NOTAS:
[455] Poesías, CX.
[456] “Los pollos y el señor gallo triunfan, le escribe Angiolini en 1553, durante una de sus ausencias; pero los gatos están desolados por no veros, aunque no les falta comida”.
[457] Carta de Riccio a Roberto di Filippo Strozzi, (julio 21 de 1544).
[458] Carta a Lionardo su sobrino (1547).
[459] Poesías, CIX, 64. Miguel Ángel supone aquí un diálogo del poeta con un proscrito florentino. Es posible que haya escrito esta poesía después del asesinato de Alejandro de Médicis por Lorenzino, en 1536. (Se publicó por primera vez en 1543, con música de Giacomo Arcadelt).
[460] Entre sus criados anoto a título de curiosidad a un francés, Richard, Riccardo franzese. (Junio 18 de 1552. Ricordi, página 606).
[461] “Yo querría, escribe a Lionardo, una criada que fuera buena y limpia; pero es muy difícil, porque todas son sucias y perdidas. (Son tutte puttane e porche.) Les doy diez julios al mes. Vivo pobremente, pero pago bien”. (Cartas, agosto 16 de 1550).
[462] La mia scura tomba... (Poesías, LXXXI).
[463] Dov’è Aragn’ e mill’opre et lavoranti.
E fan di lor filando fusaiuolo. (Ibid.)
[464] Sobre el ataúd estaba este epitafio:
Io dico a voi, ch’al mondo avete dato
L’anima e 'l corpo e lo spirito 'nsieme:
In questa cassa oscura è 'l vostro lato.
“Yo os digo, a vosotros, que habéis dado al mundo
el alma, el cuerpo y el espíritu a la vez:
en esta caja obscura tendréis todo”.
(Ibid., CXXXVII).
[465] “Era muy sobrio. Cuando joven se contentaba con un poco de pan y vino para poder consagrarse enteramente al trabajo. En su vejez, desde la época en que hizo el Juicio Final, se acostumbró a beber un poco, pero únicamente por las tardes, cuando había terminado su trabajo, y de la manera más moderada. Aunque fuera rico vivía como un pobre. Nunca o muy rara vez comía algún amigo con él; no quería aceptar obsequios de nadie, porque se creía así obligado para siempre con el donante. Su sobriedad fué causa de que siempre fuera muy despierto y tuviera poca necesidad de sueño”. (Vasari).
[466] Vasari, observando que no usaba cera, sino candelas de sebo de cabra, le mandó cuarenta libras. El servidor de Miguel Ángel se las llevó, pero Miguel Ángel rehusó aceptarlas. El servidor dijo: “Amo, tengo los brazos deshechos por haberlas traído y no quisiera volvérmelas a llevar. Si no las queréis, voy a plantarlas en el lodazal seco que está frente a la casa y las encenderé todas”. Entonces Miguel Ángel replicó: “Déjalas pues allí, porque no quiero que hagas locuras ante mi puerta”. (Vasari).
[467] Véase Apéndice, XXIII. (Poesías, LXXVIII). Frey fija para esta poesía la fecha aproximada de 1546, en la época del Juicio Final y de la Capilla Paulina. Grimm cree que sea un poco posterior, hacia 1554. Otro soneto sobre la noche—Poesías, LXXVII—es de la más grande belleza poética, pero más literario y algo amanerado.
[468] Non nasce in me pensiero che non vi sia dentro sculpita la morte. (Cartas, junio 22 de 1555)
[469] Véase Apéndice, XXIV. (Poesías, CIX, 32).
[470] Apéndice, XXV. (Poesías, CIX, 34).
[471] Carta a Vasari, con esta fecha: “No se qué día de abril de 1554”. (A di non so quanti d’aprile 1554).
