[311] “tejedora de caras, has de advertir”, etc. (Edición de Zaragoza).
[312] “podre barbada” (edición de Zaragoza, 1650); “pobre barbada” (la de Bruselas y todas las posteriores).
[313] “que años aflojan y no dan provecho”. (Ms. de Lista.) Cazasiglos, los muy viejos.
[314] Maya, la moza que hace de reina en la fiesta tradicional de mayo; aquí significa que es la más moza y reina de los difuntos, que está para morir. Lope, Maya, II, p. 41: “Hoy el Alma ha de ser Maya, | grande fiesta quiero hacer, | puesto que el Mayo se vaya”.
[315] Mariposas, que andan en torno ya de la muerte, por ser muy viejas.
[316] Tararira, alegría bulliciosa. Quev., Poem. her., 1: “Inspirad tarariras y chaconas”. Q. Benav., 1, 311: “¡Tararira! ¡con qué pie | he salido esta mañana”.
[317] De la sonsaca, que viven de sonsacar.
[318] Andorras, andariegas. Lo del negro del sermón, del que, después de mucho trabajar, no saca provecho, porque se lo llevan la vieja, el rufián, etc. O acaso sencillamente indica que trabajan y afanan como negros. Así: No somos negros y Trabajar como un negro, Tratarle como a un negro. Corr., 612: Tratóle como a negro, como a zapato viejo.
[319] “mi Jesús! cuando”. (Todos los impresos).
[320] Tabaola también se decía por metátesis de batahola, barullo.
[321] “Y como viera tanta carne y tuviera hambre, se arrojó a las tablas para hartarse de piltrafas”. (Ms. de Lista).
[322] “Emburulláronse”. (El Ms. de Frías.) “Enmarañáronse todos”. (Los impresos).
[323] De buces, como de bruces, de cabeza, cabeza abajo. Quev., Rom. 83: “Dió con él, de un empellón, | de buces detrás de un banco”.
[324] En 1476 crearon los reyes católicos don Fernando y doña Isabel un severo tribunal, llamado la Santa Hermandad, para perseguir, juzgar y castigar los delitos cometidos en despoblado, y a 7 de julio de 1486 le dieron Ordenanzas. Según estas leyes, eran asaeteados los malhechores, atados a un palo, quedando allí expuestos los cadáveres para escarmiento, pena que frecuentemente se ejecutaba en Peralvillo, lugar inmediato a Ciudad Real, camino de Toledo. Así como los ladrones tenían su fin en Peralvillo, las bolsas lo tenían en el estudio de aquel letrado garduña.
[325] Hay pocas obras de Quevedo tan plagadas de pensamientos y rasgos de otras suyas como La Hora de todos. Casi íntegro se encuentra el presente párrafo en la Visita de los chistes, y allí, por tanto, hallará el lector noticia de los más de estos autores de Derecho.
[326] Burrajear, borrajear, escribir mal, como haciendo borrajos o burrajos, que son las agujas u hojas secas y caídas del pino. Orlando, 2: “Ya las chafarrinadas de la aurora | burrajeaban nubes y collados”.
[327] La C para significar Código, y las ff, Digesto.
[328] “pasante pedía la pitanza”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
[329] “cámara”. (Ídem).
[330] “valen las rentas”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
[331] Subir a las nubes, encarecer mucho.
[332] Llover, como factitivo, hacer que se llueva y moje.
[333] Cimbronazo, cintarazo. Zabaleta, Día f. Trap.: “Dejó asegurar al esgrimidor bailarín y dióle un cimbronazo, que casi le dejó sin sentidos”.
[334] “nosotros pobretones”. (Los impresos todos).
[335] Remoquete, pulla, como remoque. Cácer., ps. 68: “De esto escarnecen, chiflan de mí y me dicen sus remoquetes”. Cerv., Gall. esp., 2: “Que me habló con remoques y acedía”.
[336] Gandujar, encorvar, en forma de S. Rom. 68: “Formando con las narices | el gandujado de caca”.
[337] Desatinadamente imprimieron trocado en la edición de Zaragoza y hasta hoy lo han reproducido todas; pero en la de Bruselas y en el manuscrito original se lee, como no podía menos de leerse, trotado, esto es, corrido.
[338] Esto es, inficionados, emponzoñados. En la edición primera, y de allí en todas, se estampó enarbolados, levantados en alto. Una y otra lección son buenas, pero sigo el original.
