NOTAS:
[212] Poesías, I.
[213] Vasari.
[214] Poesías, IX: Véase Apéndice, II.
Esta poesía, escrita con el estilo burlesco de Francesco Berni y dirigida a Giovanni da Pistoja, tiene, según Frey, fecha junio-julio de 1510. En los últimos versos, Miguel Ángel alude a las dificultades de su trabajo, durante la ejecución de los frescos de la Sixtina, y se disculpa, alegando que ese no es su oficio:
“Defiende, pues, Giovanni, mi obra muerta, y defiende mi honor, porque la pintura no es mi oficio. Yo no soy pintor”.
[215] Henry Thode ha esclarecido exactamente este rasgo del carácter de Miguel Ángel en su primer volumen de Michelangelo und das Ende der Renaissance, 1902. Berlín.
[216] “...Puesto que el Señor devuelve a las almas sus cuerpos después de la muerte, para la paz o el tormento eternos, yo le pido que me deje el mío, aunque feo, lo mismo en el cielo que en la tierra, junto al tuyo, porque un corazón amante vale tanto como un bello rostro...”.
...Priego 'l mie benché bructo,
Com’è qui teco, il voglia im paradiso:
C’un cor pietoso val quant’un bel viso...
(Poesías, CIX, 12).
“El cielo parece irritarse con justicia, porque yo, tan feo, me miro en tus ojos tan bellos”.
Ben par che’l ciel s’adiri,
Che’n sì begli ochi i’mi veggia sì bructo...
(Ibid., CIX, 93).
[217] La primera edición completa de las poesías de Miguel Ángel fué publicada por su sobrino nieto, al principio del siglo XVII, con el título de Rime di Michelangelo Buonarroti raccolte da M. A. suo nipote, 1623, Florencia; está llena de errores. Cesare Guasti publicó la primera edición casi exacta, en 1863, en Florencia; pero la única verdaderamente científica y completa es la admirable edición de Carl Frey: Die Dichtungen des Michelagniolo Buonarroti, herausgegeben und mit kritischem Apparate versehen von Dr. Carl Frey, 1897. Berlin. A ella me refiero en esta biografía.
[218] En la misma hoja están algunos dibujos de caballos y de hombres combatiendo.
[219] Poesías, II. Véase Apéndice, III.
[220] Poesías, V.
[221] Poesías, VI.
[222] Poesías, VII. Véase Apéndice IV.
[223] Esta expresión es de Frey, quien atribuye a la poesía sin suficiente razón, a mi juicio, la fecha de 1531-32. Yo creo que es muy anterior.
[224] Poesías, XXXVI. Véase Apéndice, V.
[225] Poesías, XIII. Del mismo tiempo es un madrigal célebre que el compositor Bartolommeo Tromboncino puso en música, antes de 1518:
“¿Cómo tendré valor para vivir sin ti, mi bien, si no puedo pedirte ayuda al partir? Estos sollozos, estos llantos y estos suspiros, con los cuales te acompaña mi pobre corazón, anuncian mi muerte próxima y mi martirio. Pero si es cierto que la ausencia no hará olvidar mi fiel esclavitud, te dejo mi corazón, que ya no es mío”. (Poesías, XI. Apéndice VI).
Sol’io ardendo all’ ombra mi rimango,
Quand’el sol de suo razi el mondo spoglia;
Ogni altro per piacere, e io per doglia,
Prostrato in terra, mi lamento e piangho.
(Ibid., XXII).
[227] Poesías, CIX, 35.—Comparad estos versos de amor, donde amor y dolor parecen ser sinónimos, con el éxtasis voluptuoso de los sonetos juveniles y desmañados de Rafael, escritos en el reverso de sus dibujos para la Disputa del Santo Sacramento.
[228] Julio II murió el 21 de febrero de 1513, tres meses después de la inauguración de los frescos de la Sixtina.
[229] Contrato de 6 de marzo de 1513. El nuevo proyecto, más grande que el proyecto primitivo, comprendía 32 grandes estatuas.
