A QUIEN LEYERE

He querido que la muerte acabe mis discursos como las demás cosas. Quiera Dios que tenga buena suerte. Este es el quinto sueño[339]; no me queda ya que soñar. Y si en la Visita de los Chistes no despierto, no hay que aguardarme[340]. Si te pareciere que ya es mucho sueño, perdona algo la modorra que padezco; y si no, guárdame el sueño[341], que yo seré sietedurmiente[342] de las tales figuras. Vale.[343]