22.)

[162] Tradidit illos Deus in passiones ignominiae. (Ibídem, cap. I, vers. 26.)

[163] De las ocho bienaventuranzas. Y en la huída a Egipto se dice: “Hijo mío, mora aquí, en este estado, en este empleo o situación hasta que mi bondad y sabiduría disponga otra cosa. Bástete el saber que no ignoro ni tus deseos ni tus penas. La resignación en mi voluntad de padre amoroso será para ti fuente perenne de paz y merecimientos (párrafo tercero.)

[164] Habetis fructum vestrum in sanctificatione, finen, vero vitam æternam. (Ad. Rom., capítulo VI, vers. 22.)

[165] Creavit Deus hominem. (Gén., cap. I, versículo 27.)

[166] Et inspiravit in faciem ejus spiraculum vitæ. (Idem, cap. II, vers. 27.)

[167] In gloriam meam creavi eum. (Isaías, capítulo XVIII, vers. 7.)

[168] Constituit eum super opera manum suarum. (Ps. VIII, vers. 9.)

[169] Omnia subjecisti sub pedibus ejus. (Ps. VIII, versículo 7.)

[170] Vide: Infierno del alma, pág. III.

Inqui ideo cum fine delinquerunt, quia cum une vixerunt. Nam volluissent utique, si potuissent, sine fine vivere et potuissent sine fine peccare. Ostendint enim, quia in peccato semper vivere cupiunt, qui non cesant peccare dum vivunt, ad magnam ergo justitiam judicantis pertinet, ut nunquam careant supplicio, qui, in hac vita, nunquam voluerunt carere peccato. (San Gregorio.)

[171] Dico vovis quid... gandium erit in coelo super uno peccatore penitentiam agente. (Lucas, capítulo XV, vers. 7)

Vide: Del Hijo Pródigo. (Pág. III.)

[172] Quid prodest homini mundum universum lucretur, anima vero sua detrimentum patiatur? Sentencia que, bien meditada por San Francisco Xavier, hizo de un maestro de la Universidad de París un Apóstol de las Indias (Principio y Fundamento de los Ejercicios, pág. IV) y que le hizo exclamar, improvisando el conocido y hermoso verso:

¿Yo para qué nací? Para salvarme.
Que tengo de morir, es infalible.
Dejar de ver a Dios y condenarme,
Triste cosa será, pero posible.
  ¿Posible y río y canto y quiero holgarme?
¿Posible y tengo amor a lo visible?
¿Qué hago, en qué me ocupo, en que me encanto?
¡Loco debo de ser, si no soy santo!

[173] Ergo erravimus a via veritatis. (Sap., capítulo V, vers. 6.)

[174] Existencia de Dios y del alma. Fin del hombre. Muerte. Gloria. Infierno. Juicio final.

[175] Humillarse, confundirse, arrepentirse, purgar los pecados por medio de la penitencia y adquirir la virtud, ejercitándose en ella. Ejercitarse en el amor de Dios. Servir al Corazón de Jesús. Vivir en oración continua, etc., etc.

[176] “—¿Cuántos son mis pecados?

Sin número.

¿Cuánta su malicia y fealdad?

Sin medida.

¿Qué soy yo delante de Dios?

Nada como hombre y abismo de maldad como pecador. (Ejercicios. Motivos de dolor.)

[177] Ibídem.

[178] Ibídem.

[179] De la Muerte.

[180] Refiere Cicerón que habiendo leído Cleombrato de Ambracia el libro de Platón sobre esta materia, concibió tal deseo de pasar a la otra vida, que, de un muro muy alto, se precipitó al mar.

Quem ait (calimasus) cum ei nihil adversi accidisset, e muro se in mare ejecisse Platonis libro. (Tusculanorum, lib. I, párrafo 34)

[181] Platón, como Aristóteles, San Agustín y casi todos los escolásticos, sostenían que las ideas, como existentes en la mente divina, eran eternas, y que Dios, como supremo y eterno Artífice, había perfeccionado todas las cosas creadas. “Ideas æternas in mente divina existentes, ad quarum similitudinem supremus aeternumque Artifex res ommes creatas efformavit.”

