NOTAS:

[344] Lib. III, v. 945. De rerum natura. En fin, si de repente abriera la boca la naturaleza y nos reprochara diciéndonos a cualquiera de nosotros: “¿A qué tanto hacer sentimiento, o mortal, y entregarte al amargo llanto? ¿A qué te congojas y lloras por haber de morir? Porque, si agradable te fué el pasado y anterior vivir y no se fué todo en balde, lo agradable y desagradable, como cayendo en saco roto, ¿cómo no sales ya del convite de la vida bien repleto y cómo, necio, no abrazas con ánimo sosegado el seguro descanso?”

[345] Homo natus de muliere, etc. (Cap, 14).

[346] Militia est vita hominis super terram, etc. (Job, 7).

[347] “le tomé a Job aquellas palabras de la boca, con que empieza su dolor a descubrirse”: Pereat dies in gua natus sum, etc., cap. III:

“Perezca el primero día
En que yo nací a la tierra,
Y la noche en que el varón
Fué concebido, perezca.
“Vuélvase aquel día triste
En miserables tinieblas;
No le alumbre más la luz,
Ni tenga Dios con él cuenta.
“Tenebroso torbellino
Aquella noche posea;
No esté entre los días del año,
Ni entre los meses la tengan.
“Indigna sea de alabanza,
Solitaria siempre sea;
Maldíganla los que el día
Maldicen con voz soberbia;
“Los que para levantar
A Leviatán se aparejan,
Y con sus escuridades
Se escurecen las estrellas.
“Espere la luz hermosa,
Y nunca clara luz vea,
Ni el nacimiento rosado
De la aurora envuelta en perlas.
“Porque no cerró del vientre
Que a mí me trujo las puertas,
Y porque mi sepultura
No fué mi cuna primera”.

“Entre estas demandas”, etc. (Ms. de la Biblioteca Nacional y la edic. de Pamplona de 1631).

[348] “traba de los sentidos”. (Edic. de Pamplona).

[349] En mareta es el movimiento de las olas del mar, cuando se empiezan a levantar con el viento. P. Vega, 1, 10, 2: “Cuando se levanta mareta, claro está que menea y bambolea a los que están dentro”. Licenc. Vidriera: “Fatigan las maretas”. Marete es casi lo mismo. Diál. montería, 11: “Las vueltas que da (el lebretón) con que muele a los galgos, las cuales llamamos los cazadores regates y maretes”. Y mar-ot-ear, en Córdoba lo tengo oído por huir y volver la res, defendiéndose con maña de los perros que la acosan.

[350] Sayo vaquero, vestido exterior para todo el cuerpo, atacado por una abertura atrás en lo que hace de jubón. Después lo usaron los niños y se llamaba sólo vaquero. Lope, Rim. Sagr., f. 173: “El sayo vaquero | de color de nácar”.

[351] Como los que curan, los que se están curando y curtiendo en infusión de perfumes, de ámbar, etc.

[352] La gran sortija de los médicos era tan conocida como la de los Obispos. En éstos indica el desposorio de Cristo con su Iglesia; en aquéllos hubo de provenir de las virtudes curanderas que a las piedras se atribuían, y así en el anillo llevaban una bien grande.

[353] De platicantes, que practicaban curando o cuidando de las mulas de sus amos los médicos, por lo que los llama lacayos.

[354] Cala, la tienta del cirujano, con que va penetrando y tanteando lo hondo de la herida. Dice de cala en parche, como de punta en blanco, en el sentido etimológico de la segunda frase, que es el de apuntando al blanco, y así apuntando con la cala a la piel del herido o al parche de la herida.

[355] Socrocio, emplasto o pítima de color de azafrán, de subcroceum, croceum, de azafrán. Burg., Gatom., 1: “Que alguna vez el ocio | es de las armas cordial socrocio”.

[356] Redomado, que han pasado largo tiempo en redoma, y que es doblada, cautelosa, que se dijo del no manifestar claramente la intención, sino tenerla muy guardada, como en redoma. Quev., Tac., 21: “Con una alcorzada y otra redomada”. Q. Benav., 1, 147: “¡Pues y a unos bellacotes redomados!”

