NOTAS:

[110] “Pintan a las Horas alegres y llenas de luz y hermosura los poetas, sin que hayan visto las tales doncellas, ni en cueros ni vestidas, más que en los delirios de Homero, que debió pasarlas muy buenas en sus deliquios, y esto a fe que no pudo hacerse sin locura, pues que si hay horas buenas y felices, éstas son pocas y las malas muchas. Y puesto que no contaron las malas, bueno será que sepades que son viejas carcomidas del vicio y de la desventura, que arrojan venablos por la boca, punzan con sus garfios y esparcen tinieblas y espanto por el que pasan. Tales son las de los malos que por una hora buena se echan a cuestas las doce hermanas del Infierno, cuyo sol es Plutón, que las va pasando una a una, y, al llegar a la última, la desgarra y martiriza, para que, fénix de su propia rabia, renazca cien veces de sí misma para martirio de las almas. Mas como en asamblea se junten los dioses para juzgarlas, abre Júpiter el caos con sus ardientes rayos y con voz de trueno, que trueno y gordo es él mismo, y todo tiembla como esperando el juicio de la muerte, que es el peor de los juicios para quien no fué tan arreglado como debiera a sus leyes”. (Ms. de Lista). Es enojarse mucho, por lo amargamente que trata a todos.

[111] Corr., 535: Estar hecho de hiel. Quev., C. de c.: “Y de una hasta ciento, que se descalzaban de risa de ver al viejo hecho de hiel”. A. Álv., Silv. Vig. nav., 1 c., § 2: “Todo le amarga y se le hace de hiel”.

[112] Desgañitarse, romperse el gañote a puros gritos, como desgañirse. J. Polo, pl. 215: “Dió voces, en fin, que se desgañitaba”. Cácer., f. 6: “Alcé mucho la voz, hasta que me desgañía”.

[113] Poner el grito en el cielo, alzar mucho la voz.

[114] Trompicar, dando trompicones o trompazos. G. Alf., 2, 2, 4: “Rodando y trompicando con la hambre, di conmigo en el reino de Nápoles”.

[115] Insignia de viñadero, el lanzón, arma del viñadero y de Marte. Góng., Rom. lír., 12: “Mohoso como en diciembre | el lanzón del viñadero”.

[116] Echar chuzos, llover reciamente, y trasladadamente, bravear echando bravatas. T. Ram., Concept., p. 50: “Mientras las olas bramaban y el cielo amenazaba y echaba chuzos”.

[117] Panarra, simplón (vulg.).

[118] Re-most-ar, echar o llenar de mosto. D. Vega, Conc. 2.º: “Se descalza y desnuda para entrar en el lagar y sale de allí remostado todo y de la uva tinta, como teñido en sangre”. J. Pin., Agr., 10, 18: “Y el revinar con él a otro más nuevo es dañoso, como el remostar al más viejo”.

[119] Vendimias de retorno, regüeldos de borracho en la boca, como vendimias en lagar, esto es, olor de uvas o vino regoldado. Por lagar, en vez de lagar.

[120] Des-cabal-ado, no cabal, por ser cojo o corto de un pie.

[121] Mari-manta, fantasma para meter miedo a los niños; de Mari o mujer, con una manta arrebujada sobre la cabeza, por hacerlo así la niñera, etc. Quev., Mus. 6, r. 95: “Una fea amortajada | en su sábana de lino | a lo difunto se muestra | marimanta de los niños”. Ídem, Cart.: “En esta tierra, para espantar los niños, dicen: la Bonimanta, como allá la Marimanta”. Alude a que Saturno o el tiempo se come sus hijos o las cosas todas.

[122] Hecho una sopa, muy mojado. L. Rueda, 1, 66: “Vengo hecho una sopa d’agua”.

[123] Cazcarrias, lodos que se pegan a los bajos de la ropa.

[124] Devanado, envuelto.

[125] Oliendo a pescado, de los días de abstinencia.

[126] Cisco, carbón menudo, hollín del herrero, que, por lo negro, dice ser dado a los diablos.

[127] Alcrebite, azufre, del arábigo. Zahumar o sahumar se decía, así como buchorno, del vulturnus.

[128] Cultos, los poetas oscuros.

