NOTAS:

[81] En C y P: clérigo de bonete. De tres altos, de tres pisos propiamente. Solís, Hist. Mej., 3, 10: “Sería de hasta diez mil casas de segundo y tercer alto”. A. Álv., Silva, Magd., 2 c., § 2: “No es tela lisa, ni siempre de un peso; sino que tiene sus altos, como brocado”. El mejor brocado era el de tres altos, primero el fondo de la tela, segundo, la labor; tercero, el realce de plata, oro o seda escarchada o brisada.

[82] De espulgo, investigadores, de espulgar. En P: medio celemín; orillo por ceñidor, y no muy apretado, puños de Corinto. En C: tres altos: orillo por ceñidor, puños.

[83] “rosario en mano, disciplina en cinto, zapato grande y de ramplón, y oreja sorda; habla entre penitente y diciplinante, derribado el cuello al hombro, como el buen tirador que apunta al blanco, mayormente si es blanco de Méjico o de Segovia; los ojos bajos y muy clavados en el suelo, como el que cudicioso busca en él cuartos, y los pensamientos tiples, etc”. (Edición de Pamplona de 1631).

[84] “tardón en la misa y abreviador en la mesa”. (La misma y el Ms. de la Biblioteca Colombina).

[85] “gran cazador de diablos, tanto que sustentaba el cuerpo a puros espíritus”. (Ídem). Sobre estos endemoniados pueden leerse las obras de los números 602, 867 y 1057 de la Biblioteca Gallardo.

[86] “Traía en la capa remiendos sobre sano; hacía del desaliño, etc”. (Ídem).

[87] “en la sacristía”. (Edic. de Pamplona de 1631 y el Ms. Colomb).

[88] “cuanto no se puede encarecer, pues nosotros huimos de la cruz y ellos la toman por instrumento para hacer mal. ¿Quién podrá negar que demonios y alguaciles no tenemos un mismo oficio?” (Edic. de Pamplona, 1631, y el Ms. Colomb).

[89] “que somos ángeles, aunque sin gracia”. (Edic. de Pamplona y el Ms. Colomb).

[90] “Así que, por demás te cansas, padre, en poner reliquias a éste, pues no hay santo que si entra en sus manos no quede para ellas”. (Ídem).

[91] “todos somos de una orden, sino que los alguaciles son diablos calzados y nosotros diablos recoletos, que hacemos áspera vida en el infierno”. (Ídem). Con varilla, la de autoridad, que llevaba en la mano.

[92] “aborrezcan los alguaciles, pues aun por no verla en su nombre, llamándose propiamente aguaciles, han encajado una l en medio, llamándose alguaciles” (Ms. Colomb). En-aguacil-ado, dijo antes, por decirse también aguacil.

[93] Corchetes, los subordinados que acompañaban al alguacil y llevaban presos a los que él les mandaba, que por eso se llamaban así. Soplones, los que le daban el soplo y aviso de lo que pasaba; escriban-ito, que tomaba por escrito las notas.

[94] Tara, lo que se rebaja del peso en las mercancías por razón del casco o caja en que vienen encerradas.

[95] Quiere decir que son más moriscos que cristianos. Los moriscos convertidos eran harto malos cristianos comúnmente. Merino fué el gobernador y juez, y también el sayón o alguacil.

[96] Ése es tu enemigo..., refrán. “Figulus figulum odit”.

[97] “confesor, sabía”, etc. (Edición de Pamplona). El tribunal de la justa venganza, pág. 125, llama la atención sobre esta especie de haber sido confesor de Quevedo el licenciado Andreini.

[98] Ensancha, posverbal de ensanchar, como ensanche. Argensola, Maluc., 8: “Se terraplenó y levantó con sus ensanchas”.

[99] Cerco, cada región, tomado del Dante. En C: no hay cerro en el infierno que no hayan rodeado.

[100] “adúlteras”. (Ms. Colomb). Critica los resobados asuntos.

[101] Corr., 631: “Hacer tiro. (Por hacer engaño)”.

[102] Galindo, C, 1255: “Cortarle de vestir. Aquél de quien se murmura decimos que se le corta de vestir, como que se le toma la medida de su talle, traza y costumbre”. Fonseca, Amor. Dios, 1, 32: “Pónense en la iglesia mayor, sobre la losa del canónigo, cinco o seis de los que cortan de vestir sin ser sastres”.