[357] Pasacalles y pasacalle, música de la guitarra. Tacaño, 10: “Tocando un pasacalles, publicas en las costillas de cinco laudes (azotando)”. Navarrete y Rivera, Esc. del danzar: “Quisiera un baile nuevo...—¿Un pasacalle? | Eso es de azotados. | Dios me libre de bailes arriesgados”.

[358] Tableteado, tecleado o acción de teclear o tabletear con los dedos tomando el pulso.

[359] Jara, saeta o palo arrojadizo. Quij., 2, 23: “Que no la alcanzara una jara”.

[360] Bote, vaso de botica, y golpe arrojando o botando lanza, pica, pelota. Niseno, Juev., 3, Cuar., 2: “Desdeñando los acerados botes de las lanzas”.

[361] “a muerte”. (Edic. de Barcelona, 1635).

[362] Erres, la R, que significa Récipe en las recetas, de donde se dijo darle o echarle un récipe por reprenderle, por lo amargas que solían ser las medicinas. A los delincuentes asaeteaba la Santa Hermandad en Peralvillo, junto a Ciudad Real.

[363] Ana, cifra con que los médicos denotan que sean de peso o partes iguales los ingredientes de una receta. Véase en “Clásicos Castellanos” mi edición de Hita, 1335. Annás, sumo sacerdote en Jerusalén, depuesto por Valerius Gratus para cuando Jesús murió; pero que todavía conservaba una preeminencia real y para los judíos era el único pontífice legítimo, aunque los romanos habían nombrado a su yerno Caifás. Al uno y al otro llevaron preso a Jesús, o al Justo para que le condenasen.

[364] Uncias u onzas, en las recetas, como se ve en el lugar citado del Arcipreste.

[365] Buphthalmus, planta llamada ojo de buey; opopanax, el zumo de la panacea, hierba silvestre llamada heraclio; leontopétalon, especie de col, cuya raíz, bebida en vino, es medicinal contra el veneno de las serpientes; tragoriganum, orégano cabruno; potamogeton senos pugillos, seis puñados de hierba potamogéton, que nace en lugares acuosos; diacathalicon, electuario hecho de cañafístola, ruibarbo, tamarindos, etc.; petroselinum, especie de perejil que nace entre las piedras; scilla, cebolla albarrana; rapa, nabo. En cuantas ediciones se han hecho de este Sueño durante dos siglos se han apurado los desatinos al estampar tales nombres. Los manuscritos aún están más disparatados.

[366]El que no te conoce te compre. Usamos deste refrán para encarecer las faltas que alguno tiene; tómase la metáfora de la cabalgadura que tiene tachas encubiertas, que si no es encubriéndolas y concertándose con el albéitar que no las diga, no se puede vender”. (S. Ballesta.)

[367] Elingatis, de elingere, lamer; catapotium, píldora que se traga sin mascar; clyster, la ayuda, melecina o lavativa; glans o balanus, cala, mecha que se hace con jabón, aceite, sal y otros ingredientes para exonerar el vientre; errhinae, medicina que se toma para estornudar.

[368] Guillén Servén; en B: Guillén Cervén.

[369] Corr., 550: “Lo que va del c... al pulso. (En lo que hay gran diferencia)”. Ídem, 200: Lo que va del c... al pulso. Ídem, 475: Mucho va del c... al pulso. Ídem, 335: ¿Qué tiene que ver el c... con el pulso?

[370] Avahándose, llenándose de vaho los médicos de grandes barbas. Herr., Agr., 3, 3: “Y cuanto pro hace el estiércol a las raíces... tanto daño hace el humo dello al árbol avahando la flor”. Villalva, Empres., 2, 21: “Querría, pues, el demonio quitarle la lisura y buena tez y avahar si pudiese este espejo en que se mira Dios”.

[371] Hedentina, hedor fuerte y malo. Herr., H. Ind. Dec., 3, 2, 8: “Dormían entre los muertos y estaban en perpetua hedentina, de donde nació la peste, que acabó a muchos”.

