NOTAS:
[387] Poesías, CXXIII.
[388] Carta de Miguel Ángel a Vasari (19 de septiembre de 1552).
[389] Carta de Miguel Ángel a Lionardo su sobrino (julio de 1557).
[390] Se trata aquí de Antonio da San Gallo, arquitecto en jefe de San Pedro desde 1537 hasta su muerte, en octubre de 1546. Siempre había sido enemigo de Miguel Ángel, quien lo trató sin consideraciones. Se pusieron en pugna el uno contra el otro a propósito de las fortificaciones del Borgo, barrio del Vaticano, para las cuales Miguel Ángel hizo que se rechazaran los planos de San Gallo, en 1545, y cuando la construcción del Palacio Farnesio que San Gallo había edificado hasta el segundo piso, y que Miguel Ángel terminó, imponiendo en 1549 su modelo para la cornisa y eliminando el proyecto de su rival. (Véase el Michelangelo de Thode).
[391] El futuro Papa Marcelo II.
[392] Vasari.
[393] Bottari.
[394] Al terminar la investigación de 1551, Miguel Ángel, dirigiéndose a Julio III que la presidía, le dijo: “Santo Padre, ya veis cuáles son mis ganancias; si las molestias que sufro no sirven a mi alma, pierdo mi tiempo y mi trabajo”. El Papa, que lo quería, le puso las manos en los hombros, y respondió: “Tú ganas para los dos, para tu cuerpo y para tu alma. No tengas temor”. (Vasari).
[395] Paulo III había muerto el 10 de noviembre de 1549, y Julio III, que también amaba a Miguel Ángel, reinó del 8 de febrero de 1550 al 23 de marzo de 1555. El Cardenal Cervini fué electo el 9 de abril de 1555 bajo el nombre de Marcelo II; no reinó más que algunos días. Paulo IV Caraffa lo sucedió el 23 de mayo de 1555.
[396] Carta de Miguel Ángel a Lionardo (mayo de 1555). Inquieto por las críticas de sus propios amigos, llegó a pedir sin embargo en 1560, “que se tuviera a bien descargarlo del fardo que llevaba gratuitamente desde hacía diecisiete años por orden de los Papas”. Pero su dimisión no fué aceptada y Pío IV renovó sus poderes, por medio de un breve. Entonces fué cuando se resolvió al fin a ejecutar, por instancias de Cavalieri, el modelo en madera de la cúpula. Hasta entonces se había reservado todos sus proyectos, rehusándose a dejar ver nada a quienquiera que fuese.
[397] No por eso Nanni dejó de rogar al duque Cosme, al día siguiente de la muerte de Miguel Ángel, que se le diera la sucesión de éste en San Pedro.
[398] Miguel Ángel no pudo ver construidas más que las escaleras y la plaza. Los edificios del Capitolio no fueron terminados hasta el siglo XVII.
[399] De la Iglesia de Miguel Ángel no queda nada ahora. Fué reconstruida enteramente en el siglo XVIII.
[400] Se ejecutó el modelo de Miguel Ángel en piedra y no en madera, como él quería.
[401] En 1559-1560.
[402] Vasari.
[403] Ibid. En 1553 fué cuando comenzó esta obra, la más conmovedora de todas las suyas, porque es la más íntima. Se siente que ahí no habla más que por sí mismo, que sufre y se abandona a su sufrimiento. Y hasta parece que se representó a sí mismo en el viejo de cara dolorosa que sostiene el cuerpo de Cristo.
[404] En 1555.
[405] Tiberio Calcagni la compró a Antonio y pidió a Miguel Ángel permiso de repararla. Miguel Ángel consintió y Calcagni reajustó el grupo; pero murió y la obra quedó sin terminar.
[406] Poesías, LXXXI, (por el año de 1550). Sin embargo, algunas poesías que también parecen de su extrema vejez, demuestran que la llama no estaba tan apagada como creía, y que como él decía, la vieja leña quemada levantaba llama de vez en cuando. (Véase Apéndice, XXII. Poesías, CX y CXIX).
[407] Se casó en 1538 con Michele di Niccoló Guicciardini.
[408] Una propiedad en Pozzolatico.
[409] Esta correspondencia comienza en 1540.
[410] ...Stare a spasimare intorno alle tue lettere. (Cartas, 1536-1548).
[411] Carta de 11 de julio de 1544.
