NOTAS DEL CAPÍTULO XXVI


[1122] Math., XXVII, 46; Marc., XV, 37; Luc., XXIII, 44. Comp. Juan, XIX, 14.

[1123] Deuter., XXI, 22-23; Josué, VIII, 29; X, 26.—Jos., B. J., IV, V, 2; Mischna, Sanhedrin, VI, 5.

[1124] Juan dice: «á Pilato», pero eso no es posible, puesto que Márcos asegura (XV, 44-45) que Pilato ignoraba todavía por la noche la muerte de Jesús.

[1125] No hay otro ejemplo de crurifragium aplicado despues de la crucifixion. Pues muchas veces sucedia que para concluir con los tormentos del paciente se les daba el golpe de gracia. V. S. el pasaje de Ibn-Hischam traducido en la Zeitschrift für die Kunde des Morgenlandes, I, p. 99-100.

[1126] Juan, XIX, 31-35.

[1127] Herodoto, VII, 194; Jos., Vita, 75.

[1128] Marc., XV, 44-45.

[1129] Las necesidades de la argumentacion cristiana exageraron despues esas precauciones, sobre todo, cuando los judíos adoptaron el sistema de afirmar que el cuerpo de Jesús habia sido robado. Math., XXVII, 62 y sig.; XXVIII, 11-15.

[1130] Horacio, Epist., I, XVI, 48; Juvenal, XIV, 77; Luciano, VI, 544; Plauto, Miles glor., II, IV, 19; Artemidoro, Onir., II, 53; Plinio, XXXVI, 24; Plutarco, Vida de Cléomenes, 39; Petronio, Sat., CXI-CXII.

[1131] Mischna, Sanhedrin, VI, 5.

[1132] Idéntica á la antigua Rama de Samuel en la tribu de Efraim.

[1133] Math., XXVII, 57 y sig.; Marc., XV, 42 y sig.; Luc., XXIII, 50 y sig.; Juan, XIX, 38 y sig.

[1134] Digesto, XLVIII, XXIV, De cadaveribus punitorum.

[1135] Juan, XIX, 39 y sig.

[1136] Math., XXVII, 61; Marc., XV, 47; Luc., XXIII, 55.

[1137] Juan, XIX, 41-42.

[1138] Segun una tradicion (Math., XXVII, 60), José de Arimathea era propietario de la bóveda.

[1139] La bóveda que en la época de Constantino fué considerada como el sepulcro de Cristo, ofrecia esa forma, segun puede inferirse de la descripcion de Arculfo (en Mabillon, Acta SS. Ord. S. Bened., sect. III, pars II, p. 504) y de las tradiciones vagas que existen en Jerusalen entre el clero griego, respecto al estado de la peña actualmente oculta por parte del monumento del Santo Sepulcro. Fueron débiles ó nulos los indicios (V. S. sobre todo á Sozomeno, H. E., II, 1) sobre los cuales se apoyaron en tiempo de Constantino para identificar el sepulcro de Jesús con esa bóveda. Áun admitiendo el sitio del Gólgotha como casi exacto, el Santo Sepulcro no tendria ningun carácter serio de autenticidad. En todo caso, el aspecto de los lugares ha sido enteramente modificado.

[1140] Luc., XXIII, 56.

[1141] Luc., XXIII, 54-56.

[1142] Math., XXVIII, 1; Marc., XVI, 1; Luc., XXIV, 1; Juan, XX, 1.

[1143] V. S. Math., XXVIII, 15; Juan, XX, 2.

[1144] Habia sido poseida por siete demonios (Marc., XVI, 9; Luc., VIII, 2).

[1145] Cosa que particularmente se deja conocer en los versículos 9 y sig. del cap. XVI de Márcos. Esos versículos forman una conclusion del segundo evangelio, diferente de la conclusion, XVI 1-8, la cual sirvió de apoyo á muchos manuscritos. En el cuarto evangelio (XX, 1-2, 11, 18), María de Magdala es tambien el único testigo primitivo de la resurreccion.