[230] Parece que en este tiempo sólo aceptó Miguel Ángel un encargo: el del Cristo de la Minerva.
[231] El Moisés debía ser una de las seis figuras colosales para el coronamiento del piso superior de la tumba de Julio II. Miguel Ángel no dejó de trabajar en esta obra hasta 1545. Los Esclavos, en los cuales Miguel Ángel trabajaba en 1513, fueron enviados por él, en 1546, a Roberto Strozzi, el republicano florentino desterrado entonces en Francia, quien los obsequió a Francisco I.
[232] No le escatimaba demostraciones de afecto; pero Miguel Ángel le producía miedo. Se sentía inquieto junto a él:
“Cuando el Papa habla de vos, escribe Sebastián del Piombo a Miguel Ángel, parece que habla de uno de sus hermanos; tiene casi las lágrimas en los ojos. Me ha dicho que habéis sido educados juntos, y asegura que os comprende y os ama. Pero vos dais miedo a todos, hasta a los Papas”. (27 de octubre de 1520).
Miguel Ángel era motivo de burlas en la corte de León X, por sus imprudencias de lenguaje. Una malhadada carta que escribió al Cardenal Bibbiena, protector de Rafael, fué un regocijo para sus enemigos.
“No se habla de otra cosa en el palacio más que de vuestra carta, dice Sebastián a Miguel Ángel; hace reír a todos”. (Julio 3 de 1520).
[233] Bramante había muerto en 1514. Rafael acababa de ser nombrado superintendente de la construcción de San Pedro.
[234] “Quiero hacer de esta fachada una obra que sea espejo de la arquitectura y de la escultura para toda Italia. Es preciso que el Papa y el Cardenal (Julio de Médicis, el futuro Clemente VII) decidan pronto si quieren que la haga o no. Si quieren que yo la haga, es preciso firmar un contrato... Messer Domenico, dadme una contestación firme respecto a sus intenciones. Esto sería para mí una gran alegría”. (A Domenico Buoninsegni, julio de 1517).—El contrato fué firmado con León X el 19 de enero de 1518, y Miguel Ángel se comprometió a levantar la fachada en ocho años.
[235] Carta del Cardenal Julio de Médicis a Miguel Ángel, de febrero 2 de 1518: “Hemos tenido alguna sospecha de que seáis del partido de los Carraras por interés personal y que deseáis depreciar las canteras de Pietrasanta... Os hacemos saber, sin entrar en otras explicaciones, que Su Santidad quiere que todo el trabajo emprendido se ejecute con los bloques de mármol de Pietrasanta y no con otros... Si procedéis de otra manera, será contra los deseos expresos de Su Santidad y los nuestros, y tendríamos razón para irritarnos en contra vuestra... Alejad, pues, toda obstinación de vuestro espíritu”.
[236] “Fuí hasta Génova en busca de barcos. Los de Carrara han comprado a todos los patrones... Tengo que ir a Pisa”... (Carta de Miguel Ángel a Urbano; abril 2 de 1518). “Los barcos que contraté en Pisa no vinieron. Creo que he sido burlado. ¡Esta es mi suerte en todo! ¡Oh, mil veces maldito el día en que salí de Carrara! Esta es la causa de mi ruina”. (Carta de abril 18 de 1518).
[237] Carta de abril 18 de 1518. Y algunos meses más tarde: “La cantera es muy escarpada y la gente muy ignorante... ¡Paciencia! Hay que domar a las montañas e instruir a los hombres...”. (Carta de septiembre de 1518, a Berto da Filicaja).
[238] El Cristo de la Minerva y la tumba de Julio II.
[239] Carta de diciembre 21 de 1518 al Cardenal d’Agen. De este tiempo son tal vez las cuatro estatuas informes, apenas esbozadas, de las grutas Boboli. (Cuatro Esclavos, para la tumba de Julio II).
[240] Cartas, 1520, edición Milanesi, página 415.