[412] Miguel Ángel fué el primero que advirtió a su sobrino, durante una enfermedad en 1549, que no lo había olvidado en su testamento. El testamento dice así: “A Gismondo y a ti les dejo todo lo que tengo; de manera que mi hermano Gismondo y tú, mi sobrino, tienen derechos iguales, y ninguno puede ejercer autoridad sobre mis bienes sin consentimiento del otro”.
[413] L’amore del tarlo!
[414] Febrero 6 de 1546. Y agrega: “Es cierto que el año pasado te he sermoneado tanto, que te dió vergüenza y me enviaste un barrilito de Trebbiano. ¡Lo que esto te habrá costado!”
[415] De 1547 a 1553.
[416] Y en otra parte decía: “no pienses en buscar dinero sino únicamente la bondad y la buena reputación. Tienes necesidad de una mujer que viva contigo y a quien puedas mandar, una mujer que no cause disgustos ni ande todos los días en bodas y en festines; porque donde hay cortejos es muy fácil perderse, (diventar puttana) sobre todo cuando no se tiene familia...”. Cartas, febrero 1.º de 1549.
[417] Storpiata o schifa... (Cartas, 1547-1552).
[418] Ibid. Diciembre 19 de 1551.
[419] Sin embargo, agrega: “Pero si acaso no te sientes bastante sano, entonces es mejor resignarse a vivir, sin traer más desgraciados al mundo”. Cartas, junio 24 de 1552.
[420] El 16 de mayo de 1553.
[421] Cartas, mayo 20 de 1553.
[422] Cartas, agosto 5 de 1553.
[423] Nacido en 1554.
[424] Nacido en 1555, que muere poco después de su nacimiento.
[425] Hay que distinguir bien entre los períodos de su vida. Se encontrarán en esta larga carrera desiertos de soledad, pero también algunos períodos de amistades. Por el año de 1515, en Roma, tiene un pequeño círculo de florentinos libres y de buen vivir: Domenico Buoninsegni, Lionardo Sellajo, Giovanni Spetiale, Bartolommeo Verazzano, Giovanni Gellesi, Canigiani. Un poco más tarde, bajo el pontificado de Clemente VII, fué la espiritual sociedad de Francesco Berni y de Fra Sebastiano del Piombo, amigo adicto pero peligroso, que contaba a Miguel Ángel todos los rumores que circulaban acerca de él y atizaba su enemistad contra el partido de Rafael. Fué, sobre todo en tiempo de Vittoria Colonna, el círculo de Luigi del Riccio, mercader florentino que lo aconsejaba en sus negocios y fué su más íntimo amigo. En su casa encontraba a Donato Giannotti, al músico Arcadelt y al hermoso Cecchino. Todos ellos amaban la poesía, la música y los buenos platos. Para Riccio, desesperado por la muerte de Cecchino, escribió Miguel Ángel sus cuarenta y ocho epigramas funerarios; y Riccio por cada epigrama enviaba a Miguel Ángel, truchas, setas, trufas, melones, tórtolas, etc. Véase Poesías, Edición Frey, LXXIII.—Después de la muerte de Riccio, en 1546, Miguel Ángel ya no tuvo amigos, sino discípulos; Vasari, Condivi, Daniel de Volterra, Bronzino, Leone Leoni, Benvenuto Cellini. Les inspiraba un culto apasionado, y él por su parte les mostraba un afecto conmovedor.
[426] Por sus funciones en el Vaticano no menos que por la grandeza de su espíritu religioso, Miguel Ángel estuvo particularmente relacionado con los altos dignatarios de la Iglesia.
[427] Será tal vez curioso anotar, de paso, que Miguel Ángel conoció a Maquiavelo. Una carta de Biagio Buonaccorsi a Maquiavelo, del 6 de septiembre de 1508, le anuncia que ha enviado por conducto de Miguel Ángel, dinero a una mujer cuyo nombre no se menciona.
[428] Entre los artistas fué sin duda donde tuvo menos amigos, excepto al fin de su vida, cuando estuvo rodeado de discípulos que lo adulaban. Tenía pocas simpatías para la mayor parte de ellos y no se los ocultaba. Estuvo en muy malos términos con Leonardo de Vinci, Perugino, Francia, Signorelli, Rafael, Bramante y San Gallo. “Maldito sea el día en que hayáis hablado bien de alguien” le escribió Jacopo Sansovino, el 30 de junio de 1517. Esto no impidió a Miguel Ángel hacer servicios más tarde a Sansovino, en 1524, y a otros muchos; pero tenía un genio demasiado apasionado para amar otro ideal más que el suyo, y era demasiado sincero para fingir amar lo que no amaba. Sin embargo, se mostró muy cortés con Ticiano cuando éste visitó Roma en 1545. Pero a la sociedad de los artistas, cuya cultura en general dejaba que desear, prefería la de los escritores y los hombres de acción.
