DÉDALO HACE ALAS PARA SÍ Y SU HIJO ICARO.

Dédalo entre tanto, fastidiado de Creta, y del largo destierro que en ella sufria, se dejó arrebatar del amor de su patria; y como por todas partes estuviese cercado del mar, dijo: „Aunque la tierra y las olas me estan cerradas por el tirano,[18] no podrá este cerrarme el camino de los aires. No se extenderá su imperio hasta esta region, aunque sea señor del mundo entero, y yo sabré abrirme paso por ella para mi patria.”

Apenas dijo esto empezó á meditar un proyecto, que nadie hasta entonces habia imaginado. Tomó algunas plumas, y las puso en órden, empezando por las pequeñas, y concluyendo por las mayores, imitando las alas de las aves que se crian en los montes, á la manera que una rústica zampoña se compone de cañas desiguales. Ató con lino las grandes, y pegó con cera las pequeñas, y en esta disposicion las encorvó en aquella proporcion que se observa en las alas naturales. El muchacho Icaro, que estaba con Dédalo su padre, ignorando que trabajaba para su ruina, ya con rostro alegre recogia las plumas que el viento habia arrebatado, ya ablandaba entre sus dedos la cera que debia unirlas; tambien algunas veces con sus juegos sencillos estorbaba la admirable obra del padre. Luego que esta se concluyó hizo Dédalo la prueba tomando vuelo, y se elevó con el movimiento del aire.