[103] “Otro que dijo que enterraba difuntos, fué acomodado con los pasteleros. Los que vienen por locos, ponémoslos con los astrólogos”... (Ms. Colomb).

[104] Si allá cupiera, hubiera lugar para entretenimiento.

[105] Por la posta, corriendo. T. Ramón, Concept., p. 60: “Que le pongan fuego en sus cebadas, con que le hizo venir por la posta”. Sold. Píndaro, 1, 1: “Recobrándose en las perdidas fuerzas, no sólo mejoró por la posta, mas dentro de quince días se halló fuera de riesgo”.

[106] Alacayados, hechos lacayos. Corrijo así, como en B, el alacayuelos de C. Las cintas son las que regalaban las damas a sus enamorados.

[107] Crinitos, latinismo, con cabellera.

[108] Lardeados, envueltos en los billetes, como la carne en lardo. G. Alf., 1, 3, 3: “Traía descubierta la cabeza, la barba rapada, reluciéndole el pellejo, como si se le lardearan con tocino”. Esteban., 6: “Seis libras de tocino de lardear”. En C: Son de ver los amantes de monjas con las bocas abiertas y las manos estendidas, condenados por tocar. Este texto aclara el que quedó confuso en la corrección definitiva. Sobre estos amoríos monjiles, hay de aquel tiempo una valiente y desenfadada composición poética en la sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, que no copio por lo larga y sus puntas y collar de obscena; parece de Quevedo.

[109] Bufones, hazmerreír; en B: buscones; en C: los otros, metiendo y sacando los dedos por las orejas, y en vísperas.

[110] Pretendientes. En C: y con título de pretendientes de Antecristo.

[111] “Están a su lado los que han querido doncellas y se han condenado por el beso, como Judas, brujuleando siempre los gustos”. (Ms. Colomb). En P: por el beso como Judas.

[112] Brujulear, atisbar, mirar al blanco propiamente, mirar por el agujerito de la puntería de la escopeta. Torr., Fil. mor., 4, 2: “Brujuleando su punto con todo tiento, apenas había disparado, cuando se vió su flecha en”.

[113] Adúlteros, así en C, y quito aduladores, que en la última corrección no viene a cuento, como se ve por lo que sigue.

[114] “En un sitio apartado están los curas y los frailes, polillas de los casados, martirio de los solteros y perseguidores, a trueque de indulgencias mentidas, de toda mujer de belleza en rostro o de ocultas gracias, aun cuando la rodee la toca, la guarde el velo y la defienda fuerte reja, que todo cede al poder de su corona sin ser reyes”. (Ms. antiguo que poseyó don José Muso y Valiente, citado por Castellanos, edición de 1840, pág. 387).

[115] Es curiosa la siguiente noticia: “De cuernos se dijo cornudo..., y de cornudo han derivado los de Madrid, entre nuestras casadas, en cierta lengua que ha descubierto el Marqués del Valle, que tiene en Nueva España un muy buen valle y lugar que llaman Cuerna-Vaca, con el cual se vió un pleito con uno de los mayores cornudos que hay de aquí allá, y creo para mí que el mejor derecho que éste tenía al lugar eran sus propios cuernos, puesto que parecía disparate a quien no sabía tan bien como yo esta historia. Bastaría que el Marqués se quiso concertar con él y darle la mitad del lugar con este partido: que pues el lugar se llamaba Cuerna-Vaca, él tomase para sí los cuernos, y para el Marqués la vaca. Y contentárase de la partición el pobre gentilhombre, sino que su mujer jamás lo quiso consentir ni se pudo acabar con ella, diciendo que, cuernos por cuernos, Valladolid en Castilla y que por la vaca lo había ella, que no por los cuernos, teniéndolos sembrados por su casa”.—Paradoxa.Trata que no solamente no es cosa mala, dañosa ni vergonzosa ser un hombre cornudo, mas que los cuernos son buenos, honrosos y provechosos. (Biblioteca Colombina, Aa, 141, 4, folio 89). El autor siguió los ejércitos del emperador Carlos V.

