NOTAS DEL CAPÍTULO IV


[127] Yaçna, XIII, 24; Teopompo. en Plut., De Iside et Osiride, § 47; Minokhired, trozo publicado en la Zeitschrift der Deutschen Morgenländischen Gesellschaft, I, p. 263.

[128] Virg., Egl. IV; Servius, sobre el verso 4 de la misma égloga; Nigidius, citado por Servius, sobre el verso 10.

[129] Carm. sibyll., libro III, 97-817.

[130] VI, 13; VII, 10; VIII, 7, 11-17; IX, 1-22; y en las partes apócrifas: IX, 10-11; XIV, 13 y sig.; XVI, 20, 24.

[131] Eccl., I, 11; II, 16, 18-24; III, 19-22; IV, 8, 15-16; V, 17, 18; VI, 3, 6; VIII, 15; IX, 9, 10.

[132] Isaías, LX, etc.

[133] El libro entero de Ester respira gran apego por aquella dinastía.

[134] Carta apócrifa de Baruch, en Fabricius, Cod. pseud. V. T., II, pág. 147 y sig.

[135] Job, XXXIII, 9.

[136] Es de notar que Jesús, hijo de Sirach, se mantiene estrictamente en él (XVII, 26-28; XXII, 10-11; XXX, 4 y sig.; XLI, 1-2; XLIV, 9). El autor de la Sabiduría manifiesta un sentimiento del todo contrario (IV, 1, texto griego).

[137] Ester, XIV, 6-7 (apóc.). Epist. apóc. de Baruch. (Fabricius, Cod. pseud. V. T., II, pág. 147 y sig.)

[138] II Macab., VII.

[139] Pirké Aboth, I, 3.

[140] Sabiduría, II-VI; De rationis imperio, atribuido á Josefo, 8, 13, 16, 18. Es preciso notar que el autor de este último tratado no hace valer sino en segundo órden el motivo de remuneracion personal. El principal móvil de los mártires consiste en el amor puro de la Ley, en las ventajas que reportarán al pueblo con su muerte y en la perspectiva de la gloria que alcanzarán sus nombres. Comp. Sabiduría, IV, 1 y sig.; Eccl., cap. XLIV y sig.; Jos., B. J., II, VIII, 10; III, VIII, 5.

[141] Sabiduría, IV, 1; De rat. imp., 16, 18.

[142] II Macab., VII, 9, 14; XII, 43-44.

[143] Teopompo, en Dióg. Laert. Proœm., 9.—Boundehesch, c. XXXI. Los vestigios del dogma de la resurreccion son muy dudosos en el Avesta.

[144] Juan, XI, 24.

[145] Luc., XVI, 22.

[146] Dan., XII, 2.

[147] II Macab., VII, 14.

[148] Jos., Ant., XVIII, V, 1; VII, 1-2; Lúcas, III, 19.

[149] Jos., Ant., XVIII, II, 3; IV, 5; V, 1.

[150] Jos., Ant., XVIII, VII, 2.

[151] Jos., Ant., XVIII, IV, 6.

[152] Jos., Ant., XVII, XII, 2 y B. J., II, VII, 3.

[153] Orelli, Inscr. lat., n.º 3693; Henzen, Suppl., n.º 7041; Fasti prænestini, 6 de Marzo y 28 de Abril (en el Corpus inscr. lat., I, 314, 317); Borghesi, Fastes consulaires, año de 742; R. Bergmann, De inscr. lat. ad P. S. Quirinium, ut videtur, referenda (Berlín, 1854). Tác., Ann., II, 30; III, 48; Strabon, XII, VI, 5.

[154] Jos., Ant., I, XVIII.

[155] Jos., Ant., los libros XVII y XVIII enteros, y B. J., lib. I y II.

[156] Jos., Ant., XV, X, 4. Comp. el libro de Henoch, XCVII, 13-14.

[157] Filon, Leg. ad Caium, § 38.