[339] Quebrantahuesos, además de ave de rapiña, es el molesto e importuno.
[340] “a todos”. (Los impresos).
[341] “al uno”. (Ms. original).
[342] Sobre este desatino del gobierno de Felipe III y Felipe IV discurrió con novedad Quevedo en los Anales de quince días, pág. 213 de la edición de Rivadeneyra.
[343] “fistulados empezaron”. (Los impresos).
[344] “en retahila, y siendo así que el décimo regulaba su futura a quinientos años venideros. Todos aceptaron la postmuerte”. (Edic. de Zaragoza.) La de Sancha estropeó más el período diciendo acertaron en vez de aceptaron, y todas hasta hoy lo han reproducido.
[345] “ras con ras con la fin del mundo”. (Todos los impresos).
[346] En 1660 había publicado la de Bruselas lo suprimido, estampando canitas en lugar de cañitas. Sancha lo enmendó, sustituyendo de propia autoridad cenizas, y ocioso es repetir que todas las publicaciones que han venido después han dicho lo mismo. Quevedo alude a la especie, que entonces corría entre el vulgo y ha llegado hasta nosotros, de que uno de los tormentos con que el Antecristo estrechará a los que no le sigan ha de ser introducir astillas de caña entre las uñas de los dedos: especie que provino de los árabes. Luis del Mármol copió en la Historia del rebelión de los moriscos un jofor o pronóstico del año 1567, donde algo de aquella especie se encuentra: “El mundo se ha de acabar... Cuando parecieren en esta generación estas maldades, sujetarlos ha Dios poderoso a gente peor que ellos, que les dará a gustas cruelísimos tormentos, y enviará Dios sobre ellos quien no se compadezca del menor ni haga cortesía al mayor. Les tomarán sus haciendas..., hacerlos han sus cativos, mataránlos..., los atormentarán hasta hacerles echar la leche que mamaron por las puntas de las uñas de los dedos”. (Lib. III, cap. 3).
[347] “Por mí viva muchos años el treinta futuro”. (Edición de Zaragoza y las primeras del siglo XVIII).
[348] “edades. El que pescó el oficio”, etc. (Edic. de Zaragoza).
[349] Saeculum per ignem, del himno Dies irae, el día del juicio; el saecula saeculorum, por los siglos de los siglos, es la eternidad.
[350] A letra vista, por no tener vestidos.
[351] Bacinica, bacín o bandeja chica para pedir.
[352] Una S y un clavo, es-clavo. B. Alcázar, 5: “Púsome en el alma el clavo | su dulce nombre y la S, | porque ninguno pudiese | saber de quién soy esclavo”. Era la S y un clavo enlazado a ella la cifra del nombre esclavo, con que se les herraba.
[353] Las mil y quinientas doblas, el último recurso. (Los Sueños, mi edición, t. I).
[354] La bribia, la vida de los bribones.
[355] Los buscarían sobre ella. Se sobrentiende los dineros.
[356] Contera, añadidura final, como ella lo es del bastón, y así es el estribillo. Patón, Eloc., 81: “Acaban sus coplas en el final, que dicen estribillo o contera”. Zamora, Mon., 3, 86, 1: “Pero sea la contera deste discurso el emperador Juan Conuno”.
[357] “de estafeta a todo el lugar”. (Desde la edición de Zaragoza hasta hoy, todas).
[358] Panza al trote, del que siempre anda comiendo a costa ajena, donde puede meterse de gorra y de ordinario tiene hambre.
[359] Clamista, que echa soflamas.
[360] Pintaba en, tenía pinta de, tener señal de, tomado de los dados y naipes. D. Vega, Fer. 4 Dom. 3 cuar.: “Estos falsos maestros son fulleros y malos jugadores del dado, que la Escritura, de que juegan, la arman y la sacan a su gusto, haciéndola que pinte a su propósito”.
[361] Emprestillón, el que pide prestado a cada paso, de emprestillar; hoy en Chile empretillar, de emprestar.
[362] Zalagarda del diablo, gran escaramuza, riña, propiamente emboscada. S. Horozco, Canc., p. 162: “Que podéis creer los dos | que en esto no hay zalagarda”. Su etimología en Cejador, Tesoro, Silb., 235.
[363] Desmentirse, decirse mentís uno a otro.