[429] Se cambiaron epístolas en verso, amistosas y burlescas. Poesías, LVII y CLXXII. Berni hizo de Miguel Ángel un elogio magnífico en su Capitolo a Fra Sebastiano dei Piombo. Dice “que él era la Idea en sí de la escultura y de la arquitectura, como Atrea era la Idea de la Justicia, toda bondad y toda inteligencia”. Lo llama un segundo Platón, y dirigiéndose a los otros poetas les dice esta frase admirable, citada con frecuencia: “¡Guardad silencio, instrumentos armoniosos! Él dice cosas y vosotros palabras”. Ei dice cose, et voi dite parole...
[430] Dona Argentina Malaspina, en 1516.
[431] Sobre todo su carta a Francisco I, de 26 de abril de 1546.
[432] Condivi comienza así su vida de Miguel Ángel: “Desde la hora en que el Señor Dios, por su gracia todopoderosa, me juzgó digno no solamente de ver a Miguel Ángel Buonarroti, el escultor y pintor único, lo cual apenas habría tenido la audacia de esperar, sino también de gozar con su conversación, con su afecto y su confianza, en reconocimiento de tal beneficio, me dediqué a reunir todo lo que me parece en su vida digno de alabanza y de admiración, para ser útil a los demás con el ejemplo de tal hombre”.
[433] Francisco I, en 1546. Catalina de Médicis, en 1559, le escribió desde Blois, “que sabiendo como todo el mundo, cuán superior era a cualquier otro en su siglo”, le suplicaba que él esculpiera la estatua ecuestre de Enrique II, o que a lo menos hiciera un dibujo de ella. Noviembre 14 de 1559.
[434] En 1552. Miguel Ángel no respondió, lo cual ofendió al duque. Cuando Benvenuto Cellini volvió a hablar del asunto a Miguel Ángel, éste respondió de una manera sarcástica.
[435] En noviembre de 1560.
[436] En octubre de 1561.
[437] Vasari. A propósito de la recepción que Cosme hizo a Miguel Ángel.
[438] Francisco de Holanda. Conversación sobre la pintura.
[439] Ibid.
[440] A Piero Gondi. Enero 26 de 1524.
[441] Vasari describe así a los ayudantes de Miguel Ángel: “Pietro Urbano de Pistoia era muy inteligente, pero nunca quiso trabajar. Antonio Mini hubiera querido, pero no era inteligente. Ascanio della Ripa Transone trabajaba, pero nunca llegó a hacer nada”.
[442] Miguel Ángel se inquietaba por sus menores percances. Se preocupa cuando Urbano se corta un dedo. Cuida de que cumpla sus deberes religiosos: “Ve a confesarte, trabaja bien, cuida la casa...”. (Cartas, marzo 29 de 1518).
[443] Ya Miguel Ángel había querido ir a Francia con Antonio Mini, después de la fuga de Florencia, en 1529.
[444] El cuadro que había hecho durante el sitio para el duque de Ferrara, pero que no quiso entregar porque el Embajador de Ferrara le había faltado al respeto.
[445] En 1531.
[446] Vasari.
[447] El 3 de diciembre de 1555, pocos días después de la muerte del último hermano de Miguel Ángel, Gismondo.
[448] Febrero 25 de 1556.—Miguel Ángel termina así: “me recomiendo a vos y os ruego que me disculpéis con messer Benvenuto (Cellini) si no contesto su carta; porque estos pensamientos me causan tanto dolor que me siento incapaz de escribir”.
Véase también la poesía CLXII:
E piango e parlo del mio morto Urbino...
[449] Escribió a la mujer de Urbino, Cornelia, cartas llenas de afecto, en las cuales le prometía llevarse consigo al pequeño Michelangelo, “quererlo más que a los hijos de su sobrino Lionardo y enseñarle todo lo que Urbino deseaba que aprendiese”. Marzo 28 de 1557.—No perdonó a Cornelia que se volviera a casar, en 1559.
[450] Véase en Vasari la relación de estos chistes.
[451] Ibid.
[452] Ibid.
[453] Vasari.
[454] Como casi todas las almas sombrías, Miguel Ángel tenía a veces el humor burlón; escribió poesías burlescas del género de Berni. Pero su sátira es ruda y casi trágica, como la lúgubre caricatura de los achaques de la vejez. (Poesías LXXXI). Véase también su parodia de una poesía del amor. (Ibid., XXXVII).