(139) Cipo predice al pueblo Romano tendria un
Rey, y quitándose la corona, dice, vedle aqui.
Los senadores, no pudiendo permitir la entrada en la ciudad á un hombre á quien el agüero pronosticaba y destinaba la dignidad real, le concedieron y decretaron fuera de ella otra tanta tierra cuanta pudiese rayar y señalar con el sulco que uncidos al arado hiciesen dos bueyes desde salir el sol hasta ponerse; y para la perpetua memoria de este suceso hicieron esculpir en los postes de bronce de la puerta por donde debia haber entrado Cipo una estupenda figura de un hombre con cuernos.