[182] De los Pecados propios. Punto V.

[183] Ibídem. Punto IV.

[184] Dijo Anaxímenes que el aire era Dios, y que era engendrado, y que era inmenso e infinito, y estaba siempre en movimiento: como si el aire, que no tiene ninguna forma, pudiese ser Dios, a quien no podemos concebir sino bajo la forma más hermosa, o como si todo lo que nace no estuviese sujeto a la muerte. (Cicerón: De nat. Deor, libro I.)

[185] Dice Cicerón de este filósofo que “quiso fundar un sistema que abarcara todas las cosas por medio de una razón infinita en poder; pero no vió que en lo infinito no podía haber movimiento alguno unido a lo sensible, o que si la naturaleza tuviera sentimiento, todas sus partes sentirían a un mismo tiempo la misma impresión”. (De nat. Deor, lib. I.)

[186] San Cirilo dice de éste que sostenía cómo Dios es Mente, que está en una esfera ígnea y que es el alma del mundo.

Cuéntase que este filósofo se reía de todo y se le atribuye la famosa frase de que “la verdad está oculta en un pozo profundo”.

La risa de Demócrito fué como el preludio del escepticismo, que tantos estragos causó en la Filosofía griega.

[187] Sin embargo de esto, Cicerón dice de este filósofo que afirmaba cómo todo era uno, con figura esférica (I Acad., lib. II), y en otro lugar le atribuye que tenía por Dios a lo infinito, añadiéndole la inteligencia: mente adjunta (De Natur. Deoru, lib. I).

Y en uno de los pasajes de Xenófanes se dice lo siguiente: “Los hombres se representan a los dioses, engendrados como ellos, y revestidos de las mismas formas: si los leones y los toros supiesen pintar, pintarían también a los dioses como toros y leones. Pero hay un Dios superior a todos los dioses, como a los hombres, que no se parece a los mortales, ni en la forma, ni en la inteligencia.”

¿Cómo se concilia esto con las doctrinas que se le atribuyen?; porque, según la última frase del párrafo transcrito, no es el lenguaje de un ateo, ni de un panteísta. (Balmes: Historia de la Filosofía, párrafo IX. Xenófanes.)

[188] Principio y Fundamento de los Ejercicios. Punto 1.º

[189] Cicerón dice que Epicuro, si escribió de la santidad y piedad de los Dioses, habla de ellos de tal modo, que destruyó toda religión, con razones, y echó por tierra los templos y aras de los Dioses inmortales. (De nat. Deorum, lib. I.)

[190] Ibídem. Punto 2.º

[191] Quid nobis profuit superbia? Aut divitiarum jactantia quid contulit nobis? Transierunt omnia illa tanquam umbra. (Sap., cap. V, versículos 8-9.) Infierno del alma. Punto 1.º

[192] Del juicio particular. Punto 2.º

[193] Juicio universal. Punto primero.

[194] Ibídem. Punto tercero.

[195] Chronica de un auto que se hizo en Toledo, de ciertas gentes que se llaman iluminadas y de las opiniones erróneas que tenían. (Códice 193 de la Biblioteca Laurenciana, de Florencia. Parte IV, cap. V.)

[196] Vide: De las fuentes internas de los “Ejercicios”, pág. 70. Hizo San Ignacio los Ejercicios teniendo a Dios por principal maestro, etc.

[197] El Señor envió, por aquel entonces, al Santo Padre Ignacio al mundo para que, con sus nuevos soldados, llevase adelante esta santa y gloriosa empresa y los repartiese y derramase por tan nuevas y extendidas tierras, y ellos, con la luz del santo Evangelio, desterrasen de los corazones de los moradores de ellas las horribles tinieblas de la idolatría, y se edificaban nuevos templos, se levantaba y adoraba el estandarte glorioso de la Cruz y nuestra santísima fe florecía y resplandecía con nueva y maravillosa claridad.

