NOTAS DEL CAPÍTULO VI
[246] Luc., I, 5; pasaje del evangelio de los Ebionim, conservado por Epifanio (Adv. hær., XXX, 13).
[247] Luc., I, 39. Se ha supuesto, no sin alguna verosimilitud, que «la ciudad de Judá» nombrada en este pasaje de Lúcas, era la ciudad de Jutta. (Josué, XV, 55; XXI, 16.) Robinson (Biblical Researches, I, 494; II, 206) ha vuelto á hallar esa Jutta á dos horas al sur de Hebron, llevando aún el mismo nombre.
[248] Luc., I, 15.
[249] Luc., I, 80.
[250] Math., III, 4; Marc., I, 6; fragm. del evang. de los Ebionim, en Epif., Adv. hær., XXX, 13.
[251] Malaquías, III, 23-24 (IV, 5-6, segun la Vulg.); Eccles., XLVIII, 10 y sig.; Math., XVI, 14; XVII, 10 y sig.; Marc., VI, 15; VIII, 28; Luc., IX, 8, 19; Juan, I, 21, 25.
[252] El feroz Abdallah, bajá de San Juan de Acre, por haberle visto en sueño, de pié sobre la montaña, creyó morir de espanto. En los cuadros de las iglesias cristianas se le presenta rodeado de cabezas cortadas; de él tienen miedo los musulmanes.
[253] Ascension de Isaías, II, 9-11.
[254] Luc., I, 17.
[255] Plinio, Hist. nat., V, 17; Epif., Adv. hær., XIX, 1 y 2.
[256] Josefo, Vita, 2.
[257] El verbo arameo seba, orígen del nombre de los sabianos, corresponde á βαπτίζω.
[258] Es de notar que los Elcaitas, secta sabiana ó bautista, habitaban el mismo país que los Esenios (orilla oriental del mar Muerto) y que se confundieron con ellos (Epif., Adv. hær., XIX, 1, 2, 4; XXX, 16, 17; LIII, 1 y 2; Philosophumena, IX, III, 15 y 16; X, XX, 29).
[259] Ver las noticias de Epifanio sobre Esenios, Hemerobatistas, Nazarenistas, Ossenos, Nazorenos, Ebionitas, Sampseanos (Adv. hær., lib. I y II), y las del autor de Philosophumena sobre los Elcaitas (Lib. IX y X).
[260] Epif., Adv. hær., XIX, XXX, LIII.
[261] Marc., VIII, 4; Jos., Ant., XVIII, V, 2; Justino, Dial. cum Tryph., 17, 29, 80; Epif., Adv. hær., XVII.
[262] Mischna, Pesachim, VIII, 8; Talmud de Babil., Jebamoth, 46 b; Kerithuth, 9 a; Aboda Zara, 57 a; Masseket Gerim (ed. Kirchheim, 1851), p. 38-40.
[263] Math., III, 1; Marc., I, 4.
[264] Luc., III, 3.
[265] Juan, I, 28; III, 26. Todos los manuscritos dicen Bethania; pero como no se conoce ninguna Bethania en aquellos parajes, Orígenes (Comment. in Joann., VI, 24) propuso sustituir Bethabara, y su correccion ha sido generalmente adoptada. Las dos voces tienen significaciones análogas y parecen indicar un lugar donde habia una barca para atravesar el rio.
[266] Ænon es el plural caldeo Ænawan, «fuentes».
[267] Juan, III, 23. Es dudosa la situacion de aquel lugar. La circunstancia que indica el evangelista, hace suponer que no se hallaba muy cerca del Jordan. Sin embargo, los sinópticos están de acuerdo en colocar toda la escena de los bautismos de Juan sobre la orilla de aquel rio (Math., III, 6; Marc., I, 5; Luc., III, 3). La conformidad de los versículos 22 y 23 del cap. III de Juan y de los versículos 3 y 4 del cap. IV del mismo evangelio pudiera hacer creer que Salim estaba en Judea, y por consiguiente en el oasis de Jericó, cerca de la embocadura del Jordan, puesto que en el resto de la tribu de Judá se hallaria difícilmente un solo estanque natural que pudiera servir á la inmersion de una persona. San Jerónimo pretende colocar á Salim mucho más al norte cerca de Beth-Schean ó Scythopolis. Pero Robinson (Bib. Res., III, 333) no pudo hallar nada que justifique semejante alegacion.