[129] Engazar, engarzar. P. Vega, 2, 13, 3: “De unos nervios delgados con que están (las muelas) engazadas dentro de los encajes de las encías”. Torr., Fil. mor., 7, 14: “Vienen a forjar una cadena de pecados engazando un eslabón de hierro con otro mayor para descolgarse en el profundo”.

[130] “y los pesares”. (Edic. de Zaragoza de 1650 y todas las posteriores). “Más mató la cena que sanó Avicena”, dice el refrán.

[131] Haciendo rechinar los círculos de la esfera llamados coluros con el ruedo del miriñaque de alambres y cintas, que llamaban guarda-infante, empalagando o atestando.

[132] La jeta u hocico y el moño, que le encimaba como coroza de pelo la cabeza. Es sátira del vestir, peinarse y afeitarse de las damas.

[133] En mala moneda, en cuartos.

[134] Pelicabros, “capripedes satyrorum” (Horacio), patibueyes, patihendidos.

[135] “lares y panades y otros diosecillos”. (Edic. de Zaragoza y todas las posteriores).

[136] Bahuno, bajuno, con h, como se hallan por entonces escritas otras voces para nuestra j actual; por haber hasta poco había sonado como en francés la letra j, y ser el tiempo en que comenzaba a sonar como hoy, esto es, como entonces todavía sonaba la h (Cejador, Leng. Cerv., I, 9 y 11).

[137] De la carda, de la gente del bronce, maleante; del robar díjose la carda.

[138] Pésia, pese a, en juramentos y exclamaciones.

[139] El hígado expresa el valor, hombre de hígados, esto es, que tiene bilis y sabe enojarse.

[140] Coime, garitero y señor de casa, y Gran Coime o Coime del alto o de las clareas, Dios. Alto claro, el Cielo. Garlar, hablar. Sornar, dormir; voces todas de germanía o gente de la carda.

[141] Jacarandina, voz de la jácara o de los jaques.

[142] “baraja de jugador”. (Ms. del señor Duque de Frías).

[143] Pajaritos, por las alas que le pintan en los zancajos o talones.

[144] En volandas o volandillas, corriendo y volando.

[145] Virote o saeta y mozo soltero, desocupado, maleante con ínfulas de lindo. Cerv., Cel. extrem.

[146] En un cerrar y abrir de ojos, en un punto. L. Grac., Crit., 2, 4: “Toda aquella máquina de viento, en un cerrar y abrir de ojos, se resolvió en nada”.

[147] Arrapiezos, piezas rotas que cuelgan cual si se hubiese tirado y arrap-ado del vestido. Zamora, Mon., 2, 6: “¿Qué es de los sayones, que la traían agarrada de los arrapiezos?”

[148] Chisme del Olimpo llama a Mercurio, por ir como recadista con el chisme y cuento.

[149] Corr., 560: “No fué oído ni visto. (El que desapareció o la cosa que se hizo presto)”. G. Alf., 1, 2, 8.

[150] De coramvobis, de autoridad; gótico por noble; contramoño, por no llevarlo, que la pintan calva, con sólo el mechón por donde se la pueda asir: asir la ocasión por el copete.

[151] “el resuello”. (Ms. del señor Duque de Frías).

[152] “y vaciar los arcaduces que la Fortuna”. (Edic. de Zaragoza). “llenaba”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).

[153] Los ojos inclinados y la vista a oscuras, por ser ciega.

[154] Satiriza las frases de los cultos y gongorinos.

[155] De mala muerte, de ningún valor (vulg.), propiamente del ajusticiado.

[156] A pie con bola, al justo, y, además, alude a que traía por chapines una bola. G. Casas, Seda, 2, 6: “Si la semilla y morales andan, como dicen, a pie con bola, que se espera que toda la hoja que tuviere será menester”. Corr., 506: “A pie con bola. (Ir y llegar a la par)”.

[157] Hablar por boca de ganso, lo que se oye de otro, porque, en chillando uno, chillan todos. Pant., Vej., 1: “Y ha hablado por boca de ganso muchas veces”.

[158] Habiendo hallado Júpiter a la princesa Leda riberas del Eurotas, mudó a Venus en águila, y mudándose él mismo en cisne perseguido por el águila, fué a echarse en brazos de Leda, la cual, al cabo de nueve meses, puso dos huevos: del uno nacieron Pollux y Elena; del otro, Cástor y Clitemnestra.