[116] Con cadenas, en G: todos atados con cadenas.

[117] Las asentaderas; en C: bien guardada la trasera de ellos; y tales cuales somos. Todo esto, sodomía harto manifiesta, propia, dice, de los que se enamoran de viejas.

[118] Siendo tan feos, les parecemos guapos.

[119] Rabones, sin rabo. Quito el no, como en C, que trae la edición corregida y no viene bien. Coloquio de los perros: “Tenía un asno rabón”.

[120] Jerónimo van Alken o van Aken, llamado el Bosco o Bosch, pintor holandés, nacido en 1450, 1460 o 1462, y muerto en 1516, precursor de Goya en las aguas fuertes, y de Rops, simbolista moralizador con el más crudo realismo, verdadero misionero por medio de pinturas horribles de duendes, diablos y endriagos, y añadamos maravillosas. En España se guardan las más de ellas, en el Prado y en El Escorial.

[121] En P: sastrecillo. El diablo no es sastre.

[122] Póliza, orden breve y firmada, que se da por escrito, para percibir o cobrar algún dinero.

[123] Maltrapillo, el malvestido y golfo. Ferrer, S. Andr.: “Sucede que llega un maltrapillo y sobre cosa que no monta un maravedí mueve pendencia en el mesón”. Esteban., 7: “Déjela voacé venir, seo maltrapillo”. Dar al diablo o a los diablos es de enfado: lléveselo el diablo. Corr., 573: “Dar a los diablos. (Por enfadarse; estar dado a los diablos, enfadado)”. Ídem, 278: “Dad al diablo la llave, marido, que a todas puertas abre”.

[124] Figuras, por personaje insigne, lumbrera, es una mamarrachada galicista, pues figura tiesa y figurón es de lo que se les trata con Quevedo. Pragm. tiempo: “Declaramos que sean tenidos por figuras los que a nadie quitan la gorra, y más si es de puro arrogantes”.

[125] Desustancian. Tirso, Prud. muj., 2, 20: “Y para que a todos sobre, | desustanciad al rey menos, | que no son vasallos buenos | los que a su rey tienen pobre”.

[126] Encaje. Habiendo dicho con punta de, esto es, con el pico o añadidura de, pone aquí encaje, por puntas y encajes o adornos de gorguera y vestiduras y tirando con el retruécano al encaje o ley del encaje, que dice Cervantes, o sea la distribución de la justicia se le encaja al rey en la mollera.

[127] “Dichosos vosotros, españoles, que sin merecerlo sois vasallos y gobernados por un rey tan vigilante y católico, a cuya imitación os vais al cielo, y esto si hacéis buenas obras (y no entendáis por ellas palacios suntuosos, que éstos a Dios son enfadosos, pues vemos nació en Belén, en un portal destruido); no cual otros malos reyes, que se van al infierno por el camino real”, etc. (Edición de Pamplona, 1631).

[128] “Allá tenemos un rey que hace poco llegó de acá, y si no fuera porque su mujer y un hijo que nos mandó antes, le atormentan, arañándole por asesino de sus vidas, lo pasara bien, porque en el tiempo que reinó en el mundo nos llenó el infierno de leña y de diablos ya amaestrados en el oficio. Mozo fué recomendado por él, que enciende el mayor hornillo de un soplo, y que a una vuelta de pala echa a la caldera un centenar de inquisidores. A éstos les pesa más por ser del oficio, y nosotros les damos más con que seguir allá el ejercicio que aquí tuvieron”. (Ms. de Muso y Valiente, ya citado). Cuando la censura no consintió que este párrafo corriese, hubo de recelar que alguien pudiera ver aludidos en él a Felipe II, a su mujer doña Isabel de la Paz, al príncipe don Carlos y al cardenal Espinosa.

[129] “Más almas nos ha dado Disanzon y Plasencia que Mahoma”. (Ms. Colomb). En C: España los ministros de las cuentas. En C y P: cuenta de los ginoveses son.