[472] Siempre había prestado muy poca atención a la naturaleza, a pesar de los años que pasó fuera de las ciudades, en Carrara o en Seravezza. El paisaje tiene ínfimo lugar en su obra; se reduce a algunas indicaciones abreviadas, casi esquemáticas, en los frescos de la Sixtina. En esto, Miguel Ángel se aleja de sus contemporáneos, de Rafael, del Ticiano, del Perugino, de Francia, de Leonardo. Despreciaba los paisajes de los artistas flamencos, entonces muy a la moda: “Grupos—decía,—paredes, campos muy verdes sombreados con árboles, ríos y gentes, y muchas figuras por aquí y por allá, eso es lo que se llama paisajes”.—Diálogos de Francisco de Holanda.
[473] Cartas, diciembre 28 de 1556.
[474] Quiero hablar de la larga poesía, no terminada, de 115 versos que comienzan así:
Nuovo piacere e di magiore stima
Veder l’ardite capre sopr’un sasso
Montar, pasciendo or questa or quella cima...
“Es un nuevo placer y siempre más estimado
ver las cabras atrevidas sobre una roca pastando,
ya en ésta o en aquella cima”.
(Poesías, CLXIII, págs. 249-253 de Frey).
Acepto aquí la interpretación de Frey, que señala para esta poesía la fecha de octubre a diciembre de 1556. Thode es de otra opinión, y la atribuye a la juventud de Miguel Ángel, pero no da a mi juicio ninguna razón suficiente.
[475] En 1548, disuadiendo a su sobrino Lionardo de hacer una peregrinación a Loreto, le aconsejaba gastar más bien el dinero en limosnas, “porque si llevas tu dinero a los sacerdotes, ¡Dios sabe lo que harán!” (Abril 7 de 1548). Sebastián del Piombo iba a pintar un monje en San Pedro in Montorio; Miguel Ángel piensa que aquel monje echará todo a perder y dice: “Los monjes han perdido al mundo que es muy grande; no sería sorprendente que perdieran una capillita”. En la época en que Miguel Ángel trataba de casar a su sobrino, fué a verlo una devota, le dijo un sermón, lo exhortó a la piedad y le ofreció para Lionardo una muchacha piadosa y de buenos principios. “Yo le respondí, escribe Miguel Ángel, que haría mejor ocupándose de tejer y de hilar, que rondando así alrededor de la gente, comerciando con las cosas santas”. (Cartas, julio 19 de 1549).
Escribió poesías ásperas de un sentimiento savonarolista contra los sacrilegios y las simonías de Roma. Por ejemplo, el soneto:
Qua si fa elmj di chalicj e spade,
E’l sangue di Christo si vend’a giumelle...
“Ahí se hacen con los cálices espadas y yelmos, y
la sangre de Cristo se vende a dos manos...”.
(Poesías, X, por el año de 1512).
[476] Carta a Buonarroto respeto a una enfermedad de su padre. (Noviembre 23 de 1516). Carta a Lionardo, refiriéndose a la muerte de Giovan Simone. (Enero de 1548). “Me sería agradable saber si se ha confesado y si ha recibido bien los Sacramentos. Si supiera que es así sufriría menos”.
[477] “Più credo agli orazioni che alle medicine”. (Cartas a Lionardo, abril 25 de 1549).
[478] “En el año del Señor de 1513, el primer año del Pontificado de León X, Miguel Ángel que se encontraba entonces en Roma—y creo, si no me equivoco que era en Otoño—una noche, al aire libre, en un jardín de su casa, oraba y levantó los ojos al cielo. De repente vió un meteoro maravilloso, un signo triangular con tres rayos: uno, que iba hacia el Este, brillante y liso como una hoja de espada pulida y al fin terminaba en un gancho; el otro color de rubí azul rojizo, que se extendía sobre Roma; y el otro color de fuego, retorcido y de tal longitud que llegaba hasta Florencia. Cuando Miguel Ángel vió este signo divino fué a su casa a buscar un papel, pluma y colores y dibujó la aparición; y cuando hubo terminado, la señal desapareció”. (Fray Benedetto: Vulnera diligentis, tercera parte. Mss. Riccardianus 2985. Citado por Thode, según Villari).
[479] Henry Thode.