[241] Miguel Ángel encargó que terminara este Cristo a su inepto discípulo Pietro Urbano, quien “lo estropeó”. (Carta de Sebastián del Piombo a Miguel Ángel, septiembre 6 de 1521). El escultor Frizzi, de Roma, reparó como pudo las torpezas de Urbano.
Todas estas contrariedades no impedían a Miguel Ángel buscar nuevas tareas para aumentar las que ya lo aplastaban. El 20 de octubre de 1519, firmó la petición de los Académicos de Florencia a León X para llevar los restos de Dante, de Rávena a Florencia, y se ofreció a elevar al poeta divino un monumento digno de él.
[242] El 6 de abril de 1520.
[243] El Vencedor.
[244] En 1526, Miguel Ángel tenía que escribirle semanalmente.
[245] “Adora todo lo que hacéis, escribe Sebastián del Piombo a Miguel Ángel; lo ama tanto como es posible amar. Habla de vos tan honrosamente y con tanto afecto, que un padre no diría de su hijo lo que él dice de vos...”. (Abril 29 de 1531). “Si quisieseis venir a Roma, seriáis todo lo que quisierais, duque o rey... Tendríais una parte del Papado, seríais el amo, podríais tener y hacer lo que quisierais...”. Diciembre 5 de 1531. (Es preciso, es verdad, tener en cuenta en este caso la charlatanería veneciana de Sebastián del Piombo).
[246] Carta de Miguel Ángel a su sobrino Lionardo. (1548).
[247] Los trabajos fueron comenzados desde marzo de 1521, pero no se impulsaron activamente sino desde la elección del Cardenal Julio de Médicis para el trono pontificio, bajo el nombre de Clemente VII, el 19 de noviembre de 1523. León X había muerto el 6 de diciembre de 1521 y Adriano VI lo había sucedido de enero de 1522 a septiembre de 1523.
El plan primitivo comprendía cuatro tumbas: las de Lorenzo el Magnífico, de Julián su hermano, de Julián duque de Nemours, su hijo, y de Lorenzo duque de Urbino, su nieto. En 1524, Clemente VII decidió agregar el sarcófago de León X y el suyo, atribuyéndoles los sitios de honor. Véase Marcel Reymond, “La Arquitectura de las tumbas de los Médicis”, Gazette des Beaux Arts, 1907.
Al mismo tiempo Miguel Ángel fué encargado de construir la Biblioteca de San Lorenzo.
[248] Se trataba de la orden de los Franciscanos. Carta de Fattucci a Miguel Ángel, en nombre de Clemente VII, el 2 de enero de 1524.
[249] Marzo de 1524.
[250] Carta de Miguel Ángel a Giovanni Spina, Agente del Papa (Abril 19 de 1525).
[251] Carta de Miguel Ángel a Fattucci (octubre 24 de 1525).
[252] Carta de Fattucci a Miguel Ángel (marzo 22 de 1524).
[253] Carta de Lionardo Sellajo a Miguel Ángel (marzo 24 de 1524).
[254] Carta de Miguel Ángel a Giovanni Spina (1524, Edición Milanesi, página 425).
[255] Carta de Miguel Ángel a Giovanni Spina (agosto 29 de 1525).
[256] Carta de Miguel Ángel a Fattucci (octubre 24 de 1525).
[257] Carta de Pier Paolo Marzi, de parte de Clemente VII, a Miguel Ángel (diciembre 23 de 1525).
[258] Cartas de octubre a diciembre de 1525 (Edición Milanesi, páginas 448-449). Véase en el Miguel Ángel de la Colección de los Maestros del Arte un resumen de este extraño asunto, y el proyecto de Miguel Ángel.
[259] Carta de Miguel Ángel a Fattucci (junio 17 de 1526).
[260] Según Henry Thode, esta carta es aproximadamente de 1521; en la recopilación de Milanesi, figura equivocadamente con fecha de 1516.
[261] Cartas, junio de 1523.
[262] Carta de Miguel Ángel a Fattucci, en junio 17 de 1526.
[263] La misma carta, de junio de 1526, dice que estaba comenzada una estatua, lo mismo que cuatro alegorías de los sarcófagos y la Madona.