NOTAS:
[2] Nada es más amargo y cruel que el momento de despertar cuando sucede después de haber sufrido una pena que aún no hemos podido calmar. El espíritu, apenas vuelto en sí quiere anudar el curso de las ideas de su tranquila vida anterior; pero la conciencia del nuevo estado de cosas ahuyenta éstas, nos presenta otras, y esto cambia la pena en más cruel.