[159] Convertido Júpiter en lluvia de oro, se introdujo en la torre de bronce donde Dánae estaba encerrada por su padre Acrisio, rey de Argos, y ella concibió así a Perseo.

[160] Es frase de La Eneida: “luego el padre Eneas, desde su escaño”... Viendo Júpiter a Europa, hija de Agenor, rey de Fenicia, jugar orillas del mar con sus amigas, mudado en toro, se fué despacio a halagarlas, se dejó enguirnaldar y montar de ella, y lanzándose al mar, llegó a Creta.

[161] La tarabilla, la cítola o tarara del molino, metafóricamente, la lengua. Corr., 607: “Taravilla. (Llámase así al que parla mucho)”. Por no perder la ocasión de hablar.

[162] Corr., 168: “La ocasión asilla por el copete o guedejón. (Pintaron los antiguos la ocasión los pies con alas y puesta sobre una rueda y un cuchillo en la mano, el corte adelante, como que va cortando por donde vuela; todo denota ligereza, y con todo el cabello de la media cabeza adelante, echado sobre la frente, y la otra media de atrás, rasa, dando a entender que al punto que llega se ha de asir de la melena, porque en pasándose la ocasión no hay por dónde asirla)”.

[163] Fijar o echar un clavo a la rueda de la fortuna, asegurarla, porque no se vuelva atrás. Persil., 3, 19: “No hay clavo tan fuerte que pueda detener la rueda de la fortuna”. P. Vega, 5, 26, 2: “De los que perseveran mucho tiempo en su prosperidad se suele decir que echarán el clavo a la rueda de la fortuna, que la hacen estar firme”.

[164] “barranco dijo”. (Edic. de Zaragoza y todas las siguientes).

[165] “atronado”. (El Ms).

[166] Coplones, citándoos sólo los poetas.

[167] “Otros dicen que guardó vacas (Apolo) y que Mercurio, el mismo día que nació, le hurtó dellas, como Homero dice”. (Viana, Las transformac. de Ovidio, not. 1, pág. 33).

[168] De un quemado, Faetón, cuando tomó las riendas del carro del sol.

[169] Coserse la boca, callar, y aun añaden a dos cabos, como cosen los zapateros. S. Abril, Andr.: “Coseré mi boca”.

[170] “déjale hablar a quien le toca”. (Los impresos todos).

[171] “Fortuna, en muchas cosas de las que tú”. (Ídem).

[172] “inviolablemente”. (Ídem).

[173] De 1635.

[174] Corr., 582: “Diciendo y haciendo. (Que tan presto como se dice se haga)”.

[175] Ande la rueda y coz con ella, es juego de muchachos en rueda, uno fuera, a quien acocean, mientras dan vueltas, cogidos de la mano. Ande la rueda. Galindo, 509: “de la fortuna y sus mudanzas”.

[176] Paso entre paso, lentamente. Valderr., Ejer. Fer. 5, dom. 2, cuar.: “Llevaban... las grandes estatuas de los gigantones muy paso entre paso”. J. Polo, Humor.: “Del corral | paso entre paso se escurre”. Cácer., ps. 1: “Vase paso entre paso, como quien se va paseando por un jardín”.

[177] Pernear suele decirse del ahorcado, menear las piernas. J. Tolosa, Disc., 1, 10: “Vernán a morir de hambre o a pernear en una horca”. Valderr., Teatr. S. Nic., 1: “Y con ver pernear tantos ahorcados”. El Credo lo decía el ahorcado antes de morir, y lo dice el médico, en vez del récipe, con que comenzaban sus recetas, de modo que este aforismo de ser el médico verdugo de enfermos, que merece la horca, se le escapa o es escurridizo al cogerle la hora de la Fortuna con seso, que hace parezca y confiese y haga cada cual lo que es y merece.

[178]

“Con chilladores delante
Y envaramiento detrás”,

que de Escarramán dijo allá nuestro poeta.

[179] Rebenque, el látigo de azotar, propio del cómitre en las galeras para azotar a los galeotes.

[180] Derramando, arrojando. Iba en borrico el azotado, y el alguacil, en rocín; la hora de la Fortuna con seso trocó las cosas conforme a justicia, pues el alguacil merecía y suele merecer los azotes más que el ajusticiado no pocas veces.