La bula apostólica de la confirmación de la Compañía dice que es instituída principalmente para defensa y dilatación de nuestra santa fe católica. Le fe se defiende entre los herejes y se dilata y extiende entre los gentiles.

[198] Intellectus est facultas ordinata ad actionem, hoc est ad intelligendum. (Zigliara Psycol., lib. IV, cap. II, de ideis.)

[199] Cognitio contingit secundum quod cognitum est in cognoscente. (S. Thom.: Summa Phil., libr. 65, cap. VII.)

[200] Jesucristo, modelo de todos los estados.

[201] Vide. Part I. Punto I. Dios es mi criador.

[202] Meditaciones de las semanas 2.ª, 3.ª y 4.ª.

[203] De la gloria de los bienaventurados y Juicio final.

[204] Del infierno del alma y Juicio final.

[205] De las almas del purgatorio.

[206] Las dos banderas.

[207] El Hijo Pródigo.

[208] De los tres pecados y De los pecados propios.

[209] Del dolor.

[210] De las penas del infierno.

[211] Motivos de dolor.

[212] De la conquista del Reino de Cristo. Parte II. Punto 3.º.

[213] Sobre el servir al Corazón de Jesús.

[214] Vida, Pasión y Muerte de N. S. Jesucristo.

[215] De la institución de la Eucaristía.

[216] El Corazón de Jesús, fuente de bienes.

[217] Confianza en el patrocinio de María.

[218] Madame Stael: De la Alemania.

[219] Reforma de vida.

[220] Facultas qua anima nostra proprias affectiones percipit.

[221] Muerte, juicio, infierno y gloria.

[222] De los pecados propios, De los tres pecados y De las penas del infierno.

[223] Del fin del hombre.

[224] Del Reino de Cristo.

[225] Primum cognoscere, deinde dilligere, possidere Deum, denique, finis animae est. (De Civ. Dei.)

[226] Dignidad y aumento de las ciencias.

[227] Ibídem.

[228] Rudimentos de la gran Restauración.

[229] Rapports du phisique et du moral de l’home.

[230] Elements d’Idéologie.

[231] Dios, al criarme, me dió un fin, que es el mismo Dios. Del fin del hombre. (Parte I.ª, puntos 2.º y 3.º).

[232] Para conseguir mi fin, debo servir a Dios. (Id., punto 4.º).

[233] Instrucción del modo de hacer bien los Ejercicios.

[234] Eso son todas las meditaciones.

[235] Del juicio particular.

[236] Cours de Psychologie, primer volumen.

[237] De la virtud de la humildad.

[238] Filosofía del Progreso. Carta 2ª, párrafo I.

[239] Balmes: Ojeada sobre la Filosofía y su historia.

[240] Loco cit.

[241] Heterodoxos. Epílogo, párrafo II.

[242] San Agustín: Confesiones, lib. X, cap. 27.

[243] De las penas del infierno, etc. Primera semana.

[244] Del Reino de Cristo. Segunda semana.

[245] Tercera y cuarta semanas. Vida y Pasión de Jesucristo.

[246] Uno de esos sabios tuvo, entre otras, la audacia de acusar a Ignacio de paralítico e ignaro, hablando de él con gran desdén y diciendo “haber hecho más que nadie para crear antagonismo entre la Ciencia y la Religión”. Por el honor de su padre salió a la defensa un hijo benemérito de la ínclita Compañía, el P. F. M. y Saj. (Véase San Ignacio según Castelar.)

[247] Meditación sobre el fin del hombre.

[248] Las dos banderas.

[249] Así define San Agustín la belleza; y, según su teoría estética, que no es del caso examinar, nihil est... ordinatum quod non sit pulchrum: nada hay ordenado que no sea hermoso. (De Religione, cap. LXI.)

De pulchro et apto, de lo hermoso y lo conveniente, intituló el Santo una obra, cuyo paradero se ignora, y sólo se conoce su existencia por mencionarla en el cap. IV de sus Confesiones.