[480] Cuando Leone Leoni, en 1560, grabó una medalla con la efigie de Miguel Ángel, éste mandó dibujar en el anverso un ciego conducido por un perro, con esta inscripción: Docebo iniquos vias tuas et impii ad te convertentur. (Vasari).
[481] Crucifijo, Entierro de Cristo, Descendimiento de la Cruz, Pietà.
[482] Apéndice, XXVI. (Poesías, CXLVII). Este soneto, que Frey juzga con razón como el más hermoso de todos los de Miguel Ángel, es de 1555-1556. Muchas otras poesías expresan con menor belleza de forma, pero no con menos emoción y fe, un sentimiento análogo. Véase Apéndice XXVII.
[483] Estos rumores eran puestos en circulación por el Aretino y por Bandinelli. El Embajador del duque de Urbino contaba a quien quería oírlo, en 1542, que Miguel Ángel se había hecho inmensamente rico prestando con usura el dinero que había recibido de Julio II, para el monumento que no había ejecutado. Miguel Ángel había dado pretexto hasta cierto punto, para esas acusaciones, por la dureza que mostró algunas veces en sus negocios (por ejemplo, con el viejo Signorelli, a quien persiguió en 1518, por un préstamo hecho en 1513) y por una rapacidad instintiva de campesino avaro que existía en él al mismo tiempo que una generosidad natural; pero esto era, por decirlo así, un gesto maquinal y hereditario. En realidad era de una extremada negligencia en sus negocios y no llevaba nunca cuentas. No sabía lo que tenía y daba a manos llenas. Su familia no dejó de aprovecharse de su capital.
Hacía obsequios regios a sus amigos y a sus servidores. La mayor parte de sus obras fueron regaladas y no vendidas; trabajó gratuitamente en San Pedro. Nadie condenó tan severamente como él el amor al dinero. “La avidez de lucro es un gran pecado”, escribió a su hermano Buonarroto. Vasari protesta con indignación contra las calumnias de los enemigos de Miguel Ángel, recuerda todo lo que su maestro ha dado: a Tommaso dei Cavalieri, a Bindo Altoviti, a Sebastián del Piombo, a Gherardo Perini, dibujos inestimables; a Antonio Mini, la Leda con todos los esbozos y los modelos; a Bartolommeo Bettini una admirable Venus con Cupido que la besa; al marqués del Vasto, un Noli me tangere; a Roberto Strozzi, los Dos Esclavos; a su servidor Antonio el Descendimiento de la Cruz, etc. “Yo no sé cómo, concluye, se puede tratar de avaro al hombre que prodigaba tales obras, que valían miles de escudos”.
[484] Cartas a Giovan Simone (1533); y a Lionardo Buonarroti, (noviembre de 1540).
[485] Vasari.
[486] “Me parece que descuidas demasiado la caridad”, escribió a Lionardo en 1547.
“Me escribes que quieres dar a esa mujer cuatro escudos de oro por el amor de Dios, y eso me gusta”. (Agosto de 1547).
“Procura dar donde hay verdadera necesidad y no por amistad sino por amor de Dios. No digas de dónde viene el dinero”. (Marzo 29 de 1549).
“No tienes que hacer ninguna mención de mí”. (Septiembre de 1547). “Me sería más agradable que consagres a limosnas por el amor de Dios, el dinero que gastas en regalos para mí; porque creo que hay mucha miseria entre vosotros”. (1558).
“Viejo como soy, querría hacer algunos bienes con limosnas, porque no puedo ni sé hacer el bien de otra manera”. (Julio 18 de 1561).
[487] Condivi.
[488] Carta a Lionardo. (Agosto de 1547).
[489] Ibid. (Diciembre 20 de 1550). También se informa de uno de los Cerretani, que tiene una hija para entrar al convento. (Marzo 29 de 1549). Su sobrina Cecca intercede con él para una pobre muchacha que entra al convento y él envía con todo gusto la suma que le pide. (A Lionardo, mayo 31 de 1556). “Casarse con una joven pobre, decía en alguna parte, es también una manera de dar limosna”.