[268] Marc., I, 5; Jos., Ant., XVIII, V, 2.
[269] Math., XIV, 5; XXI, 26.
[270] Math., XI, 14; Marc., VI, 15; Juan, I, 21.
[271] Math., XIV, 2; Luc., IX, 8.
[272] Luc., III, 15 y sig.; Juan, I, 20.
[273] Math., XXI, 25 y sig.; Luc., VII, 30.
[274] Math. ya citada.
[275] Math., III, 2.
[276] Math., III, 7.
[277] Luc., III, 11-14; Jos., Ant., XVIII, V, 2.
[278] Math., XXI, 32; Luc., III, 12-14.
[279] Math., III, 9.
[280] Math., III, 7; Luc., III, 7.
[281] Jos., Ant., XVIII, V, 2. Cuando Josefo expone las doctrinas secretas, más ó ménos sediciosas, de sus compatriotas, omite lo que tiene relacion con las creencias mesiánicas; y para no hacer sombra á los romanos, extiende sobre esas doctrinas como un barniz de trivialidad que da á todos los jefes de sectas judías el aspecto de profesores de moral ó de estóicos.
[282] Math., IX, 14.
[283] Luc., III, 11.
[284] Math., III, 13 y sig.; Marc., I, 9 y sig.; Luc., III, 21 y sig.; Juan, I, 29 y sig.; III, 22 y sig. Los sinópticos hacen venir á Jesús hácia Juan ántes de haber desempeñado un papel público. Pero, si Juan reconoció á Jesús, como lo dicen, y le hizo una acogida afectuosa, de suponer es que Jesús fuese un maestro ya renombrado. El cuarto evangelio conduce por dos veces á Jesús hácia Juan, la primera cuando todavía no era conocido, y la segunda con un grupo de discípulos. Sin tocar aquí la cuestion de los itinerarios precisos de Jesús (cuestion inestricable en razon de las contradicciones de los documentos y del poco cuidado que tuvieron los evangelistas de ser exactos en semejante materia), sin negar la posibilidad de un viaje de Jesús hácia Juan en el tiempo en que no tenía mucha notoriedad, adoptamos el dato producido por el cuarto evangelio (III, 22 y sig.), á saber, que Jesús, ántes de bautizar como Juan, tenía ya una escuela organizada. Preciso es tambien recordar que las primeras páginas del cuarto evangelio no son más que notas puestas de extremo á extremo sin ningun órden cronológico.
[285] Luc., I. Son legendarios todos los pormenores de la narracion, y en particular los que se refieren al parentesco de Juan con Jesús.
[286] Juan, III, 22-26; IV, 1-2. El paréntesis del versículo 2 parece ser una glosa agregada, ó quizás un escrúpulo de Juan, corrigiéndose á sí mismo.
[287] Juan, III, 26, IV, 1.
[288] Math., III, 2; IV, 17.
[289] Math., III, 7; XII, 34; XXIII, 33.
[290] Math., XI, 2-13.
[291] Math., XIV, 12.
[292] Luc., III, 19.
[293] Matheo (XIV, 3 en el texto griego) y Márcos (VI, 17) pretenden que fué con Felipe; pero es una inadvertencia. La esposa de Felipe era Salomé, hija de Herodías. (V. Jos., Ant., XVIII, V, 1 y 4.)
[294] Jos., Ant., IV, 2.
[295] Jos., Ant., XVIII, VII, 1, 2; B. J., II, IX, 6.
[296] Jos., Ant., XVIII, V, 1.
[297] Hoy dia, Mkaur, en el ouadi Zerka Main. Ese lugar no ha sido visitado desde Seetzen.
[298] Jos., De Bell. Jud., VII, VI, 1 y sig.
[299] Jos., Ant., XVIII, V, 1.
[300] Levit., XVIII, 16.
[301] Jos., Ant., XV, VII, 10.
[302] Math., XIV, 4; Marc., VI, 19; Luc., III, 19.
[303] Jos., Ant., XVIII, V, 2.
[304] Math., XIV, 5.
[305] Marc., VI, 20. Yo leo ἠπόρει, y no ἐποίει.