[181] “El escribano se apeó para remediarlo, y sacando la pluma, le cogió la hora y se la alargó en remo y empezó a bogar cuando quería escribir”. (Edic. de Zaragoza y todas las posteriores). “Asiéndole por las narices un diablo de uñas largas, le cargó a la espalda, y corriendo, decía: 'Ábrase el averno y toquen chirimías, que hoy es día de gracia; denme plácemes, que traigo un tesoro de mentiras y un apóstata de la fe: alegría y lluevan plumas, que hay pez gordo en el banquete'”. (Ms. de Lista).

[182] Chirrión, carro que chirría, a propósito para pases estrechos, que avise de antemano, no vaya otro al encuentro y no puedan volver atrás: tal en los montes de las Bascongadas. Diál. monter., 13: “Con chirrión o carro”.

[183] Zampándose, metiéndose. L. Rueda, Despos.: “Pues zámpese dentro a somorgujo”. Siglo pitag., 3: “Y zámpense de golpe en la posada”.

[184] Y como se acabase la barredera, llegó Satanás con una espuerta de putas feas y lagañosas, diciendo: “Aguarden los rufianes, que allá va ese emplasto de ungüentos a volverse a sus botes, y pónganles a recaudo, no se reviertan, que es género que se liquida fácilmente”. (Ms. de Lista).

[185] Por debajo de, so color, con el disfraz de. León, Job, 42: “Un querer debajo de esta color desobligarse de aquello que”. Coloma, G. Fland., 2: “Sin desmandarse un hombre a entrar en Francia debajo de ningún pretexto”.

[186] “tejas y las celosías”. (Ms. de Frías).

[187] Afufarse y afufar, huír o tomar las afufas. Comed. Florin., 5: “Y contento, pues que iba él, quiero afufar, no se arrepienta y vuelva por mí”. Torr. Naharr., 2, 115: “Y se afufan con el caire (y se van con el dinero)”. A. Solís, Poes., p. 151: “Quiso afufarse, mas ella | se le agarró de los brazos”.

[188] Argel, de esclavos, esclavitud, de Argel, por los que allí había. Colom., Obr. poét.: “Al voluntario Argel agradecido”.

[189] Arraez, patrono de barca, etc.; literalmente, cabeza y jefe. Fué Morato Raez Maltrapillo un renegado murciano, amigo íntimo del rey de Argel Azán, y a sus oficios debió la vida el grande autor del Quijote, que por romper el cautiverio no hubo empresa aventurada que no tratase de acometer. Véase Cejador, Leng. Cerv., II, Agi Morato.

[190] “a mí”. (Edic. de Zaragoza y todas las siguientes).

[191] “Misit ad eum uxor eius dicens: Nihil tibi et iusto illi! Multa enim passa sum hodie per visum propter eum”. (Mateo, 27, 19).

[192] Untado, sobornado, del facilitar los despachos como el unto el rodar de la rueda. Rufián viudo: “Que no puede chillar (el alguacil), porque está untado”. Quij., 1, 22: “Hubiera untado con ellos (los ducados) la pluma del escribano”. “Las brujas se untaban para trasportarse al aquelarre”. (Diálog. perros.)

[193] Torcida, la mecha del candil. Poder arder en un candil, de lo muy eficaz, aludiendo al vino muy generoso, por su mucho alcohol.

[194] Tu nombre, el de condenado.

[195] “y para ellas”. (Todos los impresos). Uñas de ladrón.

[196] Corr., 506: “A pedir de boca. (Cuando algo viene como se desea)”.

[197] Tapida; en Z, tapiada. Tapir es propiamente apretar el tejido en el telar; dícese en Castilla, y en-tap-ecer en Aragón. F. Silva, Celest., 18: “Los cencerros de los mansos tan sordos están en mis oídos, cuanto me los tiene recalcados y tapidos la memoria de la voz de mi Acais”. Tap-ido, por tupido, dícese en Aragón, como en Castilla.

[198] Zabucar, dar empujones y revolver un líquido. J. Polo, Univers.: “Aquí a las dificultades, | que en las mentes se zabucan, | satisfacen las doctoras | desatándoles sus dudas”.