[364] “salida de voz”. (Desde la edición de Zaragoza hasta hoy, todas.) Falido, fallido, caído, frustrado. A. Pérez, Juev. 1 Cuar., f. 40: “Con los verdaderamente falidos y menesterosos”.
[365] Sacatrapos, propiamente tirabuzón para sacar los tacos del arma de fuego; el sonsacador en el Alto Aragón y en el texto. Vid. del Pícaro, pte. 2: “Que son hoy de los traperos | los más diestros sacatrapos”.
[366] Zurrido, posverbal participial de zurrir, sonar desapaciblemente. Ávila, Ep., 34: “Y todo se haya pasado así, como agua que corría con zurrido”.
[367] Encorozar, por la coroza o cucurucho, aquí el de papel, en que venden los confites.
[368] Súpito es vulgar, de repente.
[369] Garambainas, gestos, rasgos o adornos demasiados. Calder., Cuál es may. perf., j. 3: “Que sepa hacer unas garambainas del pelo”.
[370] Ojo avizor, ojo alerta, ojo, abrid el ojo, atención. Lope, t. II, 425: “Ojo al capricho”. Cabrera, p. 590: “Velad y estad ojo alerta”. G. Alf., 1, 2, 1: “Ojo, pues; ¿quién otro tal?” Cerv., Cárc. Sevilla: “El ojo avizor | todo el hombre tenga”.
[371] De boga arrancada, con todo el ímpetu, como la galera que corre al impulso más violento de todos los remos. A. Pérez, Viern. 1 Cuar., f. 87: “No queda curado un dolor por haberse mitigado algún tiempo si de hecho no salió de boga arrancada”. Ídem, p. 131: “No descepa Dios ni saca de boga arrancada los malos de su Iglesia”. Rebullosa, Teatro, p. 367: “El arte de navegar en llevar los remos de las mejillas a boga arrancada, por rematar más presto”.
[372] Saca que no escuece, alude a gastos, contribuciones, etcétera. F. Aguado, Crist., 16, 8: “Que constase líquidamente de la entrada y del recibo de la saca y del gasto”.
[373] Jubón, paliza. Estebanillo, 2: “Temiendo no me cogiesen en la trampa y me diesen un jubón sin costura”.
[374] “nosotros jamás la decimos. Con hágome”. Edición de Zaragoza y todas las posteriores. De sastres es mentir y ser pillos.
[375] Lampiños por rasurarles el pelo.
[376] De la agalla, sin nada, burlados, que ya no tengan que ganar con el vivo. Díjose del quedar como el pez preso por el anzuelo, de la agalla. “Quedar de la agalla colgado. (Por quedar sin nada y sin lo que se pretendía.)” (Correas, p. 592.) Quev., Poem. her., 1: “Quieren dejar al mundo de la agalla”.
[377] Enfermedad de esparto, el colgarle el verdugo del palo con cuerda, ahorcándole.
[378] Manos a la obra, animando al trabajo.
[379] Balsopeto o falsopeto, farseto, faltriquera falsa contra ladrones de bolsas (Rosal). Lazarillo, 2; G. Alfar, 1, 2. 3.
[380] So-faldar, alzar las faldas, levantar por debajo, descubrir. Úsase en la ribera del Duero. Musa 6, r. 30: “Sofaldé cerraduras y candados”.
[381] Retozar, en la edición de Zaragoza y posteriores, menos la de Bruselas, retocar.
[382] Volatín, alude además a la ligereza de los italianos y a los saltimbanquis que de Italia venían.
[383] “uno”. (La impresión de Zaragoza y todas las siguientes).
[384] Bastón con que el acróbata guarda el equilibrio, teniéndolo entre las manos, cogido por sus extremos.
[385] “zapatazo”. (Edic. de Zaragoza y siguientes impresiones.) Zap-arr-aso, como zap-ada, zapu-ada en Asturias y sap-ada en Maragatería, zap-ot-azo en Aragón, es la caída de bruces, como la del sapo o zapo (Cejador, Tesoro, Silb., 213).
[386] “balanza”. (Todos los impresos.) Balancear la balanza, trayéndola con nuevos pesos arriba y abajo.
[387] Iglesia me llamo. Corr., 1: “A Iglesia me llamo. (El que huye de la ley del Rey)”, por el derecho de asilo de las iglesias, a las que se acogían los perseguidos por la justicia. Estebanillo, c. 5: “Sin valerme antana ni defensa de motilones ni aquello de iglesia me llamo”.