[372] Tienta, hierro para tentar el cirujano la herida. Torr., Filos, mor., 2, 1: “Es también como la tienta del zurujano, que hurga la herida”.

[373] Ajigotar, hacer jigote o menuzos, desmenuzar.

[374] Desconfían, hacen desconfiar de Santa Polonia, abogada del dolor de muelas, factitivo.

[375] Gatillo, para arrancar muelas, y juega del vocablo.

[376] Ellos (son), helos que entran.

[377] Gratis data, en plural neutro, de los dones y gracias espirituales.

[378] Puntear la guitarra es pizcar las cuerdas; rasgar o rasguearla, arrastrar los dedos por ellas.

[379] Saltaren, chacona, folía, varias tocatas, cantos y bailes de la época, en que entendían los barberos, como hasta poco ha.

[380] En P B: en plata y oro.

[381] En P B: sobajar una zalea.

[382] Azuda, noria para sacar agua.

[383] De hilván, seguidamente, hilvanando razones como en hilo seguido.

[384] Calepino (Ambrosio), famoso autor del Diccionario en siete lenguas, a las cuales éstos añadían la suya.

[385] Escampar, aclararse el cielo nublado, dejando de llover. Quev., Jac. 8: “Llueva cárceles mi cielo | diez años sin escampar”.

[386] Secos, que no chispean salivillas al hablar.

[387] Tarabilla, la cítola o tarara del molino, que golpetea y dícese del charlatán ser una tarabilla. (Corr., 607).

[388] Espulgar, examinar cuidadosamente, como quien se espulga. Quij., 2, 60: “Acudieron los bandoleros a espulgar al rucio y a no dejarle cosa de cuantas en las alforjas y la maleta traía”. Diál. perr.: “Para recebir un criado, primero le espulgan el linaje”.

[389] Sólo paz de la ambición, dice el ejemplar de Pamplona de 1631; Solapas de la ambición, el de Barcelona, 1635, y todas las impresiones posteriores hasta la de don Aureliano.

[390] Cosa y cosa, o como en P B: cosi y cosa, o cosicosa, o quisicosa, o cosillina en León, o recosita en Segovia, es la adivinanza y enigma. Balt. Vitor., 2, 411: “Un enigma o cosicosa”. Tirso, Mari Hern., 2, 10: “Ven acá, ¿qué es cosicosa, | que lo que adoro aborrezco, | lo que me pesa hallar busco, | lo que me abrasa es de yelo?”

[391] “(como vulgarmente se dice)”. (Edic. de Barcelona, 1635).

[392] “y díjome sin más ni más, con una voz muy seca y delgada” (A).

[393] Trasijos, de trasijado o estrecho de ijares, el de ijar que forma un hueco o hundimiento más o menos hondo. Quiere decir que hablaba cortando las razones, como el que va ijadeando, lo cual se hace hundiendo los ijares al alentar de cansado. D. Murillo, Juev. dom., 4 cuar.: “Es un pobre, flaco, trasijado”. A. Pérez, Ceniza, f. 32: “Como el perro de buena raza, cuantos más palmos echa de lengua y más ijadeando va, es señal que por más suya lleva la presa”. G. Alfarache, 1, 2, 7: “Andando en este cuidado solícito, dándole mil trasijos”.

[394] Ya sé, veo señas de la muerte, porque a ella nos la pintan, imprimieron todos los ejemplares antiguos. Ibarra y Sancha: Ya se ven señales, etc., y así todos los modernos. El Ms. fija la verdadera lección, que adoptamos nosotros.

[395] “y en frailes, como se ve en la Cartuja”. (Ms. de la Bibl. Nacional y la edic. de Pamplona, 1631).

[396] “clérigos millares, teólogos muchos y letrados todos”. (Ms. ídem).

[397] Din, din-ero, contribuyendo a ello el sonsonete de la moneda menuda, que suena con i, y el de la gorda, que suena o, y así din, don y din dan. Bañ. Arg., 1: “Como yo soy sacristán, | toco el din, el don y el dan”. Q. Benav., 1, 56: “¿Quién la tañe?—La campana. |—¿Quién la canta?—El sacristán. | Din, dan, din, dan”.