[250] Véanse las aprobaciones que el libro de los Ejercicios ha recibido de todos los Santos Padres. desde Paulo III acá, y los elogios que le han prodigado prelados y eclesiásticos de todo el mundo católico.

Hablando de los hijos de Loyola, dijeron: Paulo III, que eran “hombres impulsados por el espíritu de Dios”; Julio II, “hijos queridos que, habiendo dado un adiós a la vanidad del siglo, servían al Señor en espíritu de humildad y con ardiente celo, acompañado de la doctrina y del ejemplo”.

También elogian los Ejercicios los Papas Paulo IX, Pío IV, Pío V, Gregorio XIII, en 27 documentos pontificios.

Clemente VIII llamaba a la Compañía “brazo derecho de la Sede Apostólica; Clemente IX, “Orden celebérrima por la piedad y religión de sus hijos”.

Alaban, bendicen, enriquécenla con singularísimas gracias Gregorio XIV y Gregorio XV, Urbano VIII, Inocencio X, Alejandro VIII y Benedicto XIII, Clementes IX, X, XI y XIII e Inocencios XI, XII y XIII; Benedicto XIV, Pío VII y León XII, Gregorio XVI, Pío IX, León XIII, Pío X y Benedicto XV.

[251] El Concilio de Trento los ensalza; grandes santos los bendicen.

Además, durante cuatro siglos atestiguan su eficacia miles y millones de personas, la fervorosa reforma en el Clero, en Comunidades religiosas, en Asociaciones piadosas, en ciudades y pueblos enteros, debido a practicar los Ejercicios.

[252] “Sentaré por principio y fundamento que el fin de esta religión en que vivo es no solamente atender a la salvación y perfección de las ánimas propias con la gracia divina...” (Principio y Fundamento aplicado a la vida religiosa.)

[253] Contemplación para alcanzar el amor divino. Punto 4.º

[254] Instrucciones. Meditación. Puntos cuarto, quinto y sexto.

[255] De la encarnación y nacimiento.

[256] De la oración del huerto. Azotes y coronación de espinas. Ignominias de la Pasión. Cristo N. S. en el Calvario.

[257] Ad. Romanos, cap. VIII, vers. 24.

[258] Contemplación para alcanzar el amor divino.

[259] De la bienaventuranza.

[260] Contemplación para alcanzar el amor divino.

[261] De la Conquista del Reino de Cristo.

[262] De la muerte.

[263] Del Reino de Cristo.

[264] De las ocho bienaventuranzas.

[265] León XIII, en su magnífica Encíclica Rerum Novarum, expone cómo no puede existir esta igualdad en el mundo, pues ni siquiera lo son los dedos de nuestras manos, ni ninguno de nuestros miembros.

[266] Juicio universal. Punto 3.º Juicio y sentencia.

[267] Parábola del hijo pródigo.

[268] Síchar: Discurso contra los perfectibilistas. Zaragoza, 1852.

[269] Video meliora proboque, deteriora sequor. (San Pablo.)

[270] No por vanidad, pues no tenemos en qué fundarla, sino como un deber de gratitud a nuestros compañeros en la Prensa, nos hemos decidido a dar publicidad a estos Juicios críticos, si bien hemos de lamentar omisiones muy respetables.

[271] Deberes informativos, acontecimientos mundiales sucedidos poco después de publicada esta gacetilla, impidieron, sin duda, que el crítico cumpliese lo prometido, y que, a no dudarlo, hubiéralo hecho gustoso y aun excediéndose en su benevolencia al juzgarnos. No obstante todo esto, hemos de mostrarle nuestra gratitud por su buen deseo.

[272] Esto mismo dijeron Heraldo de Madrid, España Nueva y Tribuna; Diluvio, Publicidad, Veu, de Barcelona, y otros muchos de provincias.

[273] Lo mismo se expresó Heraldo de la Juventud, de Madrid, en el número del 17 del mismo mes, y otros periódicos.

[274] El firmante de esta carta perdió toda su fortuna en la quiebra del Banco de Barcelona, estando gravemente enfermo, a consecuencia de este disgusto.