[388] Falta este último párrafo en la edición de Zaragoza, y no ha sido impreso nunca en España. Hállase en la de Bruselas.
[389] Sobre estas hazañas del de Osuna véase la relació de Quevedo en el Mundo caduco y desvaríos de la edad, págs. 182, etc., de Rivadeneyra, t. 23: “y en Zara, lo que les fué de mayor daño, les tomó (a los venecianos) las mahonas y en ellas todas las mercancías de Levante”. Esto pasaba el año 1617. Despechados y avergonzados los venecianos por las hazañas del Duque de Osuna, forjaron la supuesta conjuración de 1618 para hacer odioso el nombre español ante toda Europa, supliendo, como buenos mercaderes, la falta de arrojo y valor con la astucia, la calumnia y la intriga.
[390] Tenedos, isla de la Natolia, célebre por sus vinos, sobre la costa de Adin-Zic, al Sudeste de Lemnos y cercana al estrecho de Gallípoli.
[391] Esto es, desde Salónica o Thesalónica, antigua y famosa ciudad de la Turquía europea, capital de la Macedonia, con un buen puerto y muchos fuertes.
[392] Para que se almorzase al capitán imprimieron en Zaragoza, y este desatino ha venido, sin excepción, reproduciéndose hasta hoy, con más el de concluir el período en Minerva, dejando colgado el sentido.
[393] No será impertinente copiar aquí lo que acerca de este caballo escribe Pandolfo Colenucio en su Historia del reino de Nápoles, lib. 4, cap. 14. Refiriendo cómo el rey de Alemaña, Conrado, tomó por fuerza de armas la ciudad en 1253, derribó sus muros y asoló muchos palacios de próceres rebeldes, “fué—dice—después a la iglesia mayor, y en medio de la plaza della estaba un caballo de bronce sin freno, estatua antigua guardada allí para ornamento y por ventura por armas de la ciudad. Conrado le hizo poner sobre las riendas estos dos versos esculpidos:
Hactenus effrenis, domini nunc paret habenis:
Rex domat hunc aequus Parthenopensis equum”.
[394] Aquí hubo de cortar la censura o el que preparó la edición de Zaragoza, suprimiendo lo que sigue hasta el fin, y estropeando un capítulo como éste, de tal importancia política.
[395] El reino de Nápoles fué desde lo antiguo feudo de la Iglesia, y tenían sus Reyes que recibir la investidura de los romanos Pontífices, que los consideraban como censatarios. A Carlos de Anjou y a su mujer Beatriz les impuso el Papa Clemente IV, cuando en 1265 los coronó reyes de Sicilia, un tributo de 48.000 ducados cada un año para la Sede apostólica. En el Códice H. 50 de la Biblioteca Nacional hay noticia de haberse presentado al Papa el embajador de España, Conde de Castro, miércoles 29 de junio de 1611, con acompañamiento de 500 de a caballo para hacer el feudo acostumbrado en el día de San Pedro por el reino de Nápoles, entregando la hacanea blanca y una póliza de 7.000 escudos.
[396] Esto es, al puerto.
[397] Era anejo del oficio de rufián el robo, el encubrir ladrones, lo alcahuete, valentón, espadachín de alquiler y asesino. Reuníanse en cofradías, sin que pudiesen las justicias exterminar estos desalmados, cuya vida y costumbres retrató prodigiosamente Cervantes en la gallarda novela de Rinconete y Cortadillo, de donde trasladó algunos buenos rasgos a la comedia de El Rufián dichoso. El licenciado Cristóbal de Chaves escribió en 1598 una Relación de la cárcel de Sevilla, curiosísima por las noticias que da acerca de los rufos o germanes y de su lengua y crímenes, que no bastaban a extirpar los más bravos castigos. “Hay semana de diez y ocho azotados y ahorcados, y en galeras, de cincuenta en cincuenta, y si todo se apurase, no creo habría nadie sin pena y castigo”. (Biblioteca Colombina, Aa. 141, 4, fol. 155).
[398] Ene de palo, la horca. Quev., Jácara 2: “Murió en la ene de palo”.
[399] “se pagaban”. (Ms. original).
[400] “hoy”. (Edic. de Zaragoza y todas las demás).