[398] “tres enemigos del alma”. (Ms.).

[399] “Así que quien tiene el uno, tiene a todos tres”. (Ms.).

[400] “al otro el juicio, así me dijo la muerte”, etc. (Edición de Pamplona. 1631).

[401] Minos, el otro juez gentílico de los infiernos.

[402] “porque hasta agora”, etc. (Edición de Pamplona, 1631).

[403] No entrarle de los dientes adentro, no gustarle, tenerle inquina a la cosa o persona. Corr., 562: “No me entra de los dientes adentro; no me entró nunca, no me entrará. (Dícese de uno que no se quiere bien)”.

[404] “cuarto, como bolo”. (Edic. de Barcelona, 1635). Acaso cinca, término del juego de bolos, cuando la bola no entra por la caja, cuando no va rodando, cuando no pasa por la raya, y al birlar, cuando no birla siete bolos y en otros lances, según ponen por condición los jugadores, en estos casos se pierden cinco rayas. Quiere decir que es marido y le sucedió mal con su mujer.

[405] “de otros diez” (A). Que a su mujer le sucederá doblemente mal, perdiendo diez rayas.

[406] “como siempre”. (Edic. de Barcelona, 1635).

[407] Píramo y Tisbe, etc. De todos estos amantes hablé en mi edición de La Celestina. A los portugueses llamaban sebosos por lo amartelados, pegajosos y derretidos de amor; pero acaso primeramente de los suevos. Rosal: “Los portugueses se llamaron sevosos, por suevosos, de los suevos, que sortearon con los alanos la parte occidental de España, y los alanos asentaron en Galicia y Asturias, los suevos en Portugal”.

[408] “obispos y prelados y a los más eclesiásticos, que como no tienen”, etc. (El Ms. y la edición de Pamplona, 1631). Así debe leerse el texto para que sea recto el sentido.

[409] “por quien se dijo: Fugit impius, nemine persequente.Proverb., XXVIII, 1”. (Ídem).

[410] Nació en 1469, y joven, siguió la corte, logrando colocación en la casa y familia del primer duque de Alba don Fadrique de Toledo, donde se distinguió en representaciones privadas: músico, poeta y cómico gracioso. Por junio de 1496 se publicó en Salamanca el Cancionero de las obras de Juan del Encina, colección importantísima para la historia literaria de aquel tiempo, en la cual se encuentran imitaciones y traducciones no infelices de Virgilio, romances de algún artificio, piezas dramáticas, verdaderos albores de nuestro teatro, y El Arte de trobar, lleno de noticias sumamente curiosas. Incluyó en el Cancionero los Disparates trobados, que comienzan:

“Anoche, de madrugada,
Ya después de mediodía”, etc.,

que cerca de tres siglos después en más de una ocasión parodió el autor de las Fábulas literarias, y, como los farsantes del siglo XVI los acomodasen en lugar de loa y entremés al aderezar las representaciones dramáticas, hiciéronlos populares en toda España y quedaron por proverbio en el vulgo. Véase Cejador, Hist. Leng. y Liter. Cast., I, 433. Esteban.: “Mientras vos queréis ganar premios con vuestros disparates de Juan de la Encina”.

[411] Pudrirse, sentir demasiado males ajenos, como en el Hospital de los podridos, de Cervantes (?).

[412] Sacarle el ojo, como quebrarle el ojo, es el mayor daño que se puede hacer a una persona. Zamora, Mon. mist., 3. Visit.: “Ella, la que pudo quebrar el ojo al demonio”. G. Alf., 2, 2, 1: “No pudo este filósofo... quebrarle los ojos con mayor golpe o pedrada que con llamarle hombre sin amigos”. Mirones: “Su madre, en lugar de consolarla, sacábale los ojos con los dedos”. A. Pérez, Viern. dom., 1 cuar, f. 271: “Toda Jerusalén, que a un grito le quería hundir y sacar los ojos porque llevaba aquella carga”.

[413] Parates, burlesco vocablo, quitado el dis.