[199] “quedó en ayunas. Cogióle la hora”. (Menos las belgas, todas las ediciones).

[200] “morciégalos”. (Z).

[201] Como boca de lobo, de la muy oscura. Quij., 2, 48: “Quedó la estancia como boca de lobo”. (Cejador, Tesor., L, 96).

[202] “A este grito acudieron multitud de copleros a encender sus coplas, y entre ellos iba cierto conductor (con) un mamotreto de ellas, y como lo viese una vieja, gritaba: 'Tate, malandrín, y no las enciendas, que si apagadas queman, encendidas han de abrasar el mundo’”. (Ms. de Lista).

[203] Buscón, estafador y hurtador en germanía. Oro viejo, 1, p. 48: “Y mucho, raterísima buscona, | dechado universal de aventureras, | espía doble de las faldriqueras”.

[204] Piramidal, que merecía coroza como pirámide.

[205] “con espetera de zancajos viejos y barri(zal)es de sobaco”. (Ms. de Lista).

[206] D. Vega, Paraís. S. Buenav.: “Va allí debajo sudando la gota tan gorda y trae brumados los hombros”. Por el gran cerco de sus faldas, debajo de las cuales se llevaba hurtadas telas de las tiendas; por la portada de su casa no cabía a duras penas, haciéndola sudar y trabajar a la portada para darle paso.

[207] Con los mismos términos ridiculizó en el año anterior de 1634 aquella moda ingrata y desapacible de las mujeres el licenciado Luis de Benavente, en el entremés cantado El Guardainfante (parte primera). Un alguacil dice al alcalde (papel que hacía el regocijadísimo Juan Rana):

Presa os traigo una falduda,
Porque, entrando por la plaza,
Hasta que pasó, estuvieron
Detenidas cien mil
almas.

ALCALDE

¿Es muy gorda?

ALGUACIL

Una sardina.

ALCALDE

¿Iba sola?

ALGUACIL

Ella y sus faldas.

ALCALDE

No es mala la añadidura:
Menos ocupa la guarda.

(Sacan atada con una maroma a la Falduda, admírase el Concejo y espántase el Alcalde).

TODOS (Cantando).

Por sus condiciones y por sus
usos, Ya no caben las hembras dentro del mundo.

ALCALDE

Jeso Cristo: ¡ola! ¿Es mujer?

ALGUACIL

Pues ¿qué ha de ser?

ALCALDE

La tarasca,
Que ya sale por el Corpus
Medio sierpe y medio dama.

LA FALDUDA (Cantando y bailando, le responde.)

Lo que se usa, señor Alcaldito,
Gracioso y bonito,
Dice el refrancito
Que nunca se excusa;
Y por sólo hacer lo que vemos,
Las hembras traemos,
Aunque reventemos,
Tanta garatusa, tusa, tusa.

ALCALDE

Si por ver lo que se
han ensanchado,
El padre o velado,
A ojo cerrado,
Les diera una tunda,
Vive Cristo que el toldo bajaran,
Y aunque regañaran,
Ellas ahorraran
De tanta baraúnda, unda, unda.

Benavente aprovecha, para arrojar todo el ridículo sobre tales faldas, las circunstancia de armarse con ballenas, aros de hierro, paja y esparto, disponiendo que los pescadores, los mozos de mulas y el invierno en cuerpo y alma les reclamen lo que es suyo. Pero la tiranía de la moda búrlase de la sátira de los poetas cuando hasta desoye las prescripciones de las leyes. Por pregón, se mandó en Madrid, a 13 de abril de 1639, que, excepto las mujeres públicas, ninguna pudiera traer guardainfante ni otro vestido que se le asemejase, pena de perder el traje y, por la primera vez, 20.000 maravedís. Pellicer, en sus Avisos de 26 de julio del mismo año, habla de la risa que en aquel día causó en la Corte ver colgados de los balcones de la cárcel más de 100 guardainfantes quitados a mujeres. Pero el mismo Pellicer refiere cómo en 18 de setiembre del año siguiente de 1640 se alborotó Madrid porque el nuevo Presidente quiso llevar adelante la extinción de aquella moda, abolida nada menos que por una pragmática. En una colección de Romances varios de diversos autores, que este mismo año de 1640 imprimió en Zaragoza Pedro Lanaja, se encuentra el siguiente rasgo:

Guardainfante era, y ya estoy
Tan otro del que me vi,
Que aprender podéis de mí
Lo que va de ayer a hoy.
Hoy risa del pueblo soy,
Ayer fuí todo su vicio,
Pues, frustrado mi ejercicio,
Dicen a mi poca medra:
Escollo armado de yedra,
Yo te conocí edificio.
Siempre pienso dónde voy,
Cómo me veo y me vi,
Que ayer maravilla fuí
Y hoy sombra mía no soy.
Galas, vivo ejemplo os doy,
Pues, por salir de mis quicios,
Os muestro en claros indicios
Mi mal, que a todos excede,
Ejemplo de lo que puede
La carrera de los vicios.
Acuérdome que tenía,
Por gala de tan buen aire,
Valentía en el donaire,
Donaire en la valentía;
Pero ya ha llegado el día
En que estoy tan desvalido,
Que las damas que he servido
Me dicen al fin postrero:
“¡De lo que fuiste primero
Estás tan desconocido!”
Aplauso que el mundo da,
Por mi gala merecido,
¿Quién como yo le ha tenido?
¿Quién como yo le tendrá?
Dicha que se pasó ya,
Hoy es de penas abismo,
Y así, deste silogismo
Quedo tan desengañado,
Que, de mí mismo olvidado,
No me acuerdo de mí mismo.
Pendiente me vi colgado
Junto al lugar más dichoso,
Yo, de ninguno envidioso,
Y de todos envidiado;
Mas ¡ay desdichas del hado,
Cuánto acabas, cuánto puedes!
Pues, araña entre las redes,
Me cuelgan, como de almenas,
En un retrete que apenas
Se divisan las paredes.
Por mí se puede cantar,
Cuando mis desdichas toco:
“¡Mundo loco, mundo loco:
Nadie debe en ti fiar!”
En pobre y solo lugar
Me han puesto mis vanidades,
Pues del tiempo las crueldades
Me traen a aquestos retiros,
Aquí, donde mis suspiros
Pueblan estas soledades.

[208] Carcabueço dicen, con b y con cedilla, el manuscrito de Frías y la edición de Zaragoza. Escrita del propio modo se ve en La Culta latiniparla y en otros manuscritos y libros antiguos. El Diccionario de la Academia no se acuerda de esta palabra, como ni de otras muchas. He aceptado la ortografía de Terreros porque, significando carcavueso lo mismo que carcavón, aumentativo de cárcava, una zanja u hoyo grande para sepultar muchos muertos juntos o arrojar sus huesos, parece que no tiene lugar en esta voz la z, cuya letra, aunque entra en los aumentativos, se combina de otra manera.

[209] Con pinta de, que parecía. Pintas son las rayas de los naipes, por las cuales se conocen aun antes de descubrir las figuras. Fons., Vid. Cr., 2, 20: “En la casa del jugador hasta la hija conoce una primera por la pinta”.

[210] Carantamaula, propiamente carátula o careta figurando una cara muy fea. Poem. heroico, 1: “Un hombre tentación, carantamaula, | que no puede enseñarse sino en jaula”. Lope, Inobed., III, p. 550: “Ésta es la carantamaula, | que dijeron que es pescado”.

[211] En grupa, atrás, como montar en o a la grupa de la cabalgadura, donde va la gurupera.

[212] Tan lejos, en la retahila que acaba de contar. Este párrafo es de lo más ingenioso y salado que se ha escrito.

[213] Revestirse en. A. Pérez, Dom. 3 cuar., f. 505: “Como demonios revestidos en un cuerpo humano”. Ídem, f. 134: “Hablándola por boca de una serpiente y revistiéndose en ella”.

[214] Enflautado, metido como en flauta, por lo charlatana que era la cotorrera o mujer que anda de cotorro en cotorro y lo parla todo, como la cotorra.

[215] En todas las impresiones españolas que he manejado falta este capítulo de “El criado favorecido y el amo”.

[216] “Los polvos del miércoles corvillo. Estábase afeitando una mujer casada y rica”. (Edic. de Zaragoza y siguientes, menos las de Bruselas). Por la inclinación al “Humiliate capita vestra Deo”, del miércoles de Ceniza o corvillo (Hita, mi edición, 1172).