[130] De las Indias. Que se tardaba la flota o que se adelantaba la necesidad de las guerras, ello es que a cada paso el rey y los particulares, en farsas y en las Gradas de Sevilla, recurrían a los ginoveses, Fúcares y demás cambios, que todos eran extranjeros, los cuales les prestaban a buen interés y con mil géneros de mohatras más o menos paliadas, hasta con los famosos cambios secos. A ello alude Quevedo, y hablan en ello todos los tratadistas de cambios y usuras. Tajo de la pluma, la punta que se tajaba.

[131] Asiento es contrato, concierto u obligación, anotación escrita de una partida, y de aquí asentista o arbitrista, y además el trasero. En C: asientos, que como significan traseros, no sabemos.

[132] En C: negociante ni cuando a lo bujarrón.

[133] Estanco o monipodio que decían, esto es, monopolio, como el del Coloquio de los perros. Mercado, Tratos, 2, 8: “Haciendo monipodio con sus consortes y compañeros... Que se conciertan los mercaderes de no abajar de tanto (que llamamos los castellanos monipodio). Lo primero en el Código sub rub. de monipodiis”... Véanse Leyes del reino, don Alf. XI, t. 7, part. 5: “Cotas y posturas ponen los mercaderes entre sí, haciendo juros y cofradías, que se ayuden unos a otros, poniendo precio entre sí”. Atravesar llamaban a este estancar y acaparar unos cuantos toda la mercadería para venderla después a como ellos les parecía, de lo cual véase a Mercado, Trat., 2, 20: “Los que usan atravesar todo un género de ropa, o la mayor parte della, para que, teniéndola ellos toda, la puedan vender como quisieren y siempre quieren a precios excesivos y exorbitantes. Unos toman todas las perlas o todo el oro que ha venido en la flota, o todos los ruanes o todas las holandas o todos los anascotes o todas las rajas que vienen de Bretaña o Francia o todo el aceite de Valcargado o del Ajarafe. En Indias, o todos los vinos que han llegado o todo el herraje o todas las sedas”.

[134] Astrea. Los poetas, entre ellos Arato (96), cuentan cómo, echada la Justicia de la tierra por los desafueros de los hombres, se remontó al cielo, y ésta creen ser Astrea, o hija de Astreo, celebrada como la constelación Virgo. “Paulatim deinde ad superos Astraea recessit”. (Juvenal Sat., 6).

[135] “extrema per illos | Iustitia excedens terris vestigia fecit”. A lo que dice Natal Alejandro (Mythologia, 2, 2): “Nam quanto simpliciores erant homines, tanto iustiores erant natura: ubi legum volumina in civitatibus, quasi Astraeae testamenta composita sunt, illa simplicitas paulatim ad rusticos homines extra civitatem recessit”.

[136] “los que la tienen. Y es de manera que tornó a bajar en Cristo después, y la justicia de acá la hizo de ella; porque hay muchos déstos en quien la vara hurta más que el ladrón”. (Ms. Colomb). “Algunas varas que, fuera de las cruces, arden algunas”. (C y P).

[137] Cicatero, ladrón de bolsas o cicas. L. Rueda, 1, 100: “A los que cortan bolsas (llamamos) sicateros”. Rinc. Cort.: “Manifiéstese la cica”.

[138] En P: defiende a los hombres la Santa Iglesia romana. La Iglesia defiende de diablos y alguaciles; según el texto: pocas cosas libran a los hombres de diablos y alguaciles.

[139] Medusa, que petrificaba con el mirar de sus ojos y enhechizaba con su hermosísima cabellera.

[140] Platicar por practicar era común.

[141]Sabe un punto más que el diablo. (Por agudeza, y el vulgo dice de las mujeres que saben un punto más que el diablo, y es que para lo que quieren salen con extraordinario pensamiento)”. Correas, 565.

[142] Hablara yo para mañana; hablara yo para el tercio de la casa o para otro año. (Dícese al que ya tarde acabó de decir lo que debía o quería). Correas.

[143] En C: ¿cómo se han de condenar? Por allá los libros. En blanco, sin apuntar un solo pobre.

[144] En C y P: Usó de sus exorcismos y sin poder yo con él, le apremió a que callase.

[145] En C y P: a quien lo dijo; que Herodes profetizó y por la boca.

[146] “en la quijada de un león hay miel y el salmo dice que a veces recebimos salutem ex inimicis nostris et de manu qui oderunt nos”. (Ms. Colomb).