[401] Flores entre tahúres eran las señales en las cartas y demás fullerías que se hacían con los naipes, por darles buen fruto y ser delicadas mañas de ingenio. Entrem. del siglo XVII, p. 291: “Los jardines del naipe los plantamos | a medias, yo ganando, otros perdiendo: | todo cuanto yo gano con mis flores | lloran ellos con ojos infelices; | y así en estos jardines excelentes | mías las flores son, suyas las fuentes”. Navarrete, Casa juego, f. 63: “A cuya voz acuden los de la flor y la estafa”. Así, descornar la flor, o entrevar o entender la flor, era descubrir al jugador la fullería o flor.
[402] Gatos, bolsas de piel de gato, como todavía en Segovia. Haber gato encerrado es haber buena bolsa escondida.
[403] Trocada, la del revés, la contraria. Gracián, Critic., 2, 13: “Todo cuanto miraba le parecía andar al revés, todo a la trocada, lo de arriba abajo”. Entrem. s. XVII, p. 602: “Plegue a Dios no suceda la trocada”.
[404] Maullón es el gato que maulla mucho. Aplícase aquí al fullero, por lo que trabaja con las uñas y por la algazara que mueve para marear a su compañero.
[405] La historia de Ozmin y Daraja, a quienes favoreció la reina Isabel, cuéntase en Guzmán de Alfarache, l. 1, c. 8.
[406] Alude a la especie muy valida entre el vulgo de que fué un saúco de donde se ahorcó Judas.
[407] “fugitivos a Dios” (edición de Zaragoza); “fugitivos y rebeldes a Dios” (la de Bruselas).
[408] “público, después”. (La de Bruselas).
[409] “quieran”. (Ms. original).
[410] “a las Canarias”. (Ídem).
[411] “navegar”. (Edición de Zaragoza y todas las demás).
[412] Rispose Lorenzo (Medici), che la sua stadera era giusta, ma che non l’aggravavano napolitani, et milanesi tanto distratti dalla forza della Spagna, et pieni di popoli, che con tanta mala volontà sopportavano il dominio delle nationi straniere; et le Indie vuote d’habitatori. Ma che la devotione, et la moltitudine de i sudditi, la fecondità et l’unione de i stati erano il grave peso che la facevana traboccare. (Pietra del paragone político, di Traiano Boccalini).
[413] “A los ladrones bástales no restituír lo hurtado, sin hurtar”. (Edic. de Zaragoza y siguientes).
[414] Cicatero es cortador de cicas o bolsas, un género de ladrones.
[415] “hermosura de sus ciudades y la grandeza de su estado, el comercio de Liorna”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
[416] “estas”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
[417] “nació de medio a medio”. (Ídem).
[418] “vuelvo en oro”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores, menos la de Bruselas).
[419] “lo supiesen los príncipes”. (Todos los impresos).
[420] “hacerse”. (Edic. de Zaragoza y todas las demás).
[421] “enorecer”. (Ms. original).
[422] Sollastre es pícaro de cocina. Guzm. Alf., 1, 2, 5: “Parecióle mejor, sacándome de aquel oficio a sollastre o pícaro de cocina”. Díjose de sollar, o sea soplar. Correas, 108: “El herrero de Arganda, él se lo suella y él se lo macha y él se lo saca a vender a la plaza. (Suella es sopla con el fuelle.)” Úsase en Asturias. Hern. Núñez: “Sorbe y solla, que más hay en la olla”. Viene de sufflare.
[423] “peleona” (todos los impresos); “pelarza” (Ms. original.) Pel-aza y pel-arza, del pel-arse al reñir.
[424] “afeitarse con tijeras”. (Los impresos).
[425] “Voto a tal” (los impresos); “Voto a xpo” (el original).
[426] “un tan largo camino”. (Los impresos).
[427] Zabucar, dar topetazos y empujones y revolver un líquido de la misma manera, mezclar. Entrem. s. XVII, 24: “Dame aquesos brazos, reina de mis ojos, | que es justo que en ellos me zabuque todo”. Jac. Polo, Univers.: “Aquí las dificultades, | que en las mentes se zabucan, | satisfacen las doctoras | desatándoles sus dudas”.
[428] “tal, dijo”. (Los impresos).
[429] Gatos, bolsas.
[430] “todas”. (Los impresos).
[431] Esto es, convertirme en un Bernardo del Carpio y hacer otra de Roncesvalles, victoria que le atribuyen los antiguos cantares.