[158] Jos., Ant., XVII, VI, 2 y sig.; B. J., I, XXXIII, 3 y sig.

[159] Jos., Ant., XVIII, IV y sig.

[160] Mischna, Sanhedrin, IX, 6; Juan, XVI, 2; Jos., B. J., libro IV y sig.

[161] Hech., VII, 9. El versículo 11 hace suponer que Simon el Mago era ya célebre en el tiempo de Jesús.

[162] Discursos de Claudio, en Lyon, tab. II, sub fin. De Boissieu, Inscr. ant. de Lyon, p. 136.

[163] II Sam., XXIV.

[164] Talmud de Babilonia, Baba Kama, 113 a; Schabbath, 33 b.

[165] Jos., Ant., XVIII, I, 1 y 6; B. J., II, VIII, 1; Hech., V, 37. Ántes de Júdas el Gaulonita, los Hechos colocan á otro agitador, Theudas; pero hay un anacronismo, el movimiento de Theudas tuvo lugar en el año 44 de la era cristiana (Jos., Ant., XX, V, 1).

[166] Jos., B. J., II, XVII, 8 y sig.

[167] Luc., XIII, 1. El movimiento galileo de Júdas, hijo de Ezequías, no parece haber tenido un carácter religioso; sin embargo, puede ser que le haya disimulado Josefo (Ant., XVII, X, 5).

[168] Jos., Ant., XVI, VI, 2, 3; XVIII, I, 1.

[169] Jos., B. J., III, III, 1. El horrible estado á que se halla reducido el país, sobre todo cerca del lago de Tiberiade, no puede dar una idea de su antiguo esplendor. Aquellos países, hoy desolados, eran en otro tiempo paraísos terrestres. Los baños de Tiberiade, hoy mansion horrorosa, fueron el más hermoso sitio de la Galilea (Jos., Ant., XVIII, II, 3). Josefo (Bell. Jud., III, X, 8) ensalza los bellos árboles de la llanura de Genesareth, donde ya no se encuentra uno solo. Antonino Mártir, hácia el año 600, es decir, cincuenta años ántes de la invasion musulmana, aún halla á la Galilea cubierta de deliciosos plantíos, y compara su fertilidad con la del Egipto (Itin., § 5).

[170] Math., V, 1; XIV, 23; Luc., VI, 12.

[171] Math., XVII, 1 y sig.; Marc., IX, 1 y sig.; Luc., IX, 28 y sig.

[172] Jos., B. J., III, III, 2.

[173] Jos., Ant., XVIII, II, 2; B. J., II, IX 1; Vita, 12, 13, 64.

[174] Puede uno imaginárselos por algunas huertas de los alrededores de Nazareth. Cant. de cant., II, 3, 5, 13; IV, 13; VI, 6, 10; VII, 8, 12; VIII, 2, 5; Anton. Mártir, l. c. Se ha conservado aún el aspecto de las granjas en el sur del país de Tiro (antigua tribu de Aser); á cada paso se encuentran los vestigios de la antigua agricultura palestina, con sus útiles tallados en la roca (eras, prensas, silos, pilas, muelas, etc.).

[175] Math., IX, 17; XI, 19; Marc., II, 22; Luc., V, 37; VII, 34; Juan, II, 3 y sig.

[176] Luc., II, 41.

[177] Luc., II, 42-44.

[178] Véanse los salmos LXXXIV, CXXII, CXXXIII (Vulg. LXXXIII, CXXI, CXXXII).

[179] Luc., IX, 51-53; XVII, 11; Juan, IV, 4; Jos., Ant., XX, VI, 1; B. J., II, XII, 3; Vita, 52. Sin embargo, frecuentemente los peregrinos iban por la Perea, para evitar la Samaria, algo peligrosa (Math., XIX, 1; Marc., X, 1).

[180] Segun Josefo (Vita, 52), se necesitaban tres dias para hacer el viaje. Pero la etapa entre Sichem y Jerusalen se dividia casi siempre en dos.

[181] Luc., IV, 42; V, 16.