[414] Corr., 490: “Haz bien y no cates a quién; haz mal y guárdate”. (Con letras de oro había de estar escrito este refrán, digno de la nobleza y caridad española, que no le he visto en otra lengua. Haz bien y no cates a quién; la otra parte: haz mal y guárdate, aunque está en imperativo, por concordar con el primero, aquí es condicional, y quiere decir: si hicieres mal, guárdate, y debajo de esto, por la consecuencia del daño que se te seguiría, amonesta que no hagas mal, que así como del bien se coge fruto cierto, aunque se haga a los que no pensamos ver más, así también del mal se recibe castigo por caminos no pensados; es la razón que Dios está a la mira para premiar el bien y castigar el mal. Algunos escarmentados truecan las palabras y dicen: “Haz mal y no cates a quién; haz bien y guárdate”. Lo primero, según leyes del mundo, porque hay muchos que hacen mal y no son castigados, y se pasean libres hasta que lo pagan por juicio de Dios, y porque para hacer mal no son menester rodeos, y de suyo se está dicho que se deben guardar. Lo segundo, haz bien y guárdate, se dice con escarmiento y aviso, por ser tan ordinario recibir daño por hacer bien, de que hay muchos ejemplos cada día, como quien presta no cobra, si cobra, no tal, si tal, enemigo mortal; por fianzas, cuántos vemos perdidos y cuántas quejas de ingratitudes y malas correspondencias, y así amonesta al que hiciere bien, mire cómo le hace, y se abroquele para el daño como se fía para pagar; si da la mano a uno que se ahoga, désela de manera que se asegure primero, y tenga cuidado para que el otro no le lleve detrás de sí a lo hondo y se ahoguen entrambos)”. Deshace Quevedo refranes, riéndose irónicamente de ellos, como de los idiotismos en el Cuento de cuentos, “siendo contra el Espíritu Santo, que dice: Si benefeceris, scito cui feceris, et erit gratia in bonis tuis multa; si hicieres bien”, etc. (Edic. de Pamplona y el Ms.).

[415] Corr., 214: “Ni teme ni debe. (Dícese de un atrevido y arrojado y de un desvergonzado)”.

[416] Sorapan, Medic., 14: “De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero”.

[417] De los pescados, el carnero, como el refrán. De las aves, el lechón, o De las aves que vuelan, el cebón, el cerdo, el cochino.

[418] La presentada, la regalada por otro.

[419] Calvario de cruces, por los malos apodos que le colgaron. En A: era calvo.

[420] “es muerte, y todos son Encinas”. (Todos los impresos. El manuscrito es únicamente quien dice monte).

[421] Emparejó con. Vid. Núñ. Alba, p. 96: “Cuando emparejó con nuestros escuadrones”. Quev., Tac., 12: “Emparejando le saludé”. Cáceres, ps. 49: “Emparejabas con el que más corría”.

[422] Corr., 107: “El rey que rabió; y llevaba la manta arrastrando”. Suele decirse El rey que rabió por gachas, o ser algo del tiempo del rey que rabió por gachas, queriendo indicar tiempo muy antiguo, cuando hasta los Reyes tenían desdichas y dificultades, lo cual es de todo tiempo. Es, pues, irónico el refrán, y no hay que buscar tal rey, pues siempre los habrá. Gachas debe interpretarse por graves dificultades, como en vascuence suena y lo da a entender lo otro de y llevaba la manta arrastrando.

[423] Visiones, viejas y viejos que parecen fantasmas.

[424] Carroña, adjetivado por Quevedo, propiamente es substantivo: el cadáver a que acuden los buitres y grajos y lo dejan mondo en los huesos.

[425] Corr., 521: “El rey Grillo, el rey Perico, el rey Mandinga. (De mandinga, por reyezuelos)”. Úsase como el anterior, denotando mal tiempo, en que era rey un pobretón y para poco, lo cual confirma que el que rabió por gachas ha de entenderse como declaré con Correas, de un rey que tuvo que sufrir desdichas. Perico es diminutivo apocado y despectivo de Pero o Pedro. Hay quien acude a Chilperico; pero eso es buscar ruidos de balde.